miércoles, 27 de marzo de 2019

MISERIAS



Hechos a los que estamos asistiendo, como es el caso del macrojuicio de los políticos catalanes encausados, le  invitan a uno a la reflexión y el análisis del ejercicio del poder y, en general, de las miserias de la especie nuestra. Aunque, supongo que al común de los mortales se la trae al pairo. La indiferencia se ha hecho endémica. Al principio puede que llamara la atención, pero luego, después de un mes, pasa a engrosar ese cúmulo de noticias olvidadas. Noticias con las que nos acribillan día a día. Luego, cuando se dicten las sentencias, esto volverá a ser noticia. Y vendrá el llanto y el crujir de dientes para unos por el dolor y para otros por el miedo. Porque habrá sentencia condenatoria, de lo contrario sería un acto revolucionario, y no está el patio para revoluciones. ¿Puede ser que las condenas estén ya en las mentes de algunos, o de muchos? Si así fuera, me pregunto: ¿Para que este teatrillo?
Para muchos estos son presos políticos que se han limitado a defender sus ideas y a propagarlas, pero el poder trata de enmascararlo con una expresión de nuevo cuño como es lo de “político preso”.  Según recientes definiciones,  “un preso político o prisionero político es cualquier persona física a la que se mantenga en la cárcel o detenida de otro modo, por ejemplo bajo arresto, sin haber cometido un delito tipificado, sino porque sus ideas supongan un desafío o una amenaza para el sistema político establecido, sea este de la naturaleza que sea”.
Por otra parte, en las clases de Derecho nos decían eso de “Nullum crimen, nulla poena sine praevia lege” que se traduce como "ningún delito, ninguna pena sin ley previa."
Las acciones llevadas a cabo por los acusados no guardan correspondencia con ninguno de los tipos del Código Penal. Ni organizar un Referéndum, ni siquiera proclamar de manera unilateral la independencia de Cataluña -sin que, en realidad, la cosa no fuera más allá del simple pronunciamiento- son delitos tipificados. A lo sumo, se parece a eso de “desafío o amenaza para el sistema político establecido”

En consecuencia, aquí lo que nos encontramos es un conflicto de poderes: el poder político catalán con el soporte de una masa movilizada, sin que sepamos si otros poderes de mayor rango están detrás, y el poder territorial del Estado español con el sentimiento imperialista y los poderes oligárquicos de telón de fondo.
En la mayoría de los casos, cuando se ha producido una segregación o se ha conquistado un nuevo territorio, ha sido a través de guerras. Lo que denota una cierta ingenuidad por parte de los catalanes si buscan alcanzar sus metas, tal como lo han planteado, o hay algo que se nos escapa.

El poder, sea personal o colegiado, es una pasión destructora, con un fuerte protagonismo en los comportamientos de nuestra especie. Pero hay más miserias que se muestran como algo habitual, más desapercibidas, aunque no menos crueles y primarias. Contravalores que degradan a esta especie nuestra.
Mi reflexión surge cuando veo a esas doce personas en el banquillo con una actitud tan pacífica, sonrientes, a pesar de su injusta situación y la amenaza de una sentencia que puede arruinar lo que les queda de vida. Gentes que no merecen el calificativo de delincuentes, ni siquiera presuntos. No son de los que agreden a sus congéneres, no se merecen el calificativo de criminales, que tan lejos les queda. Sin embargo, se les está tratando como tales. Y observas el papel de los “acusadores” buscando con todas las artimañas la manera de joderles la vida a estas personas. Todo lo contrario a lo que debería ser en estos casos. Algo opuesto a la fraternidad, que debería ser el bálsamo que engrasara las relaciones humanas. ¡Qué feo el papel de los fiscales en casos como estos¡ Uno no sabe si la maldad, unida a la fealdad, de quien la ejerce es algo intrínseco o hay que trabajárselo. En cualquier caso, todos estos comportamientos nos alejan de una sociedad más justa y más humana.



1 comentario:

  1. Ánimo Antonio. Sigue dando vueltas a la cabeza mientras puedas. De cualquier modo dejas claro que hay en esta mele. Yo participo de la opinión de Julio Anguita, en cuanto al choque de corruptos de los gobiernos del estado y del catalan. El problema está en las víctimas, en los engañados, en lo que nos divide como pueblo, ... y en como superarlo.
    Abrazos

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