jueves, 26 de mayo de 2016

COYUNTURA

La alternancia bipartidista ha saltado por los aires en nuestro país. Nos encontramos ahora ante una novedosa situación a la que la actual práctica política no ha sabido dar una solución. La confusión y las malas artes se han apoderado de propios y extraños. Sin embargo, si la situación es nueva, no son nuevas las maneras de actuar de los partidos políticos de cara a unas nuevas elecciones. La práctica de los últimos cuarenta años ha consistido, única y exclusivamente, en el ataque reciproco, de tal manera que esta dinámica se ha enquistado, por lo que parece muy difícil romper con ella. Por este motivo, parece casi imposible, como hemos observado, alcanzar pactos para formar  Gobierno, aunque se comparta la defensa de los mismos intereses (los de los ricos). Nadie puede asegurar que el asunto se resuelva después de la próxima convocatoria si, como parece, no habrá demasiada movilidad en el reparto de votos.
Las campañas electorales, y en particular la presente, están montadas sobre la falsedad, sobre la mentira y la demagogia, subestimando al electorado, al que se le trata de imbécil. Se niega la evidencia, lo que alimenta la abstención, a la que se incorporan cada vez más los sectores de hombre y mujeres de mejor condición intelectual y humana.
Por ir a lo concreto, mostraremos, de la manera más clara posible, algunos ejemplos de lo que decimos. a) Los diferentes grupos, abusando de la ambigüedad, se pelean por el centro, cuando el centro político no existe. b) El PP dice que los papeles de Bárcenas no existen, cuando la policía, los jueces y toda la ciudadanía, con sentido común, saben que son ciertos. c) El PSOE intenta engañar cuando dice que Podemos no quiso pactar con ellos. Recordemos que P. Iglesias le decía a Sánchez que le proponía ser Presidente de Gobierno con el apoyo de Podemos y las confluencias. d) Los dirigentes de este partido se mueve ahora entre la desesperación y la fantasía: saben que no serán los ganadores, pero, al parecer, no quieren asumir su penosa situación.
Los medios de comunicación, con sus tertulias basura y sus ineptos e instrumentalizados “politólogos”, que intentan banalizar la política, en poco ayudan en poner luz y verdad a la realidad política.
En el análisis político de la actual coyuntura esto es lo que nos encontramos:

Partido Popular (PP) o la continuidad franquista. Heredero directo del anterior régimen. No fuimos capaces de llevar a cabo lo que, desde la izquierda de entonces, más auténtica que la de ahora, denominábamos “Ruptura democrática”, por lo que aquello que se llamó “transición” no ha sido otra cosa que un lavado de cara de la Dictadura, permaneciendo el mismo espíritu y las mismas formas en cuanto a las relaciones socioeconómicas. Se decía hace tiempo que la Dictadura es la corrupción y que la Democracia, este tipo de democracia, es proclive a la corrupción. El PP ha conseguido hacer bueno el dicho, convirtiéndose en algunos casos, según los jueces, en una organización criminal. La corrupción no son casos aislados, sino redes organizadas al más puro estilo mafioso.
La ausencia de ruptura con el fascismo permite que en este país un 30% de la población permanezca aún fiel a los “principios del movimiento nacional”. Por eso, el PP seguirá siendo el grupo más votado, y así se mantendrá mientras no se produzca una revolución interna (imposible) de unos cuantos, o hasta que los tramos de personas mayores de 65 años vayan siendo desplazados en las urnas por gente más joven. Sólo cabría la posibilidad de cambio si los socialistas decidieran pactar con la coalición Podemos-IU- Confluencias, en lugar de hacerlo con PP-C’s, pero no se vislumbra un panorama demasiado alentador.

Partido Socialista (PSOE) o el fin de la socialdemocracia. Con un pasado farragoso, en realidad esta formación nunca fue fiel a lo que representan sus siglas, pero es la última etapa la que de verdad le deja en evidencia. El oportunismo y el apoyo de la oligarquía le han hecho protagonista durante las últimas décadas, que coinciden con la etapa postfranquista. A base de llevar a cabo reformas intrascendentes desde la principal contradicción ricos-pobres, se ha creado un espacio entre sectores de débil ideología. Es el partido político que vive, ahora, en una torpe burbuja fantástica, y en el autoengaño permanente. Su pacto con Ciudadanos, le sitúan en su verdadero papel y le alejan de una posición de izquierdas y de una acción de progreso en defensa de los intereses de los menos afortunados. Los últimos pasos que han dado sus dirigentes, en una sociedad correctamente instruida, le dejarían como un reducto en términos electorales, eclipsado por los otros grupos de corte más reaccionario (PP y C’s), más coherentes entre su ideología y sus actos. Su comportamiento  actual es pueril, y sufren el síndrome del “Príncipe destronado”. De esta forma no les va a ir demasiado bien. Tienen malos consejeros.

Ciudadanos (C’s) o el invento político más descarado de la oligarquía. Un grupo creado desde arriba con una doble intención: a) hacer de puente entre PP y PSOE para mantener la plutocracia que sufrimos desde hace tantos años; b) sustituir, poco a poco, a una formación (PP) controlada por personas desgastadas y mayores, inmersas en la corrupción. Pero podría ser que fracasaran en ambos objetivos. UPyD ya intentó algo parecido, y ahora ya son pasado. Por si esto lo leyera algún despistado o a alguna despistada, que no lo creo, remarcar que el centro es un ambiguo y tramposo refugio. Como he dicho en otras ocasiones, C’s, por sus acciones, y por las actitudes de sus dirigentes, habría que ubicarles en la extrema derecha, por utilizar términos corrientes. Temas para la reflexión: ¿Por qué va Rivera a Venezuela?, ¿por qué no viaja a Palestina, a Siria, Arabia Saudí, etc.?, ¿quién le ha pagado el viaje?

Podemos o la esperanza del cambio. Un partido político surgido desde abajo, al contrario que C’s. Podemos ha sabido recoger el sentir y el descontento de una buena parte de la sociedad. Sus propuestas iniciales, más agresivas que las actuales, encandilaban a sectores específicos, entre ellos jóvenes y no tan jóvenes verdaderamente críticos con el sistema y, particularmente, con la actual práctica política. Su pretensión de llegar a la mayoría social han diluido esas primeras propuestas, provocando un cierto desencanto en quienes, al principio, se identificaban con el proyecto, dando lugar a un deslizamiento en sus potenciales votantes.
Podemos sigue siendo, no obstante, la única formación que produce temor entre los poderosos; por esa razón, los ataques a través de los medios de comunicación, en manos de la oligarquía, o a través de los otros grupo políticos, van en aumento conforme se acerca el 26J. Es difícil vaticinar dónde está el límite de la infamia y de la bajeza humana de ciertos individuos manejados por los de arriba. De cualquier forma, no esperemos grandes trasformaciones en el caso de que les permitan acceder al poder político. El camino para iniciar un mundo nuevo pasa por la conquista del poder económico, y son muchos y muy poderosos los enemigos del pueblo, dentro y fuera del país.

Izquierda Unida (IU) o la ruptura con el estancamiento. Su mejor acierto ha sido su última alianza con otras organizaciones más activas, de mayor frescura y pegados a amplios sectores sociales. Una forma olvidada y poco común en estas últimas cuatro décadas lo constituyen las alianzas, que no simples pactos de interés, para intentar un posible cambio de mayor o menor alcance. Habría que releer a Poulanzas y atender a sus propuestas de “alianzas por el poder”.
IU puede así renacer y recuperar, al menos, la presencia que tuvo en la época anterior a la VI Asamblea, celebrada en el año 2000. A partir de ahí se convirtió en una formación mortecina, Llamazares a la cabeza, con una ridícula participación en la vida institucional.

sábado, 9 de abril de 2016

ACUERDOS Y DESACUERDOS

¿Por qué el PSOE opta por un pacto con Ciudadanos y renuncia al pacto de progreso con Podemos? No es corriente comenzar un artículo con una pregunta, pero intento que el lector, antes de la lectura, haga su propia reflexión. Los medios se limitan a la mera información o al sensacionalismo, lo que, después de tanto tiempo hablando de lo mismo, provoca desinterés, hastío, cansancio.
La parte previa es posible que sea conocida por los ciudadanos; sin embargo, me parece oportuno relatar estos hechos para aterrizar en la segunda parte en la que intento dar respuesta razonada a la pregunta inicial.

Previo
Los movimientos ciudadanos se hicieron visibles el mismo año en el que el PP ganó las elecciones por mayoría absoluta. El movimiento 15M arrancó ese año 2011 con un insignificante número de personas concentradas en la puerta del Sol de Madrid, pero, poco a poco, fueron adquiriendo adhesiones y fuerza, nutriéndose, básicamente, de jóvenes y de otras personas menos jóvenes de corte progresista. Las políticas reaccionarias y antipopulares del PP, han estado alimentando el descontento a lo largo de toda la legislatura. De los movimientos populares surgieron Podemos, y otras plataformas de ideología semejante, a lo largo de los diferentes territorios del país. Podemos se presentó por primera vez en las elecciones europeas de 2014, sorprendiendo a propios y extraños por los resultados tan positivos obtenidos. En las Municipales de 2015, junto a las convergencias, superaron con creces los resultados anteriores, consiguiendo, mediante pactos, las alcaldías de varias capitales, incluidas Madrid y Barcelona.
En vista del avance de Podemos, que se presenta como el único partido subversivo, se encendieron todos las alarmas en el ámbito de los poderes fácticos, y el establishment comenzó a tomar medidas de cara a las elecciones generales que se celebrarían el 20D. Por cierto, a pesar de los ataques permanentes al grupo emergente, éste se convirtió en la tercera fuerza política con 69 diputados. En ocasiones, cuando se busca un determinado resultado se suele obtener el efecto contrario.
Una de las medida que tomaron los de arriba, comprobando los buenos resultados de Podemos en las últimas elecciones catalanas, fue apoyar a Ciudadanos (partido creado en un gabinete) hasta convertir a este grupo catalán en un partido de ámbito estatal. “Hay que crear un Podemos de derechas”, dijo el Presidente de un Banco. Esto para tener en la recámara una alternativa si la otra no funcionaba. Esta otra medida consistía en lo que se conocía, y se conoce, como el “gran pacto”, es decir, la unión de PP y PSOE. El gran capital, Prisa (El País, La SER, etc.) y políticos impostores como F. González, emprendieron una campaña de ataque y derribo contra Podemos, a la par que nos intentaban “vender” la solución a todos los males con ese ¿gran? Pacto.
Una vez resueltas las elecciones de diciembre, y vistos los resultados, se inició un proceso que bien podríamos tildar de surrealista. Rajoy rechazó la propuesta real de la candidatura para ser investido. La excusa de éste para justificar el rechazo fue que P. Sánchez (el rebelde) se negaba a apoyar su investidura. “¿Qué parte del NO, no han entendido?”, repetían los socialistas, cuando el PP les pedía el apoyo parlamentario. Coletilla que han utilizado los conservadores como táctica de desgaste al PSOE. Fracasada la intentona, el PP se retiró a los cuarteles de invierno, entró en letargo, agazapado, esperando el fracaso de otros.
Sánchez, en segundo turno, aceptó la propuesta para ser investido, pero sus apoyos, como los del PP, son insuficientes.
El secretario General del PSOE llevó a cabo una pregunta trampa a los afiliados de su partido. “¿Respaldas los acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista?” Esto, sin nombrar a Ciudadanos, y ocultando su intención de asociarse con ellos. Desde luego, con éstos, huelga lo de progresista, como anunciaba la dirección socialista con esa pregunta. He aquí lo de la trampa.

Crónica de una serie de  fracasos anunciados
A partir de ahí, comienza una operación que se mueve entre la ineficacia y el absurdo: un pacto entre el PSOE y Ciudadanos. Entre ambos suman 130 diputados, una cifra, a todas luces, insuficiente para investir a Sánchez. Así que las dos intentonas en el Congreso no surtieron el efecto deseado. El fracaso estaba asegurado de antemano (primer fracaso).
El PSOE se aferra al pacto con Ciudadanos, convirtiéndose en rehén de éstos. Niega el acuerdo con Podemos a pesar de tener garantizado el nombramiento con los 161 diputados de izquierdas más el apoyo del PNV y la abstención de los partidos nacionalistas catalanes. Estos grupos nacionalistas actuarían de esta manera sólo si PSOE y Podemos llegaran a un acuerdo, en cualquier otro caso, por lo que declaran, votarían en contra, como así ocurrió en las sesiones anteriores. Los socialistas o son muy torpes o son excesivas las presiones internas o externas que sufren.
Parecía que la intención de los socialistas era esperar a que  Podemos asumiera el pacto y se abstuviera en una próxima sesión. Su deseo es obtener esa abstención, pero sin negociar, rechazando cualquier propuesta del grupo morado. Por lo que parece este será su segundo fracaso.
Esta cerrazón del PSOE de anteponer el pacto con Ciudadanos a cualquier otro tipo de acuerdos hace sospechar que hay algo oculto que no nos cuentan los medios de comunicación, ni los propios partidos. Los de Ciudadanos se muestran inflexibles  con actitudes autoritarias más próximas a regímenes dictatoriales que a modelos democráticos. ¿Quién dice que no hay extrema derecha en España? Si observamos la situación con detenimiento, veremos que C's nunca ocultan su intención de añadir al PP a ese pacto, por lo que deducimos que su función ahora, al no conseguir la mayoría con la suma PP-Ciudadanos,  o con la suma PSOE-Ciudadanos, es hacer de puente y arrastrar al PSOE hacia el PP (lo que llaman gran pacto), pero de momento la unión PP-PSOE-C´s no parece posible (tercer fracaso).

Ante la desinformación, me permito responder a la pregunta del comienzo de este escrito. El PSOE no sólo es prisionero directo de Ciudadanos, sino también, indirecto, del IBEX, de la CEOE, de la Banca, de los grupos mediáticos, en suma, de la oligarquía. De no ser así, ¿cómo se explica su comportamiento?

Los socialistas han fraguado una torpe estrategia para dar a entender que Podemos ha roto las negociaciones con ellos, cuando, en realidad, son ellos los que no quieren la formación de un gobierno con la izquierda. Ahora se sienten “liberados”, como que se han quitado un peso de encima, inculpando, falsamente, a los de Podemos. C´s, arremete con fuerza para llevar a cabo esa sucia tarea. Pero ya es demasiado tarde, por lo tanto, dada la insuficiencia numérica del pacto PSOE-Ciudadanos y la difícil conciliación PP-PSOE, estamos abocados a nuevas elecciones. Es posible que a los socialistas todo esto les pase factura, sobre todo a los actuales dirigentes, ellos sabrán lo que hacen. La campaña, en caso de repetir comicios, será muy dura para Podemos. Le lloverán ataques de un lado y de otro, pero a algunos nos queda la esperanza de que se imponga la sensatez, y que sigan aumentando los apoyos en la misma medida que viene ocurriendo desde su nacimiento. Espero que Podemos infunda ánimo y energía. Mi amigo A. Zugasti dice que un movimiento no arrastra a la gente por las ideas que defiende, sino por la esperanza que trasmite



martes, 29 de marzo de 2016

LOS POLÍTICOS: SUS ACTOS Y SUS PERFILES

Los ciudadanos ya nos hemos acostumbrado a vivir sin gobernantes, incluso, sin el resto de políticos cumpliendo con su función, diría yo. Para este sufrido pueblo, la política se ha convertido en un espectáculo mediático por el que desfilan unos y otros: políticos, tertulianos, presentadores de informativos, etc. Ya da igual la publicidad, que los deportes, que ese bochornoso espectáculo mediático al que hacemos referencia. Todo esto pone a prueba la capacidad de aguante del más paciente, pero todo tiene un límite y, poco a poco, nos hemos ido desligando de declaraciones, tertulias, informativos y demás asuntos del mismo signo. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que son absolutamente prescindibles: ellos tienen la culpa. Cada vez nos preocupa menos eso de los pactos, de los acuerdos. Nos vamos dando cuenta de que es este un negocio suyo. Que lo único que les importa es nuestro voto para luego hacer de su capa –mejor dicho, de nuestra capa- un  sayo a su antojo.

Si bien al pueblo llano la actual situación le importa un bledo, para el analista, para quienes muestran un cierto interés por lo que está sucediendo ahora, cabe la pregunta: ¿qué está ocurriendo que pasan días y meses, y no son capaces de dar una solución? Son varios los motivos. Por un lado, lo novedoso del resultado de las últimas elecciones, al que no se está acostumbrado. Por otro, porque los partidos no tienen ninguna experiencia en esto de los acuerdos ya que, como hemos señalado en otras ocasiones, la dinámica habitual en las relaciones entre partidos es el recíproco ataque y la descalificación de los otros, por lo que resulta altamente difícil pactar. Por si fuera poco, los de arriba complotan para que el asunto se resuelva a su favor. Esta última, es una condición sine qua non para que el asunto vea la solución antes o después.  
La consigna de quienes detentan el poder real es marginar a los de Podemos porque les parecen los más “revoltosos”. Por eso el pobre Pedro Sánchez las está pasando canutas, porque sabe que su tabla de salvación es el apoyo de este nuevo grupo, cuyo peso político en el Parlamento es significativo. Sin embargo, se encuentra ante la cerrazón de esta formación que se ha enrocado, negando su apoyo en forma de abstención en la investidura del socialista.
Para intentar fulminar desde arriba  a los de Podemos, después de buscar todo tipo de artimañas para acusarles sin pruebas, se pasa a la fase más agresiva: dinamitar desde dentro a la coalición. ¿Lo conseguirán? De momento, se están produciendo dimisiones  a mansalva, y algún que otro cese de sus dirigentes. Por si fuera poco, aunque lo niegan (al más puro estilo de lo que ellos mismos calificaban como casta) hay enfrentamientos en lo más alto de la organización. ¿Diferencias ideológicas o estratégicas insalvables entre ellos, torpeza o estupidez?
Tomándome alguna licencia que quizás no merezca, y convirtiéndome en un consejero improvisado,  les diría a los de Podemos que, dadas las circunstancias, lo mejor sería ahora abstenerse para que gobernara esa coalición forzada de PSOE y su socio (C’s). De esta manera, y con el abultado número de diputados del que disponen, podrían convertirse en una eficaz oposición, anulando, de paso, a la formación conservadora situada a la derecha del posible Gobierno. Tal vez esta posición les reportara muy buenos resultados de cara a futuros comicios. Por otra parte, les daría un corte de mangas a quienes les niegan el pan y la sal y a oportunistas que esperan agazapadas(os) a que sus colegas fracasen (sea el caso de la “lideresa” andaluza). Sería, sin duda, una actuación inteligente, digna, merecida y natural, pero ¿son capaces de llevarla a cabo?

En vista de todo este desatino, cabe preguntarse: ¿quiénes son nuestros políticos?, ¿cuáles son sus perfiles? ¿Qué se requiere, en particular, de los que alcancen el nivel de Presidente del Gobierno?
De los actuales políticos de las formaciones ya consolidadas, poco cabe esperar. El acceso a la política institucional está totalmente restringido, acotado y controlado. Los gobernantes, por lo general, se fraguan en los partidos políticos, gentes, en su mayoría, con poca o ninguna experiencia laboral ajena a la propia política,  limitándose sus vivencias a la exclusiva relación dentro del partido y de su dinámica, una dinámica basada en la promoción interna a través del vasallaje, la conspiración, los enfrentamientos (que suelen negar), de la suerte y del oportunismo; todo ello requiere la afiliación temprana, y a esperar, aguantando el chaparrón hasta que llegue la oportunidad. En ocasiones, los propios grupos oligárquicos colocan, directamente, a sus agentes, como es el caso del actual Ministro de Defensa. Otros casos semejantes se dan, o se han dado, en las filas de los conservadores.
Los diputados(as), senadores(as), los ministros(as), los alcaldes(as), etc., todos ellos surgen de esos “yacimientos”, es decir, de los partidos políticos. No hay ninguna posibilidad de acceso al poder político si no es mediante esta vía. En las nuevas formaciones las cosas son, prácticamente, iguales, salvo que el recorrido de sus militantes, por la corta vida de estos grupos, es mucho menor, pero sus listas para las elecciones son tan cerradas como en las viejas organizaciones. La endogamia, el clientelismo y el amiguismo son los elementos básicos para la propuesta de los candidatos. Sus líderes se contagian de los que tienen experiencia, y se convierten en “estrellas” mediáticas, se alejan de la plebe, y buscan el aplauso y la admiración. Como el resto de los políticos, están afectados por esa  pobreza humana, convertida en endémica en este tipo de sociedades.

Cabe aún otra pregunta: ¿Quién garantiza las capacidades, incluidas las intelectuales, de estas gentes que nos gobiernan? 
Por lo que hemos vivido hasta ahora, el sistema sólo requiere de ellos fidelidad  a quienes tienen el poder real, utilizándoles como barrera de contención y fuerza de choque para que frenen las protestas por todos los males que aquejan a este atormentado planeta. Protestas que devienen tanto por lo que ocurre  dentro como fuera de nuestras fronteras. Toda esa servil función que indicamos, a cambio de una posición cómoda y desahogada, con la puerta abierta a la corrupción. Como en el caso de otras ocupaciones, es posible que nuestros representantes en los gobiernos, en las cámaras o en los ayuntamientos sean unos ineptos, unos ignorantes o unos perturbados, nada sabemos porque no se aplican instrumentos, mecanismos, ni normas, que permitan medir sus capacidades físicas, intelectuales  o mentales.
De los que han sido ya presidentes de gobierno no es difícil inferir el perfil que se demanda: dóciles, manipulables, ambiciosos, intelectualmente poco dotados, poco instruidos, mentirosos, demagogos, en algunos casos impostores. Comme il faut. En general, el grupo de “poderosos”, y sus comparsas (políticos y agentes de los medios de comunicación) habría que situarles, también, en esas capas de baja capacidad intelectual y humana, que les inhabilita para vivir en armonía e igualdad con sus congéneres, así como con el medio natural.     

Del otro lado, es necesario hablar con claridad del “cuerpo electoral”, de los votantes, aunque esto sea delicado. No es fácil. Los políticos, haciendo el más exagerado uso de la demagogia, dan, públicamente, una enorme importancia a la decisión del “pueblo”: “los ciudadanos han querido que los políticos nos entendamos y pactemos”. Nos dicen esto, ahora, sin hacer el mínimo análisis de la complejidad del electorado. No se atreven a manifestar lo que piensan. ¡Hipócritas¡

La masa electoral es víctima de la demagogia, de la mentira, de la manipulación, de la infamia y de la intoxicación provocada por los medios de comunicación. Esa intoxicación y esa mentira tienen sus mayores éxitos, como ya ocurriera en otras etapas de nuestra reciente historia, en las zonas rurales y en las personas de mayor edad.  Por todo ello, en cualquiera de los diferentes ámbitos, el voto, a título personal, responde, fundamentalmente, al miedo, al engaño, a la ingenuidad, a la confusión o a la ignorancia. Los resultados electorales no se corresponden con la estructura social, con los diferentes estratos, ni con los intereses de cada uno de ellos. Por eso, el PP, por ejemplo, que defiende los intereses de los más ricos, obtiene tan altos resultados, llegando a mayorías absolutas, como en la anterior legislatura. En consecuencia, mientras no exista conciencia de lo que se vota, y a quien se vota, los resultados electorales no responderán a los verdaderos intereses de las diferentes clases sociales.

viernes, 26 de febrero de 2016

HASTA QUE LA SITUACIÓN SEA COMO QUIEREN LOS DE ARRIBA



Lo que está ocurriendo en este país nuestro es un claro ejemplo de que el poder real es el poder económico. Los hechos que estamos observando son un excelente material para quienes quieran hacer un estudio concienzudo o una tesis que intente descubrir los entresijos del sistema en el que los políticos son una herramienta más para mantener los privilegios de los que más tienen. No sólo es el pueblo llano el que cree que el poder principal emana de la política, sino que, por ignorancia o interés personal, son los analistas y los estudiosos los que potencian esa creencia.
Hasta ahora las cosas habían funcionado sin sobresaltos en esa relación poder real-poder político. La táctica de la alternancia bipartidista,  estaba amparada por una Constitución elaborada ad hoc. El PSOE fue el partido elegido por el establishment para mantener la estabilidad política que se necesitaba, en una fase de expansión económica, reconversión industrial incluida. Luego se estableció la regla de los “ocho años” (dos legislaturas) para alternarse PP y PSOE. Por eso, los del PP estaban tranquilos, ahora, a pesar de todas las tropelías que han ido acumulando a lo largo de estos últimos cuatro años. Pero la cosa se ha truncado, lo que, necesariamente, obliga a buscar nuevas fórmulas diseñadas por los magnates, y los políticos como comparsa.
Hemos observado, este tiempo atrás, hechos tales como las declaraciones de expresidentes, las reuniones de viejos socialistas, o cómo los dirigentes autonómicos del PSOE ponían el pie en el cuello de su jefe, pero todo esto forma parte de la misma comedia Es el preámbulo de la componenda que envuelve a todo este conjunto de acontecimientos, encaminados a que todo siga igual.
¡Cómo nos manipulan¡ ¡cómo nos engañan! El día 10 de enero escribía un artículo que titulaba: “¿Momentos de incertidumbre?”, y colocaba el título entre signos de interrogación. Después de un análisis de la situación, acababa diciendo: “Pero todo está en el aire, la incertidumbre está presente como en tantos otros momentos de nuestra historia. ¿O, tal vez, pequemos de ingenuidad, y todo esté organizado y bien organizado?”. Pues bien, por fin me doy cuenta de que todo estaba, está, organizado y bien organizado. A pesar de todo, nos siguen vacilando, o sea, se están quedando con nosotros descaradamente. Una nueva sesión de este circo la encarnan las “negociaciones”, la palabrería, la ambigüedad, la demagogia. Los medios de comunicación en su salsa: entrevistas, tertulias, etc., tanto de día como de noche. Claro, ese “fervor profesional” les ciega, y no se dan cuenta de que estamos hartos: saturados. Algo tiene de bueno.
Pero, ¿qué es lo que se puede negociar?, ¿qué es un pacto? Todo esto es un discurso hueco, porque lo único eficaz que cabe en política son las alianzas de clase para cambiar la correlación de fuerzas y el actual modelo. Aquí y ahora el empeño de unos y otros es la exclusión de Podemos, sea como sea. Excluir a Podemos porque sospechan que es la única formación que puede romper con el “orden establecido”, que niegan la política como herramienta del sistema y este tipo de democracia como estrategia para mantener el poder de los ricos.
Después de tenernos entretenidos más de dos meses, ya se ve por dónde van los tiros, aunque el baile seguirá durante unos cuantos días más, o unos cuantos meses. Este es el juego. El PP, con Rajoy a la cabeza, sabe que no pueden gobernar ellos solos y que no son capaces de encontrar apoyo en todo el arco parlamentario, por lo que Rajoy no asumió el nombramiento para ser investido. En una segunda ronda, no tuvo que rechazar de nuevo la propuesta, porque unas horas antes Sánchez ya había aceptado ser candidato. El del PP ya lo sabía. Todo organizado. Luego  nos ha tocado asistir a una nueva farsa en la que Sánchez se ha entrevistado con los demás grupos. Algunas personas de buena fe “soñaban” con la posibilidad de una formación de izquierdas junto a Podemos e IU con el apoyo de algún otro grupo nacionalista. Pero no pequemos por más tiempo de ingenuidad. La seguridad y el entusiasmo que mostró el socialista al salir de la Zarzuela denotaban que la cosa ya estaba encauzada. Cualquier chapuza para que todo siga igual, excluyendo a Podemos de cualquier acuerdo.
Descartadas todas las propuestas de gobierno llevadas a cabo por Podemos, el PSOE se descuelga con un “pacto” con Ciudadanos. Una faena de aliño porque ni ellos mismos se ponen de acuerdo en lo que han pactado. Un montaje espectacular, un acto solemne como si eso fuera el remedio a todos los males. ¿Saben, o ignoran, que eso será insuficiente para alcanzar la investidura? Lo saben, pero lo que pretenden es forzar a Podemos para que se abstenga mediante un juego tan sucio, pero tan burdo, como proclamar a viento y marea que estos se alinearán con el PP en el voto negativo al candidato. Vamos, como que ambas formaciones son la misma cosa. Espero que Podemos no sea persuadido por este vil chantaje. La estupidez se instala a pie de calle, y sería estúpido que la sociedad civil cayera en esta vulgar trampa. Como dice un viejo comunista, Podemos ha dado una patada al avispero, y ha roto las reglas del juego. Su principal tarea es la de seguir en la misma línea e ir acumulando adhesiones, es decir, establecer alianzas con quienes quieren otro modelo de vida más justo, más racional y más humano.



sábado, 23 de enero de 2016

LA SITUACIÓN POLÍTICA Y EL ESPECTÁCULO MADIÁTICO



Ya a finales del siglo dieciocho se acuñó el término “cuarto poder” para definir a la prensa escrita, único medio de comunicación en aquella época. El desarrollo tecnológico ha dado lugar a la proliferación de tantos, tan diversos y tan potentes formatos para la difusión de la información. Medios que se han convertido en una eficaz herramienta del actual sistema económico y social. Afortunadamente, la abundancia de medios da lugar a que algunos no caigan en las garras del poder real, permitiendo la expresión crítica y plural de quienes discrepan de la información “oficial”, de la manipulación y de la intoxicación.
En estos momentos vivimos la exaltación de los medios de masa: de las cadenas de radio y TV públicas o privadas y de los diarios escritos de grandes compañías. Además de los programas basura, la situación política general, la situación catalana y los procesos relacionados con los abundantes casos de corrupción, ocasiona la multiplicación de informativos y de pseudodebates, hasta la saturación, hasta el cansancio, en algunos casos, hasta la repugnancia.

Primer escenario político
Otra de las herramientas  del sistema es la actividad política al uso, ahora tan efervescente. Asistimos a la fiesta política a través de los medios que nos tienen distraídos y entretenidos. Ahora parece que no existen los problemas que de verdad afectan a los ciudadanos.
Nos presentan el espectáculo, el desfile de los diputados y diputadas electos. Las votaciones, sus vestimentas. Un joven diputado con rastas se ha convertido en vedette. Las y los  más recalcitrantes se escandalizan y vomitan todas las tonterías que su escaso cerebelo les permite. Menos corbatas, más gente corriente. Todo esto trasmitido en directo, por si fuera poco nos lo repiten en todos los informativos, en todas las tertulias, o lo que sean.
Están hechos un verdadero lío, esto es un embrollo. El Rey confundido. Claro, el deficiente texto de la Constitución del 78 contaba con la alternancia bipartidista como única forma de gobierno. Ahora son cuatro grupos con una representación amplia más una serie de partidos o agrupaciones minoritarias que también tienen algo que decir. Los propios partidos no saben qué hacer. Se están enredando, no hay práctica de pactos, algunos están ahí de nuevas. Como la dinámica habitual en las relaciones partidistas es el ataque y la descalificación de los ajenos, parece imposible llegar a un acuerdo. Están cayendo en contradicciones. El actual Presidente en funciones tan pronto dice una cosa como la contraria. Claro, tampoco le podemos pedir demasiado: una persona intelectualmente limitado, sin suficiente capacidad negociadora. Le oigo en esas repetitivas  intervenciones televisivas que está dispuesto a revisar las leyes represivas y antipopulares que han promulgado en la anterior legislatura. Lo dice cuando mendiga la abstención del PSOE, única propuesta, pero otras veces le sale la vena reaccionaria y dice lo que de verdad piensa: estas leyes que los demás cuestionan son insuperables. El PSOE dice por activa y por pasiva, cada vez que se le pregunta, que votará en contra de Rajoy o contra cualquiera del PP. Los de Ciudadanos tienen un papel irrelevante tanto si se abstienen como si votan en contra de una opción de izquierdas, por eso buscan protagonismo llamando la atención, promocionándose como los únicos negociadores, pero ante tal barullo cambian su posición cuando les conviene. En realidad, ese falso “buenismo” del que hacen gala no fructifica. La incertidumbre se ha hecho dueña de un Congreso variopinto, contagiándolo a la sociedad en su conjunto. Podemos resiste y plantea sus reivindicaciones: legítimas. Pide varios grupos en el parlamento por aquello de las Mareas y las Plataformas que les han acompañado, pero los demás se niegan. Así que los acuerdos con el PSOE se resisten. Finalmente se quedarán con un solo grupo por culpa de los socialistas. La cosa se complica.
Si el PSOE se mantiene en sus trece y no se abstiene en la votación a Rajoy, o de su sustituto, si Podemos mantiene la decisión de llevar a cabo una consulta en Cataluña, a la que se niegan los socialistas, la formación del ejecutivo resulta imposible. La posición de Ciudadanos, como decimos, es irrelevante. En tales circunstancias, ¿habrá que ir a una nueva convocatoria? ¿Pero qué pasaría si los resultados son semejantes a los del 20D?
La incertidumbre es la única característica que marca este momento. Por eso puede ocurrir cualquier cosa, aunque, a última hora, parece que el PP se rinde y comienza a recoger sus bártulos.

Segundo escenario político:
Una parte significativa de la ciudadanía catalana reivindica, como ya lo hiciera en otras ocasiones, la independencia, y anuncia la proclamación de un nuevo Estado en régimen de República. La actual situación política en Cataluña coincide con esa peculiar situación global tras las elecciones del 20 de diciembre. A mi modo de ver, la reivindicación tiene un carácter más emocional que económico y social. La clase política ha sido capaz de encandilar a un elevado número de personas que no ven mucho más allá de ese deseo de emancipación sin pararse a pensar en el modelo político que les esperaría, si esto llegara al fin deseado. El bloque independentista mayoritario representa al sector neoliberal más radical, que va más allá, incluso, de la oligárquica y tradicional burguesía catalana de finales del 19 y comienzos del siglo 20. El paro, la precariedad, los recortes en los servicios sociales y la explotación laboral no serán eliminados con ese soñado deseo independentista.
La medida planteada no deja de tener una evidente carga de egoísmo e insolidaridad con otros pueblos del Estado menos afortunados por su situación económica, su desarrollo y, por qué no decirlo, su discriminación respecto a los catalanes. La reivindicación, en contra de lo que ellos pudieran pensar, puede ser tildada de provincianismo y contrario al principio progresista de internacionalismo. Lo deseable, desde la óptica de la clase trabajadora, es la creación de amplios espacios del planeta donde sea posible la lucha unificada por la emancipación de la clase, y no la del “terruño”.
No sabemos lo que este proceso puede dar de sí, ni cómo acabará, aunque no es difícil deducir que no se producirá la, tan deseada por algunos, independencia, aunque bien es cierto que el enredo se alargará, distrayendo a la ciudadanía de asuntos más relevantes. Los medios están ahí para seguir intoxicando.


En el plano judicial:
La corrupción y otras lacras añadidas se convierten también en espectáculo. Cada día aparece un nuevo caso, pero no hay problema: ya nos hemos acostumbrado. Ya nadie se escandaliza. Ahora se entremezclan esas nuevas apariciones, punta del iceberg, con los primeros juicios a corruptos (¿presuntos?). Más carnaza para el pueblo. Los medios a tope. Después de seis años se inicia el juicio del caso Noos. Sientan en el “banquillo” a la hermana del Rey. Ni más, ni menos. Parece que el principal objetivo de unos y otros es excluir a la Infanta del caso. El fiscal sigue en sus trece, continuando con ese papel que le han encomendado desde arriba. Se le ve demasiado el plumero. ¡Qué vergüenza!
Otros casos de corrupción aparecerán en escena este año. Es de suponer que los casos Gülter, Bárcenas, Rato y otros tantos sean juzgados pronto. Muchas esperanzas de la ciudadanía que pide justicia, pero esas expectativas se verán truncadas, porque, no olvidemos, que las leyes están hechas, precisamente, para amparar a los que más tienen.



domingo, 13 de diciembre de 2015

100 ARTÍCULOS PARA PENSAR


A fecha de hoy son 100 artículos recogidos en diferentes publicaciones y en un Blog personal, escritos en cuatro años y pico. Es posible que haya alguna otra cosa desperdigada por ahí, pero en estos cien escrito, junto a otras publicaciones editadas (a las que hago referencia más abajo), se encuentra lo fundamental de mi pensamiento, sin perjuicio de que puedan surgir nuevas ideas, que sin duda surgirán, porque este medio vital en el que nos movemos es dinámico, y la capacidad de sorpresa no tiene límites, a pesar de que en lo básico el sistema mantiene los mismos elementos que, todavía, permiten a los de arriba dirigir y controlar a una sociedad cuanto menos indiferente, aunque a veces la hayamos calificado, incluso, de autista.
Permitid que personalice un poco por aquello de que este escrito puede que se convierta en un hito y, tal vez, en un cambio de rumbo. Todo empezó allá por el año 2009 cuando di un giro a mis escritos, abandonando mi colaboración con Mc Graw Hill, en cuya editorial he publicado unos treinta trabajos relacionados con mi profesión y mi especialidad.
Mi paso por el Ministerio de Educación y Ciencia, como Asesor Técnico, me abrió los ojos y la mente a nuevas dimensiones educativa que van más allá de la mera impartición en el aula. Así, me atreví a pensar y abordar el diseño de procesos de aprendizajes, de su aplicación en el aula y de su evaluación. De esta forma, además de la elaboración de un elevado número de informes para entidades públicas y privadas, surgió un texto con un título un tanto ambicioso: “Un nuevo modelo educativo para la superación de un sistema socioeconómico en crisis”, http://www.bubok.es/libros/17498/UN-NUEVO-MODELO-EDUCATIVO-PARA-LA-SUPERACION-DE-UN-SISTEMA-SOCIOECONOMICO-EN-CRISIS,  y una Guía rápida de apoyo para el profesorado.
A partir de ahí me vi obligado a analizar el Sistema socioeconómico en su globalidad, recogido, fundamentalmente, en “En los límites de la irracionalidad” en el 2010, revisado en años posteriores, http://ww­­w.bubok.es/libros/193055/EN-LOS-LIMITES-DE-LA-IRRACIONALIDAD-analisis-del-actual-sistema-socioeconomico. Luego han surgido otros trabajos de menor envergadura: “Contra el Sistema”, http://www.bubok.es/libros/202184/CONTRA-EL-SISTEMA, y “Pobreza económica y pobreza humana”,  http://www.bubok.es/libros/203764/POBREZA-ECONOMICA-Y-POBREZA-HUMANA, como resumen, este último, de una de mis intervenciones.
A finales de 2011 abrí un sencillo Blog: “Contra el Sistema”, http://ajgilpadilla.blogspot.com.es , en el que he ido colocando parte de mis escritos cortos. En Mayo de 2011, uno de los responsables de Nueva Tribuna me pidió que colaborase con esa publicación (26 artículos), http://www.nuevatribuna.es/opinion/autor/000430/antonio-jose-gil-padilla,  que se mantuvo hasta marzo de 2012 cuando decidieron censurarme un artículo crítico con las actuales organizaciones sindicales: http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/2012/03/la-huelga-10-la-huelga-100.html.
Rebelión, con quien mantengo una cordial relación, trascribía algunos de los artículos publicados en NT, así que decidí enviárselos directamente. Son ya unos 31 escritos, http://www.rebelion.org/mostrar.php?id=antonio+jos%E9+gil+padilla&submit=Buscar&inicio=0&tipo=5, que suelo enviar periódicamente cada mes.
Ahora, por petición de sus responsables, he iniciado colaboraciones con Las Nueve Musas y con Villaviciosa Digital.
Un gran número de los escritos publicados en las diferentes revistas o diarios digitales los he recogido en un texto que denomino: “Artículos para pensar”, http://www.bubok.es/libros/212974/ARTICULOS-PARA-PENSAR,  que he ido actualizando hasta llegar a este último. Cien me parece un número redondo para hacer un punto de control, y resumir las ideas más relevantes que se han vertido en este montón de páginas de libros y artículos.
La desigualdad, la represión y la manipulación no dejan demasiadas ocasiones para la alegría, teniendo que tratar el estado de cosas con cierta crudeza. Sin embargo, en la mayoría de los escritos se contempla un hálito de esperanza.

Ideas trasversales y aportaciones más destacadas
 Parte de mis aportaciones se apoyan en otras de diferentes autores de épocas anteriores o actuales. Son aportaciones que rematan o complementan las de otros. Así se va construyendo el pensamiento crítico. Estas son algunas fuentes: Materialismo histórico, E. Fromm, E. Carbonell, J. Romareda, Platón, J. L. Sampedro. Saramago, E. Wallerstein, Chomsky, Descartes, Kant,  etc. etc.

De forma esquemática, y con toda modestia, estas son mis aportaciones más relevantes, cada una de las cuales es tratada en algún escrito o en varios a la vez:

-La inmadurez intelectual de la especie es la causa fundamental que impide un  cambio en profundidad del actual sistema socioeconómico.
-Muchos autores e, incluso, amplios sectores de la sociedad confunden lo deseable con lo posible.
 -Es imprescindible un método para el análisis, frente a la mera opinión, la conjetura, el disentimiento improvisado o el vano comentario.
-La ignorancia y la ingenuidad generalizadas están en la base del mantenimiento del actual sistema.

-El poder real es el económico y no el político.
-Los poderes político, judicial y mediático son dependientes del poder económico.
-Cuando la clase dominante barrunta que su poder puede quebrar, no duda en tomar medidas desorbitadas y desproporcionadas a los efectos que algunos acontecimientos pudieran producir.
-El miedo y el poder están en relación inversa.
-Todo el que tiene poder, por mínimo que sea lo ejerce.
-Las herramientas del poder real son: la política, la educación y los medios de comunicación.
-El cambio no es posible con el actual modelo político. Para cambiar el sistema es necesaria una revolución, pero la especie no está preparada para vivir en un sistema socialista. El capitalismo no es sustituible, de momento.
-Para transformar el sistema es necesario (imprescindible) hacerse con el control económico, como ocurrió en el cambio del feudalismo al capitalismo.

-La actual democracia es una estrategia de los de arriba.
-La democracia que nos han diseñado es ya sinónimo de corrupción, de corruptelas, endogamia y clientelismo, porque la corrupción es el propio sistema que la mantiene.
-No es lo mismo la alternativa que la alternancia.Cuando las diferentes opciones políticas no ofrecen modelos sociales y económicos claramente diferentes, no constituyen alternativas válidas.
-No existe ni el centro político, ni la clase media. 

-La evolución del sistema productivo: la superproducción sin necesidad de mano de obra.
-Las actuales acciones reivindicativas de otros tiempos carecen ahora de eficacia.
-Las mejoras de décadas anteriores han sido combinación de las concesiones de los patronos y el producto de la lucha.
-El enriquecimiento a través de la economía financiera (especulativa) es mayor que con la economía real.
-Sobreabundancia de liquidez y reducción de fuerza de trabajo, causas fundamentales del bloqueo del sistema.
-Desequilibrio salarial entre unos y otros trabajadores: desigualdad con minúsculas.

-El sistema educativo está al servicio de poder económico. Por eso su misión es la del adiestramiento a través de la memorización y la obediencia.
-Modelo educativo: Explicar no es la solución. Decir que hay que pensar tampoco. Aprender a Pensar es un proceso largo y activo por parte del sujeto. Hay una combinación: inteligencia cristalizada (adquirida)/inteligencia fluida (innata).

Dos leyes:
-Ley de la instrumentalización: a cada individuo o a cada grupo social le corresponde una asignación monetaria, o una recompensa, que es función de la posibilidad de instrumentalización que el sistema puede hacer de él para alienar o adormecer o, en suma, para mantener o incrementar la situación de desigualdad entre ricos y pobres.

-Ley de la codicia: el afán de enriquecimiento es proporcional a la riqueza que se posee, lo que denota una enorme pobreza humana.



jueves, 12 de noviembre de 2015

LA BÚSQUEDA DEL CENTRO POLÍTICO COMO ESTRATEGIA

El centro político no existe
Ahora, en vísperas de elecciones, las diferentes fuerzas políticas, con posibilidades de gobierno, se afanan para contarnos que son ellos los que ocupan el centro, con el ánimo de hacerse más creíbles para intentar atraer el mayor número posible de votos. Curiosamente ninguna de las formaciones se presentan, nítidamente, como de derechas o como de izquierdas. Se huye del término derecha, a secas, por su identificación con el sector social más poderoso, pero menos numeroso. Y, desde que se instauró el sufragio universal,  es necesario llegar a todas las capas de la población, bien entendido por todos que existen más pobre que ricos. Los que incluyen el vocablo izquierda lo hacen debido al prejuicio favorable que le conceden amplios sectores de la ciudadanía. Sin embargo, denominarse de izquierdas sin otro añadido puede asustar e impedir que un buen número de votantes se desplacen a otras formaciones de “ideario” menos “agresivo”. En Europa y, particularmente, en España las grandes formaciones políticas, y algunos otros socios, se presentan con los nombres, tan “light” como tramposos, de centro derecha y de centro izquierda, creando una división irreal y alejada  de la clásica  fractura entre izquierda y derecha.  Hemos de señalar que entre izquierda y derecha, admitida la división heredada de la Revolución Francesa, solamente existe una línea divisoria en la que no es posible ubicarse ni física ni ideológicamente. Ahora, una nueva formación, Ciudadanos, se autoubica en el centro-centro. Huelga insistir en que aquellas formaciones que se encuadran  en cualquiera de las anteriores expresiones que incluyen el centro como estrategia  están falseando la realidad por una simple cuestión de mercadeo.   

Izquierda-derecha parlamentaria como falacia de un antagonismo
Por ser términos de uso cotidiano, estamos utilizando los vocablos izquierda y derecha para distinguir a unas tendencias ideológicas de otras, pero es conveniente abordar esta cuestión de orden nominal para poder entender las diferencias entre unas y otras posiciones. Es necesario, desde este momento, preguntarse: ¿es apropiado seguir hablando en la actualidad de izquierda y derecha como verdaderas propuestas políticas opuestas en sus principios y en su desarrollo político?, ¿no sería conveniente utilizar otro binomio más clarificador, dada la mala utilización y el abuso de los citados términos? De no ser así, sería necesario recuperar el verdadero significado de la palabra izquierdas para ubicar en ella a las fuerzas antisistema, y situar en la derecha a todos aquellos partidos, integrados en el sistema irracional y clasista, que participan en este juego y defienden los intereses de la clase dominante.
 En algún tiempo, entre la espacialización, las ideas y la terminología política existía un evidente y correcto acomodo, clasificándose todas estas dimensiones en expresiones diferenciales, simétricas y antagónicas: izquierda y derecha. A raíz de las revoluciones de finales del siglo XVIII, la izquierda  real, representada o no por formaciones políticas, se ha caracterizado por la lucha para intentar conseguir cambios, y la derecha por conservar el estado de cosas existentes. Por esta razón, esa izquierda -no representada, actualmente, por ninguno de los grupos políticos- ha sido siempre (y deberá seguir siendo para mantener el epíteto de real) revolucionaria, y la derecha contrarrevolucionaria por su oposición a profundas transformaciones económicas y sociales. La principal misión de la izquierda, en esta época, debería de ser la  “superación  del capitalismo y el avance hacia una sociedad sin explotación y sin alienación, hacia un socialismo concebido como la plena realización de los derechos humanos y la profundización de la democracia”, como promulgaba IU en sus estatutos, aunque luego no lo lleve a cabo a través de su acción política.
Es claro y manifiesto que, a pesar de sus enunciados ideológicos, hoy día tanto la izquierda como la derecha parlamentarias forman parte de una misma estrategia conservadora ya que admiten el mismo modelo económico y la misma forma social (o antisocial) establecida en clases  de ricos y pobres.  Es evidente que la práctica política ha vaciado de contenido el término “izquierdas”, engañando al electorado que, por simplificación, ingenuidad o ignorancia, siguen fieles a ese aparente dual esquema de izquierda-derecha. Desgraciadamente ni el PSOE, ni IU, fuerzas políticas que operan en el estado español, pueden ser calificadas de izquierdistas, en el sentido auténtico y genuino de la expresión, entrando en flagrante contradicción  su autoubicación y sus propuestas con sus actuaciones. Lo mismo ocurre con los partidos  parlamentarios análogos del resto de los países de nuestro entorno. No cabe duda de que cuando utilicemos el término izquierda lo deberíamos hacer con absoluta propiedad, y con él hacer referencia a una fuerza o a un conjunto de fuerzas trasformadoras y revolucionarias cuya estrategia fuera el derrocamiento del vigente sistema, en el marco de un modelo democrático que poco tiene que ver con el actual. En consecuencia, y para mayor claridad, deberíamos empezar a utilizar el binomio prosistema-antisistema para diferenciar las ideologías y para encuadrar a las diferentes formaciones políticas.

Podemos, nuevo grupo político, no se define ni de izquierdas, ni de derechas. Surgió como una opción trasformadora (antisistema) antes de emprender el camino electoral. Ahora se comporta como uno más de los partidos que participan de este juego, con sus contradicciones internas, y con los ataques externos por la incertidumbre que aún despierta entre los detentores del poder real. 

jueves, 22 de octubre de 2015

ARBITRARIEDAD DE LAS LEYES: DE ZAPATA A RATO

Dos acontecimientos, coincidentes en el tiempo, ponen en evidencia el uso que el sistema hace de las leyes y de todo el aparato judicial. Por un lado, Zapata, un concejal del Ayuntamiento de Madrid, fue acusado por publicar unos comentarios en una red social. Por otro, Rato, exvicepresidente de Gobierno y exdirector gerente del FMI, entre otros tantos cargos, está acusado de un montón de delitos: fraude, alzamiento de bienes, blanqueo de capitales, etc., etc. La diferencia entre las dos acusaciones es tan evidente que cualquier lego puede apreciarlo. Zapata ha pasado, en un corto periodo de tiempo, dos veces por los juzgados. El juez no vio ningún indicio y decidió archivar la causa. No conforme, la Fiscalía de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional le obligó a reabrir el caso. Por segunda vez El Juez ha archivado la causa. La ausencia de delito es evidente, pero estoy seguro que seguirán en el empeño, y agotaran todos los recursos que las normas permitan.
Por el contrario, el caso Rato se dilata en el tiempo, a pesar de la gravedad de los hechos. Mientras que sus adláteres permanecen en prisión por ser cómplices, Rato está en libertad. Son estos hechos conocidos por la mayoría. Muchos desearían que se hiciera justicia, pero ellos saben que las leyes no son iguales para todos.
Al primero se le relaciona con los movimientos ciudadanos, con el pueblo llano, con los pobres. El segundo forma parte de esa minoría que detenta el poder, de ese sector que, además, ha utilizado la política para corromperse, para sentirse poderoso, para satisfacer esa pasión que nunca llegarán a alcanzar plenamente, porque la pasión-poder se encuadra en la patología de la normalidad. Todos estos individuos están psicológicamente llamados al fracaso por mucho que acumulen lícita o ilícitamente.
Hasta aquí, lo descrito es información. Ahora lo importante es analizar el asunto para descubrir los motivos por los que las cosas son así.

Permanentemente nos bombardean con aquello de que todos debemos cumplir con las leyes, normas elaboradas por aquellos que defienden los intereses de una minoría.  Ahora, como siempre, la ley es un instrumento para someter y reprimir al pueblo, limitando sus derechos, en defensa de la propiedad e intereses de los que detentan el poder real. Algunos ingenuos pensadores (Kelsen, Montesquieu, etc,) han derrochado materia gris en defensa de una estructuración de la norma, en la creencia de que ésta rige de manera objetiva los estados democráticos modernos. Nada más lejos. La ley está diseñada para proteger a los que más tienen y para hacer cumplir con sus obligaciones a esa inmensa mayoría que mantiene a los  Estados sin posibilidad de que los gastos que aquél genera sean repartidos proporcionalmente a la posesión de riqueza. Los poderosos se rodean de “buenos” asesores fiscales y juristas que, conocedores de la ley, de su ambigüedad, de sus incoherencias y de sus contradicciones, burlan la norma en beneficio de sus clientes, por cuyos servicios cobran una abultada minuta. Aunque nos quieren hacer creer que la ley es inflexible y explícita, no cabe duda de que su imprecisión es tal que, en el campo netamente jurídico, los dictámenes que emiten los jueces, que están bajo el poder de los órganos elegidos de forma poco democrática, encierran una gran carga subjetiva. Las decisiones y las sentencias pueden ser contradictorias según quien sea el que es juzgado o el que juzga. Los jueces son unos simples funcionarios instrumentalizados a los que se les permite que ejerzan su  “poder” siempre y cuando respeten las normas del juego que no es otro que la defensa de los intereses de los que más tienen. Los jueces se mueven entre la proximidad al poder real y el miedo. Saben que si se salen de las pautas que les marcan serán apartados de su labor, serán expulsados. He ahí los casos Garzón, Elpidio, Ruz, etc.
Las leyes, como decimos, son tan poco precisas, y su cumplimiento está tan focalizado en la dirección de la defensa del capital,  que encierra una enorme cantidad de fisuras por las cuales el pícaro se cuela para burlarlas. Como consecuencia, es más rentable, siempre que sea posible, incumplir la ley de forma reiterada aunque alguna vez se descubra ese incumplimiento y se tenga que rendir cuentas.   Las cárceles están repletas de personas que pertenecen al lumpen urbano o de aquellos que, de una u otra forma, contestan al sistema. Pocos elementos pertenecientes a la clase pudiente permanecen en prisión aunque sus desmanes hayan acabado en estafas o robos  de miles de millones. En ningún caso la ley les obliga a devolver lo que han usurpado. “El peso de la ley” tampoco recae sobre quienes, formando parte  de los gobiernos, roban, engañan o asesinan. Tanto en unos casos como en otros, se inician los procesos, parece que van a pagar por sus delitos, pero todo queda en trámites burocráticos y en unos pocos días de arresto: los recursos y, en último término, los indultos, el tercer grado y otras tantas tretas permiten que el tiempo juegue  su papel y que todo haya quedado resumido a una vieja fórmula: “circo para el pueblo”. La ley, en suma, es en la actualidad un instrumento coercitivo puesto en manos de las fuerzas políticas mayoritarias que, como venimos señalando, sirve a la clase dominante de la mejor forma, con el ánimo de permanecer en el gobierno el mayor tiempo posible.  En los últimos tiempos, estamos contemplando como la ley, por ejemplo, se utiliza para destruir el estado de bienestar, conquistado en otros tiempos cuando la correlación de fuerzas entre dominados y dominadores era más favorable a los primeros, restringiendo las prestaciones sociales y los derechos conquistados. La aplicación de la ley, lejos de ser una fórmula de convivencia entre iguales,  no es otra cosa que el ejercicio del poder contra el que de él carece.  En el ámbito netamente procesal el tratamiento entre unos y otros casos de delitos, o entre unos y otros delincuentes es bien diferente.  Si una persona humilde, acuciada por la necesidad vital de subsistencia, asume el papel de  “mulero”, y ésta es descubierta  en Barajas con droga, es detenida, puesta en manos de los jueces de inmediato, y encarcelada a continuación sin ningún tipo de contemplaciones. Sin embargo, los casos Rato, Báscenas, Urdangarín, Gürtel, Púnica, Palma Arena, Malaya, y tantos otros casos de corrupción en los que están implicados individuos con más o menos poder, se eternizan en el tiempo. Los implicados son tratados como “presuntos” aunque las pruebas sean evidentes, después pasan por una escala nominal que discurre desde imputados a condenados, si es que llegan a serlo en algún momento, pasando por encausados, procesados y toda una retahíla de situaciones que alarga intencionadamente el proceso, con el ánimo de liberarles en cuanto exista el mínimo resquicio legal. La instrucción y los sumarios se hacen interminables mientras los investigados, imputados o encausados campan a sus anchas, con la posibilidad de deshacer entuertos que les pudieran culpabilizar o agravar sus “presuntos” delitos.


lunes, 12 de octubre de 2015

DE LA ALTERNANCIA BIPARTIDISTA AL PACTO

Hemos dicho alguna vez que el sistema siempre se ha visto necesitado de una cobertura política que le proteja y le permita operar de la manera más tranquila posible.
La “democracia” moderna, elaborada desde arriba, y la alternancia de dos partidos, ha sido una excelente estrategia que les ha servido durante unas cuantas décadas. El cansancio y el desencanto de amplios sectores sociales han propiciado el rechazo del modelo, y cada vez más personas se encaminan a la abstención, aunque, como bien se han encargado de establecer, esta opción no tiene valor político. Sin embargo, alguna preocupación les supondrá a los que detentan el poder, cuando la oferta partidista  se diversifica, dando a entender que ahora ya no se trata de sólo dos partidos que se alternen. En artículos anteriores, señalaba que PP, PSOE y Ciudadanos defienden los mismos intereses: el de los poderosos. De esta relación excluía a  Podemos por la proclamación de sus propuestas iniciales, pero ahora ya no estoy seguro de que éstos no sean una pieza más de este juego.
Matizando lo que señalaba en artículos anteriores (“De ahora en adelante” y “Carta abierta a Podemos”), de  cara a las próximas elecciones, y descartada la unión PP-PSOE (para simplificar, por lo improbable), caben las siguientes combinaciones para formar Gobierno estables durante toda la legislatura:
-Pacto de PSOE y Podemos.
-Pacto de PSOE y Ciudadanos.
-Pacto de PP y Ciudadanos.
-Pacto de PSOE, Podemos y Ciudadanos.
La aparición de nuevas plataformas (o mareas) y los nacionalistas, junto a los otros cuatro grupos señalados, pueden dar lugar a una enorme fragmentación de los votos. Por este motivo, tanto las plataformas como los nacionalistas pueden tener alguna influencia a la hora de formar mayorías, o para apoyar propuestas puntuales del grupo gobernante. IU y UPyD, si se presentan con sus siglas, no serán determinantes en el marco de los posibles pactos que se puedan llevar a cabo.
En cualquier caso, siempre será uno de los grupos el que tenga el mayor número de votos, convirtiéndose  los otros en lo que se conoce como “bisagra” o grupos de apoyo para llegar a acuerdos. Lo más probable es que sean el PP o el PSOE los que obtengan el mayor número de escaños. Por lo tanto, serán algunos de los otros los que apoyen, a través de lo que se conoce como “pactos”, para toda la legislatura o para determinadas acciones aisladas, incluso puede ser que el PP y los socialistas se alíen en ocasiones. Pero esto no es nuevo. Ya en otros tiempos de minorías hubo pactos con los nacionalistas.
De todas formas, ocurra lo que ocurra, no dejará de tratarse de una alternancia o de la continuidad del PP con el apoyo de Ciudadanos u otros, aunque todo apunta a que, por fortuna, se rompa la “regla de los ocho años” (dos legislaturas seguidas) y el PP pase a la oposición. Esto parece lo más deseable por una amplia mayoría social, aunque, en épocas de incertidumbres como la actual, todo es posible.
Pero digámoslo con rotundidad, los pactos no suponen mejora alguna en la depauperada salud de esta democracia, ni en la correlación de fuerzas entre ricos y pobres. Sea cual sea el resultado, la estructura social no variará en absoluto, los que ganen seguirán defendiendo los mismos intereses que han venido haciendo los que han gobernado hasta ahora. Cuando las distintas opciones políticas no ofrecen modelos sociales y económicos claramente diferentes, no constituyen alternativas válidas. Cuando esas opciones, abierta o subrepticiamente, asumen el mismo sistema económico y la misma organización social,  se burlan de los ciudadanos, abusan de su ignorancia (generada intencionadamente), vacían de contenido cualquier atisbo de auténtica democracia y convierten la política en un simple mercado.

Podemos, grupo político, despertó ilusiones entre los individuos de un importante sector social, pero fue exactamente eso, una ilusión, que poco a poco se ha ido transformando en decepción, y eso si que es un sentimiento verdaderamente real. La desaparición o moderación de sus propuestas iniciales, el embrollo de sus relaciones con otros grupos y su indefinición ideológica han dado al traste con aquella frescura con la que aparecieron, y la esperanza de convertirse en alternativa se ha desvanecido. Todo ello ha diezmado el apoyo ciudadano y ha dado lugar a la crítica en el seno de sus propias bases. En conclusión, Podemos se muestra ya como un grupo más, y en las próximas elecciones, por el camino que va, obtendrá una discreta representación (entre el 10% y el 15%). La actual ley electoral no les favorecerá por lo que ese porcentaje supondrá la elección de alrededor de 20 diputadas o diputados, pero, tal vez, eso les resulte suficiente a ellos para que sus dirigentes entren en ese nefasto grupo al que ellos mismos, aunque no fueron los primeros, denominaron casta.

En consecuencia, es inevitable recurrir, como tantas veces, a la lapidaria frase de Lampedusa, según la cual se trata de cambiar algo para que todo siga igual. Alternancia bipartidista y pactos son los mismos perros con distintos collares. El cambio no es más que una nueva estrategia a través de la cual buscan nuevas fórmulas para establecer un nuevo orden social que siga dando soporte a este sistema basado en la desigualdad.


lunes, 7 de septiembre de 2015

ERRORES INTENCIONADOS EN LA EDUCACIÓN Y EN LA CULTURA

La nefasta educación reglada y la pseudocultura son dos potentes instrumentos que el sistema maneja a la perfección para enajenar y embelesar a una ciudadanía absorta que cree a aquellos que, interesadamente, establecen unas reglas del juego en beneficio de sólo unos pocos.
La educación oficial –basada, exclusivamente, en la memorización y en la obediencia- es aceptada y compartida, incluso, por los sectores sociales y los dirigentes políticos que se autodefinen como progresistas, lo que en términos vulgares se conoce como izquierda. Ni que decir tiene que el profesorado, en su inmensa mayoría, se deja llevar por los presupuestos y maneras impuestos intencionadamente. El método, si es que la actual práctica educativa merece tal calificativo, se ha consolidado, se ha generalizado, se ha encallado. Cualquier desviación, sugerencia o propuesta que lo cuestione es entendido como una temeridad, una extravagancia, carece de interés, es desatendido y, con toda normalidad, eclipsadas.
Entre tantos errores, el término explicar se emplea de forma tergiversada, alejada de su verdadero significado. En enseñanza y, en general, en el lenguaje ordinario explicar se utiliza para exponer simplemente. El profesor o profesora dice que ha explicado un tema cuando lo que realmente ha hecho ha sido contar lo que él o ella sabe sobre la cuestión. Explicar es una acción indirecta que se sucede a una duda o a un requerimiento del alumno o de cualquier persona que tiene la necesidad de conocer algo. Lo que suele ocurrir es que la exposición del docente, o de todo aquel que expone, cae en saco roto porque, posiblemente, el receptor no tenga ningún interés en el asunto, o no lo entienda.
Explicar se ha estandarizado hasta en el ámbito político. Los actuales dirigentes dicen que su pérdida de apoyo electoral se debe a que no se han explicado bien las acciones llevadas a cabo, y, para “remediarlo” colocan a otros en el lugar de los que se han explicado mal. Además, los dirigentes de otros grupos basan su acción política en lo que, por error, ellos llaman explicar. Contar a los que lo están pasando mal que padecen es absolutamente estéril.

Por otro lado, el verdadero desarrollo intelectual es desconocido para el gran público y, lo peor de todo, por el profesorado y por los demás agentes implicados en las tareas educativas. Pensar es una cualidad, una capacidad, que requiere un largo proceso de aprendizaje. Las habilidades del pensamiento son, básicamente, tres: la resolución de problemas, la creatividad y el razonamiento. El desarrollo de estas dimensiones intelectuales es totalmente ajeno a la usual práctica formativa. Por lo tanto, nos tendremos que conformar con aquello con lo que la madre naturaleza nos ha dotado, es lo que algunos científicos llaman inteligencia fluida, aunque el interés y la inquietud por la superación personal puede ayudar a incrementar, a título personal, nuestras capacidades, lo que se conoce como inteligencia cristalizada.
Otra vez, los actuales líderes políticos desconocen las más elementales reglas que permiten la adquisición de capacidades. Oigo decir a algunos que las personas deben pensar, como si eso fuera algo automático, como si fuera un ejercicio de voluntad, como si fuera activar un botón. Ignoran que pensar, como decimos, es algo que se adquiere, o debiera adquirirse, mediante largos procesos de aprendizaje.
He leído unas conversaciones entre Julio Anguita y J. C. Monedero en las que el primero le dice al otro: “en cierta medida hay que plantearle (al público) el reto de que tiene que pensar”, lo que da muestras inequívocas de su ignorancia en esta materia.

En la cuestión cultural la confusión es tan grande como en enseñanza. Los protagonistas de esa pseudocultura, los famosos, viven mirándose permanentemente el ombligo, confundiendo la cultura con el negocio. El sistema trata a la cultura como un mercado más, y no como una facultad creativa y extensiva a toda la población.
Los actores y actrices, por ejemplo, constituyen una clase privilegiada que son recompensados por el sistema a cambio de ser instrumentalizados. Como en todos los estamentos sociales, existen, en este terreno, unas élites, absolutamente insolidarias con aquellos que no tienen la suerte de ser elegidos.
También el término cultura se ha tergiversado y el pueblo, como mero espectador, asume, admira y acepta lo que hacen otros. Ciertos sectores sociales se consideran ilustrados por el mero hecho de asistir a conciertos de música clásica o a exposiciones pictóricas. La lectura de libros que infantilizan o te llevan a mundos absurdos e irreales se ha convertido en una práctica generalizada, recomendada e impulsada por los que nos controlan.
Sin embargo, el término cultura está asociado a la acción de cultivar y, más en concreto, a la de ejercitar las facultades intelectuales y manuales.  La verdadera cultura pasa por la actividad de la persona, y la cultura popular por la puesta en común de esas actividades de forma desinteresada. Pero este tipo de cultura no le interesa al sistema, prefiere una sociedad estática que se conforma con el espectáculo. La dogmática social se ha encargado de eliminar el bochorno y la vergüenza de sentirse inútiles para la música, la pintura, la interpretación, etc., así como de ser un absoluto desconocedor de la ciencia o de la tecnología, respondiendo con el elemental eslogan de: “yo soy de letras”.
Todos estos errores son intencionados, y su aplicación está fomentada por aquellos a los que les interesa una sociedad inactiva, indiferente y sin posibilidad de madurez intelectual. Pero lo peor es que el pueblo lo acepta sin cuestionarlo, lo que nos arrastra a un callejón sin salida, si no se producen cambios en el actual panorama educativo, cultural, político…