miércoles, 22 de marzo de 2017

EL PAPEL DE LAS REDES SOCIALES. LO FUNGIBLE Y LO PERENNE

Las conocidas como redes sociales son asumidas, utilizadas  y bendecidas por amplios sectores sociales a nivel planetario. Los gestores de este tipo de empresas se han integrado en el gremio de las personas más ricas del mundo. Han superado con creces las máximas capitalistas, obteniendo los más elevados beneficios en un plazo breve y con un coste mínimo en mano de obra. La rentabilidad de estos negocios supera con creces la de las grandes corporaciones del sector industrial. Las nuevas tecnologías de la información son bien vistas por las sociedades sin que nadie se pare a pensar la función que cumplen, el origen de su existencia, el auge que han tenido o el impacto que tienen sobre el desarrollo intelectual y emocional de las personas. Por lo tanto, el papel de las redes, como una parte significativa de estas nuevas tecnologías, requiere un análisis en profundidad, aunque aquí, por las limitaciones de espacio, nos limitemos al estudio somero de este asunto. No nos adentraremos en el papel que juegan en la juventud, en las adicciones o en el mal uso (y el abuso) que de ellas se hace, porque esto conllevaría un extenso tratado. Tampoco haremos referencia a los artilugios físicos en los que “ruedan” las redes, ni a las emisiones que pueden afectar a la salud. En consecuencia, esto es sólo una señal de alarma, invitando a los lectores a la reflexión y a la toma en consideración.

Las técnicas digitales y la integración progresiva de componentes electrónicos han dado lugar a la aparición de circuitos con una elevada capacidad de almacenar datos y de gestionarlos a una gran velocidad. En paralelo se han ido desarrollando lenguajes de programación que, en conjunción con esos potentes componentes, han originado complejas aplicaciones, entre las que se encuentran las redes sociales.
Su facilidad de manejo y la aparente gratuidad han permitido que se extienda como la pólvora a lo largo y ancho del planeta. A la misma velocidad los rectores del sistema se han ido dando cuenta de la eficacia de esas potentes armas de manipulación y control.

Las redes sociales se han convertido en las bases de datos más potentes del mundo que hayan existido a lo largo de toda la historia. Cuántos de los cientos de millones de usuarios se han preguntado alguna vez: ¿de dónde obtienen los millonarios beneficios los gestores de las redes?, ¿por qué es gratis su adscripción y uso?, ¿saben los usuarios que son ellos mismos el producto que venden las redes? Los datos proceden de los que el propio usuario aporta cuando se suscribe, cuando amplía su perfil, cada vez que la red te invita a hacerlo, y de los “amigos” con los que compartes tu amistad, de tus seguidores y de aquellos a los que tú sigues. Las redes venden tus datos a empresas, agencias de viajes, comercios, a otras redes, etc. Por otra parte, cada vez que te conectas, la red te ofrece aquello por lo alguna vez te has interesado, o lo que creen que se ajusta a tu perfil.

En otro sentido, las redes se han integrado perfectamente en la arquitectura social del actual sistema, ya que cumple a la perfección con esa función de enajenación. Las redes compiten con los medios de comunicación en algunos casos, aunque, en el fondo, son fieles aliadas para embelesar y distraer de la imperfecta convivencia social. Los que se escapan por unos son “rescatados” por los otros.
Es tal vez en el terreno intelectual y emocional en el que inciden más negativamente el mal uso de las redes. Las redes responden a la inmediatez para contactar con otros u otras aunque eso sea sencillamente para preguntar: ¿dónde estás?, ¿qué haces? Por lo general, los comentarios, las notificaciones o similares suelen ser insustanciales, mal expresados o, incluso, con faltas ortográficas. Por esto, ese incorrecto uso de las redes se enfrenta a la reflexión y a la capacidad de pensar, en suma, a la razón. Por otro lado, la ausencia de respuesta del destinatario o el propio mensaje recibido se pueden convertir en frustración, angustia, inseguridad, estrés, a veces, agresividad y otras tantas “lindezas” que van deteriorando la personalidad y conformando una forma de ser vulnerable a la mentira y a la manipulación. Además, potencia la cobardía y el oscurantismo al permitir que se puedan crear perfiles anónimos tras los que se esconden el insulto, la descalificación, incluso, la amenaza.  

El objetivo del inscrito es conseguir el máximo de contactos, de amigos o de seguidores, aunque con la mayoría de ellos jamás se comuniquen. La red conocida como Twitter guarda algunas peculiaridades. Por un lado, limitan el texto a 140 caracteres, lo que obliga a que el comentario sea frugal y confuso, al punto de que a veces resulta incomprensible. Por otro, se ha convertido en la medida de la fama y la popularidad de políticos y gentes de la farándula, convirtiéndose en la principal plataforma para trasmitir algún dato, aunque por su brevedad y presencia en pantalla pierde valor comunicativo.
Por una parte, la multitud de mensajes y comentarios, como digo, son rápidamente sustituidos por otros, lo que les hace fungibles. Pero, por otra, los datos que se graban quedan allí toda una “eternidad”. Alguien de la realeza, por ejemplo, ha pedido que sus datos, referidos al proceso por el que ha sido condenada, desaparezcan de las redes, pero ha desistido porque resulta del todo imposible.
Este es el panorama con el que nos encontramos. Unas prácticas socialmente asentadas y con una enorme implantación en jóvenes, cada vez  a más temprana edad. Como en tantas ocasiones, la avaricia de algunos, recurriendo a todo tipo de artimañas e instrumentos de manipulación y engaño, nos arrastra hacia un futuro incierto. Puede ser que en ese futuro que desconocemos, unos sean extremadamente ricos y otros muchos demasiado pobres, pero ¿de qué les servirán sus riquezas y su poder a los primeros ante una sociedad dopada y deprimida?


domingo, 19 de marzo de 2017

UN FUTURO INCIERTO

El sistema de explotación capitalista arranca a raíz de la Revolución Industrial, a mediados del siglo XIX, distinguiéndose de etapas anteriores por la consideración de la fuerza de trabajo como un tipo más de mercancía. Desde entonces hasta nuestros días el sistema se ha caracterizado por la desigualdad como su principal razón de ser. Desde el comienzo ha  tenido lugar una progresiva mejora de las condiciones de vida  de la clase trabajadora. Sin embargo, hace ya un par de décadas que esa situación ha sufrido un quebranto. Se ha producido una inflexión. El momento que vivimos y el futuro, en países como el nuestro, bien pueden ser calificados como inciertos.  

El desarrollo tecnológico es fruto de la dinámica capitalista según la cual el objetivo que se busca es el del beneficio máximo al menor coste. Por esa razón, se ha ido reduciendo la fuerza del trabajo a costa de la automatización de los procesos productivos. La acumulación progresiva ha dado pie a la inversión en nuevos métodos y más potentes sistemas automáticos, hasta llegar en nuestros días a la robotización, monitorización e informatización en la industria y en los servicios. Todo ello con una creciente disminución de mano de obra. Algunos autores, como J. Rifkin,  se atreven a augurar el “fin del trabajo” a mediados del presente siglo.
Pero todo esto pasa desapercibido para el aparato político. Mientras, el trabajo estable va desapareciendo y va siendo sustituido por precariedad, inestabilidad y pobreza. Mientras, la sustitución de mano de obra va siendo sustituida por robots y ordenadores. Mientras esto ocurre, los políticos se dedican al mero debate, a la descalificación recíproca, a la lucha por el acceso al poder o a mantenerse en él, en uso del insulto, de la mentira y de la demagogia. Es como si inconscientemente huyeran de la realidad, en esa realidad en la que el poder real les otorga un espacio privilegiado. También habría que añadir, a esa desatención al problema, la falta de capacidad para abordarlo.

Algunos autores, entre ellos E. Wallerstein,  señalan que parece que el mundo ha caminado en positivo, a modo de “ley del trinquete”, es decir, se han producido avances y retrocesos, pero los avances han superado a los retrocesos de manera que en valor absoluto las sociedades han mejorado. También es cierto que muestra sus dudas de cara al futuro.  

Decimos que ahora vivimos momentos de incertidumbre, de desasosiego, porque se ha producido un desajuste entre el progreso tecnológico y la capacidad de consumo de los ciudadanos. Entre el crecimiento del capital y la reducción de las rentas del trabajo. Y esto implica una profunda ruptura social que no se ha producido en otros tiempos. Así, en los tiempos de la semiesclavitud, a comienzos de la industrialización de los procesos, los patronos pagaban el salario suficiente para la subsistencia y la posibilidad de reproducción para mantener la fuerza de trabajo necesario. Esta situación daba pie a una forma de organización social marcada por dos clases antagónicas claramente definidas y acotadas: explotados y explotadores. Más adelante, debido a la superproducción, por el desarrollo tecnológico, fue necesario convertir a la clase trabajadora en masa consumidora. El tremendo incremento de la productividad, el movimiento obrero y el miedo a la “amenaza” de la Unión Soviética dio lugar a la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora. De esta forma, se aprovechó la oligarquía para inventar términos tales como estado de bienestar y clase media, intentando ubicar allí a amplios sectores sociales para desclasarles y negar la lucha de clases. Y es cierto que han logrado que, poco a poco, esos sectores hayan huido de su verdadera condición. En estas circunstancias, aunque con una clara división por clases, el sistema ha conseguido adecuar la nueva organización social a las relaciones de producción, desactivando a la sociedad e instalando la indiferencia y la estabilidad que demandan para seguir incrementando la grieta entre ricos y pobres.
Sin embargo, debido a la deriva del modelo instalado, se están produciendo dos fenómenos divergentes que dan lugar a una situación inédita. Por un lado, tal como hemos señalado, la tecnología está eliminando mano de obra, sin que, a ciencia cierta, sepamos donde está el límite. Por otro, y como consecuencia del punto anterior, la mano de obra es menos necesaria, y los empleos cada vez son más precarios y peor remunerados, por lo que la capacidad global de consumo cada vez es menor. La codicia de la clase dominante, la incapacidad de los políticos y esa ausencia de reacción del pueblo nos llevan por un camino cuyo destino es tan novedoso como incierto.


martes, 7 de marzo de 2017

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN A EXAMEN

Los medios de comunicación de masas se han convertido en el instrumento más potente de los que dispone el actual sistema para enajenar a una sociedad cada vez más indolente, intoxicando, manipulando y distorsionando la verdad.
Estas empresas, como un apéndice más del entramado productivo, no escapan a la desigualdad entre unos y otros trabajadores.  En la cúspide, las “estrellas” de la radio y la TV con unos emolumentos desorbitados. En otro nivel inferior, los tertulianos y tertulianas, pluriempleados, que se mueven de emisora en emisora con unas consignas emanadas del poder real. Por lo general, suelen dividirles en dos bandos: los de la izquierda y los de la derecha. Una clasificación ficticia ya que ambos bandos están al servicio de los mismos dueños. Entrando en detalles, observamos que los de la derecha son más impertinentes y suelen tener un tono de voz más elevado, mientras que los del ala izquierda son más educados con un tono de voz moderado. Este es el juego con el que gozan los más reaccionarios y con el que engañan a amplios sectores de la sociedad.
En la cola del pelotón de esa escala están los becarios, los que hacen prácticas y los precarios con salarios ridículos. Fuera de la estructura todos aquellos y aquellas que están en paro, con ganas de formar parte del tinglado, dispuestos a trabajar por unas migajas.
Ahora, aparece una nota de la conservadora Asociación de la Prensa de Madrid denunciando el acoso del grupo Podemos a los periodistas. El mundo al revés. Algo inaudito porque son estos, los de Podemos, los que han sido (y lo siguen siendo) calumniados y vilipendiados, falseando la realidad como hacen, habitualmente, cuando alguien se sale del guión.
A mí me suena que pudiera ser un grupo de “viejas glorias” del periodismo los que piden amparo a esa anquilosada APM. No creo que sean esos chicos y chicas que van, “alcachofa” en mano, de un lado para otro al albur de que alguno  de esos políticos les suelte alguna frase insustancial.
Con esta denuncia, sin sentido, todo apunta a que quieren sacar del circuito mediático a los de Podemos. Es una intentona más para destruirles, fracasada la anterior, montada en torno a la última asamblea celebrada en Vistalegre. Saben que la presencia en los medios es imprescindible para funcionar en política, y estos viejos recalcitrantes se ponen al servicio de la oligarquía para frenar a Podemos, porque, pudiera ser que fueran a más, ahora que ya ocupan un significativo espacio en el hemiciclo y en otras instituciones.

Desde hace bastante tiempo, vengo denunciando el papel de los medios en una sociedad que, a modo de círculo vicioso, cada vez es más manipulada y cada vez más dependiente de la Radio y, sobre todo, de la TV. Permítaseme expresar mi visión de los mass media a lo largo de estos últimos seis años, entresacando algunos párrafos de los artículos escritos a lo largo de ese periodo.

“En particular los medios se han encargado de envenenar a la sociedad y crear un diccionario maldito con términos tales como revolución, subversión, comunismo, clase dominante, explotación, enajenación y otras muchas entre las que se encuentra antisistema”. 25 de junio de 2011.

“Las mayorías sólo son receptivas a la información que proporcionan los medios de comunicación audiovisuales, con una carga de intencionalidad programada. La información, a veces densa y muy específica, no es captada por la ciudadanía, pero deja mensajes nítidos, a modo de consigna, que son reproducidos, boca a boca, por el pueblo llano”. 5 de agosto de 2011

“Medios de comunicación que están en manos del poder real y que amplifican y reproducen al dictado lo que les encomiendan, jugando un nefasto papel contra los más débiles y sembrando la duda y la descalificación de todo aquello que pueda impedir la marcha de los poderosos”. 16 de agosto de 2011.

“El binomio política oficial-medios de comunicación se ha constituido en un instrumento de engaño y manipulación, arrastrando a una sociedad, cada vez más enajenada, hacia la destrucción total de la conciencia e, incluso, de su propia identidad como seres humanos”. 8 de septiembre de 2011.

“El binomio medios de comunicación-deportes cumple a la perfección la tarea de alienación o embelesamiento de las masas y, en consecuencia, alimenta una pérdida, cada vez mayor, de la conciencia social”. 8 de septiembre de 2011.

“Se ha conseguido el control de los sentimientos y de las emociones a través de los medios de comunicación y el adiestramiento escolar; se ha alcanzado, en suma, un grado extremo de maleabilidad de hombres y de mujeres, abandonados a la suerte del más hábil, del más mentiroso, del más sinvergüenza”. 5 de enero de 2012.

“Los grandes medios de comunicación constituyen uno de esos resortes del poder para potenciar esa actitud masoquista de los individuos, incrementando el derrotismo y la aceptación de lo aparentemente irreparable. El oportunismo es el  principal recurso de esas  grandes  empresas de la manipulación y de la información irreflexiva y machacona. Son como buitres en busca de la carroña para luego limitar su papel al sensacionalismo neto, a un zafio tratamiento del acontecimiento y al posterior abandono sin valorar las consecuencias o la proyección social de los hechos”. 1 de febrero de 2012.

“Los mass media se han convertido en la mejor y mayor herramienta enajenante en nuestros días, más aún que las religiones y las sectas, aunque estas siguen teniendo una influencia nada despreciable. Están manejados para alienar, para propagar la mentira, para angustiar, para intoxicar y para meter miedo a la masa en nombre de otros”. 28 de mayo de 2012

“Por fortuna, las grandes redes informáticas juegan a favor de esas minorías que se enfrentan al sistema. La difusión de escritos y textos a través de este medio es imparable  y pone en cuestión la política clientelar y sectaria de los mass media, convertidos en una potente herramienta de embelesamiento”. 21 de junio de 2012.

“Los medios de comunicación manipulan la información, los tertulianos reciben excelentes emolumentos y el pueblo llano, sin voz ni voto, se deja llevar, sin indignarse,  por los absurdos pseudodebates de esos individuos de baja talla  intelectual”. 22 de noviembre de 2012.

“Cuando los medios de comunicación vomitan tanta basura en épocas de desigualdad radical como la que vivimos es porque están absolutamente seguros de la ausencia del rechazo por parte de una sociedad doblegada frente a la manipulación, a la mentira y al cinismo”. 10 de enero de 2013.

“Los políticos y los medios de comunicación forman un tándem que protege los intereses de los más poderosos. Las tertulias, en particular, son un negocio para unos cuantos que cumplen una  sucia función. Los tertulianos son una panda de servidores del poder a sueldo, lo que les convierte en un grupo cerrado que van de un sitio para otro haciendo caja”. 19 de febrero de 2013.

“Los medios de comunicación, sometiendo a la población a un permanente “lavado de cerebro”, son (todos) la barrera de contención del poder real y de los políticos, añadiéndose ellos mismos a ese sector de clases privilegiadas”.  19 de mayo de 2013.

“Los medios de comunicación juegan un importante papel, distrayendo, embelesando, enajenando y embruteciendo a los que se prestan a ello, es decir, a una buena parte de los votantes”. 27 de noviembre de 2013.

“Los medios de comunicación prensa, radio, TV están directamente en  manos del Poder real (los privados) o del poder político (los públicos), convirtiéndose, hoy día, en el instrumento más potente de enajenación”. 27 de octubre de 2014.

“Los medios de comunicación cumplen a la perfección con esa función asignada para trasmitir la banalidad y la mentira. ¿Pero hasta cuándo es posible seguir así?” 25 de noviembre de 2015.

“Las herramientas del poder real son: la política, la educación y los medios de comunicación”. 13 de diciembre 2015.

“En general, el grupo de “poderosos”, y sus comparsas (políticos y agentes de los medios de comunicación) habría que situarles, también, en esas capas de baja capacidad intelectual y humana, que les inhabilita para vivir en armonía e igualdad con sus congéneres, así como con el medio natural”. 29 de marzo de 2016.

“La masa electoral es víctima de la demagogia, de la mentira, de la manipulación, de la infamia y de la intoxicación provocada por los medios de comunicación”. 29 de marzo de 2016.

“Los medios de comunicación, con sus tertulias basura y sus ineptos e instrumentalizados “politólogos”, que intentan banalizar la política, en poco ayudan en poner luz y verdad a la realidad política”. 26 de mayo de 2016.

“Las últimas críticas de los medios de comunicación, y de los demás grupos políticos, son cargas de profundidad a su ideario (al de Podemos) y a su actual oferta ideológica”. 28 de junio de 2016.

“Por otra parte, unos medios de comunicación  corrosivos abundan en esa batalla por destruir la conciencia, la poca que quede, y por adocenar y embrutecer a las masas. Hace algún tiempo viajaba por la “red” un documento con diez estrategias de manipulación mediática, elaborado por el magistral N. Chomsky, que expresan con absoluta precisión la función que cumplen los medios de comunicación en países como el nuestro”. 18 de enero de 2017.

viernes, 24 de febrero de 2017

LAS DISTINTAS VARAS DE MEDIR

Hace ya unos cuantos años que nos hacíamos una pregunta: ¿Somos todos iguales ante la ley? Pregunta retórica a los ojos de cualquier humano con un mínimo de sensibilidad y sensatez. Hoy día, con tantos procesos en marcha, entre los que destaca el llevado a cabo a la hermana y al cuñado del actual Jefe del Estado, es inevitable refrescar esta pregunta e ir algo más allá del simple comentario y del lamento por el presunto tratamiento discriminatorio.  

A modo de síntesis, el presente artículo comienza situando la proyección social de la ley en el marco de una sarta de mentiras con las que engatusan a una sociedad silente, para, a continuación, señalar la verdadera función de las normas en un sistema como el vigente. Después se define el colectivo encargado de aplicar las leyes y el papel que se les encomienda, de manera que al que de él se sale le cae sin reparos el anatema. Por último, de la manera más gráfica posible, se marcan las diferencias de trato en el proceso entre aquellos que tienen poder y de los que de él carecen.

Dicen los diccionarios que la igualdad es el trato idéntico entre todas las personas, al margen de razas, sexo, clase social y otras circunstancias diferenciadoras, definición que, por cierto, encierra una contradicción en sí misma al admitir que hay clases sociales, es decir, ricos y pobres, dominantes y dominados, patronos y trabajadores, explotadores y explotados, etc. Ni el más osado se atrevería a defender con pruebas o argumentos la existencia de este principio de igualdad en sociedades como la nuestra, en donde, por el contrario, la desigualdad es endémica, y constituye el leitmotiv que engrasa el mecanismo del actual sistema. Una vez anunciado de manera machacona que todos somos iguales ante la ley, intentando hacer bueno el lema de Goebbels, la masa social se convierte en presa del engaño interesado, y lo asume sin rechistar. Nos mienten con eso de la democracia, nos mienten con lo de la representatividad de los políticos (muchos ya nos hemos dado cuenta de que no nos representan), nos mienten con la reforma laboral que, en realidad está destruyendo empleo de calidad en lugar de crearlo, nos mienten en campañas electorales los que nos prometieron que no habría subidas de impuestos, nos mienten, además, con eso de la igualdad ante la ley.
Ahora, como siempre, la ley es un instrumento para someter y reprimir al pueblo llano, limitando sus derechos, en defensa de la propiedad e intereses de la oligarquía y de los estratos privilegiados, entre los que se encuentran los propios políticos. Algunos ingenuos pensadores (H. Kelsen, M. Duverger, M. Hauriou, y otros tantos) han derrochado materia gris en defensa de la estructuración e independencia de la norma, en la creencia, por su parte, de que ésta rige de manera objetiva los “estados democráticos” modernos. Nada más lejos. La ley, como digo, está diseñada para proteger a los que más tienen y para hacer cumplir con sus obligaciones a esa inmensa mayoría que mantiene a los  Estados y a sus instituciones.
En los últimos tiempos, estamos contemplando como la ley se utiliza para destruir el estado de bienestar, conquistado en otros tiempos cuando la correlación de fuerzas entre dominados y dominadores era más favorable a los primeros. Así, vemos como se van restringiendo las prestaciones sociales y los derechos adquiridos. La aplicación de la ley, lejos de ser una fórmula de convivencia entre iguales,  no es otra cosa que el ejercicio del poder contra el que de él carece.
La ley, en suma, es  un instrumento coercitivo puesto en manos de las fuerzas políticas mayoritarias que, como venimos señalando, sirven, a su vez, al poder económico de la mejor forma, con el ánimo de permanecer en el gobierno el mayor tiempo posible.
Las leyes son tan poco precisas, y su cumplimiento está tan focalizado en la dirección de la defensa del poder real,  que encierra una enorme cantidad de fisuras por las cuales el pícaro se cuela para burlarlas. Los poderosos se rodean de “eficaces” asesores fiscales y juristas (despacho de Miguel Roca en el caso de la Infanta) que, conocedores de la ley, de su ambigüedad, de sus incoherencias y de sus contradicciones, burlan la norma en beneficio de sus clientes. Por lo tanto, siempre que sea posible, resulta más rentable incumplir la ley de forma reiterada aunque alguna vez se descubra ese incumplimiento y se tenga que rendir cuentas en los tribunales. 
La aplicación de las normas generadas por el poder político queda reservada a un colectivo, por lo general, de corte conservador en el que el clientelismo y la endogamia son piezas clave de la institución. Aunque nos quieren hacer creer que la ley es inflexible y explícita, no cabe duda de que su imprecisión es tal que, en el campo netamente jurídico, los dictámenes que emiten los jueces, que están bajo el poder de los órganos elegidos de forma poco democrática, encierran una gran carga subjetiva. Las decisiones y las sentencias para un mismo delito pueden ser contrarias según quien sea el que juzga, o aquél que es juzgado. Los jueces son unos simples funcionarios instrumentalizados a los que se les permite que ejerzan su  “poder” siempre y cuando respeten las reglas del juego, que no es otro, como digo, que la protección y la defensa de los intereses de los que más tienen, y los de sus comparsas. En caso contrario, si alguno se declara en rebeldía, se pone en marcha la más deleznable maquinaria que permita expulsar a esa “oveja descarriada” que se atreve a enfrentarse al orden establecido. Los oscuros mecanismos empleados para alcanzar los objetivos nunca serán descubiertos, pero la ejecución de la medida suele ser  de lo más elemental; ejemplo: si Garzón se atreve a burlas las directrices, y arremete contra los corruptos del caso Gürtel (vaya usted a saber lo que hay ahí dentro), pues se  expulsa al juez de la manera más burda, y “santas pascuas”. Otro caso notable es el del juez Elpidio. En esa misma línea de persecución, el magistrado instructor José Castro tuvo que andar con “pies de plomo” porque iban a por él; los medios de comunicación (incluidos los públicos), con esos tertulianos de extrema derecha a la cabeza, llevaron a cabo, en cada caso, una impúdica labor.
Ante la pasividad social, el acoso y las maniobras de carácter político van a más. En estas fechas, los jueces y fiscales más “osados” hacen público que ha habido robos en sus domicilios particulares para apropiarse de documentos relacionados con ciertas causas. En otros casos, amenazas, intimidación o persecución a ellos y a sus familias. Tal vez, si esto sigue así, cualquier día aparezca la cabeza de caballo en la cama de alguno de estos atrevidos. Como resultado de estas acciones están consiguiendo que los jueces moderen al extremo sus sentencias por miedo a ser represaliados, o que el Ministerio Fiscal se convierta en abogado defensor del acusado (caso de la hermana del actual Jefe del Estado). La desactivación social y la indiferencia son tales que, para llevar a cabo sus espurios objetivos, el Gobierno decide cesar a todos aquellos fiscales que resultan incómodos, sin que se mueva un dedo. Visto lo visto, no es difícil concluir en que caminamos a toda velocidad hacia una práctica político-judicial de carácter mafiosa, si es que ya no estamos en él.

Las cárceles están repletas de personas que pertenecen al lumpen urbano, o de aquellos que, de una u otra forma, contestan al sistema. Pocos elementos pertenecientes a las sectores pudientes permanecen en prisión aunque sus desmanes hayan acabado en estafas o robos  de miles de millones. En ningún caso la ley les obliga a devolver lo que han usurpado. “El peso de la ley” tampoco recae sobre quienes, formando parte  de cualquier tipo de gobierno, roban, engañan o, incluso, invaden países con resultado de genocidio.
En el ámbito netamente procesal el tratamiento entre unos y otros casos de delitos, o entre unos y otros delincuentes, es bien diferente. Vaya por delante que no defiendo ni justifico ninguno de los casos a los que me refiero a continuación. Si una persona humilde, acuciada por la necesidad vital de subsistencia, asume el papel de  “mulero”, y ésta es descubierta  en Barajas con droga, es detenida, puesta en manos de los jueces de inmediato, y encarcelada a continuación sin ningún tipo de contemplaciones. Sin embargo, los casos Urdangarín, Gürtel, Púnica, Bankia y tantos otros casos de corrupción, en los que están implicados individuos con más o menos poder, se eternizan. Los implicados son tratados como “presuntos” aunque las pruebas sean evidentes, después pasan por una escala nominal que discurre desde imputados (ahora investigados) a condenados, si es que llegan a serlo en algún momento, pasando por encausados, procesados y toda una retahíla de situaciones que alarga intencionadamente el proceso, con el ánimo de liberarles en cuanto exista el mínimo resquicio legal. La instrucción y los sumarios se hacen interminables mientras los investigados, imputados o encausados campan a sus anchas, con la posibilidad de deshacer entuertos que les pudieran culpabilizar o agravar sus “presuntos” delitos. Si por fin los procesos llegan a término, como es el caso Urdangarín, nunca se establece una relación de justicia entre pena y delito. Por lo general, si es que el “presunto” delincuente no es absuelto, el asunto puede quedar reducido a  una simple sanción pecuniaria o a unos pocos días de arresto: los recursos y, en último término, los indultos, el tercer grado y otras tantas tretas permiten que el tiempo juegue  su papel, y que todo el espectáculo haya quedado limitado, como en tantas ocasiones, a esa ancestral y recurrente fórmula que se conoce como “circo para el pueblo”, retransmitido en directo en sus diferentes fases por radio y TV.
En resumen,  es fácil concluir en que no somos todos iguales ante la ley, aunque, con el engaño como telón de fondo, así lo proclamen las Constituciones, la Declaración Universal de los Derechos Humanos o el sursuncorda.



viernes, 10 de febrero de 2017

TODO SOBRE PODEMOS (II)

Con frecuencia se imponen los sentimientos a la razón, aunque esa confusión nos guíe hacia la frustración, a la indiferencia o, incluso, al ostracismo. Pero la imperfección de esta especie nuestra, a veces, nos hace persistir en ese camino emprendido, o permanecer en una postura tomada de antemano, tal vez por la necesidad de buscar la seguridad de la que se carece y por el miedo a la desconexión con los demás individuos.
Sea el siguiente un claro ejemplo de lo que digo, en un contexto político de rabiosa actualidad. El PSOE es una formación antigua que ahora ofrece su verdadera cara. Ha permanecido en la escena política como una aparente fuerza de “izquierdas”. En estos últimos tiempos, se ha convertido en el baluarte del PP, dándole su apoyo para que gobierne. Además, el partido carece de dirección, hay posturas claramente enfrentadas y una verdadera lucha por el poder y el control del grupo. Sin embargo, el apoyo electoral permanece casi inmutable desde antes de que tuvieran lugar todos estos hechos. Lo razonable sería que, ante tales circunstancias, los resultados de las elecciones generales de 2015 y 2016, en torno al 22%, sufrieran una fuerte bajada. Las pasiones y los vicios en la conducta se imponen a la razón.

El caso de Podemos es algo más complejo. En esta ocasión se cumple una doble condición. Por un lado, ha defraudado a tantas y tantos que confiaban en una nueva formación política que, con sus propuestas iniciales, se alejaba de los enquistados partidos que se han repartido el poder político desde el 78. Eso les proporcionó un enorme ascenso en el terreno electoral, en un corto periodo de tiempo, pero ese crecimiento, casi exponencial, se ha frenado y, es posible que ese apoyo disminuya. Sin embargo, a pesar de todo lo que está ocurriendo, lo que abordaremos con más en detalle después, por razones análogas a lo que ocurre con el PSOE, consolidará un nivel de votos cada vez que nos convoquen a elecciones. Digo esto aunque, a veces, haya podido dudar de su posible desaparición, entendido en un sentido hiperbólico.

Bien es cierto que la aparición de Podemos allá por 2014, removió socialmente los cimientos de una práctica política anquilosada. De estas cosas que ocurren en este tipo de sociedades, marcadas por lo aleatorio, la suerte y la mano de la diosa fortuna, ocurrió que Podemos se convirtió muy rápidamente, como hemos señalado, en una formación con un importante respaldo popular. IU lleva cuarenta años intentando jugar ese papel de representación popular y no lo ha conseguido aunque su presencia ha sido mucho menos “agresiva” que Podemos en su irrupción.
El deseo de cambio de amplios sectores fue el acicate necesario para que prendiera esa llama que cegó a seguidores y detractores, impidiendo que entonces fuéramos capaces de hacer un acertado análisis  sobre la presencia de Podemos, su origen, su trayectoria y su capacidad para llevar a cabo aquello que, inicialmente, proclamaban. Cada día que pasa, con su inacción institucional, con el exceso de palabrería -hasta la extenuación- y sus luchas internas –hasta la sangría dialéctica-, disponemos de muchos más datos para el análisis, ahora que, además, aquel fuego se va convirtiendo en cenizas y ese candor se convierte en una visión más realista.

Podemos surge en un despacho cuyos fundadores son un grupo de jóvenes profesores universitarios en su mayoría contratados, es decir, sin plaza fija. Nada que ver con el nacimiento y composición de formaciones de corte obrerista entre los que destacan el PCE y todos los partidos europeos de análoga ideología. La naturaleza de este grupo da lugar a que gran parte de sus seguidores sean jóvenes, y no tan jóvenes, con un perfil determinado, caracterizados por un alto nivel de cualificación, aunque muchos de los jóvenes se encuentren en una situación laboral precaria.
Tal vez algunas y algunos llegaron a pensar que la trasformación estaba en marcha, ignorando que una trasformación radical, un verdadero cambio es fruto de una revolución a través de la cual se arrebata el poder a los que lo tienen. La historia nos muestra esto que señalo si pensamos en la Revolución Francesa, la Bolchevique o la cubana. Sin embargo, cuando se han intentado cambios desde dentro del sistema se ha fracasado, eliminando de forma radical a los demócratas que lo intentaron. Tales son los casos de Chile y del Frente Popular al final de la Segunda República en España.

En estos días, previos a su asamblea general, los encendidos ataques mutuos y las recíprocas descalificaciones van en aumento. Algo singular, incomprensible y verdaderamente sorprendente sin que sea posible descubrir cuáles son los verdaderos motivos. Pase lo que pase en Vistalegre, el partido ha reventado ya. Ante esta situación cabe preguntar: ¿en esa ruptura han intervenido agentes externos o son ellos mismos los que se han liado a bofetadas, fruto de la torpeza? Cabría pensar que esta clase dominante nuestra, caracterizada por esa mentalidad retrograda y carpetovetónica, se asustara mucho y comenzara a maquinar algún tipo de estratégica para dinamitar, por cualquier medio a esa naciente y novedosa formación. ¿Cabe, pues, la posibilidad de infiltrados para romper Podemos? Parece ingenuo pensar que ellos por su cuenta se empleen de esa manera. Si así fuera es difícil calcular el grado de estupidez de la plantilla dirigente.
Aunque manifestamos algunas dudas, fruto del análisis ya sí que es posible obtener algunas conclusiones. Podemos podrá mantener un cierto apoyo electoral durante bastante tiempo, pero ha perdido la posibilidad de ser el partido más votado, tal como eran sus pretensiones. Por otro lado, aunque consiguiera mayoría suficiente para gobernar, jamás será capaz de trasformar el sistema desde dentro para eliminar la injusticia y la desigualdad, y otorgar fuerza y poder a las clases populares.



sábado, 4 de febrero de 2017

TODO SOBRE PODEMOS (I)

Lo que está ocurriendo ahora entre los cuadros de Podemos no es nuevo. Hace ya casi un año que también se producían dimisiones en la cúpula, abandonos masivos y enfrentamientos entre sus dirigentes. Sospechábamos, ya por entonces, que Podemos, en última instancia, podría ser dinamitado desde dentro (*). A mediados de 2016, manifesté mis dudas acerca del futuro de este grupo: “Podemos se encuentra en la cuerda floja con la duda de si estarían dispuestos a intentar defender unos verdaderos valores anhelados por la izquierda  y convencer con sus propuestas, o de que otros valores son posibles; con la duda de si sus apoyos populares irán en aumento; con la duda  de si, en el corto o medio plazo, pudieran desaparecer de la escena política” (**).
Bien es cierto que en estos días los medios se están “cebando”, al hilo de las peleas entre unos y otros jefes de filas y de las dimisiones de otros y otras. Los daños que todo ello pueda acarrear a esta formación nos hace pensar si esto será estrategia, o, sencillamente, torpeza extrema de los protagonistas de estas acciones. Cabría esperar que todo este tipo de escaramuzas lo hicieran para ocupar a los medios buitres y mantenerse en el candelero. Parece arriesgado porque es muy difícil buscar el equilibrio entre la publicidad y la presencia en las emisoras de radio y TV y los perjuicios que esto les pueda acarrear. Sin embargo, me inclino por la falta de sensatez, por la inmadurez política, por el deseo de protagonismo y, si me apuráis, por la ambición de los dirigentes de este partido.
Sólo les faltaba a los elementos que dirigen esta plutocracia, y a sus serviles protectores, que estos de Podemos se pongan a parir entre ellos. Carnaza para esos medios que constituyen uno de los pilares de este sistema.
En varias ocasiones he manifestado que cuando se barrunta que el poder de quienes lo ostentan puede quebrar, no dudan en tomar medidas desorbitadas y desproporcionas a los efectos que algunos acontecimientos pudieran producir, o algo parecido. Es el caso de la irrupción de Podemos.
Podemos aparece en escena a raíz de las protestas ciudadanas entre las que destaca el movimiento 15M. Una aparición oportuna, u oportunista, del citado grupo constituido en partido político. La evolución de Podemos es más que constatable. Una evolución que más que un lógico proceso de adaptación han sufrido una verdadera metamorfosis, ¿o es que todo ha sido una farsa desde el principio? Quién te ha visto y quién te ve, o la sombra de lo que eras, o lo que decías que eras, parafraseando al insigne Miguel Hernández. 
Las propuestas iniciales encandilaban a amplios sectores sociales lo que propició un rápido crecimiento electoral. Sin embargo, más adelante, comenzaron a divagar pronunciándose como socialdemócratas y, posteriormente, no se definen, ni ideológicamente, ni siquiera políticamente. Lo que si se desprende de sus declaraciones es que asumen el sistema socioeconómico vigente. Apuestan por el crecimiento, señalando que una subida de salarios potenciaría el consumo y, en consecuencia, el crecimiento, tal como lo entiende el capitalismo. No apuestan, por el contrario, por un modelo sostenible, con todo lo que ello conlleva.
Las actuales diferencias internas se centran en la acción institucional, defendido por unos, versus conjugar ésta con la acción en las calles, pero todo se queda en propuestas teóricas. Su presencia en el Parlamento deja mucho que desear para quienes les votaron. Se han dejado arrastrar por los partidos convencionales. Muchos esperábamos acciones más contundentes. Sus 71 diputados podrían dar mucho más de sí, pero la fuerza se les va en discusiones bizantinas entre unos y otros dirigentes.
Cada vez, recurren, con más frecuencia, a las prácticas que llevan a cabo los partidos clásicos: incorporan a sus listas a “famosos” de uno u otro signo, lo que aleja a esta formación de esa vocación popular de la que presumen. La posibilidad de que sus afiliados y adscritos puedan votar a los dirigentes, no deja de ser una simple táctica que desvirtúa un proceso verdaderamente democrático. Por un lado, los candidatos vienen dados, aunque se pueda votar a elementos de varias listas. Por otro, la mayor parte de ellas y ellos son desconocidos para la mayoría de los votantes. Las líneas políticas las definen sus dirigentes. Puedo garantizar que ha habido propuestas desinteresadas de colaboración de personas de talante progresistas, y no han tenido a bien ni siquiera escuchar sus intenciones. Sólo admiten o buscan a gentes conocidas, aunque eso no les aporte gran cosa o, incluso, les perjudique.

La fuerza y el apoyo con el que contaban inicialmente se van desvaneciendo. Hace unos días asistí a una reunión convocada por el grupo municipal, próximo a Podemos, de mi localidad. Los masivos encuentros de tiempos atrás difieren de la raquítica asistencia a esta última reunión.
Aún a pesar de esa actual indefinición, socialmente se les ubica en la izquierda trasformadora, por lo que se ven afectados por la inestabilidad y por el esfuerzo para demostrar que pueden gobernar, algo que no se le exige a los que sirven de barrera de contención del poder real. Si a eso le añadimos las luchas internas y, como consecuencia, el desencanto de sus votantes no estamos ahora en condiciones de augurar un futuro demasiado halagüeño para esta formación, contrariamente a lo que hemos manifestado en otras ocasiones.  
Quiero, finalmente, manifestar mi preocupación por la deriva que pueda tomar, o que ya ha tomado, este grupo. Algo que surgió inyectando fuertes dosis de esperanza a determinados sectores sociales, deseosos de un significativo cambio político, puede dar al traste con esa confianza puesta en una nueva formación que pretendía romper con eso que, ellos mismos, llamaban el régimen del 78. Aunque, muchos pensamos que es fácil ser arrastrados por la ingenuidad, porque romper con este modelo desde dentro, y no ser engullidos por él, es prácticamente imposible.




domingo, 15 de enero de 2017

EN ESPIRAL

No quiero hacer un resumen de escritos o pensamientos anteriores. Tampoco quiero iniciar una nueva etapa, animado por el comienzo de un nuevo año. Los finales de año y los comienzos tienen un carácter convencional. Este cambio podría tener lugar en el solsticio de verano o en cualquier otro momento del ciclo astral durante el cual el planeta da una vuelta completa alrededor del sol.
El interés por seguir escribiendo, poniendo al descubierto un puñado de ideas, no tiene otra intención que la de aportar algo de luz a la compleja forma de vida que, en su conjunto, vive la humanidad. En el análisis que hacemos, cabe la denuncia, intentando poner en evidencia la tremenda desigualdad entre unos lugares y otros del planeta, y entre unos grupos sociales y otros dentro de un mismo país. No suelo quedarme en lo más superficial, sino profundizar en lo que observamos para descubrir las causas por las que los comportamientos humanos son así. Inevitablemente, en ocasiones el análisis se puede confundir con la crónica política por aquello de la cantidad de acontecimientos que tienen lugar y que, en consecuencia, hay que incorporar.
En ese afán de llegar al fondo, a la razón de ser, más bien a la sinrazón, los escritos cortos, en forma de artículos o de post, funcionan como si se tratara de una espiral, pero con unas líneas trasversales que cruzan cada uno de ellos.
Uno nunca encuentra la forma definitiva de describir hechos, causas, ideas, etc. Por eso, se incide en los mismos asuntos, a veces para matizar, a veces para complementar. Pero por el momento, como señalo, sigo sin encontrar definitivamente las claves por las cuales la vida en este planeta trascurre de esa manera. La cruda realidad obliga, a veces,  a parapetarte tras una máscara para poder seguir navegando por este árido terreno. Aunque, personalmente, intento no llegar a situaciones programadas y generalizadas, entiendo que los individuos, convertidos en masa, se evadan a través de viajes, deportes y otras actividades propuestas por quienes tienen interés en que se haga de todo, en la medida de sus posibilidades, menos pensar.

Instalados en esa espiral a la que metafóricamente  hacemos referencia, intentaré de nuevo expresar, lo más claro posible, las inferencias del análisis de lo que estamos viviendo, procurando aportar algo nuevo a todo lo que ya he podido contar a lo largo de varios años.
Como he señalado, nos invitan permanentemente a que nos  distraigamos. Distracción en doble sentido: divertirnos y abstraerte de la realidad. Pero la tarea de quienes nos atrevemos a analizar y a denunciar la sinrazón, la injusticia y la desigualdad, nos obliga a salir de ese engranaje social, subvirtiendo el rol que el poder otorga a cada cual.
Ciñéndonos, exclusivamente, a lo que se conoce como mundo desarrollado, y más concretamente a este país nuestro, observamos como intentan mantener la estabilidad social potenciando la insolidaridad, la indiferencia y la falta de conciencia. Los medios de comunicación son hoy día el instrumento más potente y eficaz para conseguirlo. Quienes controlan la sociedad han conseguido que la mentira pase a la categoría de normal. A través de la mentira, la manipulación y la inconsciencia intentan mantener algo insostenible. La actual situación, tanto mundial como local, es como una enorme bomba de relojería. Puede ocurrir que el reventón se produzca de manera global, o país por país, si no se pone remedio. Difícil. Volviendo de nuevo a un símil, en este caso un castillo de naipes, pudiera ocurrir que este entramado comenzara a hundirse paso a paso, de forma incontrolada.

La acumulación de capital en muy pocas manos, la progresiva falta de ocupación laboral para el sustento (ya no digo para el consumo), la cada vez menor relación entre población ocupada y no ocupada, el deterioro progresivo del medio ambiente, entre otras nuevas circunstancias, requieren, en buena lógica, un nuevo modelo en el que, fundamentalmente, haya un reparto de la riqueza, se frene el deterioro del medio ambiente y, en suma, se imponga un sistema justo y sostenible. Pero el actual sistema se resiste a ser sustituido. Es como un edificio abandonado que poco a poco se va deteriorando, pero que para su sustitución se necesita una demolición controlada. Pero parece que no caben cambios desde dentro y que no existe fuerza revolucionaria para transformarlo. La actual condición humana no parece el mejor caldo de cultivo para el cambio. El desarrollo del capitalismo ha generado nuevos contravalores distintos a los que ya existían. Al instinto de dominio, al egoísmo, a la venganza, al enfrentamiento y a la desigualdad hay que añadir el afán de enriquecimiento, la ambición, la codicia, la insolidaridad y la indiferencia. Por estos motivos estamos avocados a vivir tiempos de precariedad, de incertidumbre y de desasosiego.  Alguien tiene que decir estas cosas.

viernes, 6 de enero de 2017

DE COALICIONES, DE PARTIDARIOS Y DE DETRACTORES

En estos días en los que termina un año y comienza el siguiente, es frecuente, abundante, las comidas y cenas especiales, los encuentros con familiares que viven lejos y las invitaciones para “tomar una copa” como vulgarmente se dice. Tuve la oportunidad, por invitación que agradezco, de asistir a una de esos encuentros con amigos y excompañeros de partido. La mayor parte de ellos siguen militando en Izquierda Unida, fuerza política que yo abandoné en el año 2000, en la VI Asamblea, aunque mantengo buenas relaciones con muchos de sus afiliados. Pensaba que el grupo de militantes y simpatizantes de mi localidad eran de los pocos que estaban de acuerdo con la alianza Podemos-IU con la que fueron juntos ambas formaciones a las últimas elecciones generales. Coalición políticamente correcta, aunque los resultados no fueron tal como se esperaba.
Sin embargo, me sorprendieron aquellos con los que mantuve alguna conversación, cuando criticaban con dureza, impregnada de mofa y socarronería, a esa unión y a los dirigentes que optaron por esta fórmula. La crítica y el desprecio a Podemos estaban a la orden del día en cada uno de los pequeños círculos en los que participé. En julio del año pasado, publiqué un artículo en el que analizaba los resultados del 26J (http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/2016/07/los-resultados-del-26j.html) y echaba cuentas de la pérdida de votos de la unión Podemos-IU. ¿De quién eran los votos perdidos? ¿Dónde fueron a parar? El tiempo y las manifestaciones de múltiples afiliados y simpatizantes de IU me han dado la razón.
A mi modo de ver, simplificando, es posible establecer dos grupos de los “renegados” que han renunciado de sus propias siglas.

Por un lado están aquellas y aquellos que buscan la “pureza” y las esencias de la izquierda, de esa izquierda ya desdibujada, en la creencia de que Podemos adultera esa izquierda fantasma en la que ellos y ellas creen, ubicados, tal vez, en esa especie de burbuja onírica que ha servido de refugio a quienes huyen de la cruda realidad y de la necesaria visión para darse cuenta de que la revolución, de momento, no es posible.

Hay otro grupo de personas que se han hecho mayores, que han prosperado económicamente, pero mantienen la proximidad a IU e, incluso, la militancia. Un sector social que nada tiene que ver con la ideología y los valores que proclamaban y defendían aquellos jóvenes que, procedentes del PCE, pretendieron abrir el ideario inicial para incrementar el apoyo electoral, justo lo que han intentado hacer ahora Garzón y los suyos.
Tal vez estos segundos son los que han convertido IU en esa fuerza de débil ideología, alejada de los intereses de la clase trabajadora.  Ya en el año 2000, en la mencionada VI Asamblea, descubrí a los que hacían de esto de la política su profesión, a pesar de tratarse de un partido minoritario. El oportunismo de gran número de los participantes y los pactos a cualquier precio con tal de seguir viviendo del cuento fueron pieza clave para que abandonara la coalición. Tal vez por ignorancia o ingenuidad, aquella fue la primera vez que descubrí lo que era la casta. Yo deduzco que, en el fondo, les interesa que sigan gobernando los “constitucionalistas”  (PP más PSOE) porque salvaguarda sus intereses. Muchos de esos falsos militantes de “izquierdas” son verdaderamente opuestos al progreso. Son esos que se han convertido en un sector privilegiado, que los domingos de elecciones se ponen el sombrero de “izquierdista”.

En realidad, ambos dos grupos coinciden en el desprecio y la crítica a la alianza electoral, con ataques al grupo Podemos de mayor calado, y con más daño, que el que puedan hacer los sectores más reaccionarios de este país. 
La pérdida de ese millón de votos procedentes de estos grupos, sin duda, hará pensar a Podemos y a los dirigentes de IU afines a la alianza. La historia ha demostrado que IU, por si sola, no ha conseguido nunca una representación significativa. Con J. Anguita como Coordinador General alcanzó el máximo de diputados: 23. Luego con Llamazares, por sus declaraciones, reticente con la citada alianza, se llegó a la ridícula representación de uno y, después dos diputados. De no buscar la unión con Podemos, y los grupos que se presentan como más progresistas, tienen poco futuro.


Últimamente, en ciertos círculos, se oye que IU intenta absorber a Podemos, por aquello de que los dirigentes de este grupo proceden del PCE. Para mí, esto carece de credibilidad, pero siempre es conveniente dejar una puerta abierta en esto de la política. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

Y LOS ÁNGELES DEL AVERNO LLEGARON A LA TIERRA (Cuento de invierno)


El reino de Belcebú es extenso y oscuro. Los recursos fósiles se agotan. El fuego eterno se apaga poco a poco. Los penados, los que allí se encuentran, se aburren. Aquello ya no es lo que era, cuando les abrasaban sin misericordia. Ahora, los ángeles soldados tienen que recurrir a nuevas técnicas de tortura. De vez en cuando, a los que han sido condenados a las penas máximas les castigan aplicándoles una especie de “bota malaya” durante un par de horas, o dándoles un par de tizonazos con las escasas ascuas que aún les quedan. Luego el aburrimiento eterno. Tal vez esa sea su mayor tortura. Un grupo rebelde, que en el otro mundo fueron los mayores represores, incitan a la subversión. Quieren que vuelva ese fuego que les abrasaba día y noche. Se sienten merecedores del castigo por su comportamiento en su otra vida. Ahora se arrepienten, ahora se sienten culpables. A buenas horas. Por eso reivindican el fuego eterno.
Lucifer, apodado Belcebú por sus lacayos, no sabe cómo atajar el problema. Y quiso que se buscaran nuevos recursos para aplacar a los revoltosos. Y quiso que una comisión de sus huestes saliera de aquel infierno y buscaran nuevos recursos para continuar con esa hoguera abrasadora, o nuevas formas de tortura que animaran aquello que estaba en plena decadencia.
Y quiso el destino que esos infernales agentes aterrizaran en un pequeño planeta conocido en el resto del universo como Tierra. Su cualidad cuasi divina les permitía desplazarse sin problemas de un lado a otro con total velocidad. Allí se encontrarían con lo que no esperaban. Mira por donde, su primer aterrizaje fue en tierras de Siria. Muerte, destrucción, hambre, desolación y miseria imperaban en ese territorio. Esto fue suficiente para que ellos pensaran que habían llegado a otro infierno de mayor crueldad que la de aquel de donde procedían. Pero fue sólo el principio.
Con esa facilidad de desplazamiento de la que estaban dotados, llegaron a lo que aquí conocemos como Palestina y comprobaron que se trataba de otro pueblo masacrado. Después visitaron otros asentamientos de hombres, mujeres, niños y niñas sin hogar, hambrientos, enfermos, morando en condiciones infrahumanas.  Huyendo de aquel horror, y tomando altura, por esa cualidad suprahumana,  vieron caravanas de miles y miles de personas en busca de refugio en países ajenos a sus lugares de origen. Más tarde, volvieron a aterrizar en la zona ribereña del Mediterráneo. Allí vieron como jóvenes africanos se desgarraban sus carnes en horribles vallas artificiales construidas por otras personas.
Escandalizados por todo lo que vieron se pusieron en contacto con su superior. Ya se sabe que tratándose de seres extraterráqueos no requieren de sofisticadas tecnologías para contactar. Y le contaron brevemente lo que habían visto. “Queremos volver de inmediato, esto es insoportable”, decían quienes en otros tiempos atizaban el fuego sin pudor. “De eso nada”, les respondió Belcebú. “Hay que investigar quiénes son los causantes de todo eso”.
Obligados por el jefe, decidieron visitar lo que se conoce como los lugares más desarrollados del planeta. También allí se sorprendieron por las injustas formas de vida de sus habitantes. La desigualdad como dinámica de vida. Unos tanto y otros tan poco. Las sociedades controladas y dirigidas por los poseedores del dinero. Ausencia de conciencia en las masas. Indiferencia, irracionalidad, manipulación, intoxicación a través de todos los medios disponibles. La tecnología al servicio de los dominantes y, a la vez, instrumento alienante para una sociedad anestesiada.
Descubrieron que se había puesto en marcha un proceso para acumular sus riquezas y guardarlas en lugares distintos a sus países de origen. Lugares que han dado en llamar “Paraísos fiscales”; y todo aquel que dispone de una cantidad importante de dinero utiliza esta vía. Luego lo que se conoce como ingeniería financiera, una forma de encubrir la realidad y de evadir impuestos. La insolidaridad en estado puro. Insolidaridad de los que más tienen con los pobres de su país y con todas aquellas olvidadas personas de los países que habían visitado anteriormente.


En su informe final, resonaban términos tales como guerra, muerte, destrucción, miseria, terrorismo, corrupción, desigualdad e insolidaridad. Desolación. Descubrieron un nuevo infierno, un infierno cargado de diferentes modos de injusticia, de tortura. Un nuevo infierno contra el que no podían competir. Enterados de todo lo que les contaron, los dirigentes del averno decidieron cerrar definitivamente las puertas de ese virtual lugar de donde procedían los agentes espías. Ese infierno con el que han atemorizado durante siglos a la ignorancia de los pobladores de este planeta, pero que lo que les aterroriza ahora es lo que se cuece dentro. 

domingo, 20 de noviembre de 2016

EL PSOE HA MUERTO: VIVA EL PROGRESO

Llegados a tal extremo, a la minoría farisaica del sanedrín del PSOE no le ha quedado más remedio que mostrar su verdadera cara, sin importarles que el partido se haya hecho trizas. ¡Qué más les da!, ellos ya han obtenido pingües beneficios, mintiendo al pueblo y a los militantes de buena voluntad. Quienes escriban la historia oficial, la crónica política, contarán a nuestros descendientes los hechos a los que asistimos de manera simplista: “el Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, dimitió, M. Rajoy fue elegido Presidente del Gobierno por segunda vez con el apoyo de los socialistas y de un nuevo partido conocido como Ciudadanos”. O algo semejante. Así de plano nos lo han contado siempre, y eso los más objetivos. Ha sido necesario recurrir a la historia no oficial y al análisis para descubrir las razones por las que la humanidad ha seguido una trayectoria tan errática.
Los o las que cuenten los acontecimientos a los que estamos asistiendo no dirán que cuando Pedro Sánchez estaba decidido a dar un giro a la política conservadora de las últimas décadas, fue defenestrado de forma impúdica por sus propios compañeros. No contarán que complotaron, utilizando las más siniestras estratagemas; que aquellos a los que él mismo había elegido para la dirección del partido, le traicionaron: la mitad de la ejecutiva dimitía para forzarle a dimitir a él, como así ocurrió. Un trabajo sucio que saca a la luz la extrema pobreza humana de aquellos y aquellas que fueron manejados por los que deseaban venganza, por aquellos y aquellas que mantienen una falsa imagen ante una sociedad ingenua o ignorante. Se cargaron a Sánchez, y de paso al partido al completo. ¿Qué recompensa tendrán?, ¿se conformarán con un simple asalto a la dirección del partido? Poca cosa. Tal vez haya mucho más detrás de todo esto. Algo nos imaginamos, pero es el lector el que debe reflexionar a partir de estos datos.
Después de estos acontecimientos, el partido queda destrozado. Pero los destructores parece que piensan que, antes o después, se recompondrá. Deben pensar que el paso del tiempo cerrará las cicatrices, en la creencia de que los individuos son manipulables. Miserables premisas para la reconstrucción. Bien es cierto que la buena voluntad de algunos podría jugar un importante papel en la remontada. Una sincera ideología y un deseo de no querer perderlo todo, podría ayudar a aupar a los nuevos dirigentes. Sin hacer nada, el PSOE mantiene un suelo que siempre les apoyará en las elecciones. Cuatro maniobras les permitirán recuperar parte de las pérdidas que inicialmente hayan sufrido. Los conspiradores dejarán un tiempo muerto para desactivar a los críticos, promocionarán a un candidato o a una candidata y, posteriormente, convocarán un congreso, con la intención de que todo siga igual que antes de las acciones llevadas a cabo por el atrevido Sánchez. Lampedusa tan vigente ahora como hace cien años.
Sin embargo, los ingenuos portavoces de los protagonistas del atropello son poco lúcidos, o se conforman con que este grupo político se mantenga en la oposición sine die. En sus declaraciones señalan que el PSOE volverá a ser de nuevo la alternativa de gobierno al PP. Creen, o eso parece, que se volverá al pasado en donde dos partidos se alternaban cada dos legislaturas sin la necesidad de pactar con otras de las nuevas fuerzas políticas. No saben, o no quieren saber, que Podemos está aquí para quedarse; que, por muchos que sean los ataques de uno u otro lado, seguirá ocupando un amplio espacio en el panorama político, que el PSOE jamás conseguirá gobernar sin un pacto con Podemos, las confluencias e IU. Pero los que controlan actualmente el partido jamás llegarán a ese acuerdo.
Caben, pues, dos salidas a la actual situación que afectarán, en cualquier caso, a la ciudadanía en su conjunto, aunque en manos de los ciudadanos está la posibilidad de seguir con gobiernos reaccionarios, contrarios a la defensa de sus intereses, o votar por un cambio que les favorezca.
La peor de estas dos salidas consiste en la unión de PP y un PSOE con una dirección como la que intentan fraguar. A lo que estamos asistiendo ahora es un ensayo de lo se pudiera consolidarse en el futuro. Así, contaríamos con un PP fuerte y un PSOE muerto, en el sentido de convertirse en el partido muleta, sin ninguna posibilidad de ser jamás el grupo más votado. Triste panorama.
El mejor camino para la mayoría sería la alianza de un partido socialdemócrata con Unidos Podemos. Para ello sería imprescindible llevar a cabo alguna de estas dos actuaciones. Una, que en el próximo congreso del PSOE ganara la alternativa progresista, si es que la hay, y se uniera la izquierda. Otra, la división del partido, dejando a todos los viejos y jóvenes carcamales con sus siglas y sus contradicciones: PSOE, ni socialista, ni obrero.
En el caso, probable, de que el congreso lo gane la opción conservadora, animamos a Sánchez, y a los que piensen como él, a que den los pasos que consideren oportunos para caminar hacia posiciones de progreso, mediante la creación de una nueva formación. Desde estas líneas proponemos nombres para ese nuevo partido: Partido Socialista (a secas), Partido Socialdemócrata, etc. Sería conveniente aprovechar el actual descontento de algunos políticos, de gran parte de la militancia y de sus desconcertados votantes.
Aunque estoy convencido de que la puesta en práctica estas propuestas son las únicas que pueden servir para avanzar hacia posiciones de progreso, también lo estoy de que las posibilidades son escasas. Podría ser que este texto nunca llegue a las manos de quienes pudieran ejecutarlas, aunque más difícil es encontrar una botella tirada al mar con un mensaje, pero a veces ocurre que alguien la encuentra.



domingo, 6 de noviembre de 2016

NUEVOS OPIOS PARA EL PUEBLO

Con carácter general
El desequilibrio socioeconómico cruel e irracional al que da lugar un modelo de convivencia como el que ha padecido hasta ahora la humanidad, ha estado siempre ligado a fórmulas alienantes. Evidentemente, estas fórmulas han sido compañeras de viaje de métodos más expeditivos que, como si de un círculo de fuego se tratara, han protegido a las clases dominantes a lo largo de toda la historia, evitando que los dominados protagonizaran cualquier tipo de trasformación o de cambio a su favor. El sometimiento inhumano de la esclavitud, el uso de la fuerza física, la persecución política, el encarcelamiento y la muerte  son algunas de las acciones llevadas a cabo a través de los instrumentos que el sistema, a lo largo del tiempo, ha creado para su propia protección y supervivencia: los ejércitos, las fuerzas del “orden”, la ley, etc.
Además, como hemos señalado, ha sido necesario imbuir al pueblo en prácticas irracionales  de autorrepresión  que le permita alejarse, en la medida de lo posible,  de la triste realidad que ha padecido y que padece, y les haga perder la conciencia real de su propia existencia. Las religiones, y en particular las de corte cristiano, han sido en otros tiempos piezas clave, jugando un importante papel enajenador en civilizaciones y sociedades como la nuestra, en las que, habitualmente, centramos el análisis.
Ahora, cuando esas religiones tienen menos influencia en la tarea enajenante, nuevos opios aparecen en la escena para mantener las cotas de irracionalidad que el sistema requiere. El desarrollo tecnológico es aprovechado con enorme eficacia para llevar a cabo esta labor. La clase dominante ha sabido hacer un excelente uso de ciertos inventos y de ciertas prácticas. Los grandes medios de comunicación como canales de distribución y los deportes como “espectáculo” de masas constituyen el marco adecuado para distraer y embelesar a la ciudadanía. En particular, el binomio TV-fútbol se ha convertido en la droga legal más poderosa que, para mayor facilidad de consumo, se expide a domicilio.  Nuevos opios para el pueblo (los mencionados y otros tantos, asociados a una pseudocultura) han venido a sustituir o a complementar a esas viejas prácticas religiosas que, sin dejar de cumplir su función, han quedado un tanto obsoletas, a pesar de las modernas intentonas de revitalización.

En lo concreto
Los grandes medios de comunicación privados están en manos del gran capital. Los públicos están al servicio del grupo político que gobierna. Poco a poco, ciertos sectores sociales van despertando del letargo en el que hemos permanecido durante tanto tiempo. Nos vamos dando cuenta de que el poder real es el poder económico, cuyos componentes se esconden tras una serie de poderes de segunda entre los que se encuentran los mass media. No se escapa ninguna cadena, ningún periódico. Con la cuartada de la libertad de expresión se permiten hacer y deshacer al antojo de sus amos. Lo que en otros tiempos se convirtió en el diario de la mayor parte de la progresía de esta sociedad nuestra, El País, se ha convertido, junto a la emisora hermana, la SER, en el instrumento más reaccionario. Tal vez nos han estado engañando durante décadas, tal vez siga engañando aún a ingenuos, a pesar de la contundencia y la evidencia con la que está actuando en estos últimos meses. Cualquier signo de cambio es cercenado de inmediato.  El grupo PRISA ha defenestrado a Pedro Sánchez, provocando que el PSOE salte por los aires.
En estos días les toca a los de Podemos. Un hecho insignificante se ha convertido en la noticia de primera página en periódicos, radios y televisiones. No quieren que Ramón Espinar -ayer desconocido, y hoy conocido en medio mundo- sea el dirigente de Podemos en la Comunidad de Madrid. Los de la izquierda real deberíamos  aprender y reforzar nuestra confianza en este grupo político. Las agresiones que sufren, y las que sufrirán, son tan desproporcionadas y burdas que les legitima como grupo diferente a los que se alían para defender a los de siempre.
Decimos que todos los grandes medios están en manos de la oligarquía. Todos. Algunos son más peligrosos que otros. La Sexta es la cadena que ven los que huyen del “Sálvame” y otros programas semejantes, pero este canal pertenece al grupo Planeta, lo mismo que el diario La Razón.  Un tal Ferreras, a la sazón actual director de la emisora, junto a toda su comparsa, ha insistido hasta la saciedad en el asunto “Ramón Espinar”, utilizando la mentira y las más sucias maniobras capciosas. Sus antecedentes laborales hay que situarlos en la SER y en el Real Madrid. Excelente Palmarés. Afortunadamente, cada día que pasa disminuye el número de hombres y mujeres de izquierdas que siguen sus tediosos programas, que, sin reparos, podemos ubicarlos en lo que vulgarmente se conoce como “TV basura”.
 Es vergonzoso, indignante, desesperante que individuos que tienen unos ingresos desorbitados se permitan el lujo de arremeter contra un joven que obtuvo unas insignificantes ganancias en la compra-venta de un piso de 50 metros cuadrados. Espinar y otros dirigentes han quedado “tocados” por este asunto que seguirá en el candelero y será estrujado  hasta la última gota, hasta su total extenuación. 

Epílogo
La pregunta a los de Podemos es esta: ¿es que no sois capaces de contrarrestar estos ataques rebuscando en las miserias de esos lacayos, que miserias hay a porrillo? Por fortuna, las redes sociales están a vuestra disposición. Por otra parte, podéis aprovechar vuestras apariciones en los medios y dar la vuelta a las agresiones que sufrís. En aras de combatir la manipulación, algunos lo agradeceríamos.