viernes, 6 de marzo de 2026

DIMENSIONES

 

Análisis de una situación

He dedicado los últimos veinte años al análisis del sistema capitalista que, con más o menos ajustes, impera en todo el mundo, salvo en aquello lugares en los que la vida responde a normas más primarias, aunque suelen estar secuestrados por los países más ricos de occidente. Cuba sigue siendo la excepción con un funcionamiento ajustado a las reglas del comunismo, por lo que es acosado y castigado por el capitalismo y, en particular, por sus vecinos los EEUU.

El sistema, con su propia dinámica, ha permanecido más o menos estable con sus diferencias de clases, su marcada desigualdad e, incluso, con sus guerras locales con la injerencia de los Estados más ricos.

Mi análisis partía de la hipótesis del agotamiento del sistema apoyado en el análisis marxista, cometiendo el mismo error que el propio K, Marx, según el cual, “menospreciamos las posibilidades ulteriores inherentes al capitalismo” (L. Trotsky, 1937). El subtítulo del libro más significativo de mi trabajo es: “ Un sistema agotado…” Pero ya señalaba “que sin alternativa”.  Con lo cual pensaba en un futuro incierto, aunque, en el capítulo de las posibilidades, dibujaba un modelo, dentro del mismo sistema, más justo y menos desigual, con poca esperanza de que esto pudiera llegar.

Buscando las posibles causas de la ausencia de alternativas, me dediqué a analizar la especie, su naturaleza, en el contexto de la evolución.

Algo que caracteriza a los humanos es la desatención cuando no el desprecio por quienes consideramos social o económicamente inferiores a nosotros. Por otro lado, existe, en paralelo, un sentimiento de solidaridad y apoyo, de ciertos sectores, a quienes sufren y viven en peores condiciones.

Ese desprecio es acentuado en ciertos casos. Podríamos señalar que es proporcional a la clase social o al poder que se ostenta. En algunos casos se integra en la demencia o psicosis que se padece. Es el caso del actual presidente de los EE. UU. de Norteamérica, elegido en las urnas en las últimas elecciones. Muy cerca de nosotros tenemos casos con poder limitado, pero con la misma intensidad en su desprecio hacia los demás. Se trata, por un lado, de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Por otro, lo que supone una enorme amenaza: el partido VOX y su dirigente Abascal.

 Las últimas actuaciones de Trump y sus intenciones han llevado al extremo la incertidumbre a nivel planetario. Ha demostrado al mundo que se puede secuestrar a un dirigente de otro país sin necesidad de acción bélica, sin que el resto del planeta se inmute. ¿Quién puede impedir que no lo haga a su antojo con otros?

Y en esas estamos ahora. Refiriéndonos fundamentalmente a países como el nuestro, es decir, al hemisferio norte, nos encontramos con sociedades adormecidas que nos recuerda, en parte, a ese “Mundo feliz” que describe Hustey. Personas desactivadas que han perdido todo signo de rebeldía, de subversión. Surgen brotes minoritarios de protesta, pero utilizando instrumentos antiguos que en otros tiempos eran eficaces, pero que hoy día han sido asumidos por el sistema y, además, no moviliza a esa mayoría silenciosa y manipulable, disponible a los antojos del poder. Byung Chul Han señala que la acción más revolucionaria es la de volver a la casa. Han, sostiene que el gesto más antisistema hoy no es gritar, sino callar, no es correr sino detenerse, no es exponerse sino resguardarse.

 Mientras tanto, los habitantes de las sociedades más desarrolladas están más pendientes de su propio yo que de la acción colectiva. A los individuos de estas sociedades el sistema les tiene enajenados con dos propuestas: la búsqueda de la felicidad y el consumo (en el que se incluye la obsesión por viajar), como una forma de simbiosis. Para ser feliz hay que consumir. Para ello dispone de unos potentes medios de comunicación y de unos dispositivos tecnológicos al alcance de cualquiera que además de incitar al consumo, fomentan la frustración a través de noticias catastróficas de dentro y de fuera que lo único que consiguen es agobiar porque el receptor nada puede hacer para remediarlo. Incendios, inundaciones, asesinatos, robos, etc. forman el contenido de informáticos y demás programas de divulgación.

 La felicidad

Esta especie nuestra camina de la mano de pasiones, sentimientos, emociones y sensaciones, algunas o algunos reales, pero otras u otros ficticias o ficticios. La razón, en un estado incipiente, está limitada, en su empleo, tanto en calidad como cantidad. El poder, la sumisión, el miedo y la inseguridad son el engrase de un estado de dominio y de desigualdad. Sin embargo, otros estados son inventados con el fin de mantener un nivel de primitivismo que subyace bajo esa realidad vital de siempre y, particularmente, de ahora. De entre todos ellos sobresalen el amor y la felicidad. Son ilusiones que tratan de enmascarar la cruda realidad.

La mayoría de las definiciones encontradas, coinciden en que la felicidad es un “estado de ánimo”, y lo identifican, a veces, con la satisfacción, porque no han encontrado una definición precisa. ¡Claro!, porque no es posible definir algo que no existe o nunca se ha sentido realmente. Los diccionarios, son tan ambiguos aquí como en tantos otros casos.

La felicidad es una ficción sin referencia, cuyo límite nominal iría cambiando en función del grado de satisfacción. Además, ese deseo nunca se materializaría porque esa felicidad ficticia nunca se alcanzaría, ya que en paralelo a ese deseo de felicidad le acompaña la sensación de insatisfacción por no llegar nunca a esa meta volátil. La búsqueda de la felicidad genera una presión devastadora (Byung Chul Han)

Si asumiéramos que la felicidad fuera un sentimiento real, concluiríamos, en términos matemáticos, en que es una magnitud derivada. Es decir, para mantener un valor estable de felicidad, la satisfacción debería ser creciente. A una magnitud creciente linealmente le corresponde una derivada constante.

Tal vez esa sea la razón por la que existe el afán de enriquecimiento, la codicia. En búsqueda de la felicidad nunca se alcanza el límite de riqueza deseado porque cuando se llega a un cierto nivel se busca otro superior.

 El consumo

El consumo masivo es hoy día el principal sostén del sistema. Si no hay consumo, no hay producción y, por tanto, enriquecimiento. La fabricación en países en vías de desarrollo y los mercados a través de Internet, están abaratando los precios y, en consecuencia, extender el consumo a amplios sectores sociales.

Un capítulo destacado dentro del consumo es el afán de viajar, convertido en obsesión. En días de vacaciones y de fiestas las carreteras se inundan de vehículos, sin que importe los atascos y los tiempos de demora por ir y venir a estancias ajenas al domicilio habitual. es como que este les resulta tan incómodo que están deseando abandonarlo. Quienes se lo pueden permitir ansían con viajar a países lejanos de culturas muy diferentes a la nuestra, confundiendo el turista con el viajero. Este último es el que se adentra en determinadas zonas del mundo sin fecha de retorno. El primero es un simple visitante temporal con ida y vuelta marcadas que, al margen del consumo, suele ir a perturbar la vida de los nativos.

Lo inevitable. Una carrera hacia el abismo

Ahí esta la historia: controvertida, turbulenta, insoportable para muchos. Las vidas muy diferente para unos que para otros. La evolución de la especie, asombrosa, increíble, a veces, poco precisa en los datos evolutivos. Los cambios, como especie, en los últimos años, inapreciables, los cambios en las relaciones de poder, prácticamente inalterables. Las desigualdades y la guerra una constante. Cuanto más avanzamos, con un armamento cada vez más potente y sofisticado, más incertidumbre y más peligro.

Por lo que respeta a las diferencias en el desarrollo intelectual, es permanente. Incluso en sociedades más desarrolladas, los individuos son incapaces de valorar las políticas que les benefician de las que les perjudican. Quienes mandan intervienen, sin grandes esfuerzos, para conducir a grandes masas hacia los objetivos que aquellos buscan. De esta manera se crean formaciones políticas que engatusan a muchos para que les apoyen mediante la creación de fuertes ideologías demagógicas y populistas. El dogma religioso de la promesa de otra vida mejor influye a la hora de decidir por una opción o por otra, en mentes débiles. Defensa de intereses frente a ideologías reaccionarias. Por otro lado, en el terreno de lo paranormal, es como que existiera una fuerza del mal que impulsa a empeorar una situación que intente avanzar hacia posiciones de progreso y más justas.

Al margen del caso Trump, señalado anteriormente, En Europa, en general, se está produciendo un avance muy significativo de lo que vulgarmente llamamos extrema derecha, abandonando las posiciones de centro y socialdemócratas. En España, concretamente, estamos observando que el grupo denominado Vox está subiendo en número de votos y de diputados, como estamos comprobando en las elecciones autonómicas realizadas recientemente en Extremadura y en Aragón. Las previsiones para Castilla y León o Andalucía parece que van en esa misma dirección. El panorama para las futuras elecciones generales augura una victoria de la unión del PP y Vox, obviando las políticas de mejoras sociales y económicas llevadas a cabo por el actual gobierno.

Las razones de este posible giro las hemos intentado describir anteriormente lo que hace inevitable una carrera hacia el abismo, sin que podamos valorar, por ahora, las consecuencias que ello supondrá para la clase trabajadora, parte de la cual será la culpable del cambio. El actual modelo democrático es el adecuado caldo de cultivo para que esto pueda ocurrir.