martes, 18 de abril de 2017

UN SISTEMA SOCIOECONÓMICO AGOTADO: CONTRADICCIONES Y TRANSFORMACIONES

Hace ya algunas décadas que muchos, entre los que se encuentran notables pensadores, decimos, con distintos enunciados, que el actual sistema socioeconómico está agotado, agónico, que nos encontramos en el comienzo del fin, etc., aunque transcurren los años y parece que no pasa nada suficientemente significativo que haga visible ese agotamiento, pero sí que pasa, lo que ocurre es que la lentitud de la degradación y la adaptación del pueblo al momento hace que las trasformaciones no sean percibidas desde dentro del proceso transformador. Es como estar en el ojo del huracán. Y es que, en otras ocasiones, los grandes cambios económicos y sociales han ocupado siglos hasta materializarse por completo la siguiente etapa. Pensemos, por ejemplo, en el paso del Feudalismo al Capitalismo.
Desde el año 2011, hemos enunciado, y repetido hasta en dos ocasiones más, algunos escritos con el mismo título: “Un sistema agotado”, en el año 2011, en el 2013 y en el 2016. Ahora volvemos a ese mismo enunciado, porque es este un asunto inagotable. En este caso, a través del análisis, aportaremos datos suficientes para comprobar que se están produciendo grandes transformaciones y se están agudizando las contradicciones del sistema capitalista. Sin embargo, es el propio sistema el que se encarga de que los individuos de este tipo de sociedades vayan asumiendo sin sobresaltos las nuevas condiciones vitales, apoyándose, los que mandan, en la debilidad intelectual y emocional de aquellos. Es más fácil convencer desde la neoderecha con una oferta de diversión, mientras se pueda, que con posiciones de lo que se conoce como izquierda. Es preferible optar por el consumo, los viajes, las vacaciones, la fiesta, etc., que con la austeridad, la sostenibilidad, la igualdad, la solidaridad, etc. Por eso las posiciones de izquierdas, como hemos señalado en otras ocasiones, son abstractas, laboriosas e inestables (véase el caso griego y, en general, el declive de las izquierdas europeas). 
He aquí, de forma esquemática, las  contradicciones y las transformaciones que, a día de hoy, consideramos más relevantes.

Contradicciones
a)      La principal contradicción del actual sistema es la intención de crecimiento permanente en un entorno natural finito. El agotamiento de los recursos fósiles y forestales es ya un hecho. Selvas y bosques son esquilmadas para buscar, a la desesperada, otros recursos.  Ese permanente crecimiento, sin medidas de control, está contaminando el planeta por tierra, mar y aire. El cambio climático ya es también un hecho.
b)      La automatización de los procesos, el uso de potentes ordenadores y aplicaciones informáticas y los múltiples sistemas de comunicación, fruto de lo que vulgarmente se conoce como Tercera y Cuarta Revolución Tecnológica, está eliminando de manera exponencial, mano de obra cualificada y no cualificada de las grandes empresas productoras del sector de la metalurgia y de los servicios.
c)      La superproducción de productos y servicios requiere una sociedad consumista. Sin embargo, el poder adquisitivo global es cada vez menor. Lo que puede degenerar, en el corto plazo, en diferentes mercados: un mercado de lujo para clases privilegiadas y un mercado se supervivencia para las masas. El medio y largo plazo se nos presenta impredecible.
d)     La excesiva acumulación de capital, que no tiene proyección sobre la economía real, ha dado pie a  la agudización del mercado financiero, convertido en un mercado especulativo, a la aparición de múltiples paraísos fiscales. Cada día se mueven inmensas cantidades de dinero que no tienen nada que ver con la economía productiva.

 Cambios
-Como consecuencia del cambio tecnológico, se ha incrementado el paro respecto a décadas anteriores. Un paro estructural, a diferencia de lo que tuvo lugar en otros tiempos.
-La precariedad se ha instalado de forma definitiva, sustituyendo al empleo estable.
-La desigualdad ha aumentado. La grieta entre ricos y pobres se ha incrementado.
-Las rentas del trabajo se han reducido de forma alarmante, mientras que aumentan los beneficios y, en general, el capital.
-Nuevos fenómenos que han aparecido últimamente: Desahucios, pobreza infantil, pobreza energética. Comedores sociales.
-Se han invertido los términos: los gastos de un elevado número de hogares son sufragados por los ingresos (pensiones) de los abuelos.
-Finalizada la etapa durante la cual las condiciones económicas de los trabajadores han sido pulverizadas, le toca ahora a los derechos adquiridos a lo largo del tiempo. La promulgación de leyes represivas (Ley mordaza, por ejemplo) y el adiestramiento para convencer de que hay que cumplir las leyes son una muestra más de que es necesario contener posibles revueltas en situaciones como las actuales y futuras. Francia, adalid de la libertad se encuentra sitiada. España en “alerta 4”. Todo ello para reprimir y controlar a la ciudadanía, bajo el pretexto de la amenaza yihadista, como si esas medidas pudieran eliminar los actos terroristas. Véanse los casos en los diferentes países: Bélgica, Francia, Reino Unido, etc.   
-Ha variado la política crediticia de la banca. Han disminuido las hipotecas, han aumentado los tipos de interés a los hipotecados.
-A diferencia de la situación en décadas anteriores, la adquisición de un hogar para jóvenes parejas se convierte en una tarea imposible.
-Respecto a las actitudes ciudadanas, se ha potenciado la indiferencia, la pasividad, la inactividad, el miedo y, en suma, la pérdida de conciencia social.
-Los medios de comunicación han incrementado su función alienadora. En general, los nuevos dispositivos tecnológicos están perturbando a la masa, en particular a la juventud. Las Redes Sociales son una nueva técnica de enajenación: Potencian el aislamiento social y el desarrollo intelectual.
-Deterioro democrático: Unión PP-PSOE en nuestro país. El modelo de la alternancia ya no es válido. La democracia cada día es más imperfecta.
-Se ha producido un desajuste entre cualificación educativa y acceso laboral. En nuestro país los jóvenes, sea cual sea su nivel formativo, recurren a cualquier tipo de trabajo, por lo general precario, buscan un empleo fuera de nuestras fronteras o pasan a engrosar las listas del paro.
-Derrumbe ideológico de la izquierda. El declive de la URSS ha influido de manera definitiva.
-La lucha de clases se agudiza, aunque traten de enmascararla con inventos tales como eso de la clase media, estado de bienestar, etc.

-Y algo absolutamente escandaloso: el incremento de la corrupción, fruto de la ambición y de la sinrazón. Lo que vamos conociendo es sólo la punta del iceberg

viernes, 7 de abril de 2017

UN SISTEMA SOCIOECONÓMICO AGOTADO: DEL BIPARTIDISMO AL PARTIDO ÚNICO

Una de las circunstancias que pone en evidencia que el actual sistema ha entrado en una crisis, que parece irreversible, es la inestabilidad de la dimensión netamente política, aunque ésta no sea la principal. A pesar de que el análisis completo requiere un escrito más amplio, queremos hacer un avance, tratando el actual modelo político, su declive y su posterior evolución.
El modelo bipartidista le ha servido a la oligarquía durante un largo periodo de tiempo, desde mediados del siglo XX hasta hace unos pocos años, en el marco de una limitada democracia, estrategia que ha dado lugar a una marcada estabilidad política.
En ese juego participaban dos opciones de supuesta oposición ideológica, cada una de las cuales se identificaban con la izquierda, la una, y con la derecha, la otra. El pueblo engañado y manipulado ha sido utilizado, aún lo sigue siendo (pero menos), para mantener el dominio de unos sobre otros.
La actuación de la derecha es coherente con su ideario y con sus propuestas. Sin embargo, lo que se conocía como izquierda, esa izquierda mayoritaria, tanto en este país como en otros del entorno, se han escondido bajo esa tendencia, por el prejuicio favorable que le conceden amplios sectores de la ciudadanía, pero su papel ha sido el de la defensa de los intereses de los ricos, sin distinción de lo que hace la derecha.
En consecuencia, el binomio izquierda-derecha ha quedado desconfigurado, fundamentalmente por la impostura de los partidos de esa pseudoizquierda que ha sido mayoritaria durante mucho tiempo.
La decrepitud del sistema socioeconómico, y la del modelo político al uso, han dado lugar a la aparición de nuevas fuerzas con postulados y propuestas más próximos a los grupos sociales menos favorecidos y a ciertas capas intelectualmente más avanzadas. Pero, además, el descontento con el bipartidismo está dando pie al fortalecimiento de movimientos de corte fascista (conocidos como extrema derecha). Es el caso de Francia, Holanda, Austria, Polonia y otros tantos países de Europa, bajo el ejemplo y la tutela, ahora, del actual presidente de EEUU: Donald Trump.
Ante esta situación de inestabilidad política, el sistema ha reaccionado buscando nuevas formulas para recuperar esa estabilidad perdida. Particularmente en nuestro país, ha aparecido Ciudadanos con el ánimo de contrarrestar el efecto Podemos, pero parece que este ensayo no les ha salido demasiado bien. La actuación más potente es la de intentar unir al PP y al PSOE, en sustitución de la alternancia, idea que se extiende a otros países que, como Alemania, ya lo han hecho. Cada vez oiremos hablar menos de izquierda y derecha como grupos enfrentados. La intentona unificadora comenzó en nuestro país después de la pérdida de la mayoría absoluta del PP el 20D de 2015. Tras una inédita etapa de inestabilidad, por fin, después de las últimas elecciones generales del 26J de 2016, se inicia una carrera para buscar el apoyo del PSOE. En esta burda operación de convertir al PSOE en muleta del PP, los socialistas han destruido su propio partido, creando una profunda grieta entre el aparato conservador y aquellos que siguen reivindicando posiciones de progreso por vocación o por oportunidad.
El proceso que se inició en septiembre-octubre de 2016 es vulgar, traicionero, cobarde y torpe con unos incuestionables tintes autoritarios. Cuando P. Sánchez, a la desesperada, intenta el pacto con Podemos se disparan todas las alarmas y, en menos de dos semanas se lo quitan del medio con un evidente golpe de mano. El poder real no puede permitir un Gobierno que le dé quebraderos de cabeza.
A partir de entonces, los encargados de laminar a Sánchez emprenden una operación para colocar en la Secretaría General a alguien que esté dispuesto a todo lo que le pidan desde arriba, a alguien del ala más reaccionario que dé continuidad a las políticas neoliberales de los anteriores líderes, ahora sometiéndose a los designios de los del PP. Todavía no alcanzo a saber qué es lo que buscan los del PSOE con esta operación, más  a allá de conservar la situación privilegiada que el sistema les ha otorgado a sus  actuales y, sobre todo, a sus viejos dirigentes: A los González, a los Guerras, a los Bonos, etc., etc. Hasta donde alcanza la vista, o la imaginación, el PSOE no conseguirá ser el partido más votado. Tal vez, tampoco consiga ser el segundo más votado. De cualquier forma, toda alternativa futura de progreso pasaría por la alianza de varios grupos entre los que podrían encontrarse los socialistas. Por lo tanto, surge una disyuntiva. O los dirigentes actuales del PSOE han enloquecido o, como he dicho, se me escapa cuáles son los ocultos objetivos políticos que pretenden alcanzar, eso sí, manipulando y utilizando a las bases del partido y a los ingenuos votantes.
Para jugar ese sucio papel de traición han elegido a una “predicadora” andaluza de baja talla intelectual, dispuesta a tragar con lo que sea con tal de ser protagonista y, de paso, arramplar con lo que pueda. Un espectáculo montado por todo lo alto, arropada la lideresa por todo el aparato, por la reacción, aplaudiendo. Pero no está todo el pescado vendido. Sánchez sigue adelante contra viento y marea. Esperemos que lo de P. López no sea un montaje y busque la limpieza de su partido para lo que sería conveniente que se aliara con Sánchez. De lo contrario, el camino queda expedito a la predicadora. Si ésta consiguiera ganar, el poder habría logrado lo que pretenden: sustituir la alternancia bipartidista por el partido único con el PSOE como muleta.


lunes, 3 de abril de 2017

PODEMOS (GRUPO POLÍTICO) EN MI ANÁLISIS

Desde la aparición de Podemos en el panorama político le he dedicado una parte importante  de mi tiempo y de mi análisis. Ahora que hago un repaso, observo que le he dedicado a este asunto más de lo que yo pensaba. Tengo que reconocer que desde mayo de 2014 me he manifestado de diferentes maneras, tal como podremos comprobar. Los deseos de cambio y la aparición de una nueva formación en una escena anquilosada han influido en mis manifestaciones. En ocasiones las pasiones han vencido a la razón. Las alusiones a Podemos a lo largo de estos tres últimos años dan de sí para un amplio texto, aunque intentaré resumir, centrándome en los comentarios más relevantes. Tengo que admitir que muestro un cierto zigzagueo, idas y venidas, respecto al potencial de Podemos para influir en la trayectoria del día a día o para cambiar el ritmo marcado por el poder real.
Pero ahora ya tengo una idea más madurada, más reposada. Ahora la razón se impone a las pasiones. La conclusión, como es natural, queda recogida en el último párrafo de este escrito, aunque ya al comienzo, recelaba de las posibilidades de transformación del sistema. Por otro lado, siempre me ha rondado la duda sobre su génesis, llegando, incluso, a pensar que pudieran ser un “invento” de la oligarquía, para, como señalamos más adelante, encargarse de canalizar el descontento y evitar males mayores.

El 27 de mayo de 2014 me refería por primera vez a este grupo, señalando: “Sorprendentemente, irrumpe una nueva formación con el nombre de Podemos, creada hace tan solo cuatro meses. Un grupo sin apenas estructura, ni dinero, pero que, a pesar de ser desconocidos por amplios sectores sociales, han obtenido casi un millón y medio de votos (en las elecciones Europeas), convirtiéndose en la cuarta fuerza política”.

Ya en julio del mismo año, al poco tiempo, manifestaba la dificultad de trasformar el actual sistema: “Somos optimistas respecto a las expectativas electorales de esta nueva formación. Sin embargo, no tanto con las posibilidades de cambio socioeconómico que prometen, si es que llegan a tener poder político suficiente. Aparecer en  escena y ganar por la vía de este modelo político no garantiza el derrumbe del actual sistema, aunque se encuentre herido de muerte”.

Más adelanten en septiembre, decía: “Su acertada manera de abordar el miedo como algo alternativo entre clases u estamentos sociales, provoca el rechazo de los privilegiados. Es una realidad constatable históricamente que cuando los sectores dominantes, por alguna circunstancia, han sentido miedo, su poder ha mermado en beneficio de la clase trabajadora que, por el contrario, han perdido el temor y han ganado poder, poder legítimo”.

En  marzo de 2015, manifestaba con total claridad las dudas sobre el papel de Podemos como agente transformador: “Podemos es un fenómeno social que, al margen de sus dirigentes, rompe con una práctica política enquistada y corrupta, pero ¿su acceso al poder político, si lo consigue, supone una verdadera alternativa transformadora?”

El 9 de agosto 2015, en una especie de carta dirigida directamente a ellos, decía: “Las ideas y las propuestas iniciales ofrecían un panorama que bien podrían calificarse de radical o de antisistema, pero, poco a poco, se han ido suavizando hasta el punto de convertirse, ahora, en un conjunto de inconcreciones que hasta comienzan a dejar de “asustar” a los de arriba. Da la sensación de que queréis participar de la misma forma que el resto de los partidos en el marco del actual modelo político”.

El 12 de octubre de 2015: (…) “pero ahora ya no estoy seguro de que éstos (Podemos) no sean una pieza más de este juego”.

26 de mayo 2016: “Podemos o la esperanza del cambio. Un partido político surgido desde abajo, al contrario que C’s. Podemos ha sabido recoger el sentir y el descontento de una buena parte de la sociedad. Sus propuestas iniciales, más agresivas que las actuales, encandilaban a sectores específicos, entre ellos jóvenes y no tan jóvenes verdaderamente críticos con el sistema y, particularmente, con la actual práctica política. Su pretensión de llegar a la mayoría social han diluido esas primeras propuestas, provocando un cierto desencanto en quienes, al principio, se identificaban con el proyecto, dando lugar a un deslizamiento en sus potenciales votantes”.
“De cualquier forma, no esperemos grandes trasformaciones en el caso de que les permitan acceder al poder político. El camino para iniciar un mundo nuevo pasa por la conquista del poder económico, y son muchos y muy poderosos los enemigos del pueblo, dentro y fuera del país”.

12 de junio de 2016: “¿Por qué tanta publicidad, negativa ¿o positiva? a los de Podemos? ¿A qué se debe esa evolución tan rápida en su ideario? ¿Por qué se esfuerzan en decir, ahora, que son “socialdemócratas”, cuando en la actualidad es una práctica política desfigurada? ¿Por qué han variado de manera tan exagerada las propuestas iniciales? ¿Por qué han suavizado tanto el mensaje? ¿Por qué esa defensa, aunque velada, por parte de algunos de los medios más reaccionarios?
Y algo que me ha llamado poderosamente la atención: ¿quiénes pagan esas macrosedes que se han montado (los nuevos partidos) de la noche a la mañana (incluye el imponente y lujoso edificio de siete plantas de Ciudadanos?”
 “Hasta ahora, aunque con reservas, hemos deducido, a través del análisis, que Podemos se oponía al sistema, pero, tal vez, nos estén engañando todos y a todos. Tal vez Podemos forme parte de esa invención en la que está también C’s. Tal vez quieran canalizar el descontento a través de Podemos, para evitar males mayores”.

10 de septiembre de 2016: “Podemos se ha convertido en el partido de la contestación al actual modelo político, pero sus posiciones no llegan a ser de una auténtica izquierda que combata al actual sistema. Basa sus propuestas en el crecimiento y el consumo y no cuestiona con firmeza la desigualdad, y mucho menos la actual práctica de privatización de servicios. Pero la oligarquía cerril, en la idea de que este grupo no sea una creación del poder, parece que les tiene miedo”.

28 de agosto de 2016: “Podemos se encuentra en la cuerda floja con la duda de si estarían dispuestos a intentar defender unos verdaderos valores anhelados por la izquierda  y convencer con sus propuestas, o de que otros valores son posibles; con la duda de si sus apoyos populares irán en aumento; con la duda  de si, en el corto o medio plazo, pudieran desaparecer de la escena política”

4 de febrero de 2017: “Podemos aparece en escena a raíz de las protestas ciudadanas entre las que destaca el movimiento 15M. Una aparición oportuna, u oportunista, del citado grupo constituido en partido político. La evolución de Podemos es más que constatable. Una evolución que más que un lógico proceso de adaptación han sufrido una verdadera metamorfosis, ¿o es que todo ha sido una farsa desde el principio? Quién te ha visto y quién te ve, o la sombra de lo que eras, o lo que decías que eras, parafraseando al insigne Miguel Hernández”. 

Y, finalmente, el 10 de febrero de este año, añadía: “Aunque manifestamos algunas dudas, fruto del análisis, ya sí que es posible obtener algunas conclusiones. Podemos podrá mantener un cierto apoyo electoral durante bastante tiempo, pero ha perdido la posibilidad de ser el partido más votado, tal como eran sus pretensiones. Por otro lado, aunque consiguiera mayoría suficiente para gobernar, jamás será capaz de trasformar el sistema desde dentro para eliminar la injusticia y la desigualdad, y otorgar fuerza y poder a las clases populares”.


miércoles, 22 de marzo de 2017

EL PAPEL DE LAS REDES SOCIALES. LO FUNGIBLE Y LO PERENNE

Las conocidas como redes sociales son asumidas, utilizadas  y bendecidas por amplios sectores sociales a nivel planetario. Los gestores de este tipo de empresas se han integrado en el gremio de las personas más ricas del mundo. Han superado con creces las máximas capitalistas, obteniendo los más elevados beneficios en un plazo breve y con un coste mínimo en mano de obra. La rentabilidad de estos negocios supera con creces la de las grandes corporaciones del sector industrial. Las nuevas tecnologías de la información son bien vistas por las sociedades sin que nadie se pare a pensar la función que cumplen, el origen de su existencia, el auge que han tenido o el impacto que tienen sobre el desarrollo intelectual y emocional de las personas. Por lo tanto, el papel de las redes, como una parte significativa de estas nuevas tecnologías, requiere un análisis en profundidad, aunque aquí, por las limitaciones de espacio, nos limitemos al estudio somero de este asunto. No nos adentraremos en el papel que juegan en la juventud, en las adicciones o en el mal uso (y el abuso) que de ellas se hace, porque esto conllevaría un extenso tratado. Tampoco haremos referencia a los artilugios físicos en los que “ruedan” las redes, ni a las emisiones que pueden afectar a la salud. En consecuencia, esto es sólo una señal de alarma, invitando a los lectores a la reflexión y a la toma en consideración.

Las técnicas digitales y la integración progresiva de componentes electrónicos han dado lugar a la aparición de circuitos con una elevada capacidad de almacenar datos y de gestionarlos a una gran velocidad. En paralelo se han ido desarrollando lenguajes de programación que, en conjunción con esos potentes componentes, han originado complejas aplicaciones, entre las que se encuentran las redes sociales.
Su facilidad de manejo y la aparente gratuidad han permitido que se extienda como la pólvora a lo largo y ancho del planeta. A la misma velocidad los rectores del sistema se han ido dando cuenta de la eficacia de esas potentes armas de manipulación y control.

Las redes sociales se han convertido en las bases de datos más potentes del mundo que hayan existido a lo largo de toda la historia. Cuántos de los cientos de millones de usuarios se han preguntado alguna vez: ¿de dónde obtienen los millonarios beneficios los gestores de las redes?, ¿por qué es gratis su adscripción y uso?, ¿saben los usuarios que son ellos mismos el producto que venden las redes? Los datos proceden de los que el propio usuario aporta cuando se suscribe, cuando amplía su perfil, cada vez que la red te invita a hacerlo, y de los “amigos” con los que compartes tu amistad, de tus seguidores y de aquellos a los que tú sigues. Las redes venden tus datos a empresas, agencias de viajes, comercios, a otras redes, etc. Por otra parte, cada vez que te conectas, la red te ofrece aquello por lo alguna vez te has interesado, o lo que creen que se ajusta a tu perfil.

En otro sentido, las redes se han integrado perfectamente en la arquitectura social del actual sistema, ya que cumple a la perfección con esa función de enajenación. Las redes compiten con los medios de comunicación en algunos casos, aunque, en el fondo, son fieles aliadas para embelesar y distraer de la imperfecta convivencia social. Los que se escapan por unos son “rescatados” por los otros.
Es tal vez en el terreno intelectual y emocional en el que inciden más negativamente el mal uso de las redes. Las redes responden a la inmediatez para contactar con otros u otras aunque eso sea sencillamente para preguntar: ¿dónde estás?, ¿qué haces? Por lo general, los comentarios, las notificaciones o similares suelen ser insustanciales, mal expresados o, incluso, con faltas ortográficas. Por esto, ese incorrecto uso de las redes se enfrenta a la reflexión y a la capacidad de pensar, en suma, a la razón. Por otro lado, la ausencia de respuesta del destinatario o el propio mensaje recibido se pueden convertir en frustración, angustia, inseguridad, estrés, a veces, agresividad y otras tantas “lindezas” que van deteriorando la personalidad y conformando una forma de ser vulnerable a la mentira y a la manipulación. Además, potencia la cobardía y el oscurantismo al permitir que se puedan crear perfiles anónimos tras los que se esconden el insulto, la descalificación, incluso, la amenaza.  

El objetivo del inscrito es conseguir el máximo de contactos, de amigos o de seguidores, aunque con la mayoría de ellos jamás se comuniquen. La red conocida como Twitter guarda algunas peculiaridades. Por un lado, limitan el texto a 140 caracteres, lo que obliga a que el comentario sea frugal y confuso, al punto de que a veces resulta incomprensible. Por otro, se ha convertido en la medida de la fama y la popularidad de políticos y gentes de la farándula, convirtiéndose en la principal plataforma para trasmitir algún dato, aunque por su brevedad y presencia en pantalla pierde valor comunicativo.
Por una parte, la multitud de mensajes y comentarios, como digo, son rápidamente sustituidos por otros, lo que les hace fungibles. Pero, por otra, los datos que se graban quedan allí toda una “eternidad”. Alguien de la realeza, por ejemplo, ha pedido que sus datos, referidos al proceso por el que ha sido condenada, desaparezcan de las redes, pero ha desistido porque resulta del todo imposible.
Este es el panorama con el que nos encontramos. Unas prácticas socialmente asentadas y con una enorme implantación en jóvenes, cada vez  a más temprana edad. Como en tantas ocasiones, la avaricia de algunos, recurriendo a todo tipo de artimañas e instrumentos de manipulación y engaño, nos arrastra hacia un futuro incierto. Puede ser que en ese futuro que desconocemos, unos sean extremadamente ricos y otros muchos demasiado pobres, pero ¿de qué les servirán sus riquezas y su poder a los primeros ante una sociedad dopada y deprimida?


domingo, 19 de marzo de 2017

UN FUTURO INCIERTO

El sistema de explotación capitalista arranca a raíz de la Revolución Industrial, a mediados del siglo XIX, distinguiéndose de etapas anteriores por la consideración de la fuerza de trabajo como un tipo más de mercancía. Desde entonces hasta nuestros días el sistema se ha caracterizado por la desigualdad como su principal razón de ser. Desde el comienzo ha  tenido lugar una progresiva mejora de las condiciones de vida  de la clase trabajadora. Sin embargo, hace ya un par de décadas que esa situación ha sufrido un quebranto. Se ha producido una inflexión. El momento que vivimos y el futuro, en países como el nuestro, bien pueden ser calificados como inciertos.  

El desarrollo tecnológico es fruto de la dinámica capitalista según la cual el objetivo que se busca es el del beneficio máximo al menor coste. Por esa razón, se ha ido reduciendo la fuerza del trabajo a costa de la automatización de los procesos productivos. La acumulación progresiva ha dado pie a la inversión en nuevos métodos y más potentes sistemas automáticos, hasta llegar en nuestros días a la robotización, monitorización e informatización en la industria y en los servicios. Todo ello con una creciente disminución de mano de obra. Algunos autores, como J. Rifkin,  se atreven a augurar el “fin del trabajo” a mediados del presente siglo.
Pero todo esto pasa desapercibido para el aparato político. Mientras, el trabajo estable va desapareciendo y va siendo sustituido por precariedad, inestabilidad y pobreza. Mientras, la sustitución de mano de obra va siendo sustituida por robots y ordenadores. Mientras esto ocurre, los políticos se dedican al mero debate, a la descalificación recíproca, a la lucha por el acceso al poder o a mantenerse en él, en uso del insulto, de la mentira y de la demagogia. Es como si inconscientemente huyeran de la realidad, en esa realidad en la que el poder real les otorga un espacio privilegiado. También habría que añadir, a esa desatención al problema, la falta de capacidad para abordarlo.

Algunos autores, entre ellos E. Wallerstein,  señalan que parece que el mundo ha caminado en positivo, a modo de “ley del trinquete”, es decir, se han producido avances y retrocesos, pero los avances han superado a los retrocesos de manera que en valor absoluto las sociedades han mejorado. También es cierto que muestra sus dudas de cara al futuro.  

Decimos que ahora vivimos momentos de incertidumbre, de desasosiego, porque se ha producido un desajuste entre el progreso tecnológico y la capacidad de consumo de los ciudadanos. Entre el crecimiento del capital y la reducción de las rentas del trabajo. Y esto implica una profunda ruptura social que no se ha producido en otros tiempos. Así, en los tiempos de la semiesclavitud, a comienzos de la industrialización de los procesos, los patronos pagaban el salario suficiente para la subsistencia y la posibilidad de reproducción para mantener la fuerza de trabajo necesario. Esta situación daba pie a una forma de organización social marcada por dos clases antagónicas claramente definidas y acotadas: explotados y explotadores. Más adelante, debido a la superproducción, por el desarrollo tecnológico, fue necesario convertir a la clase trabajadora en masa consumidora. El tremendo incremento de la productividad, el movimiento obrero y el miedo a la “amenaza” de la Unión Soviética dio lugar a la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora. De esta forma, se aprovechó la oligarquía para inventar términos tales como estado de bienestar y clase media, intentando ubicar allí a amplios sectores sociales para desclasarles y negar la lucha de clases. Y es cierto que han logrado que, poco a poco, esos sectores hayan huido de su verdadera condición. En estas circunstancias, aunque con una clara división por clases, el sistema ha conseguido adecuar la nueva organización social a las relaciones de producción, desactivando a la sociedad e instalando la indiferencia y la estabilidad que demandan para seguir incrementando la grieta entre ricos y pobres.
Sin embargo, debido a la deriva del modelo instalado, se están produciendo dos fenómenos divergentes que dan lugar a una situación inédita. Por un lado, tal como hemos señalado, la tecnología está eliminando mano de obra, sin que, a ciencia cierta, sepamos donde está el límite. Por otro, y como consecuencia del punto anterior, la mano de obra es menos necesaria, y los empleos cada vez son más precarios y peor remunerados, por lo que la capacidad global de consumo cada vez es menor. La codicia de la clase dominante, la incapacidad de los políticos y esa ausencia de reacción del pueblo nos llevan por un camino cuyo destino es tan novedoso como incierto.


martes, 7 de marzo de 2017

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN A EXAMEN

Los medios de comunicación de masas se han convertido en el instrumento más potente de los que dispone el actual sistema para enajenar a una sociedad cada vez más indolente, intoxicando, manipulando y distorsionando la verdad.
Estas empresas, como un apéndice más del entramado productivo, no escapan a la desigualdad entre unos y otros trabajadores.  En la cúspide, las “estrellas” de la radio y la TV con unos emolumentos desorbitados. En otro nivel inferior, los tertulianos y tertulianas, pluriempleados, que se mueven de emisora en emisora con unas consignas emanadas del poder real. Por lo general, suelen dividirles en dos bandos: los de la izquierda y los de la derecha. Una clasificación ficticia ya que ambos bandos están al servicio de los mismos dueños. Entrando en detalles, observamos que los de la derecha son más impertinentes y suelen tener un tono de voz más elevado, mientras que los del ala izquierda son más educados con un tono de voz moderado. Este es el juego con el que gozan los más reaccionarios y con el que engañan a amplios sectores de la sociedad.
En la cola del pelotón de esa escala están los becarios, los que hacen prácticas y los precarios con salarios ridículos. Fuera de la estructura todos aquellos y aquellas que están en paro, con ganas de formar parte del tinglado, dispuestos a trabajar por unas migajas.
Ahora, aparece una nota de la conservadora Asociación de la Prensa de Madrid denunciando el acoso del grupo Podemos a los periodistas. El mundo al revés. Algo inaudito porque son estos, los de Podemos, los que han sido (y lo siguen siendo) calumniados y vilipendiados, falseando la realidad como hacen, habitualmente, cuando alguien se sale del guión.
A mí me suena que pudiera ser un grupo de “viejas glorias” del periodismo los que piden amparo a esa anquilosada APM. No creo que sean esos chicos y chicas que van, “alcachofa” en mano, de un lado para otro al albur de que alguno  de esos políticos les suelte alguna frase insustancial.
Con esta denuncia, sin sentido, todo apunta a que quieren sacar del circuito mediático a los de Podemos. Es una intentona más para destruirles, fracasada la anterior, montada en torno a la última asamblea celebrada en Vistalegre. Saben que la presencia en los medios es imprescindible para funcionar en política, y estos viejos recalcitrantes se ponen al servicio de la oligarquía para frenar a Podemos, porque, pudiera ser que fueran a más, ahora que ya ocupan un significativo espacio en el hemiciclo y en otras instituciones.

Desde hace bastante tiempo, vengo denunciando el papel de los medios en una sociedad que, a modo de círculo vicioso, cada vez es más manipulada y cada vez más dependiente de la Radio y, sobre todo, de la TV. Permítaseme expresar mi visión de los mass media a lo largo de estos últimos seis años, entresacando algunos párrafos de los artículos escritos a lo largo de ese periodo.

“En particular los medios se han encargado de envenenar a la sociedad y crear un diccionario maldito con términos tales como revolución, subversión, comunismo, clase dominante, explotación, enajenación y otras muchas entre las que se encuentra antisistema”. 25 de junio de 2011.

“Las mayorías sólo son receptivas a la información que proporcionan los medios de comunicación audiovisuales, con una carga de intencionalidad programada. La información, a veces densa y muy específica, no es captada por la ciudadanía, pero deja mensajes nítidos, a modo de consigna, que son reproducidos, boca a boca, por el pueblo llano”. 5 de agosto de 2011

“Medios de comunicación que están en manos del poder real y que amplifican y reproducen al dictado lo que les encomiendan, jugando un nefasto papel contra los más débiles y sembrando la duda y la descalificación de todo aquello que pueda impedir la marcha de los poderosos”. 16 de agosto de 2011.

“El binomio política oficial-medios de comunicación se ha constituido en un instrumento de engaño y manipulación, arrastrando a una sociedad, cada vez más enajenada, hacia la destrucción total de la conciencia e, incluso, de su propia identidad como seres humanos”. 8 de septiembre de 2011.

“El binomio medios de comunicación-deportes cumple a la perfección la tarea de alienación o embelesamiento de las masas y, en consecuencia, alimenta una pérdida, cada vez mayor, de la conciencia social”. 8 de septiembre de 2011.

“Se ha conseguido el control de los sentimientos y de las emociones a través de los medios de comunicación y el adiestramiento escolar; se ha alcanzado, en suma, un grado extremo de maleabilidad de hombres y de mujeres, abandonados a la suerte del más hábil, del más mentiroso, del más sinvergüenza”. 5 de enero de 2012.

“Los grandes medios de comunicación constituyen uno de esos resortes del poder para potenciar esa actitud masoquista de los individuos, incrementando el derrotismo y la aceptación de lo aparentemente irreparable. El oportunismo es el  principal recurso de esas  grandes  empresas de la manipulación y de la información irreflexiva y machacona. Son como buitres en busca de la carroña para luego limitar su papel al sensacionalismo neto, a un zafio tratamiento del acontecimiento y al posterior abandono sin valorar las consecuencias o la proyección social de los hechos”. 1 de febrero de 2012.

“Los mass media se han convertido en la mejor y mayor herramienta enajenante en nuestros días, más aún que las religiones y las sectas, aunque estas siguen teniendo una influencia nada despreciable. Están manejados para alienar, para propagar la mentira, para angustiar, para intoxicar y para meter miedo a la masa en nombre de otros”. 28 de mayo de 2012

“Por fortuna, las grandes redes informáticas juegan a favor de esas minorías que se enfrentan al sistema. La difusión de escritos y textos a través de este medio es imparable  y pone en cuestión la política clientelar y sectaria de los mass media, convertidos en una potente herramienta de embelesamiento”. 21 de junio de 2012.

“Los medios de comunicación manipulan la información, los tertulianos reciben excelentes emolumentos y el pueblo llano, sin voz ni voto, se deja llevar, sin indignarse,  por los absurdos pseudodebates de esos individuos de baja talla  intelectual”. 22 de noviembre de 2012.

“Cuando los medios de comunicación vomitan tanta basura en épocas de desigualdad radical como la que vivimos es porque están absolutamente seguros de la ausencia del rechazo por parte de una sociedad doblegada frente a la manipulación, a la mentira y al cinismo”. 10 de enero de 2013.

“Los políticos y los medios de comunicación forman un tándem que protege los intereses de los más poderosos. Las tertulias, en particular, son un negocio para unos cuantos que cumplen una  sucia función. Los tertulianos son una panda de servidores del poder a sueldo, lo que les convierte en un grupo cerrado que van de un sitio para otro haciendo caja”. 19 de febrero de 2013.

“Los medios de comunicación, sometiendo a la población a un permanente “lavado de cerebro”, son (todos) la barrera de contención del poder real y de los políticos, añadiéndose ellos mismos a ese sector de clases privilegiadas”.  19 de mayo de 2013.

“Los medios de comunicación juegan un importante papel, distrayendo, embelesando, enajenando y embruteciendo a los que se prestan a ello, es decir, a una buena parte de los votantes”. 27 de noviembre de 2013.

“Los medios de comunicación prensa, radio, TV están directamente en  manos del Poder real (los privados) o del poder político (los públicos), convirtiéndose, hoy día, en el instrumento más potente de enajenación”. 27 de octubre de 2014.

“Los medios de comunicación cumplen a la perfección con esa función asignada para trasmitir la banalidad y la mentira. ¿Pero hasta cuándo es posible seguir así?” 25 de noviembre de 2015.

“Las herramientas del poder real son: la política, la educación y los medios de comunicación”. 13 de diciembre 2015.

“En general, el grupo de “poderosos”, y sus comparsas (políticos y agentes de los medios de comunicación) habría que situarles, también, en esas capas de baja capacidad intelectual y humana, que les inhabilita para vivir en armonía e igualdad con sus congéneres, así como con el medio natural”. 29 de marzo de 2016.

“La masa electoral es víctima de la demagogia, de la mentira, de la manipulación, de la infamia y de la intoxicación provocada por los medios de comunicación”. 29 de marzo de 2016.

“Los medios de comunicación, con sus tertulias basura y sus ineptos e instrumentalizados “politólogos”, que intentan banalizar la política, en poco ayudan en poner luz y verdad a la realidad política”. 26 de mayo de 2016.

“Las últimas críticas de los medios de comunicación, y de los demás grupos políticos, son cargas de profundidad a su ideario (al de Podemos) y a su actual oferta ideológica”. 28 de junio de 2016.

“Por otra parte, unos medios de comunicación  corrosivos abundan en esa batalla por destruir la conciencia, la poca que quede, y por adocenar y embrutecer a las masas. Hace algún tiempo viajaba por la “red” un documento con diez estrategias de manipulación mediática, elaborado por el magistral N. Chomsky, que expresan con absoluta precisión la función que cumplen los medios de comunicación en países como el nuestro”. 18 de enero de 2017.

viernes, 24 de febrero de 2017

LAS DISTINTAS VARAS DE MEDIR

Hace ya unos cuantos años que nos hacíamos una pregunta: ¿Somos todos iguales ante la ley? Pregunta retórica a los ojos de cualquier humano con un mínimo de sensibilidad y sensatez. Hoy día, con tantos procesos en marcha, entre los que destaca el llevado a cabo a la hermana y al cuñado del actual Jefe del Estado, es inevitable refrescar esta pregunta e ir algo más allá del simple comentario y del lamento por el presunto tratamiento discriminatorio.  

A modo de síntesis, el presente artículo comienza situando la proyección social de la ley en el marco de una sarta de mentiras con las que engatusan a una sociedad silente, para, a continuación, señalar la verdadera función de las normas en un sistema como el vigente. Después se define el colectivo encargado de aplicar las leyes y el papel que se les encomienda, de manera que al que de él se sale le cae sin reparos el anatema. Por último, de la manera más gráfica posible, se marcan las diferencias de trato en el proceso entre aquellos que tienen poder y de los que de él carecen.

Dicen los diccionarios que la igualdad es el trato idéntico entre todas las personas, al margen de razas, sexo, clase social y otras circunstancias diferenciadoras, definición que, por cierto, encierra una contradicción en sí misma al admitir que hay clases sociales, es decir, ricos y pobres, dominantes y dominados, patronos y trabajadores, explotadores y explotados, etc. Ni el más osado se atrevería a defender con pruebas o argumentos la existencia de este principio de igualdad en sociedades como la nuestra, en donde, por el contrario, la desigualdad es endémica, y constituye el leitmotiv que engrasa el mecanismo del actual sistema. Una vez anunciado de manera machacona que todos somos iguales ante la ley, intentando hacer bueno el lema de Goebbels, la masa social se convierte en presa del engaño interesado, y lo asume sin rechistar. Nos mienten con eso de la democracia, nos mienten con lo de la representatividad de los políticos (muchos ya nos hemos dado cuenta de que no nos representan), nos mienten con la reforma laboral que, en realidad está destruyendo empleo de calidad en lugar de crearlo, nos mienten en campañas electorales los que nos prometieron que no habría subidas de impuestos, nos mienten, además, con eso de la igualdad ante la ley.
Ahora, como siempre, la ley es un instrumento para someter y reprimir al pueblo llano, limitando sus derechos, en defensa de la propiedad e intereses de la oligarquía y de los estratos privilegiados, entre los que se encuentran los propios políticos. Algunos ingenuos pensadores (H. Kelsen, M. Duverger, M. Hauriou, y otros tantos) han derrochado materia gris en defensa de la estructuración e independencia de la norma, en la creencia, por su parte, de que ésta rige de manera objetiva los “estados democráticos” modernos. Nada más lejos. La ley, como digo, está diseñada para proteger a los que más tienen y para hacer cumplir con sus obligaciones a esa inmensa mayoría que mantiene a los  Estados y a sus instituciones.
En los últimos tiempos, estamos contemplando como la ley se utiliza para destruir el estado de bienestar, conquistado en otros tiempos cuando la correlación de fuerzas entre dominados y dominadores era más favorable a los primeros. Así, vemos como se van restringiendo las prestaciones sociales y los derechos adquiridos. La aplicación de la ley, lejos de ser una fórmula de convivencia entre iguales,  no es otra cosa que el ejercicio del poder contra el que de él carece.
La ley, en suma, es  un instrumento coercitivo puesto en manos de las fuerzas políticas mayoritarias que, como venimos señalando, sirven, a su vez, al poder económico de la mejor forma, con el ánimo de permanecer en el gobierno el mayor tiempo posible.
Las leyes son tan poco precisas, y su cumplimiento está tan focalizado en la dirección de la defensa del poder real,  que encierra una enorme cantidad de fisuras por las cuales el pícaro se cuela para burlarlas. Los poderosos se rodean de “eficaces” asesores fiscales y juristas (despacho de Miguel Roca en el caso de la Infanta) que, conocedores de la ley, de su ambigüedad, de sus incoherencias y de sus contradicciones, burlan la norma en beneficio de sus clientes. Por lo tanto, siempre que sea posible, resulta más rentable incumplir la ley de forma reiterada aunque alguna vez se descubra ese incumplimiento y se tenga que rendir cuentas en los tribunales. 
La aplicación de las normas generadas por el poder político queda reservada a un colectivo, por lo general, de corte conservador en el que el clientelismo y la endogamia son piezas clave de la institución. Aunque nos quieren hacer creer que la ley es inflexible y explícita, no cabe duda de que su imprecisión es tal que, en el campo netamente jurídico, los dictámenes que emiten los jueces, que están bajo el poder de los órganos elegidos de forma poco democrática, encierran una gran carga subjetiva. Las decisiones y las sentencias para un mismo delito pueden ser contrarias según quien sea el que juzga, o aquél que es juzgado. Los jueces son unos simples funcionarios instrumentalizados a los que se les permite que ejerzan su  “poder” siempre y cuando respeten las reglas del juego, que no es otro, como digo, que la protección y la defensa de los intereses de los que más tienen, y los de sus comparsas. En caso contrario, si alguno se declara en rebeldía, se pone en marcha la más deleznable maquinaria que permita expulsar a esa “oveja descarriada” que se atreve a enfrentarse al orden establecido. Los oscuros mecanismos empleados para alcanzar los objetivos nunca serán descubiertos, pero la ejecución de la medida suele ser  de lo más elemental; ejemplo: si Garzón se atreve a burlas las directrices, y arremete contra los corruptos del caso Gürtel (vaya usted a saber lo que hay ahí dentro), pues se  expulsa al juez de la manera más burda, y “santas pascuas”. Otro caso notable es el del juez Elpidio. En esa misma línea de persecución, el magistrado instructor José Castro tuvo que andar con “pies de plomo” porque iban a por él; los medios de comunicación (incluidos los públicos), con esos tertulianos de extrema derecha a la cabeza, llevaron a cabo, en cada caso, una impúdica labor.
Ante la pasividad social, el acoso y las maniobras de carácter político van a más. En estas fechas, los jueces y fiscales más “osados” hacen público que ha habido robos en sus domicilios particulares para apropiarse de documentos relacionados con ciertas causas. En otros casos, amenazas, intimidación o persecución a ellos y a sus familias. Tal vez, si esto sigue así, cualquier día aparezca la cabeza de caballo en la cama de alguno de estos atrevidos. Como resultado de estas acciones están consiguiendo que los jueces moderen al extremo sus sentencias por miedo a ser represaliados, o que el Ministerio Fiscal se convierta en abogado defensor del acusado (caso de la hermana del actual Jefe del Estado). La desactivación social y la indiferencia son tales que, para llevar a cabo sus espurios objetivos, el Gobierno decide cesar a todos aquellos fiscales que resultan incómodos, sin que se mueva un dedo. Visto lo visto, no es difícil concluir en que caminamos a toda velocidad hacia una práctica político-judicial de carácter mafiosa, si es que ya no estamos en él.

Las cárceles están repletas de personas que pertenecen al lumpen urbano, o de aquellos que, de una u otra forma, contestan al sistema. Pocos elementos pertenecientes a las sectores pudientes permanecen en prisión aunque sus desmanes hayan acabado en estafas o robos  de miles de millones. En ningún caso la ley les obliga a devolver lo que han usurpado. “El peso de la ley” tampoco recae sobre quienes, formando parte  de cualquier tipo de gobierno, roban, engañan o, incluso, invaden países con resultado de genocidio.
En el ámbito netamente procesal el tratamiento entre unos y otros casos de delitos, o entre unos y otros delincuentes, es bien diferente. Vaya por delante que no defiendo ni justifico ninguno de los casos a los que me refiero a continuación. Si una persona humilde, acuciada por la necesidad vital de subsistencia, asume el papel de  “mulero”, y ésta es descubierta  en Barajas con droga, es detenida, puesta en manos de los jueces de inmediato, y encarcelada a continuación sin ningún tipo de contemplaciones. Sin embargo, los casos Urdangarín, Gürtel, Púnica, Bankia y tantos otros casos de corrupción, en los que están implicados individuos con más o menos poder, se eternizan. Los implicados son tratados como “presuntos” aunque las pruebas sean evidentes, después pasan por una escala nominal que discurre desde imputados (ahora investigados) a condenados, si es que llegan a serlo en algún momento, pasando por encausados, procesados y toda una retahíla de situaciones que alarga intencionadamente el proceso, con el ánimo de liberarles en cuanto exista el mínimo resquicio legal. La instrucción y los sumarios se hacen interminables mientras los investigados, imputados o encausados campan a sus anchas, con la posibilidad de deshacer entuertos que les pudieran culpabilizar o agravar sus “presuntos” delitos. Si por fin los procesos llegan a término, como es el caso Urdangarín, nunca se establece una relación de justicia entre pena y delito. Por lo general, si es que el “presunto” delincuente no es absuelto, el asunto puede quedar reducido a  una simple sanción pecuniaria o a unos pocos días de arresto: los recursos y, en último término, los indultos, el tercer grado y otras tantas tretas permiten que el tiempo juegue  su papel, y que todo el espectáculo haya quedado limitado, como en tantas ocasiones, a esa ancestral y recurrente fórmula que se conoce como “circo para el pueblo”, retransmitido en directo en sus diferentes fases por radio y TV.
En resumen,  es fácil concluir en que no somos todos iguales ante la ley, aunque, con el engaño como telón de fondo, así lo proclamen las Constituciones, la Declaración Universal de los Derechos Humanos o el sursuncorda.



viernes, 10 de febrero de 2017

TODO SOBRE PODEMOS (II)

Con frecuencia se imponen los sentimientos a la razón, aunque esa confusión nos guíe hacia la frustración, a la indiferencia o, incluso, al ostracismo. Pero la imperfección de esta especie nuestra, a veces, nos hace persistir en ese camino emprendido, o permanecer en una postura tomada de antemano, tal vez por la necesidad de buscar la seguridad de la que se carece y por el miedo a la desconexión con los demás individuos.
Sea el siguiente un claro ejemplo de lo que digo, en un contexto político de rabiosa actualidad. El PSOE es una formación antigua que ahora ofrece su verdadera cara. Ha permanecido en la escena política como una aparente fuerza de “izquierdas”. En estos últimos tiempos, se ha convertido en el baluarte del PP, dándole su apoyo para que gobierne. Además, el partido carece de dirección, hay posturas claramente enfrentadas y una verdadera lucha por el poder y el control del grupo. Sin embargo, el apoyo electoral permanece casi inmutable desde antes de que tuvieran lugar todos estos hechos. Lo razonable sería que, ante tales circunstancias, los resultados de las elecciones generales de 2015 y 2016, en torno al 22%, sufrieran una fuerte bajada. Las pasiones y los vicios en la conducta se imponen a la razón.

El caso de Podemos es algo más complejo. En esta ocasión se cumple una doble condición. Por un lado, ha defraudado a tantas y tantos que confiaban en una nueva formación política que, con sus propuestas iniciales, se alejaba de los enquistados partidos que se han repartido el poder político desde el 78. Eso les proporcionó un enorme ascenso en el terreno electoral, en un corto periodo de tiempo, pero ese crecimiento, casi exponencial, se ha frenado y, es posible que ese apoyo disminuya. Sin embargo, a pesar de todo lo que está ocurriendo, lo que abordaremos con más en detalle después, por razones análogas a lo que ocurre con el PSOE, consolidará un nivel de votos cada vez que nos convoquen a elecciones. Digo esto aunque, a veces, haya podido dudar de su posible desaparición, entendido en un sentido hiperbólico.

Bien es cierto que la aparición de Podemos allá por 2014, removió socialmente los cimientos de una práctica política anquilosada. De estas cosas que ocurren en este tipo de sociedades, marcadas por lo aleatorio, la suerte y la mano de la diosa fortuna, ocurrió que Podemos se convirtió muy rápidamente, como hemos señalado, en una formación con un importante respaldo popular. IU lleva cuarenta años intentando jugar ese papel de representación popular y no lo ha conseguido aunque su presencia ha sido mucho menos “agresiva” que Podemos en su irrupción.
El deseo de cambio de amplios sectores fue el acicate necesario para que prendiera esa llama que cegó a seguidores y detractores, impidiendo que entonces fuéramos capaces de hacer un acertado análisis  sobre la presencia de Podemos, su origen, su trayectoria y su capacidad para llevar a cabo aquello que, inicialmente, proclamaban. Cada día que pasa, con su inacción institucional, con el exceso de palabrería -hasta la extenuación- y sus luchas internas –hasta la sangría dialéctica-, disponemos de muchos más datos para el análisis, ahora que, además, aquel fuego se va convirtiendo en cenizas y ese candor se convierte en una visión más realista.

Podemos surge en un despacho cuyos fundadores son un grupo de jóvenes profesores universitarios en su mayoría contratados, es decir, sin plaza fija. Nada que ver con el nacimiento y composición de formaciones de corte obrerista entre los que destacan el PCE y todos los partidos europeos de análoga ideología. La naturaleza de este grupo da lugar a que gran parte de sus seguidores sean jóvenes, y no tan jóvenes, con un perfil determinado, caracterizados por un alto nivel de cualificación, aunque muchos de los jóvenes se encuentren en una situación laboral precaria.
Tal vez algunas y algunos llegaron a pensar que la trasformación estaba en marcha, ignorando que una trasformación radical, un verdadero cambio es fruto de una revolución a través de la cual se arrebata el poder a los que lo tienen. La historia nos muestra esto que señalo si pensamos en la Revolución Francesa, la Bolchevique o la cubana. Sin embargo, cuando se han intentado cambios desde dentro del sistema se ha fracasado, eliminando de forma radical a los demócratas que lo intentaron. Tales son los casos de Chile y del Frente Popular al final de la Segunda República en España.

En estos días, previos a su asamblea general, los encendidos ataques mutuos y las recíprocas descalificaciones van en aumento. Algo singular, incomprensible y verdaderamente sorprendente sin que sea posible descubrir cuáles son los verdaderos motivos. Pase lo que pase en Vistalegre, el partido ha reventado ya. Ante esta situación cabe preguntar: ¿en esa ruptura han intervenido agentes externos o son ellos mismos los que se han liado a bofetadas, fruto de la torpeza? Cabría pensar que esta clase dominante nuestra, caracterizada por esa mentalidad retrograda y carpetovetónica, se asustara mucho y comenzara a maquinar algún tipo de estratégica para dinamitar, por cualquier medio a esa naciente y novedosa formación. ¿Cabe, pues, la posibilidad de infiltrados para romper Podemos? Parece ingenuo pensar que ellos por su cuenta se empleen de esa manera. Si así fuera es difícil calcular el grado de estupidez de la plantilla dirigente.
Aunque manifestamos algunas dudas, fruto del análisis ya sí que es posible obtener algunas conclusiones. Podemos podrá mantener un cierto apoyo electoral durante bastante tiempo, pero ha perdido la posibilidad de ser el partido más votado, tal como eran sus pretensiones. Por otro lado, aunque consiguiera mayoría suficiente para gobernar, jamás será capaz de trasformar el sistema desde dentro para eliminar la injusticia y la desigualdad, y otorgar fuerza y poder a las clases populares.



sábado, 4 de febrero de 2017

TODO SOBRE PODEMOS (I)

Lo que está ocurriendo ahora entre los cuadros de Podemos no es nuevo. Hace ya casi un año que también se producían dimisiones en la cúpula, abandonos masivos y enfrentamientos entre sus dirigentes. Sospechábamos, ya por entonces, que Podemos, en última instancia, podría ser dinamitado desde dentro (*). A mediados de 2016, manifesté mis dudas acerca del futuro de este grupo: “Podemos se encuentra en la cuerda floja con la duda de si estarían dispuestos a intentar defender unos verdaderos valores anhelados por la izquierda  y convencer con sus propuestas, o de que otros valores son posibles; con la duda de si sus apoyos populares irán en aumento; con la duda  de si, en el corto o medio plazo, pudieran desaparecer de la escena política” (**).
Bien es cierto que en estos días los medios se están “cebando”, al hilo de las peleas entre unos y otros jefes de filas y de las dimisiones de otros y otras. Los daños que todo ello pueda acarrear a esta formación nos hace pensar si esto será estrategia, o, sencillamente, torpeza extrema de los protagonistas de estas acciones. Cabría esperar que todo este tipo de escaramuzas lo hicieran para ocupar a los medios buitres y mantenerse en el candelero. Parece arriesgado porque es muy difícil buscar el equilibrio entre la publicidad y la presencia en las emisoras de radio y TV y los perjuicios que esto les pueda acarrear. Sin embargo, me inclino por la falta de sensatez, por la inmadurez política, por el deseo de protagonismo y, si me apuráis, por la ambición de los dirigentes de este partido.
Sólo les faltaba a los elementos que dirigen esta plutocracia, y a sus serviles protectores, que estos de Podemos se pongan a parir entre ellos. Carnaza para esos medios que constituyen uno de los pilares de este sistema.
En varias ocasiones he manifestado que cuando se barrunta que el poder de quienes lo ostentan puede quebrar, no dudan en tomar medidas desorbitadas y desproporcionas a los efectos que algunos acontecimientos pudieran producir, o algo parecido. Es el caso de la irrupción de Podemos.
Podemos aparece en escena a raíz de las protestas ciudadanas entre las que destaca el movimiento 15M. Una aparición oportuna, u oportunista, del citado grupo constituido en partido político. La evolución de Podemos es más que constatable. Una evolución que más que un lógico proceso de adaptación han sufrido una verdadera metamorfosis, ¿o es que todo ha sido una farsa desde el principio? Quién te ha visto y quién te ve, o la sombra de lo que eras, o lo que decías que eras, parafraseando al insigne Miguel Hernández. 
Las propuestas iniciales encandilaban a amplios sectores sociales lo que propició un rápido crecimiento electoral. Sin embargo, más adelante, comenzaron a divagar pronunciándose como socialdemócratas y, posteriormente, no se definen, ni ideológicamente, ni siquiera políticamente. Lo que si se desprende de sus declaraciones es que asumen el sistema socioeconómico vigente. Apuestan por el crecimiento, señalando que una subida de salarios potenciaría el consumo y, en consecuencia, el crecimiento, tal como lo entiende el capitalismo. No apuestan, por el contrario, por un modelo sostenible, con todo lo que ello conlleva.
Las actuales diferencias internas se centran en la acción institucional, defendido por unos, versus conjugar ésta con la acción en las calles, pero todo se queda en propuestas teóricas. Su presencia en el Parlamento deja mucho que desear para quienes les votaron. Se han dejado arrastrar por los partidos convencionales. Muchos esperábamos acciones más contundentes. Sus 71 diputados podrían dar mucho más de sí, pero la fuerza se les va en discusiones bizantinas entre unos y otros dirigentes.
Cada vez, recurren, con más frecuencia, a las prácticas que llevan a cabo los partidos clásicos: incorporan a sus listas a “famosos” de uno u otro signo, lo que aleja a esta formación de esa vocación popular de la que presumen. La posibilidad de que sus afiliados y adscritos puedan votar a los dirigentes, no deja de ser una simple táctica que desvirtúa un proceso verdaderamente democrático. Por un lado, los candidatos vienen dados, aunque se pueda votar a elementos de varias listas. Por otro, la mayor parte de ellas y ellos son desconocidos para la mayoría de los votantes. Las líneas políticas las definen sus dirigentes. Puedo garantizar que ha habido propuestas desinteresadas de colaboración de personas de talante progresistas, y no han tenido a bien ni siquiera escuchar sus intenciones. Sólo admiten o buscan a gentes conocidas, aunque eso no les aporte gran cosa o, incluso, les perjudique.

La fuerza y el apoyo con el que contaban inicialmente se van desvaneciendo. Hace unos días asistí a una reunión convocada por el grupo municipal, próximo a Podemos, de mi localidad. Los masivos encuentros de tiempos atrás difieren de la raquítica asistencia a esta última reunión.
Aún a pesar de esa actual indefinición, socialmente se les ubica en la izquierda trasformadora, por lo que se ven afectados por la inestabilidad y por el esfuerzo para demostrar que pueden gobernar, algo que no se le exige a los que sirven de barrera de contención del poder real. Si a eso le añadimos las luchas internas y, como consecuencia, el desencanto de sus votantes no estamos ahora en condiciones de augurar un futuro demasiado halagüeño para esta formación, contrariamente a lo que hemos manifestado en otras ocasiones.  
Quiero, finalmente, manifestar mi preocupación por la deriva que pueda tomar, o que ya ha tomado, este grupo. Algo que surgió inyectando fuertes dosis de esperanza a determinados sectores sociales, deseosos de un significativo cambio político, puede dar al traste con esa confianza puesta en una nueva formación que pretendía romper con eso que, ellos mismos, llamaban el régimen del 78. Aunque, muchos pensamos que es fácil ser arrastrados por la ingenuidad, porque romper con este modelo desde dentro, y no ser engullidos por él, es prácticamente imposible.