lunes, 2 de julio de 2018

LA SEXTA Y LA ENTREVISTA A GUILLERMO TOLEDO

Guillermo Toledo (Willy Toledo) es un actor español que se encuentra en rebeldía ante la cita de los jueces para declarar por la denuncia de una reaccionaria asociación católica, a causa de un pronunciamiento del actor en el que se cagó en dios: "Yo me cago en dios y me sobra mierda para cagarme en el dogma de la santidad y virginidad de la Virgen María", escribió en Facebook. Willy Toledo es activista y polémico, tal vez esto último, por el simple hecho de ir contracorriente de una sociedad torpe y maleable. Que yo sepa, no encabeza ningún movimiento, no es líder de ningún grupo, va por su cuenta, pero, cuando habla, les revuelve las tripas a los más conservadores y, también, a esos que adoptan unas posiciones de confort  y que se ubican en una falsa progresía. A Willy le pierde su extracción social y, como él mismo reconoce, su vida “burguesa”, lo que le sitúa en un terreno ideológico resbaladizo, pero su actitud, como vemos, abre fisuras en esta aparente paz social, permitiendo ver con mayor claridad la farsa que vivimos, embebidos en un mundo artificial en el que nos deslizamos alegremente sobre un lago helado de frágil superficie, que puede romper en cualquier momento y tragarse a los engañados y a los que nos mienten. A todos.

El día 27 del mes de junio, un programa de una cadena de TV, La Sexta, le invitó, pienso yo, por aquello de que su presencia crearía audiencia, ya que, como digo, se ha negado dos veces a acudir a las llamadas de los jueces. Además, para demostrarle que allí caben todos, como si su presencia de media hora pudiera compensar toda la manipulación de sus presentadores y toda la basura que, como tantos, destila ese medio. La Sexta forma parte del grupo Planeta, al que pertenecen otras emisoras de radio y TV y algún diario escrito, en concreto la Razón, uno de los periódicos más reaccionarios, aunque, a estas alturas, es difícil distinguir, por su orientación ideológica, unos de otros.
La Sexta, como dijo el actor, representa la cara amable del grupo Atresmedia, aunque, cada vez, se dejan seducir menos ciudadanos de los que antes creían en ese medio: un enemigo del pueblo maquillado, el flautista de Hamelín camuflado.
El panel, como en otras ocasiones, estaba formado por habituales de las tertulias: J. Sardá, Natibel Preciados y Benjamín Prado que junto al presentador, Antonio Ferreras, llevaron a cabo la encerrona. Cada uno con su “mochila” pretendían dar una imagen de progresía. Todos ellos cuentan con fuertes ingresos, viven holgadamente de ello, son instrumentalizados para jugar un sucio papel. Quieren que parezca un programa de talante progresista, pero, poco a poco, Willy Toledo fue desmontando los principios “democráticos” que los otros defienden, esa democracia de lujo para unos, de “bienestar” (El Monstruo Amable, según R. Simone) para otros y de miseria para muchos. Con la verdad por delante, sin pelos en la lengua, puso en evidencia el modelo político, denunciando: la debilidad democrática, la ausencia de separación de poderes, la desigualdad creciente, la pérdida de valores y derechos, la precariedad laboral, el incremento de la represión, etc., es decir, lo que no solemos oír habitualmente.
Ante los ataques de los contertulios, el actor, en defensa propia, puso al descubierto los perfiles y las trayectorias de cada uno de ellos. Sardá fue el pionero en esto que se ha consagrado como “televisión basura”, con lo que se enriqueció (esto es de mi cosecha), N. Preciados, que se autodefine políticamente como moderada, se inició en el periódico Arriba, órgano oficial de la Dictadura, B. Prado, autor de algunas canciones de J. Sabina, tertuliano y un “intelectual” oficial del actual régimen. En esa sesión, poco a poco, se les fue cayendo ese velo de pseudoprogresía y se las fue viendo el plumero de la desvergüenza. Con Ferreras se empleó a fondo y le recordó que fue un empleado de uno de los magnates de ese deleznable mundo patrio de los negocios, en concreto del Presidente del Club de Futbol del Real Madrid. Pero cuando se excitó sobremanera el presentador fue cuando le preguntó, en calidad éste de director de La Sexta, por los sueldos de los que se encuentran tras las cámaras, de los becarios, de los que ganan 600€. Les dijo a todos los que le estuvieron entrevistando que ganan 26 veces más (sic) que los técnicos que se encuentran detrás. A la pregunta directa de cuánto ganaban ellos, callaron como muertos.

Desconozco la repercusión que haya podido tener el paso de G. Toledo por esa cadena en los seguidores de ese programa (en torno a un millón) que se emite en directo por las mañanas. Tal vez pase inadvertido para la mayoría, pero para el observador interesado en, y preocupado por, la actual situación política, quizás, le haya servido para comprobar, una vez más, como se pone de manifiesto la falsedad y la manipulación de los actuales instrumentos del poder, cuando alguien discrepa y no se somete a los esquemas preconcebidos. Vistas así las cosas, con ese atrevimiento del actor, se ve muy empequeñecido, incluso ridículo, todo ese montaje con el que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino.



domingo, 10 de junio de 2018

YA SOMOS DE "IZQUIERDAS"


Ya somos de “izquierdas”, en un mundo de derechas. ¿Seremos capaces de soportar esa tensión? Todo es posible si lo que llaman izquierda es, sencillamente, la derecha maquillada.

El actual estado mental e intelectual de esta especie nuestra es tal que tenemos que expresar ideas, situaciones o hechos, recurriendo a elementales esquemas para que podamos entendernos. De esta forma, hemos acuñado el binomio izquierda-derecha para resumir una compleja situación política en el mundo y, en particular, en nuestras tierras.
El uso del término izquierda, como digo, es ahora una simplificación. En ella se encuadran ciertas formaciones políticas que poco tienen que ver con un verdadero ideario o con un auténtico ejercicio de lo que debería de ser esa corriente política. Los que incluyen el vocablo izquierda en su definición lo hacen debido al prejuicio favorable que le conceden amplios sectores de la ciudadanía. 

La izquierda que soñamos
Hace ya unos años, encontré una definición de lo que debería ser la izquierda, lo que suelo llamar: la izquierda real. Una definición integrada en los estatutos de hace unos años de IU. Literalmente decía el documento que la izquierda debería luchar por la “superación  del capitalismo y el avance hacia una sociedad sin explotación y sin alienación, hacia un socialismo concebido como la plena realización de los derechos humanos y la profundización de la democracia”,  Texto que compartía en mis años de militancia, y que sigo compartiendo.
La izquierda entendida de manera parecida a lo que hemos definido sólo existe en el imaginario de algunos hombres y de algunas mujeres. Esta izquierda no se ha materializado nunca en occidente en forma de formación política con posibilidades de gobierno. Así que esta falta de concreción da lugar a multitud de formas de entender la izquierda.
El término izquierda se ha convertido históricamente en un cajón de sastre donde cabe todo. Unos y otros se identifican con una izquierda imaginaria aunque casi nunca se han dedicado a exponer su manera de entenderla. Con seguridad, por esa condición de irrealidad material, el pensamiento o la percepción de la izquierda es muy diferente en unos y en otros. Grupos y partidos políticos en uso de la mentira se autodefinen, sin razón, como de izquierdas, abusando de la confianza, la ignorancia o la ingenuidad de la mayoría social.
El PSOE es uno de esos partidos que se incluyen en esa izquierda nominal, diríamos que, incluso, se ha adueñado del término en estos últimos tiempos, hasta el punto de que, embargados por la emoción, uno de sus últimos lemas de este partido rezaba: “somos la izquierda”, aunque tardó poco tiempo en cambiarlo en aras de ese refrán que dice: “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. Si alguien quiere ejercer de izquierdas no necesita anunciarse, sólo actuar.

El Partido socialista, en suma, nunca se ha comportado como un partido de izquierdas, entendida ésta tal como pensamos algunos. El PSOE es un grupo que forma parte del juego político determinado por la oligarquía para mantener el  actual statu quo.

El cambio de gobierno
La rápida derrota del corrompido complejo creado en torno al partido político que ha estado gobernando los últimos seis años y medio ha dado lugar a una marcada confusión social, acentuada por los medios de comunicación, actual escaparate y guía de una ciudadanía maleable, forzada a ver cadenas de TV u oír emisoras de radio en manos de los que se encuentran al otro lado de los intereses de las clases trabajadoras. Ahora, aunque han pasado unos pocos días, es tiempo suficiente para preguntamos: ¿Cómo el pueblo  ha podido soportar durante todo este tiempo a una panda de gentuza como la que formaba el Gobierno de Rajoy, empezando por él mismo? Individuos incultos, anclados en la caverna. Visto, ahora, desde esa pequeña distancia, nos damos cuentas que han sido la auténtica continuidad de la Dictadura. Ciertos sectores de la sociedad se han alegrado del cambio de esta primavera del dieciocho, aunque hay que señalar que con más temor que entusiasmo.

Llegado el momento, como he dado a entender, el Gobierno del PP era insostenible. La corrupción generalizada, los casos pendientes que serán juzgados y la primera sentencia de la Gürtel, como detonante, han dado al traste con la permanencia del partido conservador. Por lo tanto, era obligatorio tomar una decisión. ¿Habrá tenido algo que ver el poder económico en el reciente cambio? ¿Y la Unión Europea? Si así fuera, habrá que entender que han optado por Sánchez en detrimento de Rivera. De lo que sí hay muestras evidentes es de que, en esta tercera etapa de gobierno, como en las dos anteriores, el IBEX, y lo que representa, se muestra complaciente.
Por el lado positivo,  esta es la primera vez tendremos un Presidente de Gobierno que habla otros idiomas, así como la mayoría de los Ministros nombrados. Así será más fácil comunicarse en la UE. Un equipo renovado con personas mayoritariamente más dinámicas frente al estancado del PP. 
Sin embargo, a pesar de las múltiples alabanzas al nuevo Gobierno, las políticas de “izquierdas” que podamos esperar del PSOE se resumirán, en el mejor de los casos, en una serie de gestos (ya ha comenzado, nombrando a 2/3 de Ministras) para contentar a ciertos movimientos reivindicativos, pero su política económica será la de siempre: la defensa de los intereses de los ricos. Esto se va confirmando conforme vamos conociendo algo más de los perfiles e ideología de los nuevos ministros. La nueva ministra de economía, por ejemplo, es aplaudida por Ana Botín y goza de la aprobación de la UE.
Por otro lado, el nombramiento de Grande-Marlaska, un juez marcadamente conservador, nos hace dudar de la política que se llevará a cabo desde el Ministerio del Interior. En una situación de inestabilidad, marcada por la desigualdad, es conveniente, desde el poder, mantener, de una u otra manera, las medidas represivas impuestas por el PP.

¿Qué nos espera en el terreno netamente político?
El PSOE, al menos en su definición, camina contracorriente en un espacio europeo diferente a la reciente situación que se ha producido en este país nuestro. Los partidos socialistas o socialdemócratas que han gobernado desde la segunda guerra mundial han ido perdiendo fuerza o han desaparecido como es el caso de Italia. En la mayor parte de los países de Europa dominan las corrientes más conservadoras. En algunos países con la participación en los gobiernos de fuerzas de corte fascista.

Hasta ahora todo daba a entender que en España el recambio del PP sería protagonizado por Ciudadanos, pero la operación a la que hemos asistido contradice esa idea. Algo hay que ha dado lugar a este giro, aunque no está todo el pescado vendido, por eso digo que quienes preferimos esta opción lo vemos con más temor que entusiasmo. Todo dependerá de lo que ocurra en los próximos meses. Tal vez, ese nuevo partido, C’s, no ofrezca todavía todas las garantías que se desean para la deseada estabilidad aunque, por mucho que se empeñen, y gobierne quien gobierne,  será efímera. Tal vez crean que su posición política, la de Ciudadanos, sea exageradamente extremista. Quizás su líder no muestre la madurez política que se requiere.

El futuro del PP depende de algunas variables. Por una parte, será definitivo el devenir de los procesos judiciales en marcha y de los nuevos que pudieran aparecer. Por otra, dependerá de la manera de reorganizarse, si es que lo consiguen. Pero lo más determinante es su rivalidad con Ciudadanos. Si en algún momento el poder real retoma sus primitivas intenciones de derivar el voto hacia C’s, el PP puede quedar reducido a un grupo testimonial.

Tal y como están las cosas, las expectativas de Podemos se resumen a su apoyo al PSOE y, en el mejor de los casos, a su participación en el gobierno, todo esto si es que los socialistas consiguen ser el partido más votado o, entre ambos, superan a lo que se conoce como fuerzas de la “izquierda”.
Pero lo que sí está garantizado es un largo periodo de “volatilidad” como consecuencia del agotamiento del actual modelo político y de la ausencia de soluciones a las contradicciones del sistema capitalista.

Tras el análisis, pasados unos días, y aplacada esa euforia en las líneas progresistas, sobre todo por la expulsión del partido corrupto, es legítimo que podamos concluir con aquella vieja sentencia popular de que “todo es mentira”. Desearíamos que esa mentira cada vez encontrara menos acomodo en nuestra sociedad.


jueves, 24 de mayo de 2018

ACIERTOS Y ERRORES DE PODEMOS

Aunque los errores de quienes, de una u otra forma, cuestionan el sistema resuenan infinitamente más que los aciertos, todos aquellos que trabajamos por un mundo mejor tendremos que seguir apoyando a Podemos porque es la única formación política que surge desde los diferentes movimientos ciudadanos. En Podemos hay muchísima gente limpia, honesta, inteligente, sencilla y con muchas ganas de trabajar.

¿En qué marco político nos movemos?
A pesar de que las trasformaciones en profundidad, hacia una forma de vida diferente a la actual, tardarán mucho tiempo en producirse, si es que alguna vez tienen lugar, hay cambios puntuales que tienen origen con velocidad de vértigo. Y utilizo el término vértigo intencionadamente en una doble acepción: rapidez y pérdida del equilibrio, ambas en íntima relación. Estas dos circunstancias avalan la certeza de los tiempos de incertidumbre que vivimos y que, necesariamente, seguiremos viviendo. La rapidez es consecuencia del declive de un sistema y de la pérdida del equilibrio vivido en las últimas décadas del anterior siglo y la primera del actual. Ruptura de la alternancia bipartidista en el entorno europeo, el deterioro de la democracia,  la pérdida de derechos y el incremento de las políticas represivas son signos de identidad de esta década. Todo ello pone en cuestión el modelo político. Cambios que ponen al descubierto, con mayor claridad, la desigualdad y los desequilibrios económicos y sociales.
El sistema intenta, inútilmente, mantener el equilibrio, parcheando el modelo con medidas más o menos estandarizadas. Una de ellas consiste en hacer grandes pactos, como en Alemania, desdibujando el esquema ficticio y clásico izquierda-derecha. Otra, consiste en crear nuevas formaciones, como es el caso de Ciudadanos en este país o el de Macron (En Marche!) en Francia. Digo inútilmente porque, aunque consigan ganar en las urnas una u otra vez, su éxito será efímero ya que el cambio tecnológico, la precariedad laboral y la desigualdad creciente no permitirán una larga estancia estable como ocurrió en las décadas citadas.  

Los aciertos y los errores
Podemos, como digo, surge desde abajo, fruto del descontento, de lo que algún autor lo calificó de indignación, como ocurrió en tiempos atrás cuando los oprimidos se agruparon para defenderse de las agresiones del sistema capitalista. Podemos irrumpió con fuerza para sorpresa de propios y extraños.
Las propuestas iniciales conectaron con todos aquellos ciudadanos que esperaban la aparición de una nueva fuerza política diferente a las dos que se alternaban en el gobierno. Podemos se convirtió en la esperanza y el refugio de variados sectores con diferentes características. IU nunca consiguió un significativo apoyo, a pesar de representar, en teoría, a las capas sociales más numerosas. Las razones de este desajuste requieren un análisis específico.
La práctica política ha ido moldeando a los de Podemos, perdiendo la frescura de los primeros tiempos. Han asumido el modelo y su comportamiento institucional es semejante al de los demás. Su relación con los ciudadanos cada vez es más distante y sus consultas a los inscritos e inscritas cada vez más tienen un carácter formal.  Muchos, entre lo que me encuentro, nos hemos ido desencantando. A pesar de ello, como recomiendo al principio, habrá que seguir apoyando a esta formación política con el deseo de que sus dirigentes superen los efectos de esa enfermedad de infancia, fruto de esa corta experiencia política en las instituciones.

En lo concreto (dos asuntos)
La candidatura para las elecciones autonómicas de Madrid ha sido impuesta desde arriba. Un acuerdo en la cúpula ha designado a I. Errejón como candidato, y la lista formada por militantes afines. ¿Qué capacidad de elección teníamos los inscritos si sólo se presentaba una candidatura? Hombres y mujeres que han jugado un destacado papel quedarán fuera de la Cámara. Por ejemplo, Lorena Ruiz-Huerta, de la corriente anticapitalista, que defendió magistralmente la Moción de censura presentada por su grupo, no volverá a renovar su puesto.

¿Y el revuelo mediático de la famosa compra de la casa de Irene y Pablo? No somos capaces ahora de valorar los daños que este hecho puede ocasionar.
Un tremendo error. Les ha perdido la pasión: el amor, supongo, ese amor sexual que anula la razón y la justicia. El amor es una droga que puede anular voluntades y permitir tomar decisiones sin medir el alcance, en este caso, político. Los perros mediáticos están al acecho, por lo que no es conveniente darles carnaza. Sólo les falta eso.
Todos y todas tenemos el derecho a elegir la forma de vida dentro de nuestras posibilidades, con o sin la ayuda familiar. Pero este caso se presta al comentario  y, además, surgen algunos interrogantes.
Los comentarios ya se han hecho  por todos los medios por los que está rodando la noticia. Sorprenden esas contradicciones entre las anteriores declaraciones y la decisión de adquirir una vivienda muy alejada de aquellas de la mayoría de las familias trabajadoras, a las que Pablo ha manifestado estar tan unido. Por otro lado, a mí me parece muy ambicioso acceder a una primera vivienda como esa, encuadrada en una zona de lujo. Algunas familias trabajadoras han llegado a adquirir una casa de esas características, pero después de ahorrar durante un tiempo, e ir vendiendo las anteriores en progresiva escala.
Interesado por la forma de abordar los gastos que una casa así requiere, y pensando en la situación económica de la pareja -algo en lo que, posiblemente, no debería entrar- me pregunto: ¿han hecho un cálculo para ajustar ingresos y gastos?, ¿han previsto cuáles serán las fuentes de ingresos una vez que salgan de la política? Según ellos y los estatutos de su partido no permanecerán más de dos legislaturas.
Se han equivocado, y no han valorado lo gravoso de una adquisición de estas características. Una vivienda así requiere un importe medio de unos 1.500 euros mensuales para gastos de sostenimiento (y esto no me lo invento), más las amortizaciones de hipoteca, más el importe para las reparaciones que inevitablemente surgen en viviendas de este calado por la complejidad y cantidad de servicios: sistema automáticos, calefacción, piscina, electrodomésticos, etc., etc.
La única razón que encuentro para entender por qué se han metido en esta aventura es la posibilidad del apoyo familiar, algo que espero sea así para que puedan sufragar los gastos que conlleva.


Una última reflexión. Teniendo en cuenta lo que observamos a diario, podemos inferir que los fenómenos sociales y los cambios van muy por delante, y por canales diferentes, de la actividad política y de los intereses personales de los políticos. Cambios tales como la desigualdad creciente, la pérdida de valores y derechos, la precariedad, el incremento de la represión, etc.

Notas:
Primera: Mientras escribía estas líneas, los medios de comunicación nos anunciaban la detención de Zaplana, un político del PP que se incorpora a la saca de mierda de este grupo, un miembro más de la mafia que nos gobierna. Todos los ministros nombrados por Aznar, incluido el actual Presidente del Gobierno, están condenados, procesados, investigados o son sospechosos. ¿Y el principal protagonista, cuando caerá?
Ante estas fechorías, los medios a sueldo (todos) centran sus miradas (llevan ya una semana, incluyendo la noticia, incluso, en todos los informativos) en esa pareja de Podemos que se han comprado una casa en las afueras de Madrid. Deberían dejarles en paz y desviar esa mirada hacia esa pléyade de políticos corruptos que creen que este país es su finca.

Segunda: Los acontecimientos no nos dan tregua a quienes ponemos interés en seguir la realidad que vivimos. Cada acontecimiento que se produce deja sin interés al anterior. La detención y posterior encarcelamiento de Zaplana, queda eclipsado por la sentencia de la Gürtel que hemos conocido hoy, 24 de mayo de 2018. El PP es el primer partido político que es condenado por corrupción. 37 acusados, la mayoría con condenas de dos dígitos. Por fin Bárcenas entrará en prisión con una condena superior a 33 años. A su mujer le han caído 15 años.

domingo, 6 de mayo de 2018

EL PUEBLO SE DESANGRA POR LAS CLOACAS DE LA TELEVISIÓN (Carta dirigida al Defensor del Pueblo)


En 1997 irrumpió un nuevo programa en TV denominado “Crónicas Marcianas”, y al poco tiempo se comenzó a hablar de “Televisión basura”, pero a pesar del calificativo, sus protagonistas se jactaban de hacer ese tipo de TV. Otro “invento”, del que también presumían sus mentores fue lo que hoy se ha convertido en una práctica habitual en todas y cada una de las cadenas de radio y TV: las tertulias.
En el primer caso, se rompía con el decoro y los buenos modales; se presumía de la ordinariez y la chabacanería. Sabían cómo alimentar lo zafio y la risa fácil faltando al respeto y a la poca dignidad que le queda a la especie.
En el segundo caso, tal vez sin desearlo, dieron paso a la generalización de lo opinable sin rigor ni fundamento, a la conjetura, todo ello para defender los intereses de los que les pagan. Dando pie a la ruptura con la reflexión, con el análisis y con el pensamiento crítico. Un colectivo manipulado que van de cadena en cadena sumando las minutas que les dan por difamar, vociferar, insultar y agredirse mutuamente. Fomentando el enfrentamiento per se y las demás  miserias de la especie. Deformar y desinformar es lo fácil en un terreno ya contaminado para sembrar la mentira. A eso se dedican.

Como para mantener y potenciar la enajenación del pueblo, el atontamiento y la distracción de los problemas reales que nos aquejan, es necesario subir el nivel de la basura que se destila por los canales de la TV. Para eso, ahí está Mediaset y Telecinco con su nefasta programación diaria, resaltando ese programa llamado “Supervivientes”.
No soy asiduo de esa cadena, ni de ese programa, pero es necesario ver, al menos, parte de él para poder denunciar tanta inmundicia.
Ayer mismo, observaba indignado como una mujer, madre y esposa, lloraba, allá en Honduras, cuando una joven, con evidentes signos de inmadurez intelectual, psíquica y emocional la vilipendiaba con la intención de adquirir protagonismo, hacerse notar para llamar la atención de la masa y obtener su apoyo para ganar el concurso. Unas escenas sobrecogedoras y destructoras de la condición humana. La cara de la mujer agredida expresaba la tristeza y el “tierra trágame” ante una audiencia de 5 millones de televidentes. La otra parte, seguía insistiendo, intentando defender lo indefendible, adentrándose cada más en el lodo. Su cara reflejaba su fealdad interna, la maldad consciente por su propia inconsciencia y el atrevimiento propio de la ignorancia y la insensatez.
Por si esto no fuera suficiente, hay que volver a sesiones anteriores en la que una concursante atizó una paliza a otra. La dirección del programa se ha encargado de no hacer pública esas imágenes, porque, la escena, al parecer, es tan exagerada que temen que clausuren la edición.

El programa, en general, se basa en sacar de cada uno de los concursantes lo más miserable, enfrentándoles permanentemente de forma maliciosa, otorgando prebendas a unos que tienen que disfrutar frente a los castigados. Potenciando la rivalidad, la insolidaridad, el egoísmo, la ambición y, en general, la maldad.
Con hechos como este, convertido en espectáculo público, arrastran a la ciudadanía hacia un mundo cada vez más irracional, más inhumano,  más injusto y más cruel.

Es por todo ello por lo que pido amparo a esa institución para que, tomando conciencia de este tipo de espectáculos, tome las medidas pertinentes para que podamos caminar hacia un mundo diferente en el que los valores humanos sean el sustento de la vida.

Un saludo: Antonio José Gil Padilla.
Villaviciosa de Odón, 4 de mayo de 2018

miércoles, 2 de mayo de 2018

EN QUÉ MANOS ESTAMOS O “QUE DIOS NOS PILLE CONFESADOS”


Por fortuna, pocas veces he tenido algo que ver con tribunales, juicios, jueces o demás asuntos de esta índole. Desde luego, en ningún caso como acusado. Los ciudadanos sentimos miedo de que alguna vez te toque pasar por las dependencias judiciales porque desconfiamos de quienes administran “justicia”, de aquellos en cuyas manos pudiéramos caer, y si, por desgracia, alguna vez cayéramos, no nos quedaría otra que pensar aquello de “que dios nos pille confesados”.

Anecdotario
Cuando era un niño, me vi en una sala frente a unos señores que me hicieron unas cuantas preguntas cuyo contenido no recuerdo. Más tarde me enteré de que aquello era un tribunal. Unos días antes, o unos meses, no recuerdo, me mordió un perro de un vecino, tal vez fui yo el culpable porque estaba jugando con él. Por aquello del miedo al contagio de la rabia, mis padres me llevaron a un servicio médico de urgencias, a una de aquellas “casas de socorro” de entonces. Por el hecho de pasar por allí, se puso en marcha, de oficio, un proceso que obligaba al pobre dueño a pasar por los tribunales, aunque por parte de mis padres nunca hubo denuncia, ni acusación.
Más tarde, ya de adulto, estuve involucrado en algunos otros casos, nunca imputado, como ahora se dice en estos casos de corrupción. En tiempos de la Dictadura, cuando la represión, la persecución y el miedo eran señas de identidad de aquel criminal sistema totalitario, luchábamos por conquistar algunos de los derechos de los que gozaban los ciudadanos de los países vecinos. Nos organizamos para hacer un paro en el departamento de aquella empresa en la que yo trabajaba. El paro era simbólico, unos diez minutos, pero nada más comenzar se presentó la plana mayor de la dirección de personal. Dos compañeros fueron despedidos. La cosa no fue a más por falta de tiempo. Denunciamos el despido y, por lo tanto, hubo que pasar por lo que se conocía como Magistratura de Trabajo. Yo estaba allí en calidad de testigo. Mire usted por donde, al parecer, el apellido de uno de los despedidos, de uno de mis compañeros, coincidía con el de un magistrado amigo del presidente de aquel tribunal, quien, antes de la vista, preguntó a nuestro abogado “si el acusado era hijo del tal magistrado amigo”, a lo que nuestro letrado le contestó que no. Se acercó a nosotros y nos dijo: “hemos perdido, si fueras el hijo de un magistrado con tu mismo apellido no tendríamos ningún problema”. Por supuesto aquellos hombres de toga negra dictaminaron despido procedente. Es este un caso evidente de falta de objetividad.

Por suerte, como he dicho, pocas veces me he visto implicado en asuntos judiciales, pero aún queda algo más. Ya en esta etapa “democrática”, y siendo yo responsable de una institución pública, me pidió una jueza información sobre la nómina de uno de los trabajadores de la plantilla, con un desconocimiento absoluto, por su parte, de que en la Administración Pública existen unidades habilitadoras encargadas de abonar los salarios de los funcionarios sin que los jefes orgánicos nada tengan que ver. Contesté de manera reglamentaria, indicando que yo nada tenía que ver con el abono de las nóminas. Sin embargo, en una segunda petición, la susodicha jueza me amenazaba con “amonestarme” si no le daba los datos que me pedía, absolutamente desconocidos para mí. Una falta de profesionalidad de aquella, un exceso en sus atribuciones y un abuso de poder, lo que deja a la vista que quien tiene algún tipo de poder lo ejerce, a veces, en muchas, de forma arbitraria.

El poder judicial y sus agentes
A pesar de que la mayor parte de la ciudadanía no ha tenido nada que ver con los tribunales, cada día, los medios de comunicación se encargan de informarnos de los casos de corrupción y demás delitos que cometen unos cuantos, demasiados del ámbito político. Lo único instructivo de toda esta información es que nos hemos dado cuenta de que no todos somos iguales ante la ley. No todos los casos son iguales. Sólo comparar los casos Urdangarín, Gürtel y tantos parecidos con otros como el de Valtonic y Pablo Hasel, condenados por las letras de sus canciones. Incluso para el más lego, no es difícil distinguir la aplicación de la ley para el caso de los ricos y para el de los pobres. En algún momento hemos señalado que la ley en un sistema como este es un instrumento de represión y sometimiento para los ciudadanos de a pie y de defensa de los intereses de la oligarquía, y sus servidores.

¿Cómo se alcanza la condición de juez o fiscal? En el marco de un modelo educativo basado exclusivamente en la memorización y la obediencia, el acceso a la función pública se sustenta sobre los mismos elementales principios. Para ser juez la única exigencia es la de memorizar alrededor de 340 temas, y luego “cantarlos” (unos cinco de ellos), como se conoce en el argot, en un tiempo, más bien ajustado. No queremos entrar ahora en los traumas, desequilibrios y trastornos que se proyectan en las posteriores conductas, fruto del encierro y desconexión con el mundo exterior durante 4, 5 o 6 años, hasta que se logre la plaza. Por cierto, el contenido de los temas que tienen que memorizar es el mismo que el de las asignaturas que se estudian en la carrera de Derecho. Nada diferente, por lo que se trata de una prueba  de sometimiento y destrucción.
Las capacidades intelectuales (razonamiento, resolución de problemas, creatividad, etc.) y el estado mental o emocional de los aspirantes no son evaluados. Una vez alcanzada la meta la tranquilidad, la satisfacción y el cambio de ritmo en las vidas de los que serán jueces marcan su futuro. Un amigo que obtuvo una plaza de Inspector de hacienda, un proceso de acceso semejante, me decía: “el esfuerzo lo he hecho para aprobar la oposición, ahora me toca vivir”. Algo parecido debe de ocurrir con los jueces.
Lo que es cierto es que no se conoce la trayectoria formativa una vez obtenido el puesto de juez. Eso que se conoce en otros países como formación continua. Países que consideran obsoleto al profesional de alto nivel de cualificación a los cinco años si no actualiza su formación inicial.
Los jueces, junto a otros cuerpos de la Administración son instrumentalizados a cambio de otorgarles prestigio (aunque sólo sea formal), estabilidad y un salario bastante por encima de la media.
Los jueces se organizan en sindicatos amarillos que se diferencian unos de otros por matices, pero todos ellos, y el cuerpo en su totalidad, son de corte conservador, que sufren de endogamia, de clientelismo, de corporativismo, de prepotencia y de soberbia, como ocurre en otros colectivos. Sobre todo de corporativismo como estamos observando en estos días ante la aberrante sentencia dictada por un tribunal por un caso de violación masiva por parte de cinco energúmenos. La sociedad y, particularmente, las asociaciones feministas se han puesto en pie. Sin embargo, en todas las declaraciones de jueces en los medios de comunicación  han sido para arropar a los colegas.
La sociedad entre temerosa e ignorante manifiesta un respeto inmerecido por estos colectivos, pero, poco a poco, nos vamos dando cuenta de que tras esas togas negras se esconde la parcialidad, la arbitrariedad, la contradicción, la imprecisión y la injusticia.

domingo, 22 de abril de 2018

CIUDADANOS (C’s): UN PELIGRO OCULTO PARA LA SOCIEDAD

(Revisado el 10 de mayo)
En el marco de un modelo político desgastado, la aparición de Ciudadanos en el panorama político de este país supone un tremendo peligro para la clase trabajadora, aunque su éxito, como señalaremos más abajo, se deba, en gran medida, al apoyo de amplios sectores del pueblo llano. Sectores sociales sin ideales, sin conciencia de clase, víctimas de la indiferencia y, por lo general, con débil dotación intelectual, así que la mentira y la falsedad encuentran fácil encaje en un terreno fértil, a la vista del posible aumento electoral de este nuevo grupo. Son aquellas y aquellos que, por la creencia en la “maldad” de las ideologías, se sienten neutrales en sus decisiones políticas y se ubican en una posición de un centro inexistente. De ello se aprovechan esos grupos antipopulares que se esconden tras una máscara sin dejar ver sus verdaderas intenciones. Qué dirán aquellos que les apoyen, después, si alguna vez ganan, cuando se vean, nos veamos todos, sometidos a un mayor deterioro de lo público, al incremento de la desigualdad, a la más acusada pérdida de algunas conquistas conseguidas a lo largo de tantos años.

Previo
El día 5 de mayo de 2015 decía: “Se potencia a un grupo político como Ciudadanos que, como hemos visto, ha crecido en las elecciones andaluzas, y sigue creciendo en intención de voto, a una velocidad mayor que lo hizo PODEMOS después de las europeas. El crecimiento de Ciudadanos, en intención de voto, se corresponde con una significativa pérdida de PODEMOS.
La jugada está casi resuelta. A Ciudadanos le han camuflado bajo una falsa apariencia de partido descafeinado aunque, en realidad, cabe ubicarle, según terminología clásica, en la extrema derecha, dispuesto a seguir defendiendo los mismos intereses que los otros grupos que se han alternado hasta la fecha, es decir, los del gran capital.
¿Cuáles son los mecanismos que emplea el poder real para manipular y determinar la práctica política? Se nos antoja que, al margen de todo lo que se mueva en las cloacas, son los medios de comunicación y las subvenciones de los bancos y entidades financieras las herramientas que permiten aupar a un grupo político sin apenas significación política en el ámbito estatal. Por otra parte, los que mandan conocen muy bien el estado intelectual y emocional de amplios sectores de esta sociedad nuestra, manipulables sin límites”.

Y un poco más adelante señalaba: “Ciudadanos (C’s), o el invento político más descarado de la oligarquía, es un grupo creado desde arriba con una doble intención: a) hacer de puente entre PP y PSOE para mantener la plutocracia que sufrimos desde hace tantos años; b) sustituir, poco a poco, a una formación (PP) controlada por personas desgastadas y mayores, inmersas en la corrupción. Pero podría ser que fracasaran en ambos objetivos. UPyD ya intentó algo parecido, y ahora ya son pasado. Por si esto lo leyera algún despistado o a alguna despistada, que no lo creo, remarcar que el centro es un ambiguo y tramposo refugio. Como he dicho en otras ocasiones, C’s, por sus acciones, y por las actitudes de sus dirigentes, habría que ubicarles en la extrema derecha, por utilizar términos corrientes”.

Ciudadanos ahora
Desde esas fechas, han ocurrido nuevos acontecimientos en política, pero en lo básico,  este grupo sigue siendo el mismo engendro, aunque quiero hacer algunos matices. Ahora me doy cuenta de que Ciudadanos no es lo que se conoce como un partido político al uso. C´s es un producto de marketing. Un producto light, elaborado, como dije entonces, desde arriba, con un éxito aplastante de la operación. Han conseguido hacerse un hueco en el inexistente centro político, en un esquema clásico de izquierda-derecha. Pero, como he dicho en varias ocasiones, el centro no existe. La izquierda se ha caracterizado por su defensa de los intereses de las clases populares, aunque, hay que decir, que, salvo en raras excepciones (Frente Popular en España, por ejemplo), esa izquierda real no ha gobernado nunca. La derecha clásica, el PP de ahora, se nutre básicamente de las reminiscencias fascistas de la anterior Dictadura y de la iglesia católica y sus feligreses, procediendo sus votantes, en muchos casos, de ambos colectivos a la vez, sectores que se van reduciendo poco a poco. Por eso, conforme pasa el tiempo, decrece el apoyo.
Pero ahí está Ciudadanos para reemplazarle. Después de una política reaccionaria y de corrupción del PP, puede ocurrir que la pérdida de votos de ese partido, dé lugar al crecimiento de Ciudadanos de tal manera que le permita alcanzar ciertas cotas de poder y nos arrastre, si es que llegaran a gobernar el país, a un estado neonazi y carpetovetónico.
C´s no tiene ideología, ni proyecto programático, ni criterio propio. Son una  máquina descaradamente  manejada desde el poder real. No son en absoluto fiables. Son capaces de cambiar en un solo día  su posición política. Sus declaraciones son poco creíbles para mentes sólidas y limpias.
Su éxito está basado en el apoyo y el “cocinado” desde arriba, y, como he señalado al comienzo, en la incultura política, la ignorancia y la ingenuidad de la masa. En el significativo salto hacia arriba en las encuestas se debe a la capitalización del voto anticatalanista de la masa cuyo perfil hemos dibujado antes. Los nacionalistas, con su acreditada torpeza, son los causantes del protagonismo que está adquiriendo C’s. Han puesto al descubierto ese anticatalanismo visceral de amplios sectores del resto del Estado.

Es ahora el momento de aclarar algo más lo que entendemos por la ignorancia y la ingenuidad, rémora del progreso, a las que tantas veces hemos hecho referencia.
La ignorancia la he definido con anterioridad como la debilidad intelectual de la especie sobre la que se asienta la práctica política actual, y la ingenuidad como la ignorancia en menor grado. En ambos casos está en juego la inmadurez intelectual.
Hablar de ignorancia o inmadurez intelectual nada tiene que ver con la formación reglada de cada cual. Haber cursado estudios universitarios, por ejemplo, no inviste de intelectualidad a los individuos. Menos con una práctica educativa como la que sufrimos en este país.
Cuando tacho de falta de capacidades me refiero al común de la especie, ausente de conciencia como para saber cuáles son sus verdaderos enemigos de clase, a los que votan en las elecciones. Por el contrario, hay muchas personas que, como autodidactas, alcanzan altos niveles de madurez intelectual. No cabe duda de que en sociedades como esta nuestra existen grupos –grupos, por supuesto, abiertos- de mujeres y hombres con ideas avanzadas y con una conciencia suficiente como para caminar hacia mayores cotas de igualdad, solidaridad y fraternidad. Personas que sufren porque comprueban que las tácticas alienantes del poder real triunfan y consiguen fomentar en las masas la indiferencia, el egoísmo y la ambición. Miserias propias, como tantas veces digo, de un sistema injusto, irracional, inhumano y cruel.

Nota: Hoy día, 10 de mayo de 2018, nos anuncian que Rivera, el jefe de Ciudadanos, es considerado como una joven promesa por el Foro de Davos, el foro de los ricos. Muestra inequívoca de qué intereses defenderá si alguna vez gobierna.

domingo, 15 de abril de 2018

LAS UNIVERSIDADES Y LA CORRUPCIÓN


En una reunión informal, hace ya unos cuantos años, dije que la universidad era una de las dos instituciones públicas más corruptas. La otra a la que me referí, me la reservo, porque no todos somos iguales ante la ley (http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/2012/03/todos-iguales-ante-la-ley.html). En el grupo, formado por personas de indudable ideología de izquierdas, estaba un amigo, profesor universitario, que se enfadó. Me dijo que no era agradable pensar que trabajaba en un entorno corrupto. Dijo esto o algo parecido. Salió a flote -de manera, tal vez, inconsciente- ese irracional espíritu clasista y clientelar, propio de los docentes de este sector. Con las experiencias personales y las de otros miembros de mi familia, podría rellenar un montón de páginas, denunciando un sinfín de hechos sufridos: abusivos, injustos e irracionales, enmarcados en ese sector educativo. Pero se trata ahora de hablar con carácter general, aunque, bien es cierto, que las conclusiones emitidas a continuación son fruto de la observación, del análisis, de mi experiencia como docente y como estudioso de modelos educativos y procesos de aprendizaje o, sobre todo, del sentido común.

La ignorancia de la sociedad y los complejos de los que no han pasado por allí les permite, a los empleados de la universidad, hacer y deshacer a su antojo sin ningún condicionante o limitación. Mantienen una serie de formalidades ancladas en siglos pasados que hacen de ella, en el mejor de los casos, una institución rancia y clasista, y la sitúan, en consecuencia, fuera del progreso, de la eficacia y de la modernidad.

La universidad, encargada, formalmente, de preparar a los profesionales de alto nivel de cualificación, sufre de endogamia, de clientelismo, de corporativismo, de prepotencia y de soberbia. Todo esto convierte a las universidades en organismos en los que la corrupción es su sustento. Porque corrupción no sólo es lo que venimos sufriendo en el terreno netamente político. Corrupción es también actuar de forma autónoma, sin tener que rendir cuentas de su labor a nadie, y jugar con el porvenir de quienes pasan por allí, víctimas del temor por superar o no superar determinas metas impuestas arbitrariamente por unos individuos poco profesionalizados, engreídos e investidos de un poder inmerecido.
Por lo general, el profesorado ha llegado a la categoría de profesor sin salir de allí, mejor dicho, es prácticamente imposible alcanzar la titularidad si no has pasado por el itinerario que te marcan desde dentro: doctorarte en ese entorno, pasar por puestos de trabajo precarios y mal remunerados, ser asistentes dóciles y, en suma, estar subyugados a los que ya han alcanzado la meta, como estamos observando en estos días. Es un periodo de doma y adiestramiento de manera que, cuando se logra el objetivo, ya se está preparado para reproducir esquemas. En conclusión, el profesorado universitario no ha conocido otro mundo laboral que el escueto entorno de su departamento. Ese empobrecido recorrido laboral les resta la madurez intelectual y la madurez emocional que hay que solicitar a cualquier profesional y, en particular, a los que ocupan un puesto de trabajo en el sector educativo de cualquier nivel. Es como que les falta “un hervor” que les permita relacionarse con la sociedad de una manera natural.
Ese falso prestigio admitido por la sociedad y, en los tiempos que corren, también por los diferentes medios de comunicación, les otorga la posibilidad de recorrer las diferentes emisoras de radio y TV emitiendo sus “doctas” opiniones. Sin embargo, cuando aparecen, comprobamos que suelen carecer  de la  precisión y profesionalidad con la que los asuntos deben ser tratados.

Su misión, la del profesorado, debería ser la de formar con arreglo a las necesidades de la actividad productiva, pero no solo ellos han estado ausentes de la vida activa fuera del aula, sino que no les preocupa lo más mínimo lo que se hace en las empresas, talleres, oficinas, etc. para, con esa información, instruir a su alumnado. No existe referente alguno que valide sus programas.
Para compensar esa ausencia, cargada de irresponsabilidad, se suele oír decir a sus agentes que la universidad debe preparar para la investigación; nos preguntamos: ¿y sólo para eso? Aunque, si así fuera, malos investigadores saldrían de las aulas de unas instituciones como estas que se sitúan por encima del bien y del mal.
Alejados de la realidad laboral, y de otros medios mundanos, en el neto terreno de la práctica docente, su tarea, la de sus profesores(as), se limita a exponer contenidos para que los alumnos tomen apuntes de los que serán más tarde examinados. Ya se ha convertido en todo un clásico que la misión de los docentes es la de trasmitir los conocimientos, cuando en realidad el verdadero aprendizaje consiste en desarrollar habilidades intelectuales tales como el razonamiento, la resolución de problemas y la creatividad. Pero si ellos mismos, los profesores, carecen de esas capacidades, ¿cómo podrían dirigir un proceso de aprendizaje de esas características? Además de encontrarse a años luz de las técnicas pedagógicas necesarias para llevarlo a cabo.

La situación en este sector es tan irracional que es posible aprobar una carrera sin asistir a clase, pidiendo los apuntes a otros y estudiando en casa. Algunos exalumnos presumen de haberlo hecho así. Ahí tenemos a la UNED, como el colmo de lo aberrante, otorgando títulos de ingenieros, abogados, economistas, etc. por correspondencia: ¿cabe mayor disparate? La universidad, incuestionable e inmerecidamente admirada lastra el modelo y la labor del profesorado del resto de las etapas educativas.
En uno de los múltiples programas de TV que están abordando el flagrante caso de corrupción de una de las universidades madrileñas, oigo decir a una atrevida profesora, de esa institución cuestionada ahora, algo que resume aquello en lo que se concreta la práctica docente. “Yo si pillo a un alumno copiando, lo suspendo”. Lo que pone de manifiesto lo que he dicho anteriormente: se trata, simplemente, de aprenderse algunos textos y responder en un examen a tres o cuatro preguntas. Así se obtienen los títulos, si es que no te los regalan por los motivos que sean.

La universidad, por su opacidad y su falsedad, se ha convertido en una bomba de relojería con riesgo de reventar en cualquier momento. Si la ineficacia de su labor a lo largo de tanto tiempo, los vicios y las deleznables formas de funcionamiento señaladas anteriormente, si todo eso no ha podido sacar a la luz las miserias de la  institución, ha tenido que ocurrir por el abuso y complicidad de políticos ambiciosos y corruptos. Ahora viene el llanto y el crujir de dientes, intentando resumir esas miserias en el caso descubierto de una universidad madrileña que ha regalado un título a una destacada representante del Partido Popular. Todavía le cuesta reconocer a la ciudadanía que el problema detectado es extensivo a la institución en su conjunto. Por un lado, a quienes han pasado por sus aulas les cuesta reconocer que han perdido varios años de su vida, y que lo que allí sufrieron no les ha servido para nada. Por otro lado, la ignorancia y la ingenuidad del pueblo llano juegan un papel fundamental en ese inmerecido reconocimiento.


lunes, 26 de marzo de 2018

EL MÁSTER DE LA CIFUENTES



¿Qué necesidad tenías Cifuentes de poner patas arriba toda la basura que fluye por las cloacas de las universidades españolas? ¿Qué necesidad de poner en evidencia a un rector que hace declaraciones antes de investigar lo sucedido? ¿Qué necesidad tiene una mujer, que lleva toda la vida viviendo de la política, de falsear su currículo, si lo único que se les pide a los militantes es obedecer a los jefes, y difundir las consignas? Nada de reflexión, de materia gris, de visión crítica. Nada de pensar. Sólo entrenarse en la mentira y ejercerla.
¿Qué quieres demostrar? ¿Demostrar lo indemostrable? Difícil, aunque la falsedad y la manipulación no están castigadas en los códigos éticos de los partidos. En este sistema de dominio y de dominados la evidencia y la verdad de las fechorías de los  delincuentes que detentan el poder, y las de sus lacayos, hay que demostrarlas, mientras tanto prevalece la mentira.

Hoy día que los máster se compran; que son un invento para hacer caja. Hoy día que los jóvenes que se van de camarero a otros países llevan la mochila repleta de másteres, que los másteres son una simple formalidad, no sólo has conseguido que una autoridad de la universidad haga el ridículo en TV y tirar por tierra las doctas opiniones de los catedráticos, sino que, además, has descubierto que para aprobar sólo hace falta tener amigos que tengan acceso a la Intranet de la institución. Lo que faltaba.
Te has dejado llevar por la “titulitis” que embarga a gran parte de este triste país nuestro. Unos porque tienen algún título, y creen que les acredita de por vida, otros porque no lo tienen y se acomplejan, otros porque les gusta coleccionar aunque los títulos nada tengan que ver con sus tareas. El caso es que todo el personal tiene algo que ver con su posesión o con su ausencia.
Nunca ha servido de mucho un título universitario. Me refiero a que los estudios de este nivel nunca han proporcionado la formación adecuada a una profesión. Que, en otros tiempos, sólo han servido como un requisito más para ser contratado y, sobre todo, para las oposiciones de acceso a la función pública. Y ahí están, y han estado, en sus puestos de trabajo por sus “méritos”. Aunque ahora dudamos de si en todos los casos el título se ha obtenido después de unos lamentables y aburridos años de permanencia en las aulas, o se ha conseguido más rápido por otras oscuras vías. Pero ¿en estos tiempos? La juventud almacena títulos como cromos sin que les sirvan para nada. Hay una inflación y, a la vez, una devaluación.

Pero volvamos al caso que nos ocupa. La información de Eldiario.es es tan clara, tan documentada y tan verosímil que a cualquier mente mínimamente despejada le sobran datos para darse cuenta de que esto a lo que estamos asistiendo, es la descripción certera de la falsificación de un título con las posibles consecuencias penales que conlleva, por las acciones presuntamente delictivas llevadas a cabo.
Hoy día es tan fácil falsificar documentos o elaborar nuevos que hasta el más inexperto, con un ordenador y un escáner-impresora, es capaz de hacer “encaje de bolillos”. Aunque aquí todo ha sido tan burdo que la credibilidad cae por su propio peso. El peso de la mentira, de la prepotencia y de la soberbia.
Como digo, en ese intento de demostrar la verdad y lo verosímil, son tantos los datos que el citado periódico aporta que podría parecer que cabe alguna duda. Tal vez lo único que habría que aportar es que los verdaderos asistentes a ese máster, dijeran que esa señora no apareció nunca por allí. Con eso es más que suficiente para demostrar que la acreditación es falsa.
A pesar de esa evidencia, quiero añadir algunos datos de carácter técnico a los que Eldiario.es no se ha referido. Se muestra un email en el que un profesor comunica a una administrativa que la calificación es un notable. Si ya se observa una manera chapucera de ordenar que se cambie la nota, comprobamos, además, que esa funcionaria interpreta que un notable es un siete coma cinco, cuando el margen de esa calificación oscila entre siete y nueve. ¿Qué magia se puso en marcha para asociar notable con siete y medio? Además, ese profesor no se refiere a una materia concreta, sino al título general de un máster que, por cierto, no es el de Cifuentes. ¿Es tan potente la  telepatía entre ambos como para saber que, aunque le remite un enunciado equivocado, se refiere a una materia concreta de un máster distinto? Y, además, la presunta falsificadora entiende que son dos notas y no una las que tiene que modificar. Magia, esoterismo y telepatía a raudales.
A un observador minucioso u observadora también minuciosa, le salta a la vista que las notas modificadas a última hora son las únicas que tienen parte fraccionaria (7,5). El resto son cantidades enteras (5 - 9, etc.).
Desde el análisis psicológico o patológico, sin que uno sea un experto, es fácil descubrir la debilidad de la Cifuentes, cuando refugiada en la intimidad, en un video de muy baja calidad, dice aquello de: "A quienes queréis que me vaya: no me voy, me quedo, voy a seguir siendo vuestra presidenta". Hasta ese momento, nadie, oficialmente, le había pedido que se fuera, aunque es ella misma la que debería irse si es que aún le queda algo de dignidad. Aquí se hace bueno aquello de que: “Excusatio non petita accusatio manifesta”.
Salvo cuatro tertulianos descerebrados, ninguno de sus jefes políticos, es decir M. Rajoy, ha salido en su defensa, lo que no deja de ser sorprendente. Como en otros casos, la resistencia a la dimisión es palpable. Sin embargo, la carrera política de la actual Presidenta de la C. A. de Madrid ha tocado fondo, la tal Cifuentes es lo que de forma eufemística se conoce como “cadáver político”. A un año de las Autonómicas el PP tiene verdaderos problemas para encontrar sustituta o sustituto. La pérdida de Madrid en 2019 puede tener consecuencias graves a nivel estatal. Esto, añadido a los demás problemas que acarrean, puede dar al traste con la hegemonía política de estos últimos seis años. Por todo ello es posible pensar que el PP esté “amortizado”, y la oligarquía dibuje un nuevo panorama político centrado en Ciudadanos, con el apoyo incondicional del PSOE.


lunes, 5 de marzo de 2018

LA LUCHA DE LOS PENSIONISTAS, Y UN PASO MÁS


Se han acabado las imágenes de los jubilados jugando a la petanca cada vez que los medios de comunicación se refieren a las pensiones y a los pensionistas. Se han acabado las mentiras y la chulería de la responsable ministerial, cada vez que se refiere a este asunto. Ahora, mostrando claros síntomas de derrota, apela a la responsabilidad de los demás partidos políticos, en la creencia de que hay manipulación, algo que ella práctica habitualmente. 
Las imágenes y los videos anteriores de los más mayores en TV se han convertido en numerosas concentraciones multitudinarias ¡y lo que queda! y en declaraciones de muchos de ellos: trasparentes, contundentes, valientes, sin miedo. Se acabaron los efectos de las mentiras, de la demagogia de Rajoy y los suyos. Están aterrados. Las encuestas les preocupan en demasía. Si la cosa sigue así, se convertirán en la última fuerza del panorama político, como en Catalunya. Son ya muchas cosas: la corrupción profunda y permanente, la provocación,  el nepotismo, la enorme desigualdad, las mentiras y otras tantas a las que haremos referencia más adelante. El PSOE, por fin, promete actuar contra el Gobierno: una moción de confianza junto a Podemos. Con condiciones.
Ha aparecido un nuevo poder, el poder creado por la lucha de los que reciben una pensión, insuficiente para una vida digna. Otras veces hemos dicho que la única forma de combatir al poder es perder el miedo y crear otro poder que haga temer al de la oligarquía y a sus secuaces, en este caso el Gobierno. Ahora mismo están desorientados, asustados. Seguirán ejerciendo la mentira: ¿cuánto les queda?
Hubo otro tiempo en este país, allá por los años setenta, en el que el movimiento obrero se convirtió en un arma poderosa que hizo tambalear a la clase dominante. Fue en esa época en la que se conquistaron los derechos de reunión, manifestación y huelga. Fue entonces cuando mejoraron sensiblemente las condiciones laborales y salariales. Se consolidó lo que vino en llamarse: estado de bienestar. Se conquistaron las necesidades inmediatas. La clase obrera, una vez logrados esos intereses, se replegó y se adaptaron a la nueva situación: en suma, se hizo más conservadora. No fue posible pasar de la lucha por los intereses inmediatos a la de la lucha por los intereses de clase. La clase dominante fue perdiendo el miedo y, con las concesiones que se llevaron a cabo, recuperó su poder. La correlación de fuerzas volvió a estar a su favor.

Vuelve a aparecer un nuevo núcleo de poder materializado en la lucha de los más mayores. De momento erosiona al poder político, cosa que no consigue la acción (o inacción) de la oposición en el parlamento. A diferencia de la etapa señalada anteriormente, la formación y aparición ahora ha sido muy rápida, en sintonía con la rapidez con la que trascurren ahora los acontecimientos, consecuencia de la inestabilidad y el agotamiento de este sistema. Queremos ser optimistas y pensar que esta vez la lucha por los intereses inmediatos vaya un paso más allá. Condiciones objetivas no faltan. Estas son algunas: la corrupción profunda y permanente, la degeneración democrática, la resistencia al cambio de los de arriba, la precariedad y los salarios de miseria, la enorme desigualdad, las mentiras de los ricos, las bajas pensiones y las dudas sobre la continuidad del sistema público.
En este panorama socioeconómico los partidos que se autodefinen como de izquierda tienen una oportunidad para dejar de defender los intereses de la oligarquía y sintonizar con los que luchan por un mundo más justo. Por otra parte, las manifestaciones de los pensionistas deberían animar a las generaciones de menor edad para combatir contra el sistema porque su futuro, incluso su presente, no es demasiado halagüeño. Su tratamiento en profundidad es materia suficiente para otro análisis.
Creemos, incluso estamos convencidos, que esto no se convertirá en una revolución, aunque, como hemos enumerado, motivos no faltan. Pero un frente común ante la situación límite a la que hemos llegado, podría dar una salida racional a toda esta locura que vivimos. De no ser así, la incertidumbre se adueñará de sociedades como esta nuestra, porque el capitalismo ha cambiado de cara, afectando, ya está ocurriendo, a la organización y a la estabilidad social heredada. Porque el sistema se derrumba, aunque nadie lo fuerce, ya que, parafraseando a un ilustre pensador y activista: el capitalismo lleva en sus genes la autodestrucción. El paso de esta situación a otra forma de vida puede durar más tiempo de lo que pensamos. Un tiempo de sufrimiento para muchos. Ya a finales del anterior milenio muchos autores pronosticaban el final de esta etapa. Desde entonces el deterioro de las clases populares y la desigualdad han ido en aumento. De no encontrar una salida, como digo, la incertidumbre y la irracionalidad se adueñarán de estas sociedades e, incuso, de una civilización ancestral.

jueves, 1 de marzo de 2018

DICCIONARIO POLÍTICO Y SOCIAL



Afán de enriquecimiento No es más que un esfuerzo por ocultar a los demás, y a sí mismo, una intolerable pobreza humana (A. Zugasti). Ese deseo, como otros semejantes, está ligado a la “Patología de la normalidad”.

Agente transformador Vanguardia o grupo organizado capaz de derrocar al actual sistema, e implantar otro basado en la igualdad y la justicia, cuando las condiciones objetivas lo permitan. En otros tiempos se pensaba en el proletariado como agente de lucha y cambio.

Amiguismo Práctica generalizada para favorecer injustamente a quienes se encuentran en el círculo familiar o de amistad. Es una fórmula actualizada de nepotismo.

Antisistema Partidario  de una opción política anticapitalista y defensora de los intereses de la clase trabajadora. Impulsor de un modelo basado en la igualdad, la solidaridad, la justicia y la libertad.

Capital Plusvalía. Cantidad de fuerza de trabajo de la que se apropia el patrono. Acumulación dineraria virtual, fruto de la especulación (lo que se conoce como economía financiera).

Casta Grupo de “profesionales” de la política convertido en clase privilegiada, aislado de la ciudadanía, débiles y temerosos por lo que se blindan con coches, guardaespaldas y leyes que les amparan de manera sectaria. La evolución de este sector es la siguiente: casta, trama y mafia.

Centro político Propuesta oportunista y de ficción para engañar a tibios, abusando de la ingenuidad o de la ignorancia. El Centro político no existe.

Ciudadanía Conjunto de individuos que deciden, cuando alcanzan la mayoría de edad, quiénes serán sus representantes en las Cámaras parlamentarias. La mentira, la demagogia la intoxicación y la ignorancia son causas principales de que en los actos electorales se produzca una distorsión entre los intereses de la mayoría y los resultados.

Clase dominante Es una abstracción a la que tienden quienes están embargados por un conjunto de contravalores que les hace menos racionales y menos humanos. El grupo formado por los individuos de esta clase, constituidos en oligarquía, determinan las formas de gobierno que les beneficia en cada momento. Constituyen el poder real.

Clase trabajadora Sectores sociales antagonistas de la Clase dominante. Está formada por quienes viven de su trabajo autónomo o por cuenta ajena. Hoy día está formada por trabajadores con empleo fijo, precarios y parados. Son las clases populares.

Clase media Como el centro político es una ficción, una táctica del poder real para desclasar a la clase trabajadora, objetivo  que, desgraciadamente, han conseguido. Casi nadie se reconoce como clase trabajadora y la mayoría se integra en la artificial escala: clase alta, clase media alta, clase media baja y clase baja.

Clientelismo Práctica a través de la cual se pone de manifiesto la relación entre poder y sumisión. Relación de vasallaje.  

Codicia Afán de enriquecimiento. Uno de los principales contravalores que perturba a un elevado número de individuos de sociedades como la nuestra.

Comunismo Es una concepción de la vida que anida, exclusivamente, en el deseo, en el ideario y en el imaginario de los que componen un determinado sector social, pero merece la pena seguir avanzando en la idea para que algún día  pueda convertirse en realidad. Ensayo prematuro en la Unión Soviética.

Conciencia Estado de estar despiertos y al corriente de lo que ocurre a nuestro alrededor. Capacidad que permite ser más o menos consciente de la existencia de un individuo,  de su relación con los demás y con el entorno.  A menos conciencia más enajenación.

Conciencia de clase Sentimiento de pertenencia a una determinada clase y actuar conforme a los intereses de ese estrato.

Conservador Quien quiere que todo siga igual en beneficio propio o corporativo.

Corrupción Práctica habitual delictiva de los gobernantes para su enriquecimiento personal o familiar.

Crisis económica Escusa para justificar el aumento de la desigualdad. La verdadera crisis es la del sistema.

Débil ideología Es aquella que poseen quienes cambian su voto de unas convocatorias a otras, o de aquellos que apoyan a los que prometen reformas sin cuestionar el sistema. Estos últimos son, por ejemplo, aquello y aquellas que votan al PSOE.

Demagogia Práctica habitual de los políticos que ha pasado a la categoría de normal.

Democracia (como modelo político en la actualidad) Estrategia del poder real para engañar a la ciudadanía haciéndole creer que es este el mejor modelo político. Caldo de cultivo de la corrupción.

Derecha Como la izquierda, es un término obsoleto del que se ha hecho uso y abuso para definir una tendencia conservadora y reaccionaria. Hoy día lo que se ha conocido como derecha e izquierda defienden los mismos intereses, los de la oligarquía.

Desigualdad Desgraciada situación inherente al sistema de explotación capitalista en el que conviven diferentes clases sociales. La naturaleza y la propia dinámica del sistema va incrementando la brecha entre ricos y pobres.

Economía financiera Fórmula especulativa para incrementar el capital sin necesidad de fuerza de trabajo. Genera dinero virtual lo que se traduce en una burbuja que tarde o temprano reventará.

Economía real Riqueza que se obtiene fruto de la actividad productiva.

Enajenación Vivir o vegetar al margen de las posibilidades que ofrece la razón a los individuos de esta especie. No participar de la plenitud de las facultades intelectuales y emocionales. Pérdida de la integridad y la independencia.

Endogamia Práctica habitual para favorecer a aquellos que forman parte del círculo de los que tienen algún tipo de poder o influencia.

Engaño Falta de verdad. Medio utilizado por los políticos, en un entorno de ignorancia, en beneficio propio o corporativo.

Establishment Grupo de personas que detentan el poder real de un país o, en general, de una institución o una  organización. Oligarquía.

Estado Poder que se ejerce sobre un territorio concreto o Nación.

Estado de bienestar Invento del sistema, junto al de clase media, para engatusar a la masa y desviarle de su verdadera condición. La formación y la sanidad han sido dos herramientas para mantener un colectivo sano y formado, necesario para producir más y mejor. Ahora que la fuerza de trabajo es menos necesaria, las prestaciones han entrado en crisis  y su deterioro es progresivo.

Gobierno Barrera de contención de la clase dominante. Gabinete de gestión en defensa de los intereses de la oligarquía.

Ideología Conjunto de ideas de quienes buscan y trabajan por la igualdad y la justicia. Ni las religiones, ni las posiciones reaccionarias son ideologías en sentido estricto. Lo que conocemos, por simplificar, como ideología dominante es un conjunto de contravalores (o miserias) tales como la codicia, el afán de enriquecimiento, el egoísmo, la insolidaridad, la desigualdad, etc., que se proyectan sobre amplios sectores sociales a lo que, habitualmente, llamamos masa. Por su carácter negativo y antihumano no cabe considerarlo como una ideología en sentido estricto.

Ignorancia Debilidad intelectual de la especie sobre la que se asienta la práctica política actual.

Igualdad Tendencia de ciertos sectores sociales para la superación de la actual situación vital y el progreso de la especie.

Indiferencia Actitud generalizada en la sociedad fruto de la frustración.

Indignación Sentimiento de cabreo por la actual dinámica política. La indignación no es un instrumento de transformación y progreso.

Ingenuidad La ignorancia en menor grado.

Inmadurez intelectual Falta de capacidad necesaria para convivir en armonía con el medio natural y en igualdad entre seres de la misma especie, con arreglo a los dictados de la razón y del entendimiento. Posesión de comportamientos “primates” que impiden manifestarse como un ser verdaderamente racional y humano. Pobreza humana.  Términos asociados: conciencia (ausencia de), enajenación, sumisión, dominio (instinto de), poder, etc.

Izquierda Como la derecha es un término obsoleto del que se ha hecho uso y abuso para definir una tendencia pseudoprogresista. Hoy día lo que se ha conocido como derecha e izquierda defienden los mismos intereses, los de la oligarquía.

Justicia Equidad en la aplicación de las normas emanadas del pueblo. Lo contrario a la promulgación y aplicación de las actuales leyes.

Ley de la codicia El afán de enriquecimiento es proporcional a la riqueza que se posee, lo que en términos más simples se podría concretar en que “el que más tiene más quiere”.

Ley de la instrumentalización A cada individuo o a cada grupo social le corresponde una asignación monetaria, o una recompensa, que es función de la posibilidad de instrumentalización que el sistema puede hacer de él para alienar o adormecer o, en suma, para mantener o incrementar la situación de desigualdad entre ricos y pobres.

Libertad Capacidad de decisión desde la igualdad. Sin igualdad no puede haber libertad.

Libertad de expresión Arma arrojadiza de la que se presume en este tipo de sociedades “democráticas”, pero que cualquiera (persona institución o colectivo) que disponga de poder cercena cualquier forma de expresión que le perjudique. Caballo de batalla en el siglo XIX entre liberales y conservadores.

Masa Agrupación de personas que son fácilmente manejables. El pueblo cuando se deja arrastrar por la mentira y la demagogia se convierte en masa.

Mafia Red organizada de delincuentes sin escrúpulos que utilizan el poder para enriquecerse. La mafia es la evolución de la casta, pasando por una fase intermedia como es la trama.

Medios de comunicación Instrumento manipulación e intoxicación del poder que junto a la práctica educativa y al modelo político al uso sustentan al sistema.

Mentira Práctica habitual que, junto a la demagogia, utilizan los políticos para alcanzar sus objetivos personales o partidistas. Efecto del engaño.

Miedo Sentimiento ancestral que permite al poder actuar de manera abusiva. El miedo y el poder están en relación inversa. A más miedo menos poder y viceversa.

Monarquía Forma arcaica de Estado, carente de sentido desde la razón en los Estados actuales. Figura institucional manejada por la oligarquía, en la que se integra, para enajenar a la ciudadanía, convirtiendo a los individuos en súbditos. Monarquía y religión se complementan en la tarea alienadora.

Nación Territorio sobre el que se ejerce un determinado y complejo poder, limitado por los poderes extranjeros. El imperialismo es una forma de expansión del poder y, en consecuencia, del territorio. La discusión entre Nación, Nacionalidad o País  da lugar a una polémica estéril e insustancial en la que se diluyen las propuestas de los diferentes grupos políticos. Si el poder central en España es más fuerte que el nacionalismo catalán, esta zona del país nunca será independiente.

Oligarquía Clase dominante, poder económico. Poder real. No toda la clase empresarial es oligarquía.

Omertá Acuerdo o complot para no denunciar entre iguales la corrupción. Como consecuencia, sólo conocemos lo que podríamos considerar la punta del iceberg de la corrupción en este país.

Oposición Grupo o grupos políticos que participan del juego para mantener un modelo al servicio de la oligarquía.

Parlamentarismo Fachada política para la dominación de clase.

Patología de la normalidad Término establecido por E. Fromm según el cual en este tipo de sociedades ciertos desequilibrios mentales y pasiones enfermizas, como el poder y la sumisión, han pasado a la categoría de normal.

Plutocracia Resultado del ejercicio de la oligarquía, utilizando a los partidos políticos como brazo ejecutor.

Poder Desde la óptica emocional, es una pasión que, junto a la sumisión,  impiden, en sociedades como la nuestra, el progreso a niveles superiores de razón e igualdad. En otra acepción, el poder en este tipo de sociedades se materializa en un grupo social minoritario de psicópatas, conocido como oligarquía, constituido en clase dominante. El poder es antagonista del miedo. El miedo del pueblo potencia el poder de la clase dominante, y al contrario: el poder popular genera temor entre los componentes del grupo antagónico. Todo aquel o aquella que tiene poder sobre otros lo suele ejercer.

Posverdad Cajón de sastre. Intento de convertir la mentira en verdad. Término ambiguo que no define nada concreto, puesto de moda en ciertos círculos frívolos e insustanciales, junto a otros tales como “Postureo”, “Empoderamiento”, “Poner en valor”, “Mantra” o “Cordón sanitario”.

Progreso Avance hacia posiciones de mayor equidad. Respeto al medio natura.

Prosistema  Que  asume el actual sistema de explotación capitalista, algunos por interés, otros por indiferencia, algunos por ignorancia. Quienes se oponen carecen de poder para combatirlo.

Radicalismo Ideas y acciones que pretenden cambiar el sistema y el orden político y social.

Razón Potente herramienta, y particular de nuestra especie, fruto de la evolución, aunque el uso que de ella se hace sea tan reducido.

Reaccionario Va más allá del conservador. Es aquel que actúa contra las acciones de progreso, contrario a la igualdad y al cambio.

Rebelión Hecho puntual por el que se intenta o se consigue un cambio de importancia, por lo general por la fuerza. La rebelión puede ser el acto inicial de un proceso revolucionario.

República Forma de estado legitimado por la razón. La República, por sí misma, no garantiza la mejora de las clases populares, ni un mejor reparto de la riqueza. Véanse los casos vecinos de Francia o Italia.

Revolución Transformación radical de un sistema, generalmente por la fuerza. Los intentos de cambio desde dentro del modelo político son inviables y están llamados al fracaso.

Sistema Forma de organización social para el desarrollo de la actividad económica. Está constituido por  una totalidad de estructuras o subsistemas, con una dinámica propia, ligadas entre sí por ciertas vinculaciones técnicas o institucionales. Cada una de las estructuras o subsistemas específicos sólo tienen sentido cuando forman parte de un todo coherente, en este caso: el sistema socioeconómico. En el caso particular que estamos analizando, el sistema está gobernado y controlado, mediante organismos creados ad hoc,  por una clase dominante en detrimento de otras clases dominadas o abandonadas a su suerte.

­Socialdemocracia Doctrina que postula el cambio desde dentro del propio modelo político. Surge en el siglo XIX como una alternativa al materialismo histórico. En la actualidad es un término mal utilizado.

Socialismo Propuesta política que se sustenta en dos mentiras: presumen de ser la izquierda y de  ser la Socialdemocracia su ideología. La historia nos demuestra que cuando gobiernan estos partidos defienden los intereses de la oligarquía, por lo que por su impostura, están desapareciendo del panorama político europeo.

Sociedad Conjunto de individuos distribuidos en espacios físicos de diferente dimensión, sujetos, cada uno de ellos, a una serie de normas legales y consuetudinarias. En el sistema capitalista, divididos en diferentes clases o estamentos, y sometidos a las leyes establecidas por la oligarquía, convertida en clase dominante.

Solidaridad Valor ausente en este tipo de sociedades.

Subversión Negación y enfrentamiento al orden establecido.

Sumisión Pasión que complementa al poder. Mediante ambas pasiones algunos individuos se vinculan con los demás seres vivos.

Tertuliana(o) Individuo de baja talla intelectual encargado de sustituir la razón y el pensamiento individual y colectivo en vaguedad, conjetura, vana opinión y ambigüedad. Obsérvese en esos pseudodebates de radio y TV cómo quienes representan al sector más reaccionario son intencionadamente maleducados y con un tono de voz más elevado.

Trama Estadio intermedio entre casta y mafia. Todos estos niveles asociativos están montados para delinquir. Son, como otras tantas, una muestra ineludible de inmadurez intelectual.


REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
Por lo general, las clásicas definiciones recogidas en el Diccionario de la RAE son confusas, ambiguas e inconcretas. Por ejemplo, identifica creer con pensar y con opinar. Nada más alejado de la realidad intelectual. La manifestación de pensar es una expresión razonada, concienzuda, rebatible sólo con otro razonamiento. Creer es, por el contrario, una simple conjetura, algo que se basa en la fe o en otro sentimiento, condicionado por alguna pasión.
Por otro lado, la RAE recoge términos que van más allá de lo vulgar. Palabras que son fruto de la ignorancia, distorsiones de otros términos. Por ejemplo, derivado de “albóndigas” se admite “almondigas”, y así oficializando cantidad de palabras mal sonantes, origen de esa España profunda.
Presentamos un repertorio de términos con definiciones concisas y con la frescura que la actual situación política requiere.