lunes, 3 de abril de 2017

PODEMOS (GRUPO POLÍTICO) EN MI ANÁLISIS

Desde la aparición de Podemos en el panorama político le he dedicado una parte importante  de mi tiempo y de mi análisis. Ahora que hago un repaso, observo que le he dedicado a este asunto más de lo que yo pensaba. Tengo que reconocer que desde mayo de 2014 me he manifestado de diferentes maneras, tal como podremos comprobar. Los deseos de cambio y la aparición de una nueva formación en una escena anquilosada han influido en mis manifestaciones. En ocasiones las pasiones han vencido a la razón. Las alusiones a Podemos a lo largo de estos tres últimos años dan de sí para un amplio texto, aunque intentaré resumir, centrándome en los comentarios más relevantes. Tengo que admitir que muestro un cierto zigzagueo, idas y venidas, respecto al potencial de Podemos para influir en la trayectoria del día a día o para cambiar el ritmo marcado por el poder real.
Pero ahora ya tengo una idea más madurada, más reposada. Ahora la razón se impone a las pasiones. La conclusión, como es natural, queda recogida en el último párrafo de este escrito, aunque ya al comienzo, recelaba de las posibilidades de transformación del sistema. Por otro lado, siempre me ha rondado la duda sobre su génesis, llegando, incluso, a pensar que pudieran ser un “invento” de la oligarquía, para, como señalamos más adelante, encargarse de canalizar el descontento y evitar males mayores.

El 27 de mayo de 2014 me refería por primera vez a este grupo, señalando: “Sorprendentemente, irrumpe una nueva formación con el nombre de Podemos, creada hace tan solo cuatro meses. Un grupo sin apenas estructura, ni dinero, pero que, a pesar de ser desconocidos por amplios sectores sociales, han obtenido casi un millón y medio de votos (en las elecciones Europeas), convirtiéndose en la cuarta fuerza política”.

Ya en julio del mismo año, al poco tiempo, manifestaba la dificultad de trasformar el actual sistema: “Somos optimistas respecto a las expectativas electorales de esta nueva formación. Sin embargo, no tanto con las posibilidades de cambio socioeconómico que prometen, si es que llegan a tener poder político suficiente. Aparecer en  escena y ganar por la vía de este modelo político no garantiza el derrumbe del actual sistema, aunque se encuentre herido de muerte”.

Más adelanten en septiembre, decía: “Su acertada manera de abordar el miedo como algo alternativo entre clases u estamentos sociales, provoca el rechazo de los privilegiados. Es una realidad constatable históricamente que cuando los sectores dominantes, por alguna circunstancia, han sentido miedo, su poder ha mermado en beneficio de la clase trabajadora que, por el contrario, han perdido el temor y han ganado poder, poder legítimo”.

En  marzo de 2015, manifestaba con total claridad las dudas sobre el papel de Podemos como agente transformador: “Podemos es un fenómeno social que, al margen de sus dirigentes, rompe con una práctica política enquistada y corrupta, pero ¿su acceso al poder político, si lo consigue, supone una verdadera alternativa transformadora?”

El 9 de agosto 2015, en una especie de carta dirigida directamente a ellos, decía: “Las ideas y las propuestas iniciales ofrecían un panorama que bien podrían calificarse de radical o de antisistema, pero, poco a poco, se han ido suavizando hasta el punto de convertirse, ahora, en un conjunto de inconcreciones que hasta comienzan a dejar de “asustar” a los de arriba. Da la sensación de que queréis participar de la misma forma que el resto de los partidos en el marco del actual modelo político”.

El 12 de octubre de 2015: (…) “pero ahora ya no estoy seguro de que éstos (Podemos) no sean una pieza más de este juego”.

26 de mayo 2016: “Podemos o la esperanza del cambio. Un partido político surgido desde abajo, al contrario que C’s. Podemos ha sabido recoger el sentir y el descontento de una buena parte de la sociedad. Sus propuestas iniciales, más agresivas que las actuales, encandilaban a sectores específicos, entre ellos jóvenes y no tan jóvenes verdaderamente críticos con el sistema y, particularmente, con la actual práctica política. Su pretensión de llegar a la mayoría social han diluido esas primeras propuestas, provocando un cierto desencanto en quienes, al principio, se identificaban con el proyecto, dando lugar a un deslizamiento en sus potenciales votantes”.
“De cualquier forma, no esperemos grandes trasformaciones en el caso de que les permitan acceder al poder político. El camino para iniciar un mundo nuevo pasa por la conquista del poder económico, y son muchos y muy poderosos los enemigos del pueblo, dentro y fuera del país”.

12 de junio de 2016: “¿Por qué tanta publicidad, negativa ¿o positiva? a los de Podemos? ¿A qué se debe esa evolución tan rápida en su ideario? ¿Por qué se esfuerzan en decir, ahora, que son “socialdemócratas”, cuando en la actualidad es una práctica política desfigurada? ¿Por qué han variado de manera tan exagerada las propuestas iniciales? ¿Por qué han suavizado tanto el mensaje? ¿Por qué esa defensa, aunque velada, por parte de algunos de los medios más reaccionarios?
Y algo que me ha llamado poderosamente la atención: ¿quiénes pagan esas macrosedes que se han montado (los nuevos partidos) de la noche a la mañana (incluye el imponente y lujoso edificio de siete plantas de Ciudadanos?”
 “Hasta ahora, aunque con reservas, hemos deducido, a través del análisis, que Podemos se oponía al sistema, pero, tal vez, nos estén engañando todos y a todos. Tal vez Podemos forme parte de esa invención en la que está también C’s. Tal vez quieran canalizar el descontento a través de Podemos, para evitar males mayores”.

10 de septiembre de 2016: “Podemos se ha convertido en el partido de la contestación al actual modelo político, pero sus posiciones no llegan a ser de una auténtica izquierda que combata al actual sistema. Basa sus propuestas en el crecimiento y el consumo y no cuestiona con firmeza la desigualdad, y mucho menos la actual práctica de privatización de servicios. Pero la oligarquía cerril, en la idea de que este grupo no sea una creación del poder, parece que les tiene miedo”.

28 de agosto de 2016: “Podemos se encuentra en la cuerda floja con la duda de si estarían dispuestos a intentar defender unos verdaderos valores anhelados por la izquierda  y convencer con sus propuestas, o de que otros valores son posibles; con la duda de si sus apoyos populares irán en aumento; con la duda  de si, en el corto o medio plazo, pudieran desaparecer de la escena política”

4 de febrero de 2017: “Podemos aparece en escena a raíz de las protestas ciudadanas entre las que destaca el movimiento 15M. Una aparición oportuna, u oportunista, del citado grupo constituido en partido político. La evolución de Podemos es más que constatable. Una evolución que más que un lógico proceso de adaptación han sufrido una verdadera metamorfosis, ¿o es que todo ha sido una farsa desde el principio? Quién te ha visto y quién te ve, o la sombra de lo que eras, o lo que decías que eras, parafraseando al insigne Miguel Hernández”. 

Y, finalmente, el 10 de febrero de este año, añadía: “Aunque manifestamos algunas dudas, fruto del análisis, ya sí que es posible obtener algunas conclusiones. Podemos podrá mantener un cierto apoyo electoral durante bastante tiempo, pero ha perdido la posibilidad de ser el partido más votado, tal como eran sus pretensiones. Por otro lado, aunque consiguiera mayoría suficiente para gobernar, jamás será capaz de trasformar el sistema desde dentro para eliminar la injusticia y la desigualdad, y otorgar fuerza y poder a las clases populares”.


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