martes, 5 de mayo de 2015

DE AHORA EN ADELANTE

“El sistema siempre se ha visto necesitado de una cobertura política que, de una u otra manera,  le proteja y le permita operar de la forma más tranquila posible. Cuando ha sido necesario utilizar modelos represivos, no ha tenido inconveniente en llevar esas prácticas hasta sus últimas consecuencias. Las democracias modernas ofrecen una aparente paz social, haciéndonos creer que éste es el menos malo de los modelos de convivencia. El término “democracia” se ha convertido ahora en el parapeto político de un sistema injusto tras el cual toda actuación se legitima por el mero hecho de estar encuadrado en lo que no es otra cosa que una mera  fachada para mantener la mansedumbre de las masas y  para contener cualquier intento de rebeldía”. (*)
Pero la dinámica propia del sistema hace que el modelo, que le ha servido durante unas cuantas décadas, caduque. La alternancia de dos partidos que aparentemente se enfrentan ha tocado techo. La práctica política se ha corrompido, evolucionando sus agentes, desde el 78, de esta forma: Representantes (casi), clase política, casta, mafia. En consecuencia, es necesario un lavado de cara, buscando nuevas fórmulas que permitan seguir defendiendo los intereses de los poderosos.
En ese tiempo de quiebra, surge, en nuestro país, un movimiento que denuncia la vieja política, ofreciendo una alternativa que conecta con el descontento popular, harta gran parte de la ciudadanía de una práctica política desgastada y corrupta.
“Los que tienen el poder tratan de mantener una amplia franja de seguridad para proteger sus intereses y su riqueza. Por lo tanto, cuando barruntan que su poder puede quebrar, no dudan en tomar medidas desorbitadas y desproporcionadas a los efectos que algunos acontecimientos pudieran producir. Situación a la que estamos asistiendo en estos días”. (**)
La primera intentona para eliminar cualquier injerencia, consistió en aunar los dos grandes partidos que se han alternado en política desde 1982 hasta ahora, es decir, unir PP y PSOE para formar Gobiernos títere que siguieran haciendo la misma labor que en tiempos de alternancia. Para ello el IBEX35 apoyó al actual Secretario General de los socialistas, dejando en la estacada a E. Madina, pero ¿quién se acuerda ya de eso? A propagandistas del sistema, como el farsante Felipe González, les encargaron que anunciaran esa “buena nueva” en cadenas de radio y TV. Pero, de momento, el “proyecto” no ha cuajado, aunque a medio o largo plazo la idea no es desdeñable. En España, de forma distinta a lo que ocurre en otros países, las diferencias nominales entre PP y PSOE son relevantes, identificándose el primero con la derecha y el otro con la izquierda. Si en algún momentos se llegara a un acuerdo de esas características, los socialistas, ya de por sí a la deriva, serían engullidos por la derecha, pero allá ellos. Además pactar hoy día con el PP es tremendamente arriesgado por ser una organización creada, única y exclusivamente, para el aprovechamiento de sus dirigentes, encontrándose ahora inmerso hasta las cejas en esa basura de la impudicia y de la corrupción.
La extraordinaria remontada de PODEMOS, y fracasada, por ahora, la intentona unificadora de esa falsa división de izquierda y derecha, el poder real tiene que poner en marcha otras estrategias que contrarresten la posibilidad de que alguna alternativa pueda alterar el status quo que protege sus intereses. De esta manera, los que detentan el poder comienzan a actuar en una doble dirección. Por un lado, se inicia un ataque salvaje a PODEMOS, desprestigiando y acosando a sus dirigentes. Por otro, se potencia a un grupo político como Ciudadanos que, como hemos visto, ha crecido en las elecciones andaluzas, y sigue creciendo en intención de voto, a una velocidad mayor que lo hizo PODEMOS después de las europeas. El crecimiento de Ciudadanos, en intención de voto, se corresponde con una significativa pérdida de PODEMOS.
La jugada está casi resuelta. A Ciudadanos le han camuflado bajo una falsa apariencia de partido descafeinado aunque, en realidad, cabe ubicarle, según terminología clásica, en la extrema derecha, dispuesto a seguir defendiendo los mismos intereses que los otros grupos que se han alternado hasta la fecha, es decir, los del gran capital.
¿Cuáles son los mecanismos que emplea el poder real para manipular y determinar la práctica política? Se nos antoja que, al margen de todo lo que se mueva en las cloacas, son los medios de comunicación y las subvenciones de los bancos y entidades financieras las herramientas que permiten aupar a un grupo político sin apenas significación política en el ámbito estatal. Por otra parte, los que mandan conocen muy bien el estado intelectual y emocional de amplios sectores de esta sociedad nuestra, manipulables sin límites.
En definitiva, todo apunta a que las cosas importantes sigan como hasta ahora con pactos políticos de grupos que no van a cuestionar el sistema. El pacto de PP y Ciudadanos, a partir de las próximas elecciones generales, permitirá gobiernos reaccionarios,  relegando a los demás grupos a la oposición. Además, tal vez también veamos pronto, en el marco autonómico y municipal, arreglos entre PP y PSOE.
Si por alguna causa, ajena a la lógica del poder, PODEMOS, alguna vez, pudiera influir en las tareas de gobierno, habría que ver hasta qué punto el actual panorama cambiaría en beneficio de los más débiles. Es esta una duda que sostenemos los sectores que estamos dispuestos a votarles en aras de apoyar a una verdadera ­­­alternativa que rompa con las actuales relaciones de poder, y no a un juego de alternancia política, o pactos de aliño, cuyos partidos permanezcan sometidos a los poderes económicos a cambio de pertenecer a una clase privilegiada, con la anuencia de los ricos para robar y corromperse.


lunes, 16 de marzo de 2015

AFORISMOS (II) Una foto fija de la situación actual

El día 8 de septiembre de 2011, escribí un artículo utilizando este tipo de recurso gramatical (*). Ahora leo y releo lo que dije, y poco ha cambiado la cosa desde entonces. La foto fija de la actual situación bien podría ser, en lo fundamental, la de aquel otro día de hace tres años y medio. No obstante, intentaremos complementar o matizar algunos asuntos que nos permitan ver con mayor claridad todo lo que tenemos que soportar día tras día. Por lo tanto es una foto fija heredada, o exportable a un futuro, al menos, cercano, con algunas variantes que se nos ofrecen a modo de espejismo, como si todo fuera a dar la vuelta, aunque, en realidad, lo que puede suceder es que, recurriendo una vez más a Lampedusa, algo cambie para que todo siga igual.

1.      En nuestro país y, en general, en el mundo, los Estados ya no tienen el control de su propia actividad. El poder de los grandes capitales, y de los gestores de los mercados, pueden cambiar el rumbo de cualquier país o nación. La inestabilidad está servida.

2.      Antes, la clase dominante se resumía en los propietarios de los medios de producción. Ahora el poder económico se encuentra diluido, habiendo desplazado la economía financiero-especulativa a la economía real-productiva.

3.      El cambio tecnológico en la actividad productiva, junto a las nuevas formas de enriquecimiento (mercados financieros), han influido de forma determinante en la necesidad de fuerza de trabajo.  Estos dos factores han expulsado del mundo laboral a un gran número de personas que no encuentran, ni encontrarán, un nuevo empleo, convirtiéndose en parados de larga duración. Por las mismas razones, muchos jóvenes jamás podrán incorporarse a la actividad laboral.

4.      Nos tendremos que acostumbrar a convivir en una sociedad con unas gentes ocupadas y otras desocupadas. Los Estados tendrán que establecer fórmulas estables para cubrir las necesidades vitales mínimas de amplios sectores.

5.      Poco a poco hemos ido caminando hasta encontrarnos ahora en unas sociedades en las que la desigualdad se ha institucionalizado y las clases populares se resignan a vivir con unos ingresos mínimos de subsistencia, haciéndose realidad uno de los principales enunciados del Manifiesto Comunista de Marx y Engels.

6.      La ambición de los poderosos, llevando a la población a tal extremo, choca frontalmente con una concepción democrática de la sociedad. 

7.      Una cosa es el cambio de modelo político y otra muy distinta la revolución. En el primer caso, el poder real adoptará nuevas formas políticas para seguir manteniendo el dominio de unos cuantos sobre las mayorías. La revolución es la trasformación radical del sistema socioeconómico.

8.      ¿Tiene nuestra especie la madurez intelectual necesaria para vivir en sociedades sin clases? Todos los intentos para conseguir una sociedad en la que impere la justicia y la igualdad han fracasado, incluida la Revolución Bolchevique.


9.      La alternancia bipartidista implica el gobierno alternativo de dos partidos que defienden los mismos intereses. Otra cosa diferente es un grupo que ofrezca una alternativa de progreso.

10.  Podemos (nuevo grupo político) es un fenómeno social que, al margen de sus dirigentes, rompe con una práctica política enquistada y corrupta, pero ¿su acceso al poder político, si lo consigue, supone una verdadera alternativa transformadora?

11.  Tal vez su aparición (la de Podemos) en la escena política dé luz a la diferencia entre la codicia y la generosidad, los intereses personales y los colectivos, los honestos y los deshonestos, la inteligencia y la ignorancia. En suma, que se distinga a las personas buenas de las malas.

12.  El fracaso de Podemos puede ser la escusa para que después vuelvan los “salvadores de la patria”.

13.  La delincuencia política se convierte en noticia y pasa a la categoría de normal. La noticia pone fin al atropello. El delito no les supone ningún coste político a los gobernantes.

14.  Ciertos programas de TV de algunas cadenas (cuatro, sexta, en España) cumplen su función: son la válvula de escape de ciertos sectores sociales.

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miércoles, 11 de febrero de 2015

IZQUIERDA UNIDA Y SUS PROBLEMAS


Decir que Izquierda Unida (IU) tiene ahora  graves y grandes problemas es un axioma. Pero en el pasado tampoco ha estado carente de ellos. Problemas de una u otra índole. Es difícil entender cómo la única fuerza política, el PCE, que se enfrentó a la dictadura, luchó y fue perseguida, obtuvo unos resultados tan discretos en las primeras convocatorias electorales. El miedo y la propaganda anticomunista puede justificar estos malos resultados, pero, una vez pasada la etapa del miedo a la involución, los resultados de la formación heredera (IU) han continuado siendo escasos, llegando en algunos casos a la práctica desaparición del panorama parlamentario. El caso es que desde 1986, año de la creación de la Coalición, el apoyo electoral se ha movido entre el 3,77% (1 diputado) en 2008 y el 10,54 (21 diputados) en 1996, siempre en función de los resultados del PSOE: cuando el PSOE bajaba, IU subía, y viceversa. En esta etapa (1986-2011) no es fácil encontrar las verdaderas razones de por qué este partido no ha cosechado mayores éxitos.

Abandoné IU, sin resentimiento, a raíz de la VI Asamblea (año 2000) por los motivos que se pueden extraer de mis primeras impresiones, una vez finalizado el acto:
“Eran aproximadamente las 2 de la tarde del  día 29 de octubre de 2000 en el que culmina el Congreso que se inició el día 27, Gaspar Llamazares, como recién estrenado Coordinador general, se dirige, desde el podio, a los asistentes a la VI Asamblea Federal de IU. Es el fin de una etapa en la que Julio Anguita despertó pasiones encontradas entre propios y ajenos. No es sólo el fin del  mandato de un dirigente político, sino también la consolidación de un cambio de rumbo en lo que fue la izquierda real de este país, cambio que progresivamente se venía produciendo desde que las instituciones públicas e, incluso, las estructuras orgánicas de las actuales formaciones de “izquierdas” ofrecen migajas de bienestar y poder a los descendientes de aquellos que, en otros tiempos, se movían clandestinamente entre reuniones de grupo y asambleas prohibidas. La mayoría de los allí presentes son simples herederos de la labor callada de los ahora ausentes; son advenedizos, oportunistas, farsantes que, como los cesantes, han encontrado en el mercado de la política un modus vivendi cómodo e hipócrita.
La sala del Pabellón de Congresos estaba medio vacía, muchos delegados y delegadas habían emprendido ya viaje hacia sus lugares de origen, no tienen demasiado interés en oír a su nuevo jefe; saben muy bien de qué va la cosa. El abandono de sus asientos es un claro síntoma de esa nueva forma de estar muy diferente a aquella  en la que los ideales y la lucha por un mundo más justo, más racional y más humano eran las señas de identidad de una formación de izquierdas; en la que el compromiso era el signo inequívoco de la militancia; en la que la utopía estaban a la vuelta de la esquina. Ahora es diferente, el día a día de la mayoría de los delgados convocados a este acto es rutinaria, tediosa, burocrática, aburrida, pero les merece la pena porque tiene sus compensaciones”. (Continúa).
Recientemente el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha dicho: “se vive muy cómodo, siendo fiel a tus principios, sabiendo que vas a ser minoritario”, lo que ha desatado duras crítica de los incondicionales de IU, que, dicho sea de paso, se suman a las de los ortodoxos de la “ética pura”, que exigen a la nueva formación política lo que ni ahora, ni nunca, han exigido a los demás partidos.
No podría estar más de acuerdo con las palabras entrecomilladas. Supongo que P. Iglesias conoce bien a IU por dentro y, en consecuencia, se pronuncia, ahora, de manera análoga a como lo hice yo en el año 2000. Los dirigentes de la Coalición se han conformado con tener una pequeña participación en las instituciones: la suficiente para que ellos puedan vivir del cuento, lo que convierte a la política en un pequeño negocio. Pero esto cuesta verlo a los incondicionales que, más por ingenuidad que por otra cosa, les siguen otorgando su voto.

Ahora, en tiempos de turbulencia, la prevalencia de los intereses personales y el protagonismo se agudizan. Es el caso, por ejemplo, de Tania Sánchez ya que su comportamiento no se diferencia demasiado de otras “lideresas” del PP o del PSOE, cuyos nombres no menciono por desprecio y pudor.

Hay dos razones de peso por las cuales no es difícil pronosticar el futuro de IU. La primera es la aparición en el escenario político de Podemos. La otra es la lucha fratricida de sus dirigentes. Podemos cubre un espacio político que eclipsa por completo a los partidos que se autoubican en lo que se conoce como izquierda, una izquierda más formal que efectiva. Podemos, a pesar de la crítica demoledora a la que está siendo sometido, ofrece la credibilidad que han perdido tanto PSOE como IU. Esta última formación, como la otra, está desnortada, ofreciendo vagamente lo que no ha sido capaz de hacer en los últimos treinta años. Hace poco tiempo, vía redes sociales, le pregunté a A. Garzón (posible futuro Coordinador Federal), eso: ¿por qué IU ofrece hacer ahora lo que no ha hecho durante los años anteriores?, qué tiempo ha tenido. Como era de esperar, no hubo respuesta. Su raquítica representatividad se debe, entre otros motivos, a lo que ya hemos señalado, y que compartimos con P. Iglesias: se han acomodado y se han conformado con las migajas que el poder les ha concedido.

Si el proyecto Podemos sale bien, el futuro de IU es muy oscuro, pudiendo llegar a desaparecer. O tal vez continúe en esa trayectoria mortecina, cosechando un ridículo porcentaje de votos, pero, por lo que parece, suficiente para sus dirigentes. 

domingo, 1 de febrero de 2015

EL FRAUDE DE LA FORMACIÓN UNIVERSITARIA EN ESPAÑA (Ahora y siempre)

Para todos aquellos o todas aquellas que tengan a bien acceder a este escrito, es conveniente indicarles, previamente, que mi posición política e ideológica se encuentra en las antípodas de los actuales gobernantes, del partido que lo sustenta y, en particular, de la política educativa del actual ministro de educación, empeñado, contra viento y marea, en destruir lo público y defender, sin ningún tipo de pudor, los intereses de los centros privados.
Pero hecha esta salvedad, es necesario analizar en profundidad la definición y desarrollo de la vigente práctica educativa, alejada de lo que debería ser un verdadero modelo que definiera, de una manera científica, los diferentes procesos de aprendizaje, así como su aplicación.
En estos días, la discusión se centra en los estudios posteriores a la secundaria. Después de un intento de aproximación a los planes de Bolonia, surge una nueva polémica por la flexibilización de los tiempos para alcanzar la titulación. Primero, las carreras de tres y cinco años desaparecieron formalmente dando paso a lo que se denomina Grado, con una duración de cuatro años, salvo excepciones. Pero, ahora, un Gobierno, con pocas posibilidades de permanencia una vez finalizada la actual legislatura, decide por Decreto que los Grados se pueden impartir en tres o en cuatro años, a  voluntad de las autoridades de cada Universidad. Eso sí, los Máster de postgrado podrán tener una duración de uno o dos años.
Los Másters, antes y después de esta última decisión de un ministro inepto, son un negocio para las Universidades privadas, pero también para las públicas, y un fraude para todos los alumnos que los cursan. 
Ante esta nueva situación, aprobada con fecha 30 de enero de 2015 en Consejo de Ministros, aparecen las quejas de los sectores, supuestamente, más progresistas. Los alumnos protestan porque dicen que sus estudios se encarecen. La sociedad en su conjunto, salvo honrosas excepciones, cree que, ahora, para completar la formación es imprescindible cursar un Máster. El esquema antiguo de los cinco años ha dejado una huella indeleble. Así si el Grado es de cuatro años, habrá que hacer un Máster de un año, pero si es de tres, el postgrado tendrá que ser de dos. En cualquier caso la suma es de cinco cursos. La vinculación entre Grados y Másters es un verdadero galimatías. En algunos casos dicen que son cursos de especialización, en otros son más generalistas que el propio Grado: caso de las ingenierías, por ejemplo.
Las quejas y las reivindicaciones se sitúan en el terreno netamente económico y político, lo que no deja de ser interesante, pero nadie, salvo excepciones, se preocupa de la parte mollar del asunto, o sea del valor y contenido de la formación. Si tuviéramos que resumir en una sola palabra la anterior o presente formación universitaria diríamos, sin dudarlo, que es una mierda, término un tanto escatológico pero de lo más expresivo. Si quisiéramos afinar un poco más, diríamos, por un lado, que este sector educativo nunca ha profesionalizado a los titulados que han estado perdiendo el tiempo en las aulas; por otro, es, como los otros sectores educativos, un instrumento para que la ciudadanía sea obediente y se someta al poder sin poner obstáculos, para que los individuos formen parte del engranaje social sin subvertir el rol que el poder asigna a cada cual, como ocurre en el resto de países capitalistas.
Un Estado verdaderamente democrático debería preocuparse de la educación, definiendo eficaces procesos de aprendizaje, en el marco de una tecnología educativa, para alcanzar el verdadero desarrollo intelectual de los ciudadanos, pero esto solamente sería posible en un entorno socioeconómico sin clases, ausente de la exagerada desigualdad entre ricos y pobres.

Nota: Hablando del valor de los Másters, cuyo coste, dicho sea de paso, es abusivo, un familiar muy cercano, de nacionalidad  norteamericana, ha cursado en la Universidad Complutense de Madrid el MBA (Máster in Business Administration) con un coste próximo a los 5.000€. A la hora de volver a su país ni se ha molestado en solicitar el título. Un fraude, una vergüenza, y un descrédito de nuestras instituciones educativas para el resto del mundo.

miércoles, 21 de enero de 2015

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El pasado día 19 de enero, festividad de San Canuto, visité un Videoblog de El País, donde un afamado periodista comenta, casi a diario, la actualidad política. Mi capacidad de asombro se desbordó al observar que la publicidad previa al comentario era esa charla de café en la que algunos dirigentes del PP hacen una especie de acto de contrición, algo absolutamente esperpéntico porque se trata de una actuación preparada, aunque ellos lo hacen como si se tratara de una conversación improvisada, pero se les ve el plumero.
A continuación de la publicidad,  aparece el periodista con su breve comentario en el que critica, como en tantas ocasiones, al partido del Gobierno. La contradicción publicidad-crítica me produjo un estado emocional mezcla de asombro y alucinación, a pesar de que no celebré la festividad del día tal como se merece.
Mi respuesta no fue otra que la de hacer un correcto comentario con arreglo a las normas que el propio Videoblog establece. Los comentarios están sometidos a control. El mío fue censurado a pesar de no haber empleado expresiones ofensivas, ni altisonantes (no lo puedo reproducir porque, como señalo, no fue publicado y, en consecuencia, el texto se pierde).

En otra ocasión, me ocurrió algo parecido, si cabe más escandaloso. Habitualmente publicaba mis artículos en Nueva Tribuna, http://www.nuevatribuna.es/opinion/autor/000430/antonio-jose-gil-padilla, revista digital dirigida por individuos adscritos a los sindicatos mayoritarios. Próximo a una convocatoria de huelga les envié un artículo crítico con los convocantes y con la convocatoria: http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/2012/03/la-huelga-10-la-huelga-100.html. El escrito fue censurado y, a partir de ese momento, no admitieron ningún otro texto mío.
La libertad de expresión es una entelequia, un simple enunciado, una parodia que es manejada por todo aquel que tiene el poder de control.
La libertad de expresión es un instrumento propagandístico, por lo general, en manos de los regímenes más progresistas. De esta manera, durante el complejo desarrollo constitucional del siglo XIX, la libertad de expresión era un “derecho” de quita y pon. Las constituciones más liberales la recogían, las más conservadoras la eliminaban.
El derecho a expresarse libremente, sea cual sea el ámbito en el que se aplica, siempre tiene sus límites, se trate de entornos más o menos progresistas. Los grandes medios de comunicación, siempre en manos del poder económico o político, son el principal filtro de la expresión libre. En países como este nuestro, en estos tiempos que corren, son habituales las críticas insustanciales a instituciones, o la burla fácil de personas con fama, pero nunca será pública una crítica al sistema socioeconómico establecido que mine sus fundamentos o cuestione sus acciones. ¿Cuántas ideas o propuestas válidas en la búsqueda de un mundo mejor se habrán quedado en la cuneta? Por fortuna, las nuevas tecnologías y las grandes redes abren nuevas formas de comunicación y expresión difícilmente perseguibles, a pesar del empeño que los lacayos del poder ponen en ello.


miércoles, 7 de enero de 2015

2015: ¿QUÉ SERÁ, SERÁ?

El deseo de saber lo que depara el futuro a esta especie nuestra se ha convertido en una constante a lo largo de la historia. Por eso, con más o menos sensatez, con mejores o peores herramientas, algunos se aventuran a vaticinar el devenir. A mi modo de ver, sólo es posible pronosticar, con alguna precisión, el futuro más cercano mediante el razonamiento inductivo, observando y analizando los hechos y acontecimientos presentes y pasados.
De esta manera, descubrimos que la desigualdad, la codicia y, en la época más reciente, el afán de enriquecimiento, son permanentes. El dominio de unos pocos sobre las mayorías es también constatable. Todos los intentos de cambio para convivir de una manera más racional han fracasado.
Los que ostentan el poder, o lo han ostentado, se han protegido de una u  otra manera. A veces ha sido por la fuerza bruta, otras veces de una forma más taimada. Esto último viene ocurriendo en Europa desde las revoluciones burguesas de finales del siglo XVIII y comienzo del XIX. Las democracias modernas proclaman libertad y derechos frente al absolutismo y a la sociedad estamental. Pero esa libertad restringida y esos derechos incumplidos son exclusivamente una fachada para la defensa de los intereses de las clases dominantes.
El anhelo de conocer lo que ocurrirá se suma al deseo de cambio por parte de determinados sectores sociales. Las condiciones para el intento de trasformación se dan de vez en cuando. Ahora nos encontramos en uno de esos momentos. La desigualdad extrema, el agotamiento del modelo político heredado del Concepto Racional Normativo, las nuevas fórmulas de enriquecimiento sin necesidad de fuerza de trabajo y, en suma, el declive del sistema de producción capitalista, da pié a la aparición de formaciones políticas que rompen con la alternancia bipartidista y con la clásica organización de los partidos, incluidos los grupos minoritarios que adoptan las mismas formas que los partidos con posibilidad de gobierno.
En España irrumpe PODEMOS en sintonía con lo que está ocurriendo en otros países de nuestro entorno, en donde han surgido grupos semejantes. Este grupo, convertido en partido, ha tenido el acierto de romper con lo que ellos mismos llaman los partidos del 78 (los que participan en el juego político a raíz de la Constitución de ese mismo año). Esta actitud del grupo permite conectar con muchos que están desencantados de los otros partidos y del actual modelo.
El año 2015 es doblemente electoral: elecciones autonómicas-municipales y elecciones generales a Cortes. Surgen las preguntas: ¿qué resultado tendrán los de PODEMOS?, ¿en el caso de que tengan acceso al poder político, qué podrán hacer para que mejore la actual situación socioeconómica?
Por un lado, las encuestas pronostican un excelente resultado para un partido de novísima creación. Los otros partidos, en connivencia con los medios de comunicación, han emprendido un feroz ataque contra sus dirigentes y, en general, contra el grupo en su conjunto. Además, las simpatías generalizadas entre amplios sectores comienzan a enfriarse, tal vez, en parte, porque tanta crítica esté haciendo mella en ese inicial entusiasmo. En consecuencia, el apoyo electoral que obtengan, tanto en mayo como en noviembre, es algo incierto.
Por otro lado, lo que puedan hacer, diferente a los demás grupos que han gobernado, también es una incógnita. La historia nos muestra que nunca el poder político ha cambiado la correlación de fuerzas entre ricos y pobres. Tenemos muestras de sobra, entre las que destacan el Chile de Allende y la II República española. Por el contrario, es el poder económico el que ha establecido el modelo político que más le interesaba.  Mis reflexiones, en línea con la más pura teoría del materialismo histórico y con la experiencia de lo ocurrido durante tantos siglos, me llevan a la conclusión de que es imposible cambiar el sistema socioeconómico sin violencia, sin lucha, sin arrebatar el poder a los que lo tienen. Los cambios a lo largo de la historia se han producido cuando un agente trasformador se hace con el control económico, luego vienen las trasformaciones políticas y la nueva organización social. Así ocurrió, por ejemplo, en el tránsito del Feudalismo al Capitalismo.

A pesar de todo, el 2015 se presenta como un año electoral, cargado de esperanzas.

domingo, 21 de diciembre de 2014

EL PSOE Y SUS PROBLEMAS

Por si fueran pocos los problemas que tiene el PSOE como consecuencia de su evolución, del papel hipócrita que ejerce (y ha ejercido), del desencanto de la ciudadanía y otras circunstancias derivadas, por si esto no fuera suficiente para llegar  a la situación en la que se encuentra, ahora salen a la luz algunos de los problemas internos que tienen en lo más alto de su organigrama.
El actual Secretario General fue encumbrado por la actual Presidenta de la Junta de Andalucía -algo que, inicialmente, no se entendía- dejando en la cuneta a Eduardo Madina, que parecía el candidato con más posibilidades. Pedro Sánchez debió pactar con Susana Díaz para repartirse el pastel: él Secretario General, ella candidata a las elecciones generales del 2015. Pero Pedro, una vez asentado en la poltrona, dice que nanay, que él quiere ser el candidato. Susana desorientada, se revuelve contra el otro. Las críticas veladas de ésta no dejan de resonar en todos los medios. Poco dura la alegría en la casa del pobre; poco tiempo ha durado el liderazgo de Sánchez sin ser cuestionado por los suyos, pero es que, salvo en alguna excepción, la pugna por el poder se ha convertido en norma en el PSOE desde su fundación: Besteiros versus I. Prieto y Largo Caballero, Borrel versus Almunia, Bono versus Zapatero, etc. Pues ahí tienen un problema más para añadir a todo aquello que, de forma progresiva, está provocando el derrumbe de los socialistas.
Pero los grandes problemas van más allá de los puramente domésticos. A raíz del triunfo del 82, su, por entonces, líder, convertido en Presidente de Gobierno, pedía cuarenta años para llevar a cabo sus políticas. Su mandato permaneció durante catorce años, rompiendo la regla de las dos legislaturas seguidas, pero la corrupción y el desencanto nos puso en las manos de un gobierno reaccionario que sufrimos durante ocho años, recuperando la regla de las dos legislaturas, que, más tarde, se materializaría en otros ocho años de gobierno socialista. Es deseable que esa norma se incumpla de nuevo, y el actual gobierno del PP, después cuatro ominosos años, pase a las catacumbas.
Estas idas y venidas de los gobiernos del PSOE, que forma parte de lo que el sistema denomina alternancia, en una sociedad más progresista que conservadora, como es tradicionalmente la española, son consecuencia de un desajuste entre el ideario teórico de la socialdemocracia y el papel que tiene que llevar a cabo bajo el control del poder económico. Las siglas y el ficticio ideario han confundido durante bastante tiempo a amplios sectores sociales. La fase expansiva de la década de los ochenta y los noventa coincide, en buena parte, con los gobiernos socialistas, lo que les permitió apuntarse un tanto haciendo creer que todo fue gracias a su gestión.
Pero, aunque tarde, los individuos se dan cuenta de sus errores. J. Ibsen, en boca del Dr. Stockmann, en “Un enemigo del pueblo”, tal vez en clave de metáfora, dice que los ciudadanos tardan 30 años en darse cuenta de su equivocación.
Ahora, incluso antes, nos hemos dado cuenta de que tanto PP como PSOE defienden los intereses de los de arriba, lo que pone a los socialistas en una situación difícil. El juego bipartidista se derrumba, y deja de ser una herramienta válida en Europa y, en particular, en España.
El PSOE lo tiene muy difícil en un panorama político complejo. La falta de credibilidad le lleva a la deriva, dejando un amplio espacio libre en lo que se conoce nominalmente como izquierda. Está la cosa como para echar leña al fuego con estos líos internos. Por todo ello, su papel se va a ver relegado a ser un partido “bisagra”.  Hemos de esperar que el escaso nivel de dignidad que les queda a sus dirigentes evite que  pacte con el PP, verdadero enemigo del pueblo. Aunque hay que ser conscientes de que es el poder económico el que impone las reglas del juego.


lunes, 27 de octubre de 2014

MIEDO Y PODER EN UN SISTEMA DE DOMINIO

El poder y el miedo son dos elementos dinámicos que juegan un papel fundamental en la dimensión represiva que conlleva una práctica política imperfecta como la vigente, a la que, por ingenuidad o ignorancia, una amplia mayoría reconoce como democracia. Una democracia limitada, manipulada y establecida desde el poder como una estrategia para el mantenimiento de eso que llaman “paz social”, tan necesaria para que los de arriba sigan dominando y enriqueciéndose sin poner límites a su avaricia. Pero el poder y el miedo no son signos exclusivos de esta época. En la trayectoria de esta especie nuestra aparecen como una constante.
El poder y el miedo, como hemos expresado en anteriores ocasiones, se encuentran en relación inversa: a más miedo menos poder y viceversa. Los que ostentan el poder imponen, ahora, las reglas del juego de los que se manifiestan ante la injusticia y la desigualdad. Es el sistema el que, a través de sus tentáculos (las instituciones políticas, los medios de comunicación y la escuela) determina lo que está bien y lo que está mal. De esta manera, han ganado la baza pacifista. Las protestas se han de llevar a cabo sin violencia, lo que les preserva de cualquier desequilibrio, y les refuerza su poder. Así, el pueblo llano es temeroso cuando incumple las normas impuestas, lo que le resta poder.
Los que tienen el poder tratan de mantener una amplia franja de seguridad para proteger sus intereses y su riqueza. Por lo tanto, cuando barruntan que su poder puede quebrar, no dudan en tomar medidas desorbitadas y desproporcionas a los efectos que algunos acontecimientos pudieran producir, situación a la que estamos asistiendo en estos días. (Contra el sistema: República o Monarquía, 11 de junio de 2014).

Así lo expresé en el citado artículo, intentando relacionar el miedo y el poder. Este binomio es recurrente en mi pensamiento, y tan determinante en las actuales relaciones sociales, que me veo obligado a desarrollarlo aquí, sin que con ello agote todo lo que puede dar de sí este asunto.

El poder y su génesis
El término poder tiene un sinfín de acepciones, pero ahora intentaremos ir a su origen en relación con la condición humana. El poder como lacra, para el que lo ostenta o lo desea, no demuestra nada más que la inmadurez de nuestra especie, o, como dice E. Fromm, un intento fallido de unión con el resto de sus congéneres, lo que le lleva a concluir que, junto a otras formas de relación, la sociedad carece de la salud mental necesaria para convivir como verdaderos seres humanos. Se refiere el autor a la sumisión, de cuya relación con el miedo hablaremos más adelante “Otra posibilidad de vencer el aislamiento se encuentra en dirección contraria: el hombre puede intentar unirse con el mundo adquiriendo poder sobre él, haciendo de los demás partes de sí mismo, trascendiendo así su existencia individual mediante el dominio o poderío.” (E. Fromm). “El resultado definitivo de estas dos pasiones es la derrota” (concluye el pensador).
A veces nos preguntamos por qué algunos ancianos siguen dirigiendo entidades financiaras, o grandes corporaciones,  cuando tienen los suficientes recursos y riquezas para que puedan vivir varias generaciones futuras. Una persona tan mentalmente sana como José Múgica, Presidente de Uruguay, en una retransmisión televisiva, se preguntaba por qué uno de los magnates americanos continuaba en su puesto a pesar de contar con una edad extremadamente avanzada. Él, en el marco de su modesta forma de vida, a pesar de su condición política, no lo entendía. La razón fundamental por la que se da esta circunstancia en los individuos con poder, o en los sumisos, es porque no alcanzan nunca el nivel de satisfacción deseado por ellos.
Pero lo más grave es que a una gran mayoría social, por lo general sumisa, admiten, respetan e, incluso, admiran a los que tienen poder, porque, en el fondo, a ellos, les encantaría cambiar su papel de sumisos por el de dominadores. A lo largo de la historia se ha ido fraguando una cultura que, junto a las normas generadas en beneficio propio por los poderosos, han calado de tal forma que han dado lugar a una serie de contravalores que son el “bálsamo” de una sociedad enferma. La desigualdad, la codicia, el afán de enriquecimiento y otros tantos han pasado a la categoría de normal en el actual sistema socioeconómico, aunque algunos de estos defectos de la especie vienen de muy atrás.

La materialización del poder, los tipos de poder y la relación entre ellos
Tal como hemos señalado, son múltiples las acepciones del término poder. En algunos casos se asocia, incluso, con las capacidades intelectuales innatas o adquiridas por las personas, pero aquí nos queremos ceñir al Poder real, con mayúsculas, y al poder político. 
Entendemos como Poder real a la pasión, y al ejercicio,  de los que forman parte del grupo social de los poseedores de grandes fortunas, de los poderosos económicamente hablando, a lo que desde ciertas ideologías se conoce como clase dominante, que nosotros traducimos por clases dominantes, o privilegiadas, por la incorporación de ciertos grupos con poder e influencia en las relaciones sociales actuales. Nos referimos a los “famosos” acaudalados con una enorme influencia mediática que el sistema ha generado con el ánimo de incrementar el nivel de enajenación de una sociedad ya de por sí enajenada. Y vaya si lo ha conseguido. 
Una vez instalados en esa posesión de dominio se blindan con leyes y con instituciones para seguir incrementando sus ganancias, y así buscar insaciablemente esa estabilidad mental de la que carecen. Mi amigo Antonio Zugasti dice que ese afán de enriquecimiento denota una enorme pobreza humana. Pero nunca llegarán a alcanzar la condición de humanos en el sentido de seres plenos de salud mental y de razón.
Para seguir con su trayectoria necesitan una serie de condiciones a saber: una sociedad civil dominada, atemorizada, sumisa, y otros poderes de segunda como el político, el judicial y el mediático. Con todos estos ingredientes montan un modelo político a su antojo a modo de pseudodemocracia con la que engañan a una gran parte del pueblo, haciéndoles creer que este es la mejor forma de gobierno.
Por una parte, los políticos se convierten en casta, se segmentan de lo que se supone son sus representados, se convierten en clase privilegiada y, en un intento de incorporación a los que más tienen, se convierten, en gran medida, en corruptos. Hoy día es posible, sin ningún reparo, asociar democracia (esta pseudodemocracia) con corrupción. La ambición de buena parte de los políticos, haciendo uso de esa pasión, buscan alcanzar mayores cotas de poder.
Por otra parte, el llamado poder judicial se convierte en una segunda instancia del poder político. Los miembros de los principales organismos son elegidos por los propios partidos políticos. Los parlamentos se encargan de elaborar las leyes que protegen al Poder real y las que someten al pueblo llano. Las pruebas son evidentes tal como podemos observar en este país. Los procesos de instrucción de la causa de los poderosos se eternizan para después liberarles del delito por prescripción de los mismos o, si llegan a ser condenados, por indulto (véase caso Urdangarín, Gürter, Palma arena, familia Puyol y un largo etc.). En el otro extremo las “leyes mordaza” para reprimir y recortar las libertades de la ciudadanía (véase intento de  reforma de la ley del aborto, ley de seguridad ciudadana, etc.).
Los medios de comunicación prensa, radio, TV están directamente en  manos del Poder real (los privados) o del poder político (los públicos), convirtiéndose, hoy día, en el instrumento más potente de enajenación.

La enajenación, la sumisión y el miedo
La pobreza humana o inmadurez intelectual y emocional, de una u otra manera, está en el origen de la ausencia de conciencia, del miedo y de la inseguridad; en suma, del deseo de poder y de la sumisión. Intentaremos, a continuación, buscar las relaciones entre unas y otras miserias que nos impiden acreditarnos como verdadera especie racional y humana. Esta especie nuestra muestra una predisposición natural a la enajenación, que se ve reforzada a lo largo de toda la vida de cada individuo como consecuencia de los instrumentos en manos de los que ostentan el poder. La enajenación, en una acepción de carácter general, consiste poner a uno o una fuera de sí, en privarle de la razón. Para E. Fromm, la enajenación es “un modo de experiencia en que la persona se siente a sí misma como un extraño”, para Feuerbach “el hombre enajenado pone su verdadero ser fuera de sí”. Por otra parte, la conciencia es el conocimiento que el ser humano posee sobre sí mismo, sobre su existencia y sobre su relación con el mundo; ese conocimiento puede ser inicialmente más o menos amplio, y también es susceptible de ser modificado o anulado. La conciencia de clase, componente fundamental para la convivencia en sociedad, implica la capacidad para entender las relaciones entre las diferentes clases sociales. En consecuencia, la ausencia de conciencia supone todo lo contrario, es decir, el desconocimiento del propio ser, de su existencia y de su relación con los demás. Por lo tanto, la enajenación está en relación inversa con la conciencia, a menos conciencia más enajenación y viceversa, o expresado de otra manera, cuanto más alienado está el sujeto, menos conciencia individual y social tiene, lo que, en un proceso vital puede llevarle a la desactivación total, al autismo más profundo y a la indiferencia, como es el caso en el que nos encontramos ahora. De esta manera, la población se convierte en presa, y queda predispuesta para ser manejada por el más cínico, el más mentiroso, el más sinvergüenza.
Las religiones, primitivas o teístas, son el medio más arcaico en el que se refugia nuestra especie. Por lo general, el individuo tiene una rudimentaria conciencia de su existencia y de sus limitaciones lo que origina miedo a su propio fin como es la muerte, e inseguridad para afrontar su problema existencial. Ese miedo y esa  inseguridad le fuerzan a buscar un equilibrio, y se refugia en ídolos o seres superiores, representados por dioses terrenales, inmateriales, genuinos o espurios. Proyecta su propio ser fuera de sí, creando seres a los que atribuye cualidades superiores de las que él cree carecer. Nace así eso que llamamos alienación primaria, o autoenajenación, que aleja al individuo de la razón, cualidad de la que potencialmente, y en exclusividad, la naturaleza nos ha dotado, aunque parece que sin la adecuada uniformidad.
Así, la enajenación se materializa en la sumisión a un dios, pero también puede darse bajo el influjo de otra persona, de un grupo o de una institución. Las sectas, por lo general de origen religioso, son un buen ejemplo de sumisión de los que son “captados”. El seguimiento a los líderes políticos o sociales, la admiración por los famosos, por los deportistas o los cantantes de moda, es decir, la admiración por esos modernos dioses, son otros buenos ejemplos de sumisión. Incluso la adscripción a organizaciones políticas o sindicales -más que ser un colectivo con quien se comparten ideas y actividad, o tan sólo una excusa para buscar en ellas un beneficio material- puede ser un refugio que presta la seguridad que se necesita. Buena muestra de ello es el rechazo o la crítica a quienes en un momento dado abandonan una doctrina o una organización aunque sea por la vía de la razón.

Un intento de desequilibrio
De esta manera, este tipo de sociedades se nutren, por un lado, de amplios sectores sociales adiestrados y temerosos; por otro, con una minoría poderosa que controla y dirige la política, los medios de comunicación y otras tantas dimensiones que configuran un sistema socioeconómico asimétrico en el que se asumen “las reglas del juego” por la mayoría de los individuos.
Los políticos son un grupo fuertemente hermético y protegido, lo que le convierte en un grupo privilegiado por el papel que ejercen. El alejamiento de aquellos que les han votado es hoy día una realidad incuestionable. Sólo recurren a ellos, mediante la mentira y la demagogia, cada vez que se aproximan las elecciones. Aunque muy lentamente, amplios sectores sociales van rechazando el esperpéntico modelo, alejándose cada vez más de las urnas. La abstención es proporcional a la percepción de abandono de los intereses de las clases populares. Esta circunstancia sumada a las otras lacas del sistema (paro, precariedad, desigualdad creciente, etc.), está generando, por un lado, rabia, odio y ansiedad; por otro, apatía o indiferencia. En cualquier caso, se está produciendo un bloqueo que impide que los individuos dejen de cumplir el papel que el propio sistema les exige.
Ante tal situación, cualquier iniciativa que rompa con las reglas del juego que marcan la actual actividad de los partidos es bien recibida por amplios sectores sociales, que ven en ello una vía de escape de una viciada y corrupta manera de hacer política. Así ha ocurrido en nuestro país con el grupo Podemos que, anunciando su ruptura con el “viejo régimen”, se presentan como alternativa.  Su acertada manera de abordar el miedo como algo alternativo entre clases u estamentos sociales, provoca el rechazo de los privilegiados. Es una realidad constatable históricamente que cuando los sectores dominantes, por alguna circunstancia, han sentido miedo, su poder ha mermado en beneficio de la clase trabajadora que, por el contrario, han perdido el temor y han ganado poder, poder legítimo. Pero ya hace algunas décadas que esto no ocurre. El derrumbe de la URSS, y todo aquello que acarreaba en esta zona de occidente, ha tenido mucho que ver con este cambio en la correlación de fuerzas.
Nos encontramos, pues, ante un intento de desequilibrio de poder y miedo entre los actuales dominantes, y sus secuaces, y una sociedad deseosa de un verdadero cambio de rumbo. Todos los mecanismos al servicio del poder actual, tratarán de impedir que esta iniciativa prospere, sacando a relucir todas las flaquezas reales o inventadas de los dirigentes de Podemos. No obstante, se abre una ventana de esperanza para quienes llevamos tiempo esperando y trabajando por un cambio de paradigma. 



martes, 7 de octubre de 2014

EL DICCIONARIO SE QUEDA CORTO

Había un tiempo, no demasiado remoto, en el que bastaba con repetir un término para confirmar su autenticidad. De esta forma se decía, por ejemplo, eso es una democracia, democracia; o de verdad, de verdad, para afirmar que algo era cierto. Otras veces era necesario añadir algún apelativo para darle credibilidad al concepto: esto es una democracia real, se decía. En ambos casos, el emisor quedaba satisfecho con el mensaje trasmitido, y para el receptor era suficiente porque entendía el significado de lo que aquel quería decirle.
Pero hoy día la situación socioeconómica y política es tal (imposible describirla con precisión) que para definirla necesitamos inventar nuevos términos y llenarlos de contenido: el idioma nacido de las glosas emilianenses, con el que nos manejamos para las cosas vulgares, se ha quedad corto.
Esto se nota cuando esos “sabios” de la opinión intentan definir lo que está ocurriendo con asuntos tales como la corrupción, la manera de gobernar, etc. Al pueblo llano también le cuesta expresarse cuando protestan (con razón) por las estafas, por las mentiras, por el abandono de los gobernantes. Se les nota que quisieran decir algo distinto, algo más fuerte, cuando intentan calificar a los actores de tanta obscenidad. Lo siento, yo tampoco soy capaz de utilizar otros términos, o ¿tal vez no existen?
La cosa va más allá de la desigualdad creciente, de la corrupción generalizada, del desgobierno de los políticos. Los epítetos añadidos tampoco completan la correcta definición de lo que nos está ocurriendo. El diccionario se agota ante tanta impudicia, ante tanto desatino, ante tanto sufrimiento, ante tanta injusticia.
Un término recurrente para unos y otros es la indignación en sus variadas formas gramaticales: indignarse, indignados, etc. Pero indignarse, que significa enfadarse, es una nimiedad emocional ante lo que la mayor parte de la sociedad, sobre todo algunos sectores, está padeciendo, está sintiendo.
Hoy día nadie reconoce como democracia esto que tenemos, aunque se repita el término cuando se invoca. A nadie se le ocurre, salvo a los que viven de la mentira, identificar este esperpento conocido como alternancia con una democracia real. Una práctica que comienza a dejar de ser útil, incluso, para aquellos  que lo emplean como estrategia para mantener su poder. 

Necesitamos nuevos términos para definir, con plenitud y precisión, lo que están haciendo los directivos de entidades financieras,  los políticos, los responsables de los medios de comunicación. Necesitamos nuevos términos para el insulto, para expresar lo que va más allá de la rebeldía, la indiferencia, la sumisión o el miedo. Todas estas palabras se quedan cortas ante el sentimiento o el sufrimiento de los individuos de esta sociedad. Llamarle a los que están abusando, por la inacción de la mayoría sufriente, corruptos, mentirosos, basura, despojos humano o hijos de puta se queda demasiado corto.

lunes, 15 de septiembre de 2014

A MODO DE FLASHES: EL PASADO POLÍTICO MÁS RECIENTE Y EL FUTURO MÁS CERCANO CON UNA APROXIMACIÓN AL FUTURO MÁS LEJANO

Nos tienen adiestrados para que olvidemos con facilidad hechos o acontecimientos, aunque estos sean de especial relevancia. La inmediatez y la diversidad que nos ofrece hoy la tecnología tiene capital influencia en las conductas de los individuos de este tipo de sociedades. ¿Quién se acuerda ya de Rubalcaba y de sus últimas fechorías? Para que olvidemos con más rapidez, le han hecho desaparecer hasta de la bancada del Congreso de los Diputados. Pero el “personaje” ha jugado un sucio papel antes de desaparecer. Era el papel encomendado. No sólo él. Otros elementos de su partido han entrado en juego para cambiar las reglas impuestas por el poder con el fin de que sigan dominando la ambición, la codicia, el afán de enriquecimiento. Para que la desigualdad siga siendo la marca básica de un sistema injusto e irracional.
Digámoslo claro desde el principio. El actual sistema socioeconómico ha entrado desde hace ya unos cuantos años en un proceso de deterioro, aunque esto puede llevar décadas. Disminución de la actividad productiva, desestructuración de la organización social e invalidez de las instituciones que sostienen al sistema son algunos signos evidentes del derrumbe.
La alternancia bipartidista les ha funcionado durante algunas décadas, pero ahora el “modelo” comienza a resquebrajarse, lo que les obliga, a quienes detentan el poder, a buscar nuevas fórmulas de control y dominio. Esas nuevas maneras de mantener a la desesperada el poder pasa de forma inapelable por la fusión de los partidos políticos que se alternaban. En nuestro país se estableció de manera tácita la “regla de los ocho años”, pero esta norma está a punto de incumplirse. En conclusión, todo apunta a que, antes o después, PP y PSOE formen “gobiernos de concentración”, como ya algunos vienen anunciando.

Del pasado más reciente
a) Estos son los hechos en el marco del Partido Socialista:
-Rodríguez Zapatero y los suyos pactaron con el PP en 2011 la modificación del art. 135 de la Constitución para dar prioridad al pago de interese de la deuda pública: Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta”.
-Rubalcaba pactó con el PP todo el proceso sucesorio de la Corona para más tarde desaparecer de la escena política.
-Los socialistas han elegido como Secretario General del partido a Pedro Sánchez de forma sorprendente cuando propios y extraños pensaban en el otro candidato: Eduardo Madina, con  mucha  más experiencia y proyección política en las instituciones y en su partido. Madina apuntaba más a la izquierda que sus anteriores jefes. Sánchez goza del aplauso de la derecha y, más que un dirigente socialdemócrata parece el candidato del  IBEX 35. ¿Qué extrañas maniobras se habrán fraguado en la trastienda? A E. Madina no se le ve contento; ¡Ay si contara todo lo que sabe!
-Como el envoltorio de todo lo anterior, F. González, pagado por el gran capital, aparece en los medios dando recetas a sus “colegas” y aleccionando a la masa con el anuncio de lo que nos espera: la unión de PP y PSOE.

b) La aproximación del PP al PSOE:
El PP aplaza la aprobación de las leyes con las que no está de acuerdo el PSOE: nueva ley del aborto y reforma de la ley electoral. Por el contrario propone una serie de normas insustanciales en la búsqueda del consenso con los socialistas.

c) La irrupción de Podemos:
-Podemos aparece como nueva fuerza política en las elecciones al Parlamento Europeo sorprendiendo a todos por el elevado número de votos y candidatos obtenidos.
-Las encuestas indican que su apoyo no para de crecer. Como dato, en la más reciente que se ha hecho pública, prácticamente empata con el PSOE. Los dirigentes de este grupo (Podemos) señalan que hay otras encuestas que no salen a la luz porque superan a los socialistas en intención de voto.

Del futuro más cercano: elecciones locales/autonómicas y generales
Aunque estamos inmersos en un proceso muy dinámico que aún no ha finalizado, no es difícil inferir, de la observación y el análisis, que:
-El PP no obtendrá mayoría absoluta. Lo que hará que se rompa la “regla de los ocho años”.
-Podemos se constituirá en la segunda fuerza política en las siguientes convocatorias electorales, lo que no quiere decir que obtengan una representación proporcional al número de votos.
-Izquierda Unida, de ir en solitario, quedará reducida a la mínima expresión. Intentará pactar con Podemos, pero espero que estos no lo hagan para no “contaminarse” con lo que ellos mismo llaman “casta” o partidos del 78.
-El PSOE dejará de ser partido de gobierno, algo de lo que sus dirigentes presumen, para convertirse en “partido bisagra”.
-A corto-medio plazo PP y PSOE, que defienden los mismos intereses, se unirán para gobernar como, de forma semejante, ya ocurre en Alemania. Esta es la fórmula que el capital utilizará para mantener su poder.
-El asunto catalán se limita, en lo fundamental, a una cuestión de carácter netamente político, con una indecente manipulación de las masas. Ninguna de las opciones ofrece un sistema diferente al actual. Las relaciones de poder y la desigualdad seguirían siendo las mismas, si es que en algún momento Cataluña se independizara del resto del Estado.

Pronóstico del futuro más lejano
A medida que nos alejamos del presente, el pronóstico se hace más impreciso. En este caso, no caeremos en la simple opinión o de la conjetura como vienen haciendo los que están en las nóminas de los diferentes medios públicos o privados para cumplir con un sucio papel. Me refiero a esa legión de tertulianas y tertulianos. Nuestro pronóstico, como tantas veces hemos manifestado, se infiere de la combinación de la observación y el razonamiento inductivo en el marco del análisis socioeconómico.
Estas son algunas consecuencias, a más largo plazo, del proceso de agotamiento de la actual situación económica, social y política:
-Los pactos PP-PSOE, de unirse de forma definitiva, provocarán el debilitamiento de esta segunda formación, hasta su práctica extinción, sobre todo en algunas CCAAs como, por ejemplo, Cataluña o País Vasco.
-De todo ello, los grupos situados más a la izquierda de los socialistas saldrán reforzados, pero el sistema, mientras permanezca como tal, no les dejará gobernar.
-En todo este proceso, y en su estabilidad futura, si es que esto tiene lugar, los ciudadanos suelen reaccionar, refugiándose en el miedo, la sumisión, la indiferencia, la ansiedad o el odio.
-Si la estabilidad se consigue, será con rentas salariales mucho más bajas que las anteriores al inicio del derrumbe del sistema actual, que se combinarán con una alta tasa de desempleo, lo que obligará a incrementar el número de prestaciones sociales, aunque peor retribuidas. En consecuencia, el consumo interno irá decreciendo como ya está ocurriendo.
-Sin embargo, en tal situación, los individuos dejaran de jugar el papel encomendado para mantener la relación de poder y sometimiento que el sistema demanda. Pero no es previsible cuándo su reacción de miedo, sumisión o indiferencia se transforme, de producirse, en rebeldía, insumisión o subversión para cambiar las relaciones de poder.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

CUENTO DE VERANO: UN MUNDO MEJOR, ¿ES POSIBLE?

(Cuento escrito en el verano de 2011, publicado en Nueva Tribuna: http://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-jose-gil-padilla/cuento-verano-mundo-mejor-posible/20110827112118060285.html)

El señor Mocasín yacía en la cama de una lujosa habitación de su mansión. Enfermo y con dolor se resistía a aceptar que pronto todo acabaría. ¿Cómo es posible que yo haya llegado a esta situación? Esto no me puede pasar a mí, la enfermedad, el dolor, la muerte es para el populacho, pensaba con la vista perdida. Pero, ni sus riquezas ni su poder podrán evitar que más pronto que tarde abandone este endemoniado mundo en el que muchos como él tanto han contribuido para que sea como es. ¿De qué le habrá servido ser un explotador insaciable, especular en los mercados, comprar y vender, engañar, manipular…?. Ahora se le ve encogido, poquita cosa, como un indigente de las finanzas. Muchos de aquellos que le obedecían sin rechistar, que le homenajeaban, que le hacían la pelota, que aplaudían cualquier decisión les pareciera acertada o no, todos aquellos ahora le han abandonado.
Un joven descendiente se acerca sigilosamente con un pequeño libro en las manos que, sin reparar en su título o contenido, ha elegido al azar de una enorme estantería rebosante de volúmenes. Se acerca al viejo y le dice al oído si quiere que le lea el texto que lleva en su mano, con el ánimo, pensaba el joven, de hacerle más llevadero ese duro trance. Con voz apagada el señor Mocasín acepta, aunque es más expresivo su gesto inclinando la cabeza que el leve hilillo de voz con el que le responde afirmativamente. El muchacho, haciendo una lectura cruzada del prólogo, descubre que se trata de un librito que describe la forma de vida en un pequeño país que alguna vez existió, no se sabe bien dónde, ni cuándo.
El joven comienza la lectura: “Érase un país en el que todos sonreían, las calles estaban pobladas de gentes que se saludaban amablemente, cariñosamente, parecían felices. En los medios de transporte ocurría lo mismo: caras alegres, amabilidad a raudales. Los gobernantes eran gentes sencillas, ciudadanos que rotaban cada cierto periodo de tiempo. No eran ni líderes, ni estadistas. Cada uno de sus actos era consensuado con sus vecinos. Las grandes decisiones se tomaban de manera colectiva, las iniciativas de cada uno de sus pobladores eran recogidas y sometidas a la consideración del resto de la población.
No había ricos ni pobres. El trabajo no dependía del capricho o la ambición de unos cuantos. Había una distribución de las tareas acorde con las capacidades de cada cual.
Los bancos eran públicos, es decir, eran del pueblo, los beneficios se empleaban en su totalidad para mejorar los servicios. El consumo era moderado, y las energías utilizadas totalmente renovables”. 
 Al oír esto de los bancos el señor Mocasín puso los  ojos en blanco e hizo un movimiento raro, como que se privaba. El joven se asustó e interrumpió momentáneamente la lectura. Con voz, ahora, de ultratumba, una vez recuperado de esa especie de síncope, el moribundo susurraba: no puede ser, esto no puede ser cierto…
Al ver que el anciano se recuperaba un poco, el joven prosiguió la lectura: “La sanidad y la enseñanza eran totalmente gratuitas, y todos los centros educativos y los de salud eran públicos. La formación se centraba en el desarrollo intelectual y emocional de todos y todas, habiendo desterrado una práctica, heredada de otros mundos, que se limitaba, exclusivamente,  a conjugar la memoria con la obediencia.
No existían profesionales de la cultura que mercadeasen con su obra, no había pues un mercado del arte, ni deportistas, cantantes o actores profesionales que capitalizasen grandes fortunas. La población era polifacética: sabían tocar instrumentos musicales, cantaban, dibujaban, hacían deporte, representaban obras de teatro.  La cultura, haciendo honor al la acción de cultivar, se practicaba y no se consumía.
Los términos competitividad y productividad, también heredados de otros lejanos lugares, habían sido sustituidos por igualdad y solidaridad. El afán de enriquecimiento de otras culturas había desaparecido porque los pobladores de este país habían alcanzado la condición de especie humana con todo lo que eso conlleva”.
El viejo, con una respiración que se parecía cada vez más al sonido de una sierra cortando un madero, hizo un esfuerzo para comunicar con el joven agarrándole del brazo con el que sujetaba el libro, y le dice: pero cuál era la “prima de riesgo” de ese país, qué decía la TV sobre la bolsa de valores, cómo funcionaban los “mercados”. El muchacho busca y busca y le contesta: aquí no dice nada de eso, pero sí que  relata cómo  actuaban los medios de comunicación. “Los medios de comunicación eran del pueblo y no había profesionales que firmaran contratos millonarios. Por el contrario, a ellos tenían acceso cualquier ciudadano que tuviera algo interesante que contar. La información no estaba manipulada por nadie, no era necesario engañar a un pueblo bien formado que sabía como actuar en todo momento.
No eran necesarios opios para embelesar y distraer con mentiras. No existían dioses, ni sectas porque los ciudadanos habían adquirido la madurez suficiente como para no necesitar refugiarse en mentiras o inventos de gentes aprovechadas”.
Al llegar a este punto, exprimiendo la escasa capacidad cognitiva que le quedaba, el viejo moribundo entendió que la vida podría haber transcurrido de otra manera, que podría haberse esforzado para trabajar por un mundo mejor, aunque ya era tarde para retornar; que todo su esfuerzo por acumular  riquezas no le servirían ahora de nada, que había estado enajenado, fuera de sí, que no había dedicado tiempo a las pequeñas cosas, esas cosas que engrandecen a las personas: pasear con una leve lluvia por una calle empedrada, tomarse una cerveza con amigos en una sencilla terraza de barrio, jugar con los hijos o los nietos en un parque público, ver caer las hojas de los árboles en otoño, etc. Además, en su última ráfaga de lucidez, comprendió que no iría al cielo, a un cielo inexistente; que las misas y los actos a los que había asistido vestido de gala, no le librarían de pudrirse y de descomponerse tan pronto como los gusanos comenzaran a hacer su labor en esa lujosa tumba familiar. Esta especie de juicio final le condujo  a una  crisis emocional tal que no pudo resistir más, y estiró la pata.

El joven se retiró, tal como lo hizo al acercarse, con sigilo, y se dispuso a colocar el librito en la enorme estantería de donde lo cogió, pero no recordaba si lo hizo de la sección correspondiente a la historia o a la de ciencia ficción. Haciendo un breve repaso del contenido de lo que había leído al anciano, y contrastándolo con la trayectoria de su rancia estirpe, no dudó en ubicarlo en esa zona de la más pura fantasía

lunes, 21 de julio de 2014

EL FENÓMENO “PODEMOS”

Una nueva fuerza política aparece en nuestro país a raíz de unas elecciones al Parlamento de la UE (mayo de 2014), convocatoria de bajo interés para la ciudadanía, como muestra el alto porcentaje de abstención. Con el nombre de PODEMOS, este grupo se presenta por primera vez a unos comicios, obteniendo unos resultados sorprendentes. En realidad, no es fácil encontrar vínculos directos entre sus dirigentes y los movimientos sociales que se inician al comienzo de esta década, en particular con el 15M.
El éxito electoral de PODEMOS (cerca del 8% de los votos y 5 eurodiputados) tiene lugar en un contexto nuevo en el que el modelo de alternancia bipartidista (PP, PSOE) entra en quiebra, en sintonía con lo que ocurre en otros países europeos. Por otro lado, se nutre de quienes buscan una izquierda real, alejada de los vicios y rutinas de los ritmos que marca el poder económico, es decir, de los que manejan el sistema.
PODEMOS vive ahora momentos de “gloria”, lo que les permite intervenir con cierta euforia y un sentimiento triunfalista, aunque su éxito no se sustente sobre unas sólidas bases científicas, ni prácticas. El fenómeno proporciona audiencia y, en consecuencia, los medios de comunicación se hacen eco de su victoria, dándoles, de momento, amplia participación. 
Después de dos meses, la derecha ultramontana está muy alterada. Las declaraciones de los del PP intentan echar toda la mierda que pueden sobre los dirigentes de PODEMOS. Mienten sin pudor, cosa que saben hacer mejor que nadie, resucitan  a grupos y rememoran acontecimientos que ya son historia o nos trasladan a otros lejanos lugares que no tienen el menor interés para la mayoría de los ciudadanos de a píe de este país. El fenómeno les ha sorprendido más que a nadie. En estos momentos de hegemonía casposa, se sienten a sus anchas gobernando como partido único. Se sienten poderosos porque ningún otro partido de la oposición les cuestiona seriamente la arbitrariedad  con la que nos están llevando a las cavernas. Pero ahora surge un grupo que les arrebata un pedazo de poder político. Lo peor, para los del PP, es que estos nuevos políticos sintonizan con amplias capas sociales que permanecían aletargadas ante el tedio y la desgana de los partidos de lo que se conoce como izquierda. Esa pérdida de poder del partido reaccionario se traduce en miedo. Miedo a la pérdida de su poder político, de sus privilegios y de sus prácticas corruptas. Pero su soberbia y su torpeza les impide ver que cada vez que atacan a PODEMOS les engrandecen cualitativa y cuantitativamente.

No es posible pronosticar con precisión el futuro político de este país y, en particular, la trayectoria de PODEMOS. En una primera aproximación, todo hace pensar que tendrá bastante más apoyo popular en las dos convocatorias que se avecinan (Municipales-Autonómicas y Generales). El grupo de los que se abstienen constituye una impresionante “cantera” para acumular votos que ahora no saben a dónde ir. Sin lugar a dudas, PSOE e IU se resentirán por el indiscutible crecimiento futuro de PODEMOS, aunque el objetivo debería de ser dejar a los del PP en franca minoría.

Somos optimistas respecto a las expectativas electorales de esta nueva formación. Sin embargo, no tanto con las posibilidades de cambio socioeconómico que prometen, si es que llegan a tener poder político suficiente. Aparecer en  escena y ganar por la vía de este modelo político no garantiza el derrumbe del actual sistema, aunque se encuentre herido de muerte. Los que tienen el poder económico se defenderán con uñas y dientes para no perder ese omnímodo poder.  Las grandes transformaciones se han producido a lo largo de la historia cuando otros agentes se han apoderado del control económico para, posteriormente, establecer las estructuras políticas y sociales adecuadas a las nuevas clases dirigentes.  Y, de momento, no parece que tenga lugar otra forma de economía diferente a la que tenemos, ni que otro agente trasformador (sector o clase social) arrebate el poder real a quienes lo tienen.