domingo, 22 de abril de 2018

CIUDADANOS (C’s): UN PELIGRO OCULTO PARA LA SOCIEDAD



En el marco de un modelo político desgastado, la aparición de Ciudadanos en el panorama político de este país supone un tremendo peligro para la clase trabajadora, aunque su éxito, como señalaremos más abajo, se deba, en gran medida, al apoyo de amplios sectores del pueblo llano. Sectores sin ideales, sin conciencia de clase, víctimas de la indiferencia y, por lo general, con débil dotación intelectual, así que la mentira y la falsedad encuentran fácil encaje en un terreno fértil, a la vista del posible aumento electoral de este nuevo grupo. Son aquellas y aquellos que, por la creencia en la “maldad” de las ideologías, se sienten neutrales en sus decisiones políticas y se ubican en una posición de un centro inexistente. De ello se aprovechan esos grupos antipopulares que se esconden tras una máscara sin dejar ver sus verdaderas intenciones. Qué dirán aquellos que les apoyen, después, cuando se vean, nos veamos todos, sometidos a un mayor deterioro de lo público, al incremento de la desigualdad, a la más acusada pérdida de algunas conquistas conseguidas a lo largo de tantos años.

Previo
El día 5 de mayo de 2015 decía: “Se potencia a un grupo político como Ciudadanos que, como hemos visto, ha crecido en las elecciones andaluzas, y sigue creciendo en intención de voto, a una velocidad mayor que lo hizo PODEMOS después de las europeas. El crecimiento de Ciudadanos, en intención de voto, se corresponde con una significativa pérdida de PODEMOS.
La jugada está casi resuelta. A Ciudadanos le han camuflado bajo una falsa apariencia de partido descafeinado aunque, en realidad, cabe ubicarle, según terminología clásica, en la extrema derecha, dispuesto a seguir defendiendo los mismos intereses que los otros grupos que se han alternado hasta la fecha, es decir, los del gran capital.
¿Cuáles son los mecanismos que emplea el poder real para manipular y determinar la práctica política? Se nos antoja que, al margen de todo lo que se mueva en las cloacas, son los medios de comunicación y las subvenciones de los bancos y entidades financieras las herramientas que permiten aupar a un grupo político sin apenas significación política en el ámbito estatal. Por otra parte, los que mandan conocen muy bien el estado intelectual y emocional de amplios sectores de esta sociedad nuestra, manipulables sin límites”.

Y un poco más adelante señalaba: “Ciudadanos (C’s),o el invento político más descarado de la oligarquía, es un grupo creado desde arriba con una doble intención: a) hacer de puente entre PP y PSOE para mantener la plutocracia que sufrimos desde hace tantos años; b) sustituir, poco a poco, a una formación (PP) controlada por personas desgastadas y mayores, inmersas en la corrupción. Pero podría ser que fracasaran en ambos objetivos. UPyD ya intentó algo parecido, y ahora ya son pasado. Por si esto lo leyera algún despistado o a alguna despistada, que no lo creo, remarcar que el centro es un ambiguo y tramposo refugio. Como he dicho en otras ocasiones, C’s, por sus acciones, y por las actitudes de sus dirigentes, habría que ubicarles en la extrema derecha, por utilizar términos corrientes”.

Ciudadanos ahora
Desde esa fecha, han ocurrido nuevos acontecimientos en política, pero en lo básico,  este grupo sigue siendo el mismo engendro, aunque quiero hacer algunos matices. Ahora me doy cuenta que Ciudadanos no es lo que se conoce como un partido político al uso. C´s es un producto de marketing. Un producto, como dije entonces, elaborado desde arriba, con un éxito aplastante de la operación. Han conseguido hacerse un hueco en el inexistente centro político, en un esquema clásico de izquierda-derecha. Pero, como he dicho en varias ocasiones, el centro no existe. La izquierda se ha caracterizado por su defensa de los intereses de las clases populares, aunque, hay que decir, que, salvo en raras excepciones, esa izquierda real no ha gobernado nunca. La derecha clásica, el PP, se nutre básicamente de las reminiscencias fascistas de la anterior Dictadura y de la iglesia católica y sus feligreses, coincidente en muchos casos. Por eso, conforme pasa el tiempo, decrece el apoyo. Pero ahí está Ciudadanos para reemplazarle.
C´s no tiene ideología, ni proyecto programático, ni criterio propio. Son una máquina, descaradamente,  manejada desde el poder real. No son en absoluto fiables. Son capaces de cambiar en un solo día sus declaraciones y  su posición política. En estos momentos, en Madrid, ante el caso de corrupción del asunto del máster de la Presidenta de la Comunidad, nadie es capaz de saber que harán ante la moción de censura    presentada por el PSOE, apoyada por Podemos, aunque han dicho, muy tímidamente, que la apoyarán. Pero sus declaraciones son poco creíbles.

Su éxito está basado en el apoyo y el “cocinado” desde arriba, y en la incultura política, la ignorancia y la ingenuidad de la masa. Es ahora el momento de aclarar algo más lo que entendemos por la ignorancia y la ingenuidad, a las que tantas veces hemos citado.
La ignorancia la he definido con anterioridad como la debilidad intelectual de la especie sobre la que se asienta la práctica política actual, y la ingenuidad como la ignorancia en menor grado. En ambos casos está en juego la inmadurez intelectual.
Hablar de ignorancia o inmadurez intelectual nada tiene que ver con la formación reglada de cada cual. Haber cursado estudios universitarios, por ejemplo, no inviste de intelectualidad a los individuos. Menos con una práctica educativa como la que sufrimos en este país. Cuando tacho de falta de capacidades me refiero al común de la especie, ausente de conciencia como para saber cuáles son sus verdaderos enemigos de clase, a los que votan en las elecciones.
No cabe duda de que en sociedades como esta nuestra existen grupos –grupos, por supuesto, abiertos- de mujeres y hombres con ideas avanzadas y con una conciencia suficiente como para avanzar hacia mayores cotas de igualdad, solidaridad y fraternidad. Personas que sufren porque comprueban que las tácticas alienantes del poder real triunfan y consiguen fomentar en las masas la indiferencia, el egoísmo y la ambición. Miserias propias de un sistema injusto, irracional, inhumano y cruel.


domingo, 15 de abril de 2018

LAS UNIVERSIDADES Y LA CORRUPCIÓN


En una reunión informal, hace ya unos cuantos años, dije que la universidad era una de las dos instituciones públicas más corruptas. La otra a la que me referí, me la reservo, porque no todos somos iguales ante la ley. En el grupo, formado por personas de indudable ideología de izquierdas, estaba un amigo, profesor universitario, que se enfadó. Me dijo que no era agradable pensar que trabajaba en un entorno corrupto. Dijo esto o algo parecido. Salió a flote -de manera, tal vez, inconsciente- ese irracional espíritu clasista y clientelar, propio de los docentes de este sector. Con las experiencias personales y las de otros miembros de mi familia, podría rellenar un montón de páginas, denunciando un sinfín de hechos sufridos: abusivos, injustos e irracionales, enmarcados en ese sector educativo. Pero se trata ahora de hablar con carácter general, aunque, bien es cierto, que las conclusiones emitidas a continuación son fruto de la observación, del análisis, de mi experiencia como docente y como estudioso de modelos educativos y procesos de aprendizaje o, sobre todo, del sentido común.

La ignorancia de la sociedad y los complejos de los que no han pasado por allí les permite, a los empleados de la universidad, hacer y deshacer a su antojo sin ningún condicionante o limitación. Mantienen una serie de formalidades ancladas en siglos pasados que hacen de ella, en el mejor de los casos, una institución rancia y clasista, y la sitúan, en consecuencia, fuera del progreso, de la eficacia y de la modernidad.

La universidad, encargada, formalmente, de preparar a los profesionales de alto nivel de calificación, sufre de endogamia, de clientelismo, de corporativismo, de prepotencia y de soberbia. Todo esto convierte a las universidades en organismos en los que la corrupción es su sustento. Porque corrupción no sólo es lo que venimos sufriendo en el terreno netamente político. Corrupción es también actuar de forma autónoma, sin tener que rendir cuentas de su labor a nadie, y jugar con el porvenir de quienes pasan por allí, víctimas del temor por superar o no superar determinas metas impuestas arbitrariamente por unos individuos poco profesionalizados, engreídos e investidos de un poder inmerecido.
Por lo general, el profesorado ha llegado a la categoría de profesor sin salir de allí, mejor dicho, es prácticamente imposible alcanzar la titularidad si no has pasado por el itinerario que te marcan desde dentro: doctorarte en ese entorno, pasar por puestos de trabajo precarios y mal remunerados, ser asistentes dóciles y, en suma, estar subyugados a los que ya han alcanzado la meta, como estamos observando en estos días. Es un periodo de doma y adiestramiento de manera que, cuando se logra el objetivo, ya se está preparado para reproducir esquemas. En conclusión, el profesorado universitario no ha conocido otro mundo laboral que el escueto entorno de su departamento. Ese empobrecido recorrido laboral les resta la madurez intelectual y la madurez emocional que hay que solicitar a cualquier profesional y, en particular, a los que ocupan un puesto de trabajo en el sector educativo de cualquier nivel. Es como que les falta “un hervor” que les permita relacionarse con la sociedad de una manera natural.
Ese falso prestigio admitido por la sociedad y, en los tiempos que corren, también por los diferentes medios de comunicación, les otorga la posibilidad de recorrer las diferentes emisoras de radio y TV emitiendo sus “doctas” opiniones. Sin embargo, cuando aparecen, comprobamos que suelen carecer  de la  precisión y profesionalidad con la que los asuntos deben ser tratados.

Su misión, la del profesorado, debería ser la de formar con arreglo a las necesidades de la actividad productiva, pero no solo ellos han estado ausentes de la vida activa fuera del aula, sino que no les preocupa lo más mínimo lo que se hace en las empresas, talleres, oficinas, etc. para, con esa información, instruir a su alumnado. No existe referente alguno que valide sus programas.
Para compensar esa ausencia, cargada de irresponsabilidad, se suele oír decir a sus agentes que la universidad debe preparar para la investigación; nos preguntamos: ¿y sólo para eso? Aunque, si así fuera, malos investigadores saldrían de las aulas de unas instituciones como estas que se sitúan por encima del bien y del mal.
Alejados de la realidad laboral, y de otros medios mundanos, en el neto terreno de la práctica docente, su tarea, la de sus profesores(as), se limita a exponer contenidos para que los alumnos tomen apuntes de los que serán más tarde examinados. Ya se ha convertido en todo un clásico que la misión de los docentes es la de trasmitir los conocimientos, cuando en realidad el verdadero aprendizaje consiste en desarrollar habilidades intelectuales tales como el razonamiento, la resolución de problemas y la creatividad. Pero si ellos mismos, los profesores, carecen de esas capacidades, ¿cómo podrían dirigir un proceso de aprendizaje de esas características? Además de encontrarse a años luz de las técnicas pedagógicas necesarias para llevarlo a cabo.

La situación en este sector es tan irracional que es posible aprobar una carrera sin asistir a clase, pidiendo los apuntes a otros y estudiando en casa. Algunos exalumnos presumen de haberlo hecho así. Ahí tenemos a la UNED, como el colmo de lo aberrante, otorgando títulos de ingenieros, abogados, economistas, etc. por correspondencia: ¿cabe mayor disparate? La universidad, incuestionable e inmerecidamente admirada lastra el modelo y la labor del profesorado del resto de las etapas educativas.
En uno de los múltiples programas de TV que están abordando el flagrante caso de corrupción de una de las universidades madrileñas, oigo decir a una atrevida profesora, de esa institución cuestionada ahora, algo que resume aquello en lo que se concreta la práctica docente. “Yo si pillo a un alumno copiando, lo suspendo”. Lo que pone de manifiesto lo que he dicho anteriormente: se trata, simplemente, de aprenderse algunos textos y responder en un examen a tres o cuatro preguntas. Así se obtienen los títulos, si es que no te los regalan por los motivos que sean.

La universidad, por su opacidad y su falsedad, se ha convertido en una bomba de relojería con riesgo de reventar en cualquier momento. Si la ineficacia de su labor a lo largo de tanto tiempo, los vicios y las deleznables formas de funcionamiento señaladas anteriormente, si todo eso no ha podido sacar a la luz las miserias de la  institución, ha tenido que ocurrir por el abuso y complicidad de políticos ambiciosos y corruptos. Ahora viene el llanto y el crujir de dientes, intentando resumir esas miserias en el caso descubierto de una universidad madrileña que ha regalado un título a una destacada representante del Partido Popular. Todavía le cuesta reconocer a la ciudadanía que el problema detectado es extensivo a la institución en su conjunto. Por un lado, a quienes han pasado por sus aulas les cuesta reconocer que han perdido varios años de su vida, y que lo que allí sufrieron no les ha servido para nada. Por otro lado, la ignorancia y la ingenuidad del pueblo llano juegan un papel fundamental en ese inmerecido reconocimiento.


lunes, 26 de marzo de 2018

EL MÁSTER DE LA CIFUENTES



¿Qué necesidad tenías Cifuentes de poner patas arriba toda la basura que fluye por las cloacas de las universidades españolas? ¿Qué necesidad de poner en evidencia a un rector que hace declaraciones antes de investigar lo sucedido? ¿Qué necesidad tiene una mujer, que lleva toda la vida viviendo de la política, de falsear su currículo, si lo único que se les pide a los militantes es obedecer a los jefes, y difundir las consignas? Nada de reflexión, de materia gris, de visión crítica. Nada de pensar. Sólo entrenarse en la mentira y ejercerla.
¿Qué quieres demostrar? ¿Demostrar lo indemostrable? Difícil, aunque la falsedad y la manipulación no están castigadas en los códigos éticos de los partidos. En este sistema de dominio y de dominados la evidencia y la verdad de las fechorías de los  delincuentes que detentan el poder, y las de sus lacayos, hay que demostrarlas, mientras tanto prevalece la mentira.

Hoy día que los máster se compran; que son un invento para hacer caja. Hoy día que los jóvenes que se van de camarero a otros países llevan la mochila repleta de másteres, que los másteres son una simple formalidad, no sólo has conseguido que una autoridad de la universidad haga el ridículo en TV y tirar por tierra las doctas opiniones de los catedráticos, sino que, además, has descubierto que para aprobar sólo hace falta tener amigos que tengan acceso a la Intranet de la institución. Lo que faltaba.
Te has dejado llevar por la “titulitis” que embarga a gran parte de este triste país nuestro. Unos porque tienen algún título, y creen que les acredita de por vida, otros porque no lo tienen y se acomplejan, otros porque les gusta coleccionar aunque los títulos nada tengan que ver con sus tareas. El caso es que todo el personal tiene algo que ver con su posesión o con su ausencia.
Nunca ha servido de mucho un título universitario. Me refiero a que los estudios de este nivel nunca han proporcionado la formación adecuada a una profesión. Que, en otros tiempos, sólo han servido como un requisito más para ser contratado y, sobre todo, para las oposiciones de acceso a la función pública. Y ahí están, y han estado, en sus puestos de trabajo por sus “méritos”. Aunque ahora dudamos de si en todos los casos el título se ha obtenido después de unos lamentables y aburridos años de permanencia en las aulas, o se ha conseguido más rápido por otras oscuras vías. Pero ¿en estos tiempos? La juventud almacena títulos como cromos sin que les sirvan para nada. Hay una inflación y, a la vez, una devaluación.

Pero volvamos al caso que nos ocupa. La información de Eldiario.es es tan clara, tan documentada y tan verosímil que a cualquier mente mínimamente despejada le sobran datos para darse cuenta de que esto a lo que estamos asistiendo, es la descripción certera de la falsificación de un título con las posibles consecuencias penales que conlleva, por las acciones presuntamente delictivas llevadas a cabo.
Hoy día es tan fácil falsificar documentos o elaborar nuevos que hasta el más inexperto, con un ordenador y un escáner-impresora, es capaz de hacer “encaje de bolillos”. Aunque aquí todo ha sido tan burdo que la credibilidad cae por su propio peso. El peso de la mentira, de la prepotencia y de la soberbia.
Como digo, en ese intento de demostrar la verdad y lo verosímil, son tantos los datos que el citado periódico aporta que podría parecer que cabe alguna duda. Tal vez lo único que habría que aportar es que los verdaderos asistentes a ese máster, dijeran que esa señora no apareció nunca por allí. Con eso es más que suficiente para demostrar que la acreditación es falsa.
A pesar de esa evidencia, quiero añadir algunos datos de carácter técnico a los que Eldiario.es no se ha referido. Se muestra un email en el que un profesor comunica a una administrativa que la calificación es un notable. Si ya se observa una manera chapucera de ordenar que se cambie la nota, comprobamos, además, que esa funcionaria interpreta que un notable es un siete coma cinco, cuando el margen de esa calificación oscila entre siete y nueve. ¿Qué magia se puso en marcha para asociar notable con siete y medio? Además, ese profesor no se refiere a una materia concreta, sino al título general de un máster que, por cierto, no es el de Cifuentes. ¿Es tan potente la  telepatía entre ambos como para saber que, aunque le remite un enunciado equivocado, se refiere a una materia concreta de un máster distinto? Y, además, la presunta falsificadora entiende que son dos notas y no una las que tiene que modificar. Magia, esoterismo y telepatía a raudales.
A un observador minucioso u observadora también minuciosa, le salta a la vista que las notas modificadas a última hora son las únicas que tienen parte fraccionaria (7,5). El resto son cantidades enteras (5 - 9, etc.).
Desde el análisis psicológico o patológico, sin que uno sea un experto, es fácil descubrir la debilidad de la Cifuentes, cuando refugiada en la intimidad, en un video de muy baja calidad, dice aquello de: "A quienes queréis que me vaya: no me voy, me quedo, voy a seguir siendo vuestra presidenta". Hasta ese momento, nadie, oficialmente, le había pedido que se fuera, aunque es ella misma la que debería irse si es que aún le queda algo de dignidad. Aquí se hace bueno aquello de que: “Excusatio non petita accusatio manifesta”.
Salvo cuatro tertulianos descerebrados, ninguno de sus jefes políticos, es decir M. Rajoy, ha salido en su defensa, lo que no deja de ser sorprendente. Como en otros casos, la resistencia a la dimisión es palpable. Sin embargo, la carrera política de la actual Presidenta de la C. A. de Madrid ha tocado fondo, la tal Cifuentes es lo que de forma eufemística se conoce como “cadáver político”. A un año de las Autonómicas el PP tiene verdaderos problemas para encontrar sustituta o sustituto. La pérdida de Madrid en 2019 puede tener consecuencias graves a nivel estatal. Esto, añadido a los demás problemas que acarrean, puede dar al traste con la hegemonía política de estos últimos seis años. Por todo ello es posible pensar que el PP esté “amortizado”, y la oligarquía dibuje un nuevo panorama político centrado en Ciudadanos, con el apoyo incondicional del PSOE.


lunes, 5 de marzo de 2018

LA LUCHA DE LOS PENSIONISTAS, Y UN PASO MÁS


Se han acabado las imágenes de los jubilados jugando a la petanca cada vez que los medios de comunicación se refieren a las pensiones y a los pensionistas. Se han acabado las mentiras y la chulería de la responsable ministerial, cada vez que se refiere a este asunto. Ahora, mostrando claros síntomas de derrota, apela a la responsabilidad de los demás partidos políticos, en la creencia de que hay manipulación, algo que ella práctica habitualmente. 
Las imágenes y los videos anteriores de los más mayores en TV se han convertido en numerosas concentraciones multitudinarias ¡y lo que queda! y en declaraciones de muchos de ellos: trasparentes, contundentes, valientes, sin miedo. Se acabaron los efectos de las mentiras, de la demagogia de Rajoy y los suyos. Están aterrados. Las encuestas les preocupan en demasía. Si la cosa sigue así, se convertirán en la última fuerza del panorama político, como en Catalunya. Son ya muchas cosas: la corrupción profunda y permanente, la provocación,  el nepotismo, la enorme desigualdad, las mentiras y otras tantas a las que haremos referencia más adelante. El PSOE, por fin, promete actuar contra el Gobierno: una moción de confianza junto a Podemos. Con condiciones.
Ha aparecido un nuevo poder, el poder creado por la lucha de los que reciben una pensión, insuficiente para una vida digna. Otras veces hemos dicho que la única forma de combatir al poder es perder el miedo y crear otro poder que haga temer al de la oligarquía y a sus secuaces, en este caso el Gobierno. Ahora mismo están desorientados, asustados. Seguirán ejerciendo la mentira: ¿cuánto les queda?
Hubo otro tiempo en este país, allá por los años setenta, en el que el movimiento obrero se convirtió en un arma poderosa que hizo tambalear a la clase dominante. Fue en esa época en la que se conquistaron los derechos de reunión, manifestación y huelga. Fue entonces cuando mejoraron sensiblemente las condiciones laborales y salariales. Se consolidó lo que vino en llamarse: estado de bienestar. Se conquistaron las necesidades inmediatas. La clase obrera, una vez logrados esos intereses, se replegó y se adaptaron a la nueva situación: en suma, se hizo más conservadora. No fue posible pasar de la lucha por los intereses inmediatos a la de la lucha por los intereses de clase. La clase dominante fue perdiendo el miedo y, con las concesiones que se llevaron a cabo, recuperó su poder. La correlación de fuerzas volvió a estar a su favor.

Vuelve a aparecer un nuevo núcleo de poder materializado en la lucha de los más mayores. De momento erosiona al poder político, cosa que no consigue la acción (o inacción) de la oposición en el parlamento. A diferencia de la etapa señalada anteriormente, la formación y aparición ahora ha sido muy rápida, en sintonía con la rapidez con la que trascurren ahora los acontecimientos, consecuencia de la inestabilidad y el agotamiento de este sistema. Queremos ser optimistas y pensar que esta vez la lucha por los intereses inmediatos vaya un paso más allá. Condiciones objetivas no faltan. Estas son algunas: la corrupción profunda y permanente, la degeneración democrática, la resistencia al cambio de los de arriba, la precariedad y los salarios de miseria, la enorme desigualdad, las mentiras de los ricos, las bajas pensiones y las dudas sobre la continuidad del sistema público.
En este panorama socioeconómico los partidos que se autodefinen como de izquierda tienen una oportunidad para dejar de defender los intereses de la oligarquía y sintonizar con los que luchan por un mundo más justo. Por otra parte, las manifestaciones de los pensionistas deberían animar a las generaciones de menor edad para combatir contra el sistema porque su futuro, incluso su presente, no es demasiado halagüeño. Su tratamiento en profundidad es materia suficiente para otro análisis.
Creemos, incluso estamos convencidos, que esto no se convertirá en una revolución, aunque, como hemos enumerado, motivos no faltan. Pero un frente común ante la situación límite a la que hemos llegado, podría dar una salida racional a toda esta locura que vivimos. De no ser así, la incertidumbre se adueñará de sociedades como esta nuestra, porque el capitalismo ha cambiado de cara, afectando, ya está ocurriendo, a la organización y a la estabilidad social heredada. Porque el sistema se derrumba, aunque nadie lo fuerce, ya que, parafraseando a un ilustre pensador y activista: el capitalismo lleva en sus genes la autodestrucción. El paso de esta situación a otra forma de vida puede durar más tiempo de lo que pensamos. Un tiempo de sufrimiento para muchos. Ya a finales del anterior milenio muchos autores pronosticaban el final de esta etapa. Desde entonces el deterioro de las clases populares y la desigualdad han ido en aumento. De no encontrar una salida, como digo, la incertidumbre y la irracionalidad se adueñarán de estas sociedades e, incuso, de una civilización ancestral.

jueves, 1 de marzo de 2018

DICCIONARIO POLÍTICO Y SOCIAL



Afán de enriquecimiento No es más que un esfuerzo por ocultar a los demás, y a sí mismo, una intolerable pobreza humana (A. Zugasti). Ese deseo, como otros semejantes, está ligado a la “Patología de la normalidad”.

Agente transformador Vanguardia o grupo organizado capaz de derrocar al actual sistema, e implantar otro basado en la igualdad y la justicia, cuando las condiciones objetivas lo permitan. En otros tiempos se pensaba en el proletariado como agente de lucha y cambio.

Amiguismo Práctica generalizada para favorecer injustamente a quienes se encuentran en el círculo familiar o de amistad. Es una fórmula actualizada de nepotismo.

Antisistema Partidario  de una opción política anticapitalista y defensora de los intereses de la clase trabajadora. Impulsor de un modelo basado en la igualdad, la solidaridad, la justicia y la libertad.

Capital Plusvalía. Cantidad de fuerza de trabajo de la que se apropia el patrono. Acumulación dineraria virtual, fruto de la especulación (lo que se conoce como economía financiera).

Casta Grupo de “profesionales” de la política convertido en clase privilegiada, aislado de la ciudadanía, débiles y temerosos por lo que se blindan con coches, guardaespaldas y leyes que les amparan de manera sectaria. La evolución de este sector es la siguiente: casta, trama y mafia.

Centro político Propuesta oportunista y de ficción para engañar a tibios, abusando de la ingenuidad o de la ignorancia. El Centro político no existe.

Ciudadanía Conjunto de individuos que deciden, cuando alcanzan la mayoría de edad, quiénes serán sus representantes en las Cámaras parlamentarias. La mentira, la demagogia la intoxicación y la ignorancia son causas principales de que en los actos electorales se produzca una distorsión entre los intereses de la mayoría y los resultados.

Clase dominante Es una abstracción a la que tienden quienes están embargados por un conjunto de contravalores que les hace menos racionales y menos humanos. El grupo formado por los individuos de esta clase, constituidos en oligarquía, determinan las formas de gobierno que les beneficia en cada momento. Constituyen el poder real.

Clase trabajadora Sectores sociales antagonistas de la Clase dominante. Está formada por quienes viven de su trabajo autónomo o por cuenta ajena. Hoy día está formada por trabajadores con empleo fijo, precarios y parados. Son las clases populares.

Clase media Como el centro político es una ficción, una táctica del poder real para desclasar a la clase trabajadora, objetivo  que, desgraciadamente, han conseguido. Casi nadie se reconoce como clase trabajadora y la mayoría se integra en la artificial escala: clase alta, clase media alta, clase media baja y clase baja.

Clientelismo Práctica a través de la cual se pone de manifiesto la relación entre poder y sumisión. Relación de vasallaje.  

Codicia Afán de enriquecimiento. Uno de los principales contravalores que perturba a un elevado número de individuos de sociedades como la nuestra.

Comunismo Es una concepción de la vida que anida, exclusivamente, en el deseo, en el ideario y en el imaginario de los que componen un determinado sector social, pero merece la pena seguir avanzando en la idea para que algún día  pueda convertirse en realidad. Ensayo prematuro en la Unión Soviética.

Conciencia Estado de estar despiertos y al corriente de lo que ocurre a nuestro alrededor. Capacidad que permite ser más o menos consciente de la existencia de un individuo,  de su relación con los demás y con el entorno.  A menos conciencia más enajenación.

Conciencia de clase Sentimiento de pertenencia a una determinada clase y actuar conforme a los intereses de ese estrato.

Conservador Quien quiere que todo siga igual en beneficio propio o corporativo.

Corrupción Práctica habitual delictiva de los gobernantes para su enriquecimiento personal o familiar.

Crisis económica Escusa para justificar el aumento de la desigualdad. La verdadera crisis es la del sistema.

Débil ideología Es aquella que poseen quienes cambian su voto de unas convocatorias a otras, o de aquellos que apoyan a los que prometen reformas sin cuestionar el sistema. Estos últimos son, por ejemplo, aquello y aquellas que votan al PSOE.

Demagogia Práctica habitual de los políticos que ha pasado a la categoría de normal.

Democracia (como modelo político en la actualidad) Estrategia del poder real para engañar a la ciudadanía haciéndole creer que es este el mejor modelo político. Caldo de cultivo de la corrupción.

Derecha Como la izquierda, es un término obsoleto del que se ha hecho uso y abuso para definir una tendencia conservadora y reaccionaria. Hoy día lo que se ha conocido como derecha e izquierda defienden los mismos intereses, los de la oligarquía.

Desigualdad Desgraciada situación inherente al sistema de explotación capitalista en el que conviven diferentes clases sociales. La naturaleza y la propia dinámica del sistema va incrementando la brecha entre ricos y pobres.

Economía financiera Fórmula especulativa para incrementar el capital sin necesidad de fuerza de trabajo. Genera dinero virtual lo que se traduce en una burbuja que tarde o temprano reventará.

Economía real Riqueza que se obtiene fruto de la actividad productiva.

Enajenación Vivir o vegetar al margen de las posibilidades que ofrece la razón a los individuos de esta especie. No participar de la plenitud de las facultades intelectuales y emocionales. Pérdida de la integridad y la independencia.

Endogamia Práctica habitual para favorecer a aquellos que forman parte del círculo de los que tienen algún tipo de poder o influencia.

Engaño Falta de verdad. Medio utilizado por los políticos, en un entorno de ignorancia, en beneficio propio o corporativo.

Establishment Grupo de personas que detentan el poder real de un país o, en general, de una institución o una  organización. Oligarquía.

Estado Poder que se ejerce sobre un territorio concreto o Nación.

Estado de bienestar Invento del sistema, junto al de clase media, para engatusar a la masa y desviarle de su verdadera condición. La formación y la sanidad han sido dos herramientas para mantener un colectivo sano y formado, necesario para producir más y mejor. Ahora que la fuerza de trabajo es menos necesaria, las prestaciones han entrado en crisis  y su deterioro es progresivo.

Gobierno Barrera de contención de la clase dominante. Gabinete de gestión en defensa de los intereses de la oligarquía.

Ideología Conjunto de ideas de quienes buscan y trabajan por la igualdad y la justicia. Ni las religiones, ni las posiciones reaccionarias son ideologías en sentido estricto. Lo que conocemos, por simplificar, como ideología dominante es un conjunto de contravalores (o miserias) tales como la codicia, el afán de enriquecimiento, el egoísmo, la insolidaridad, la desigualdad, etc., que se proyectan sobre amplios sectores sociales a lo que, habitualmente, llamamos masa. Por su carácter negativo y antihumano no cabe considerarlo como una ideología en sentido estricto.

Ignorancia Debilidad intelectual de la especie sobre la que se asienta la práctica política actual.

Igualdad Tendencia de ciertos sectores sociales para la superación de la actual situación vital y el progreso de la especie.

Indiferencia Actitud generalizada en la sociedad fruto de la frustración.

Indignación Sentimiento de cabreo por la actual dinámica política. La indignación no es un instrumento de transformación y progreso.

Ingenuidad La ignorancia en menor grado.

Inmadurez intelectual Falta de capacidad necesaria para convivir en armonía con el medio natural y en igualdad entre seres de la misma especie, con arreglo a los dictados de la razón y del entendimiento. Posesión de comportamientos “primates” que impiden manifestarse como un ser verdaderamente racional y humano. Pobreza humana.  Términos asociados: conciencia (ausencia de), enajenación, sumisión, dominio (instinto de), poder, etc.

Izquierda Como la derecha es un término obsoleto del que se ha hecho uso y abuso para definir una tendencia pseudoprogresista. Hoy día lo que se ha conocido como derecha e izquierda defienden los mismos intereses, los de la oligarquía.

Justicia Equidad en la aplicación de las normas emanadas del pueblo. Lo contrario a la promulgación y aplicación de las actuales leyes.

Ley de la codicia El afán de enriquecimiento es proporcional a la riqueza que se posee, lo que en términos más simples se podría concretar en que “el que más tiene más quiere”.

Ley de la instrumentalización A cada individuo o a cada grupo social le corresponde una asignación monetaria, o una recompensa, que es función de la posibilidad de instrumentalización que el sistema puede hacer de él para alienar o adormecer o, en suma, para mantener o incrementar la situación de desigualdad entre ricos y pobres.

Libertad Capacidad de decisión desde la igualdad. Sin igualdad no puede haber libertad.

Libertad de expresión Arma arrojadiza de la que se presume en este tipo de sociedades “democráticas”, pero que cualquiera (persona institución o colectivo) que disponga de poder cercena cualquier forma de expresión que le perjudique. Caballo de batalla en el siglo XIX entre liberales y conservadores.

Masa Agrupación de personas que son fácilmente manejables. El pueblo cuando se deja arrastrar por la mentira y la demagogia se convierte en masa.

Mafia Red organizada de delincuentes sin escrúpulos que utilizan el poder para enriquecerse. La mafia es la evolución de la casta, pasando por una fase intermedia como es la trama.

Medios de comunicación Instrumento manipulación e intoxicación del poder que junto a la práctica educativa y al modelo político al uso sustentan al sistema.

Mentira Práctica habitual que, junto a la demagogia, utilizan los políticos para alcanzar sus objetivos personales o partidistas. Efecto del engaño.

Miedo Sentimiento ancestral que permite al poder actuar de manera abusiva. El miedo y el poder están en relación inversa. A más miedo menos poder y viceversa.

Monarquía Forma arcaica de Estado, carente de sentido desde la razón en los Estados actuales. Figura institucional manejada por la oligarquía, en la que se integra, para enajenar a la ciudadanía, convirtiendo a los individuos en súbditos. Monarquía y religión se complementan en la tarea alienadora.

Nación Territorio sobre el que se ejerce un determinado y complejo poder, limitado por los poderes extranjeros. El imperialismo es una forma de expansión del poder y, en consecuencia, del territorio. La discusión entre Nación, Nacionalidad o País  da lugar a una polémica estéril e insustancial en la que se diluyen las propuestas de los diferentes grupos políticos. Si el poder central en España es más fuerte que el nacionalismo catalán, esta zona del país nunca será independiente.

Oligarquía Clase dominante, poder económico. Poder real. No toda la clase empresarial es oligarquía.

Omertá Acuerdo o complot para no denunciar entre iguales la corrupción. Como consecuencia, sólo conocemos lo que podríamos considerar la punta del iceberg de la corrupción en este país.

Oposición Grupo o grupos políticos que participan del juego para mantener un modelo al servicio de la oligarquía.

Parlamentarismo Fachada política para la dominación de clase.

Patología de la normalidad Término establecido por E. Fromm según el cual en este tipo de sociedades ciertos desequilibrios mentales y pasiones enfermizas, como el poder y la sumisión, han pasado a la categoría de normal.

Plutocracia Resultado del ejercicio de la oligarquía, utilizando a los partidos políticos como brazo ejecutor.

Poder Desde la óptica emocional, es una pasión que, junto a la sumisión,  impiden, en sociedades como la nuestra, el progreso a niveles superiores de razón e igualdad. En otra acepción, el poder en este tipo de sociedades se materializa en un grupo social minoritario de psicópatas, conocido como oligarquía, constituido en clase dominante. El poder es antagonista del miedo. El miedo del pueblo potencia el poder de la clase dominante, y al contrario: el poder popular genera temor entre los componentes del grupo antagónico. Todo aquel o aquella que tiene poder sobre otros lo suele ejercer.

Posverdad Cajón de sastre. Intento de convertir la mentira en verdad. Término ambiguo que no define nada concreto, puesto de moda en ciertos círculos frívolos e insustanciales, junto a otros tales como “Postureo”, “Empoderamiento”, “Poner en valor”, “Mantra” o “Cordón sanitario”.

Progreso Avance hacia posiciones de mayor equidad. Respeto al medio natura.

Prosistema  Que  asume el actual sistema de explotación capitalista, algunos por interés, otros por indiferencia, algunos por ignorancia. Quienes se oponen carecen de poder para combatirlo.

Radicalismo Ideas y acciones que pretenden cambiar el sistema y el orden político y social.

Razón Potente herramienta, y particular de nuestra especie, fruto de la evolución, aunque el uso que de ella se hace sea tan reducido.

Reaccionario Va más allá del conservador. Es aquel que actúa contra las acciones de progreso, contrario a la igualdad y al cambio.

Rebelión Hecho puntual por el que se intenta o se consigue un cambio de importancia, por lo general por la fuerza. La rebelión puede ser el acto inicial de un proceso revolucionario.

República Forma de estado legitimado por la razón. La República, por sí misma, no garantiza la mejora de las clases populares, ni un mejor reparto de la riqueza. Véanse los casos vecinos de Francia o Italia.

Revolución Transformación radical de un sistema, generalmente por la fuerza. Los intentos de cambio desde dentro del modelo político son inviables y están llamados al fracaso.

Sistema Forma de organización social para el desarrollo de la actividad económica. Está constituido por  una totalidad de estructuras o subsistemas, con una dinámica propia, ligadas entre sí por ciertas vinculaciones técnicas o institucionales. Cada una de las estructuras o subsistemas específicos sólo tienen sentido cuando forman parte de un todo coherente, en este caso: el sistema socioeconómico. En el caso particular que estamos analizando, el sistema está gobernado y controlado, mediante organismos creados ad hoc,  por una clase dominante en detrimento de otras clases dominadas o abandonadas a su suerte.

­Socialdemocracia Doctrina que postula el cambio desde dentro del propio modelo político. Surge en el siglo XIX como una alternativa al materialismo histórico. En la actualidad es un término mal utilizado.

Socialismo Propuesta política que se sustenta en dos mentiras: presumen de ser la izquierda y de  ser la Socialdemocracia su ideología. La historia nos demuestra que cuando gobiernan estos partidos defienden los intereses de la oligarquía, por lo que por su impostura, están desapareciendo del panorama político europeo.

Sociedad Conjunto de individuos distribuidos en espacios físicos de diferente dimensión, sujetos, cada uno de ellos, a una serie de normas legales y consuetudinarias. En el sistema capitalista, divididos en diferentes clases o estamentos, y sometidos a las leyes establecidas por la oligarquía, convertida en clase dominante.

Solidaridad Valor ausente en este tipo de sociedades.

Subversión Negación y enfrentamiento al orden establecido.

Sumisión Pasión que complementa al poder. Mediante ambas pasiones algunos individuos se vinculan con los demás seres vivos.

Tertuliana(o) Individuo de baja talla intelectual encargado de sustituir la razón y el pensamiento individual y colectivo en vaguedad, conjetura, vana opinión y ambigüedad. Obsérvese en esos pseudodebates de radio y TV cómo quienes representan al sector más reaccionario son intencionadamente maleducados y con un tono de voz más elevado.

Trama Estadio intermedio entre casta y mafia. Todos estos niveles asociativos están montados para delinquir. Son, como otras tantas, una muestra ineludible de inmadurez intelectual.


REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
Por lo general, las clásicas definiciones recogidas en el Diccionario de la RAE son confusas, ambiguas e inconcretas. Por ejemplo, identifica creer con pensar y con opinar. Nada más alejado de la realidad intelectual. La manifestación de pensar es una expresión razonada, concienzuda, rebatible sólo con otro razonamiento. Creer es, por el contrario, una simple conjetura, algo que se basa en la fe o en otro sentimiento, condicionado por alguna pasión.
Por otro lado, la RAE recoge términos que van más allá de lo vulgar. Palabras que son fruto de la ignorancia, distorsiones de otros términos. Por ejemplo, derivado de “albóndigas” se admite “almondigas”, y así oficializando cantidad de palabras mal sonantes, origen de esa España profunda.
Presentamos un repertorio de términos con definiciones concisas y con la frescura que la actual situación política requiere.


domingo, 28 de enero de 2018

UNA DEMOCRACIA VIRTUAL

Los individuos de esta especie nuestra son fácilmente manipulables, por lo que no resulta difícil guiarles emocionalmente hacia una situación de fantasía, hacia un mundo de ilusión, alejado de la realidad, a veces muy dura, en otros incluso cruel.  La fragilidad de cuerpo y mente, les impulsa para trasladarse hacia situaciones irracionales, en algunos casos, o en muchos, en busca del poder, en otros aceptando incondicionalmente la inmoralidad, la injusticia, la corrupción.

Una cosa virtual es algo que tiene existencia aparente, pero no es real. Democracia, en los actuales estados de occidente, es la conclusión de un proceso semántico que se queda en eso, en un ejercicio teórico diseñado hace miles de años por los notables de aquella época que admitimos como el origen de nuestra cultura. Aquellos definieron tres formas de gobierno que discurren del poder absoluto concentrado en un solo soberano hasta la responsabilidad popular, calificada como Democracia, pasando por el poder de los “menos”, como así lo definió Aristóteles, a lo que definieron Aristocracia. Pero como digo esto es un simple ejercicio teórico, aunque, bien es cierto, que a los que controlan el actual sistema socioeconómico les ha servido de plantilla para mantener una manera de vida que permite mantener el poder en manos de unos cuantos y contener a las masas bajo el engaño de unos pocos y la sinrazón de otros.
A pesar del tiempo trascurrido desde la definición de estas figuras, se mantiene la de la Monarquía, aunque limitada en el poder político, pero cargada de privilegios y de irracionalidad. La Aristocracia, trasformada en Oligarquía, es quién acumula el poder real. La Democracia se ha convertido en una estrategia para poder mantener una situación de desigualdad y de concentración del poder en un reducido núcleo social, en flagrante contradicción con el concepto teórico de Democracia.

Estas democracias modernas se han convertido en simples ejercicios mecánicos mediantes los cuales las masas se limitan a depositar una papeleta en una urna sin criterio propio, sin ideología o sin, tan solo, búsqueda de defensores de sus intereses. Papeleta en la que aparece una relación de nombres desconocidos en su inmensa mayoría. Unos hombres y mujeres que pudieran llegar a despreciar a sus propios votantes, de los que se olvidan una vez finalizado el proceso demagógico en el que se convierten las campañas. Personas que se desligan del pueblo llano porque saben que es imposible retirarles de sus puestos aunque se corrompan. Una falsa democracia que no puede ser calificada, ni siquiera, de representativa.  Los ciudadanos son electores, pero no representados por los que cada vez con más propiedad pueden ser calificados como casta, cuando no como grupos mafiosos.
Sin embargo, el sistema ha conseguido convencer a una inmensa mayoría que, además de un derecho, votar sea una obligación. “Votar a unos o a otros, pero votar” es el mensaje que se ha impuesto, y que ha calado sin cuestionarlo en lo más mínimo.
Pero a pesar de todo, el engendro se derrumba desde dentro por agotamiento. El deterioro ha ido avanzando, hasta el punto de no poderse distinguir el ideario de unos y otros, convirtiéndose esa casta de corte conservador. Por otro lado, los grupos con capacidad de gobierno defienden los mismos intereses, contrarios a los de la mayoría. Los apoyos de otras organizaciones al grupo que gobierna se hacen al dictado del poder real, de la oligarquía. En este país, ahora, el PSOE y Ciudadanos juegan este sucio papel.
La actividad política con esa configuración pseudemocrática, que arrancó en los años 50 del siglo anterior como un panorama multipartidista, con diferentes propuestas, tiende a un modelo de poder político autoritario en la que los comportamientos de la práctica totalidad de los partidos se unifican, rompiendo con la deteriorada estrategia de alternancia bipartidista.

Este proceso de trasformación pasa inadvertido para amplias capas sociales, manteniendo esa “fe ciega” en la práctica rutinaria del voto, aunque la participación política de la mayoría sea nula. El proceso de deterioro del modelo es palpable, aunque, como digo, solo sea detectado, de momento, por una minoría. A pesar de todo, aunque el modelo se mantuviera, aunque el proceso se invirtiera y se aproximara a una práctica más participativa, jamás cambiaría el sistema socioeconómico, jamás alcanzaríamos un mundo de igualdad y de justicia anhelado por aquellos de ideario más progresista. Las posiciones políticas de lo que se conoce como izquierdas, cuando tocan poder, son inestables y, en consecuencia, “fungibles”. Ninguna fuerza política podrá transformar el status quo, las relaciones de poder. Sin embargo, la ingenuidad o la ignorancia nos impulsan, como señalo al comienzo, a vivir un mundo de fantasía. Quienes mantienen la situación actual, los que ostentan el poder, los dueños del mundo, alimentados por esas miserias de ambición e irracionalidad, jamás darán marcha atrás por voluntad propia. Sin embargo, a pesar de estar dominados por esos contravalores, el sistema y el modelo político que le protege han entrado en un proceso de descomposición por sus propias contradicciones internas, lo que nos arrastra a situaciones de inestabilidad e incertidumbre, al no vislumbrarse alternativas y poder suficiente para combatir al actual.

Más información en:






lunes, 13 de noviembre de 2017

DATOS PARA UNA SOSPECHA (Un paso más allá del mero deseo independentista catalán)

En un artículo anterior hemos manifestado que sospechamos que algo se esconde tras la apariencia del mero asunto independentista catalán, tachándolo, por nuestra parte, de ensayo, tapadera, farsa, teatrillo o montaje.
Decíamos que "Podría ser que el poder económico, la oligarquía, haya utilizado ese deseo independentista de los catalanes para comprobar hasta qué punto los ciudadanos son capaces de soportar cambios que degrade aún más la actual situación y crear un nuevo modelo político aplicable al Estado en su conjunto que sustituya al vigente, totalmente agotado". Podría ser, señalábamos, que la tendencia fuera consolidar una “democracia” autoritaria, una degradación límite del actual modelo político de alternancia de las dos fuerzas políticas mayoritarias.
También hemos dicho que “si todo el fenómeno catalán ha sido un teatrillo para propiciar los deleznables fines señalados, lo podremos comprobar en los próximos meses al observar en qué se traducen las desmedidas acusaciones y las penas solicitadas por la Fiscalía a los dirigentes catalanes”. 
Ya contamos con algunos datos relativos a este asunto. Los grupos independentistas se presentan a las elecciones promovidas al amparo del artículo 155 de la Constitución. Las acciones reivindicativas populares van a la baja. Forcadell y el resto de la mesa del Parlamento han salido en libertad bajo fianzas poco cuantiosas, a pesar de los graves delitos de los que les acusan. Es muy probable que Oriol Junqueras y el resto de encarcelados sigan el mismo camino en breve. Merece capítulo aparte el tratamiento de las leyes con sus incongruencias y sus contradicciones, como hemos comentado en ocasiones. Parte del Gobierno, con Puigdemont a la cabeza, viven tranquilamente en Bruselas sin que, al parecer, les preocupe demasiado a los miembros del Gobierno del PP.

La evolución del modelo bipartidista
Pero ¿por qué sospechamos que el “conflicto catalán” es una tapadera para ocultar esos objetivos que hemos resaltado anteriormente? Sospechamos, pero sin agotar todas las posibilidades, que la intención es, como decimos, degradar aún más el modelo. Echemos la vista atrás. Volvamos a esos años de los Gobiernos de Zapatero. Las dos legislaturas de los socialistas, que discurren desde 2004 hasta 2011, son muy diferentes, de manera que la primera puede ser calificada de  luces frente a las sombras de la segunda.
Lo que se conoció como crisis, a raíz del reventón de la burbuja inmobiliaria allá por 2007, provocó, con un cierto retardo, un galopante aumento del desempleo, hasta alcanzar cotas inimaginables (26% en 2012, aunque gobernando ya el PP), cuando a mediados de la primera legislatura socialista el paro se aproximaba al 8% (2006), presumiendo de haber alcanzado el pleno empleo. La falta de capacidad para asumir la situación y la férrea oposición del PP (a pesar de encontrarse ya por entonces implicado en flagrantes casos de corrupción, como veremos) obligaron a los socialistas a adelantar las elecciones en 2011, sin agotar la legislatura.
En esa convocatoria el PP obtuvo una mayoría absoluta, sin necesidad de apoyo de otras fuerzas para gobernar. Durante los siguientes cuatro años el PP gobernó con desahogo, culpando a los socialistas de la mala situación por la “herencia recibida”.
En 2015, el PP perdió la mayoría absoluta, perdió 63 diputados, y Rajoy renunció a presentar su candidatura a la presidencia de Gobierno. Esa abultada pérdida se debió, fundamentalmente, a dos factores: el castigo por los casos de corrupción que comenzaron a aflorar a partir de 2007 (aunque en la convocatoria de 2011 tuvo mayor peso el descrédito de las políticas socialistas que la corrupción en el PP) y la aparición en el escenario político de nuevas formaciones: Podemos en enero de 2014 y la expansión nacional de Ciudadanos en 2014-2015. Ambas formaciones obtuvieron una importante representación parlamentaria, de tal forma que rompieron con el histórico bipartidismo.
De esta manera, comenzó una etapa de inestabilidad política extrema que trascurrió desde el 20 de diciembre de 2015 al 31 de octubre de 2016, lo que evidencia un declive del modelo de la alternancia bipartidista. No olvidemos que, actualmente, el PP gobierna en minoría, y que aún no se han aprobado los presupuestos generales del presente año, aunque lo intenta comprando votos de grupos nacionalistas. Lo que muestra que, aunque en menor grado, la inestabilidad continúa.

Todo un recorrido de corrupción y todo un contingente de corruptos
La corrupción más alarmante del PP, aunque otros le han precedido y otros tantos le suceden, es el conocido como caso Gürtel que fue denunciado en 2007 ante la Fiscalía Anticorrupción. Más tarde, en 2009 fue instruido por el Juez Garzón, lo que, por cierto, le costó su puesto en la Audiencia Nacional (AN). En enero de 2013 aparecen los llamados “Papeles de Bárcenas” y sale a la luz la contabilidad B del partido. En noviembre de este año (2017), la Fiscalía de la AN ha anunciado en su alegato final que está suficientemente acreditada la contabilidad B y el pago de sobresueldos a cuadros del partido, entre ellos al actual Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
Después de la Gürtel, los casos Púnica y Lezo han llevado a la cárcel a los máximos dirigentes del PP de Madrid.
La judicatura, intencionadamente lenta cuando se trata de enjuiciar estos casos, no tendrá más remedio que condenar a todos los implicados, y quién sabe si no tendrán que rendir cuentas otros que aún permanecen camuflados, aunque es claro y manifiesto que están inmersos en la charca corrupta de este grupo político.
De momento, el asunto catalán es una excelente tapadera para  distraernos de los hechos que se están produciendo respecto a la aparición de nuevos casos de corrupción, de las contundentes decisiones de jueces y fiscales y de las elocuentes declaraciones de los organismos que la persiguen.

La búsqueda de soluciones
La incómoda inestabilidad política que para el sistema tuvo lugar de diciembre de 2015 a octubre de 2016 podría convertirse en endémico si no se toman medidas. Por otro lado, la cadena de condenas que comenzará a finales de año y continuará durante los años próximos hace insostenible la permanencia de los del PP en el gobierno, si esto sigue así.
Por estas dos potentes razones, condenas por corrupción e inestabilidad política, se hace necesaria la búsqueda de soluciones para que todo siga igual que antes de 2015, cuando alguno de los dos partidos, PP o PSOE, gobernaban en solitario con el apoyo o sin él de algún o algunos grupos nacionalistas.
El modelo democrático de representación, aunque con muchas limitaciones, ha permitido que ciertos sectores sociales hayan abandonado lo que se conoce como “Régimen del 78”, votando a otros grupos o absteniéndose, lo que ha dado lugar a esa inestabilidad que hemos señalado.
La tendencia es la de instalarnos en una “democracia” autoritaria en la que la participación se ciña a votar, limitando las opciones y laminando a las que se alejen de la norma (en este caso Unidos Podemos), ajenos a los partidos que se autodefinen como constitucionalistas.
Para dar este paso es imprescindible ensayar para ir preparando al pueblo, en un contexto mundial donde la libertad está cada vez más limitada, y medir hasta qué punto es capaz de soportar las cada vez más represivas actuaciones del poder. Primero fue la aceptación de unos salarios de miseria de amplios sectores, después la represión y la pérdida de derechos a través de normas como la conocida “Ley mordaza”.
Por eso nos atrevemos a señalar que el asunto catalán es un ensayo más para doblegar a la sociedad y demostrarle que la lucha, en este caso por la independencia, es estéril y no lleva a ningún resultado.

Vistas así las cosas, la única opción ganadora en futuras elecciones en esa democracia autoritaria pasa por la unión de PP y PSOE (el gran pacto) o, dicho con mayor precisión, por el apoyo de una de ellas a la que obtenga mejor resultado. Si observamos los últimos movimientos del PSOE comprobaremos que todo apunta a la consolidación de un solo bloque que defienda los mismos intereses, con el refuerzo de otro grupo (C’s) dispuesto a apoyar cualquier medida reaccionaria. Un grupo que, por sus propios méritos, se sitúa en lo que se conoce vulgarmente como extrema derecha.
Pedro Sánchez “el rebelde” engañó a la mayoría de la militancia que pensaba que el partido giraría a la izquierda, pero, una vez elegido, y después de un tiempo de silencio, se ha puesto en las manos del PP, confirmándose, de esta manera, las conclusiones de este análisis.