lunes, 2 de julio de 2018

LA SEXTA Y LA ENTREVISTA A GUILLERMO TOLEDO

Guillermo Toledo (Willy Toledo) es un actor español que se encuentra en rebeldía ante la cita de los jueces para declarar por la denuncia de una reaccionaria asociación católica, a causa de un pronunciamiento del actor en el que se cagó en dios: "Yo me cago en dios y me sobra mierda para cagarme en el dogma de la santidad y virginidad de la Virgen María", escribió en Facebook. Willy Toledo es activista y polémico, tal vez esto último, por el simple hecho de ir contracorriente de una sociedad torpe y maleable. Que yo sepa, no encabeza ningún movimiento, no es líder de ningún grupo, va por su cuenta, pero, cuando habla, les revuelve las tripas a los más conservadores y, también, a esos que adoptan unas posiciones de confort  y que se ubican en una falsa progresía. A Willy le pierde su extracción social y, como él mismo reconoce, su vida “burguesa”, lo que le sitúa en un terreno ideológico resbaladizo, pero su actitud, como vemos, abre fisuras en esta aparente paz social, permitiendo ver con mayor claridad la farsa que vivimos, embebidos en un mundo artificial en el que nos deslizamos alegremente sobre un lago helado de frágil superficie, que puede romper en cualquier momento y tragarse a los engañados y a los que nos mienten. A todos.

El día 27 del mes de junio, un programa de una cadena de TV, La Sexta, le invitó, pienso yo, por aquello de que su presencia crearía audiencia, ya que, como digo, se ha negado dos veces a acudir a las llamadas de los jueces. Además, para demostrarle que allí caben todos, como si su presencia de media hora pudiera compensar toda la manipulación de sus presentadores y toda la basura que, como tantos, destila ese medio. La Sexta forma parte del grupo Planeta, al que pertenecen otras emisoras de radio y TV y algún diario escrito, en concreto la Razón, uno de los periódicos más reaccionarios, aunque, a estas alturas, es difícil distinguir, por su orientación ideológica, unos de otros.
La Sexta, como dijo el actor, representa la cara amable del grupo Atresmedia, aunque, cada vez, se dejan seducir menos ciudadanos de los que antes creían en ese medio: un enemigo del pueblo maquillado, el flautista de Hamelín camuflado.
El panel, como en otras ocasiones, estaba formado por habituales de las tertulias: J. Sardá, Natibel Preciados y Benjamín Prado que junto al presentador, Antonio Ferreras, llevaron a cabo la encerrona. Cada uno con su “mochila” pretendían dar una imagen de progresía. Todos ellos cuentan con fuertes ingresos, viven holgadamente de ello, son instrumentalizados para jugar un sucio papel. Quieren que parezca un programa de talante progresista, pero, poco a poco, Willy Toledo fue desmontando los principios “democráticos” que los otros defienden, esa democracia de lujo para unos, de “bienestar” (El Monstruo Amable, según R. Simone) para otros y de miseria para muchos. Con la verdad por delante, sin pelos en la lengua, puso en evidencia el modelo político, denunciando: la debilidad democrática, la ausencia de separación de poderes, la desigualdad creciente, la pérdida de valores y derechos, la precariedad laboral, el incremento de la represión, etc., es decir, lo que no solemos oír habitualmente.
Ante los ataques de los contertulios, el actor, en defensa propia, puso al descubierto los perfiles y las trayectorias de cada uno de ellos. Sardá fue el pionero en esto que se ha consagrado como “televisión basura”, con lo que se enriqueció (esto es de mi cosecha), N. Preciados, que se autodefine políticamente como moderada, se inició en el periódico Arriba, órgano oficial de la Dictadura, B. Prado, autor de algunas canciones de J. Sabina, tertuliano y un “intelectual” oficial del actual régimen. En esa sesión, poco a poco, se les fue cayendo ese velo de pseudoprogresía y se las fue viendo el plumero de la desvergüenza. Con Ferreras se empleó a fondo y le recordó que fue un empleado de uno de los magnates de ese deleznable mundo patrio de los negocios, en concreto del Presidente del Club de Futbol del Real Madrid. Pero cuando se excitó sobremanera el presentador fue cuando le preguntó, en calidad éste de director de La Sexta, por los sueldos de los que se encuentran tras las cámaras, de los becarios, de los que ganan 600€. Les dijo a todos los que le estuvieron entrevistando que ganan 26 veces más (sic) que los técnicos que se encuentran detrás. A la pregunta directa de cuánto ganaban ellos, callaron como muertos.

Desconozco la repercusión que haya podido tener el paso de G. Toledo por esa cadena en los seguidores de ese programa (en torno a un millón) que se emite en directo por las mañanas. Tal vez pase inadvertido para la mayoría, pero para el observador interesado en, y preocupado por, la actual situación política, quizás, le haya servido para comprobar, una vez más, como se pone de manifiesto la falsedad y la manipulación de los actuales instrumentos del poder, cuando alguien discrepa y no se somete a los esquemas preconcebidos. Vistas así las cosas, con ese atrevimiento del actor, se ve muy empequeñecido, incluso ridículo, todo ese montaje con el que nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino.



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