Análisis de una situación
He dedicado los últimos veinte
años al análisis del sistema capitalista que, con más o menos ajustes, impera
en todo el mundo, salvo en aquello lugares en los que la vida responde a normas
más primarias, aunque suelen estar secuestrados por los países más ricos de
occidente. Cuba sigue siendo la excepción con un funcionamiento ajustado a las
reglas del comunismo, por lo que es acosado y castigado por el capitalismo y,
en particular, por sus vecinos los EEUU.
El sistema, con su propia
dinámica, ha permanecido más o menos estable con sus diferencias de clases, su
marcada desigualdad e, incluso, con sus guerras locales con la injerencia de
los Estados más ricos.
Mi análisis partía de la
hipótesis del agotamiento del sistema apoyado en el análisis marxista,
cometiendo el mismo error que el propio K, Marx, según el cual, “menospreciamos
las posibilidades ulteriores inherentes al capitalismo” (L. Trotsky, 1937). El subtítulo
del libro más significativo de mi trabajo es: “ Un sistema agotado…” Pero ya
señalaba “que sin alternativa”. Con lo
cual pensaba en un futuro incierto, aunque, en el capítulo de las
posibilidades, dibujaba un modelo, dentro del mismo sistema, más justo y menos
desigual, con poca esperanza de que esto pudiera llegar.
Buscando las posibles causas de la ausencia de alternativas, me dediqué a analizar la especie, su naturaleza, en el contexto de la evolución.
Algo que caracteriza a los
humanos es la desatención cuando no el desprecio por quienes consideramos social
o económicamente inferiores a nosotros. Por otro lado, existe, en paralelo, un
sentimiento de solidaridad y apoyo, de ciertos sectores, a quienes sufren y
viven en peores condiciones.
Ese desprecio es acentuado en
ciertos casos. Podríamos señalar que es proporcional a la clase social o al poder
que se ostenta. En algunos casos se integra en la demencia o psicosis que se
padece. Es el caso del actual presidente de los EE. UU. de Norteamérica,
elegido en las urnas en las últimas elecciones. Muy cerca de nosotros tenemos casos
con poder limitado, pero con la misma intensidad en su desprecio hacia los
demás. Se trata, por un lado, de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Por
otro, lo que supone una enorme amenaza: el partido VOX y su dirigente Abascal.
Y en esas estamos ahora.
Refiriéndonos fundamentalmente a países como el nuestro, es decir, al
hemisferio norte, nos encontramos con sociedades adormecidas que nos recuerda,
en parte, a ese “Mundo feliz” que describe Hustey. Personas desactivadas que
han perdido todo signo de rebeldía, de subversión. Surgen brotes minoritarios
de protesta, pero utilizando instrumentos antiguos que en otros tiempos eran
eficaces, pero que hoy día han sido asumidos por el sistema y, además, no
moviliza a esa mayoría silenciosa y manipulable, disponible a los antojos del
poder. Byung Chul Han señala que la acción más revolucionaria es la de volver a
la casa. Han, sostiene que el gesto más antisistema hoy no es gritar, sino
callar, no es correr sino detenerse, no es exponerse sino resguardarse.
Esta especie nuestra camina de la
mano de pasiones, sentimientos, emociones y sensaciones, algunas o algunos
reales, pero otras u otros ficticias o ficticios. La razón, en un estado
incipiente, está limitada, en su empleo, tanto en calidad como cantidad. El poder,
la sumisión, el miedo y la inseguridad son el engrase de un estado de dominio y
de desigualdad. Sin embargo, otros estados son inventados con el fin de
mantener un nivel de primitivismo que subyace bajo esa realidad vital de
siempre y, particularmente, de ahora. De entre todos ellos sobresalen el amor y la felicidad. Son ilusiones que tratan de enmascarar la cruda
realidad.
La mayoría de las definiciones
encontradas, coinciden en que la felicidad es un “estado de ánimo”, y lo
identifican, a veces, con la satisfacción, porque no han encontrado una
definición precisa. ¡Claro!, porque no es posible definir algo que no existe o
nunca se ha sentido realmente. Los diccionarios, son tan ambiguos aquí como en
tantos otros casos.
La felicidad es una ficción sin referencia, cuyo límite nominal iría cambiando en función del grado de satisfacción. Además, ese deseo nunca se materializaría porque esa felicidad ficticia nunca se alcanzaría, ya que en paralelo a ese deseo de felicidad le acompaña la sensación de insatisfacción por no llegar nunca a esa meta volátil. La búsqueda de la felicidad genera una presión devastadora (Byung Chul Han)
Si asumiéramos que la felicidad
fuera un sentimiento real, concluiríamos, en términos matemáticos, en que es
una magnitud derivada. Es decir, para mantener un valor estable de felicidad,
la satisfacción debería ser creciente. A una magnitud creciente linealmente le
corresponde una derivada constante.
Tal vez esa sea la razón por la
que existe el afán de enriquecimiento, la codicia. En búsqueda de la felicidad
nunca se alcanza el límite de riqueza deseado porque cuando se llega a un
cierto nivel se busca otro superior.
El consumo masivo es hoy día el
principal sostén del sistema. Si no hay consumo, no hay producción y, por tanto,
enriquecimiento. La fabricación en países en vías de desarrollo y los mercados
a través de Internet, están abaratando los precios y, en consecuencia, extender
el consumo a amplios sectores sociales.
Un capítulo destacado dentro del
consumo es el afán de viajar, convertido en obsesión. En días de vacaciones y
de fiestas las carreteras se inundan de vehículos, sin que importe los atascos
y los tiempos de demora por ir y venir a estancias ajenas al domicilio habitual.
es como que este les resulta tan incómodo que están deseando abandonarlo. Quienes
se lo pueden permitir ansían con viajar a países lejanos de culturas muy
diferentes a la nuestra, confundiendo el turista con el viajero. Este último es
el que se adentra en determinadas zonas del mundo sin fecha de retorno. El
primero es un simple visitante temporal con ida y vuelta marcadas que, al
margen del consumo, suele ir a perturbar la vida de los nativos.
Lo inevitable. Una carrera hacia el abismo
Ahí esta la historia: controvertida,
turbulenta, insoportable para muchos. Las vidas muy diferente para unos que
para otros. La evolución de la especie, asombrosa, increíble, a veces, poco
precisa en los datos evolutivos. Los cambios, como especie, en los últimos años,
inapreciables, los cambios en las relaciones de poder, prácticamente
inalterables. Las desigualdades y la guerra una constante. Cuanto más avanzamos,
con un armamento cada vez más potente y sofisticado, más incertidumbre y más
peligro.
Por lo que respeta a las diferencias
en el desarrollo intelectual, es permanente. Incluso en sociedades más
desarrolladas, los individuos son incapaces de valorar las políticas que les benefician
de las que les perjudican. Quienes mandan intervienen, sin grandes esfuerzos, para
conducir a grandes masas hacia los objetivos que aquellos buscan. De esta
manera se crean formaciones políticas que engatusan a muchos para que les apoyen
mediante la creación de fuertes ideologías demagógicas y populistas. El dogma
religioso de la promesa de otra vida mejor influye a la hora de decidir por una
opción o por otra, en mentes débiles. Defensa de intereses frente a ideologías reaccionarias.
Por otro lado, en el terreno de lo paranormal, es como que existiera una fuerza
del mal que impulsa a empeorar una situación que intente avanzar hacia
posiciones de progreso y más justas.
Al margen del caso Trump, señalado
anteriormente, En Europa, en general, se está produciendo un avance muy
significativo de lo que vulgarmente llamamos extrema derecha, abandonando las
posiciones de centro y socialdemócratas. En España, concretamente, estamos
observando que el grupo denominado Vox está subiendo en número de votos y de
diputados, como estamos comprobando en las elecciones autonómicas realizadas
recientemente en Extremadura y en Aragón. Las previsiones para Castilla y León
o Andalucía parece que van en esa misma dirección. El panorama para las futuras
elecciones generales augura una victoria de la unión del PP y Vox, obviando las
políticas de mejoras sociales y económicas llevadas a cabo por el actual
gobierno.
Las razones de este posible giro
las hemos intentado describir anteriormente lo que hace inevitable una carrera
hacia el abismo, sin que podamos valorar, por ahora, las consecuencias que ello
supondrá para la clase trabajadora, parte de la cual será la culpable del
cambio. El actual modelo democrático es el adecuado caldo de cultivo para que
esto pueda ocurrir.