miércoles, 17 de mayo de 2017

LA DERIVA DE LOS PARTIDOS DE TENDENCIA SOCIALDEMÓCRATA EN EUROPA

Es complicado desligar la trayectoria de un solo partido en el maremagno político en el que nos encontramos en el amplio ámbito europeo. Es complicado mantener la frialdad en una situación como la que tenemos en nuestro país, en la que uno se encuentra viviendo indignado y desmoralizado. Un espacio, este nuestro, donde el conjunto de los que detentan los diferentes poderes se asemeja más  a una red mafiosa que a lo que deberían ser las instituciones de un Estado moderno y democrático. Un lodazal en el que se combinan la corrupción de unos y la ignorancia de otros, impidiéndose, así, que esta especie nuestra se desarrolle en aras de la razón y la ética.

Estado general: los socialistas en el panorama político europeo
Haciéndonos creer que se trataba de posiciones antagónicas, se nos presentaban, con carácter casi universal, dos opciones que se autoubicaban: una en la derecha (con reparos) y la otra en la izquierda (también con reparos). La derecha se identifica con lo que se ha convenido en llamar eufemísticamente: neoliberalismo; la izquierda electoral del pasado ha presumido de ser socialdemócrata. Sin embargo, neoliberalismo y socialdemocracia son, en la actualidad, las dos caras de la misma moneda. Y como tal se han comportado. Lo demuestran los actos de ambas formaciones en la defensa de los mismos intereses: los de los ricos, habiendo hecho los socialistas, de vez en cuando, alguna concesión a las clases populares, aprobando leyes insustanciales que no atajaron nunca los verdaderos problemas de los de abajo. Pero cuando ha sido necesario hacer recortes en las condiciones de vida y en los derechos de los ciudadanos, no les ha temblado el pulso. Véase el caso de la modificación del artículo 135 de la Constitución española. Es una burda manera de engañar a una población que en estos momentos soporta todo lo que se le presenta a través de los medios de comunicación como tótem sagrado de la modernidad.

No cabe duda de que los “socialistas” hayan sido parte y culpa de la situación en la que nos encontramos, una situación caracterizada por una economía agónica, una política viciada, y una sociedad congelada. En una entrevista  reciente a J. Anguita, declaraba éste que sin una reacción del pueblo esto no tiene posibilidades de cambio. “Sin que la ciudadanía se movilice, este país no tiene solución alguna”.  “U os mojáis, o esto no tiene remedio, pensad en vuestros hijos y en vuestros nietos”. De otra manera, “Lloraremos como Boabdil”.  Comparto, como no podría ser de otra manera, el diagnóstico  y los deseos de Julio, pero discrepo en las propuestas. Las movilizaciones al uso parece que restan poco poder a los de arriba. Las movilizaciones de los ciudadanos que ahora se llevan a cabo no les dan miedo. Las acciones políticas tales como las sesiones de control al Gobierno y las comisiones parlamentarias son absolutamente ineficaces, lo que pone al descubierto la debilidad de este tipo de democracias. Las denuncias en los medios de comunicación tampoco resuelven nada, por el contrario suelen poner el cierre a los asuntos más y menos graves. Por desgracia, las soluciones no son fáciles, teniendo en cuenta el extremo al que hemos llegado. Sólo señalar que los escasos cambios que podemos encontrar rastreando la historia han tenido lugar cuando los movimientos se han fraguado en la clandestinidad para, después, llevar a cabo una auténtica revolución, unas con más éxito que otras.
Las movilizaciones, las protestas, las sesiones de control, etc.,  son una concesión de la oligarquía, protegida por un poder político alejado de la ciudadanía, aunque los ciudadanos voten a determinados partidos, porque son víctimas del engaño y de la demagogia de unos y de su propia ignorancia. A veces se vota, incluso, a grupos que defenestran a los que les han votado, a veces nos hacemos (se hacen) cómplices de la corrupción.  Uno de estos grupos a quienes votan de forma irracional en nuestro país es al PSOE. A pesar de esa situación de decrepitud, a pesar de su apoyo al Gobierno del PP, las encuestas, a lo que luego volveremos, les siguen concediendo un desproporcionado apoyo.

La evolución de los socialistas en Europa
Volviendo a la citada entrevista a  Julio Anguita el entrevistador le preguntaba algo así: ¿por qué está dividida la izquierda? Dando a entender que el PSOE formaba parte de esa posición política, a lo que Anguita respondió: ¿quién ha dicho que el PSOE es izquierda? Más o menos. En otros países, la reacción del electorado ya es evidente. En Grecia el PASOK quedó relegado a la última posición en las elecciones de enero de 2015 con un 4,7% de votos. En estos días es el PS francés el que ha ocupado el cuarto lugar en las primarias con un 6,36%. Tengamos en cuenta que los socialistas han gobernado durante mucho tiempo en estos países, siendo entonces el grupo más votado.  Sin embargo, España es un país singular. Con un PSOE dividido, sin ideología, sin propuestas, sin liderazgo, con golpes de mano cuarteleros, sigue apareciendo en las recientes encuestas oficiales (del CIS) en segundo lugar con un 20% de apoyo. Es tan inconcebible que sospecho que los datos están manipulados. Yo no me los creo. Esa es mi válvula de escape, así evito apelar al suicidio.

En otros países, tal como hemos mostrado, el declive de los partidos socialistas o, en general, de la Socialdemocracia, como a algunos les gusta autodefinirse, es un hecho. Y no sólo en Grecia y Francia, también en Reino Unido, Italia, Suecia, Polonia, etc. Ya son, al menos, 15 países en los cuales los socialistas han pasado a ser una fuerza irrelevante.

Ante tal situación nos hemos de preguntar: ¿a qué es debido ese declive en gran número de países de la UE? ¿A qué se debe la peculiaridad patria?

Rastreando bibliografía para documentarme, sorprendentemente, he encontrado multitud de artículos coincidentes en el título: “El declive de la Socialdemocracia” y otros enunciados semejantes. Coincido con el enunciado, pero no con los argumentos que esgrimen algunos para justificar ese declive. Es fundamentalmente por esta razón por la que me atrevo a aportar mi visión, basada fundamentalmente en la observación de la evolución de estos grupos y en el análisis de su verdadera naturaleza.
Ya le he dedicado algunos escritos, pero, como en otros casos, el asunto parece inagotable. De entre todas las referencias destacan don artículos: “El PSOE y sus problemas”, en diciembre de 2014 y “Tras la muerte del PSOE” de diciembre de 2016.

En los países políticamente más avanzados los ciudadanos han tardado, pero han comprobado que los partidos socialistas ya no actúan como alternativa a las políticas neoliberales, ya que, como he señalado, ambas organizaciones defienden los mismos intereses. La vieja estrategia de la alternancia ha tocado fondo.
La socialdemocracia jugó un papel importante en defensa de la clase trabajadora durante el siglo XIX, cuando ofrecía la mejora de las condiciones de trabajo por la vía pacífica y reformista, en una situación de penuria de las clases populares. Estrategia política legítima y rival de otras que se ofrecían más activas en su época. Pero, poco a poco, ha ido perdiendo sus verdaderas señas de identidad hasta que, transcurridos unos cien años, su ideario se ha ido desdibujando para convertirse en una propuesta netamente electoralista, aprovechándose de la historia y mintiendo a las masas que se han dejado engatusar. Volvemos a recordar a H. Ibsen en “El enemigo del pueblo” cuando nos anuncia que el pueblo se equivoca y tarda más de 30 años en darse cuenta del error. En Europa ya ha llegado ese momento en el que la ciudadanía ha detectado que este tipo de democracia es una estrategia del poder y los partidos mal llamados socialistas son, o han sido, un puntal fundamental de ese montaje.

El PSOE como caso peculiar
El PSOE inició sus andanzas, tras la Dictadura, capitalizando la lucha y el desgaste que el Partido Comunista llevó a cabo durante tantos años. El atraso socioeconómico y político de nuestro país, el miedo y las ansias de cambio proporcionaron un inmerecido triunfo electoral a los socialistas en 1982. La demagogia, el engaño, la ingenuidad y la ignorancia les han permitido gobernar más años de los merecidos. La falta de cultura política, consecuencia del ajetreado siglo XIX y las dictaduras del XX, han hecho del electorado patrio un bloque refractario, por lo que, aún, los dos partidos antiguos (PP y PSOE) siguen contando con un apoyo mayoritario a pesar de la corrupción de unos y la descomposición de otros.
Sin embargo, el futuro de los socialistas aquí, en este país nuestro, recordando al tonadillero Antonio Molina, es muy oscuro. Lo siento por sus fieles militantes de base y por sus devotos seguidores. Sus dirigentes, en un deseo de mantener su situación de privilegio, como si se tratara de un niño que no quiere que le quiten el juguete para ir a dormir, se mueven en un espacio onírico del que no quieren despertar. Pero la sensatez anuncia que, a pesar de esta inercia del cuerpo electoral, jamás conseguirán ser el grupo más votado en las elecciones generales. Tienen un verdadero problema. Ya no pueden presumir de ser la izquierda. Su futuro real, su subsistencia, alejado de los delirios y del autoengaño, pasa por convertirse en el asistente del Partido Popular.



sábado, 29 de abril de 2017

¿QUÉ MÁS TIENE QUE PASAR? BIS

Al hilo de los recientes encarcelamientos de algunos de los mafiosos del PP, que no serán los últimos, se hace inevitable la reflexión, y concluyes preguntándote: ¿qué más tiene que pasar? ¿Qué más tiene que pasar para que la sociedad reaccione? De pronto, me vino a la memoria el título de un breve escrito con idéntico enunciado. Un artículo de junio de 2013, hace ya casi cuatro años. Aunque allí contaba hechos semejantes a los que estamos asistiendo ahora, en estos cuatro años la sociedad no ha movido un pelo. Y aquí viene la segunda conclusión: los de arriba han ganado la batalla. La anestesia está servida. Es como si se tratara de una enorme banda de robots programados para seguir instrucciones. He querido eludir el término “Zombi” por el respeto que aún me merece esta especie. Y porque aún cabe la posibilidad de “resetear”  las programaciones, aunque sea necesario destrozar el disco duro a martillazos.
Para ponernos a prueba, de vez en cuando, los medios de comunicación anuncian posibles catástrofes que de ocurrir podrían suponer el final de todo el planeta. Eso de “la tormenta solar” es esa serpiente que aparece de vez en cuando. Por otra parte, la amenaza de una posible guerra nuclear nos ronda ahora entre la fantasía y la realidad. Algunos “colegas” en esto del análisis y la expresión escrita hacían mención a este hecho. Uno de ellos ha llegado a decir, ante la posibilidad de una guerra: “siento más lástima que miedo”, en referencia a la falta de reacción popular. Y así es. La masa impasible, indiferente, como si no fuera con ellos. Las noticias del día a día nos van vacunando: ya somos inmunes al desastre. Un día la masacre en Siria, otro día, mientras estamos comiendo, nos muestran los jirones de los que se desgarran en las concertinas. De un tiempo acá nos advierten de que “las imágenes que vamos a mostrar son muy duras”. Justo lo que hay que decir para provocar, y despertar la curiosidad para que miremos.
Si ante el anuncio de tan tremendos acontecimiento, la reacción es nula, ¿cómo nos vamos a sorprender porque unos ladronzuelos tengan millones de euros en cuentas clandestinas, porque hayan esquilmado empresas y servicios públicos en beneficio de ese grupo mafioso, porque la actividad básica de los patronos de grandes compañías sea la de corromper y corromperse? Eso es poca cosa.
Para comprobar que las cosas, cualitativamente, están como hace casi cuatro años, no me resisto a reproducir el texto de ese artículo publicado en esa fecha de 18 de junio de 2013. 
http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/2013/06/que-mas-tiene-que-pasar.html.

“Hoy me llega vía email una carta, una de tantas de las que circulan por la red, haciéndoles ver a los que aún votarían al partido en el Gobierno, más de ocho millones, su equivocación por seguir apoyando a un grupo mafioso como el que detenta ahora el poder político. Ríos de tinta, o miles de megabytes comentan, denuncian o critican los comportamientos políticos y las conductas personales de los dirigentes del PP, pero las cosas siguen igual, no pasa nada, las urnas lo soportan todo. Han ganado por mayoría absoluta y están legitimados por cuatro años hagan lo que hagan.
Estos políticos saben muy bien de qué va este negocio. Saben que su función es la de  proteger a los ricos, y cobran por esa tarea, sabiendo que entre todos caminan en  el tándem de la corrupción. Todo eso de los principios o de la ética se la suda. La degeneración está servida.
En mi vida he visto nada tan escandaloso, y tan escasa respuesta ante los hechos que se suceden, y que nos cuentan los medios de comunicación a diario. Aparecen como si se tratara de una película, como una serie que, con el mismo guión, cada día aportan algún dato nuevo, aunque los protagonistas suelen ser siempre los mismos. El cine, la ficción y el plasma han hecho mucho daño. La realidad queda eclipsada y se nos cuela en casa filtrada, manipulada y repetitiva hasta el punto de asumir la maldad, el abuso, la sinrazón y la falta de humanidad como algo normal.
Por el otro extremo, la desigualdad, la pobreza, el desamparo y la crueldad comparten pantalla. Ya estamos tan inmunizados que tras una noticia sobre un tipo que ha robado un montón de millones, nos muestren otra en la que nos dicen que una cuarta parte de los niños de este país están desnutridos. Ambas son asumidas de igual forma porque la anestesia permanece durante todo ese tiempo en el que perdemos dioptrías ante el aparato de TV.
¿Qué más tienen que pasar? Los máximos dirigentes del partido en el Gobierno entienden esto de la política como un negocio. Nos dicen los diarios que en unos cuantos años se han forrado, burlando esa legalidad a la que ellos aluden cuando hay que reprimir o someter al pueblo llano. Es tremendo, porque dicen que son los máximos representantes de los ciudadanos. Se burlan de todos. Bien pensado: ¡da miedo! La inseguridad, el desasosiego o la inestabilidad y la precariedad laboral pasan a un segundo plano. El pánico les coloca en esa segunda plaza.
Por si fuera poco el hecho de que el actual presidente de Gobierno carezca de cualquier principio ético, burle la ley, sea un mentiroso: “no he venido a la política para ganar dinero”-dijo-, desprecie a la ciudadanía y tenga la desvergüenza de seguir en su puesto, además de eso, el expresidente de los patronos (CEOE) está en la cárcel, el expresidente de una de las mayores Cajas de Ahorros (Bankia) también está en la cárcel, el que manejaba los dineros del PP está multimputado por ladrón. La Corona: ¿qué decir de la Corona? ¿Hay quien dé más? ¿Es esto lo que llaman marca España?
Aún en estas condiciones no parece cercano un “estallido social”. Más bien parece que vamos por el camino de la aceptación de los hechos, de la caridad como única forma de ayuda a los más necesitados, del refugio en la miseria”.



martes, 25 de abril de 2017

LA CORRUPCIÓN, LA RAZÓN Y LA ÉTICA

No es verdad eso de que las personas sean corruptas por naturaleza. No es verdad eso de que todo aquel o aquella que tenga la oportunidad de robar robe. La mayoría de la sociedad está sometida a las reglas impuestas por el poder y resignada a padecer los desmanes de una panda de ladrones. En un sistema de dominio, el poder y la corrupción van de la mano.
Las noticias de corrupción que saltan a los medios de comunicación recogen sólo la de los gobernantes políticos, pero la corrupción no es patrimonio de estos. Las corrupciones más importantes se dan en el núcleo más duro de la clase dominante. Los propietarios o dirigentes de las grandes corporaciones no solamente son corruptores, sino corruptos. Es corrupción la explotación de la clase trabajadora, es corrupción evadir impuestos, es corrupción especular en los mercados, es corrupción asignar las desorbitadas cantidades en calidad de jubilación -por ejemplo- a los directivos de las empresas del IBEX35, es corrupción  la compra de entidades ruinosas para luego “reflotarlas”, es corrupción la privatización de empresas y servicios públicos, es corrupción  cobrar precios abusivos de los suministros de los oligopolios, es corrupción  el trato de la banca a los ahorradores y a los hipotecados, es corrupción agrandar la desigualdad. Es corrupción corromper.
En este país nuestro, la corrupción se ha generalizado en todos los ámbitos políticos gobernados por el Partido Popular, a tal punto que hemos visto como de ser una casta se ha convertido en una mafia, pasando por lo que algunos definen como trama. Los ciudadanos y ciudadanas estamos ya saturados de lo que nos cuentan día tras día. Cuando no es uno son dos los que van cayendo, aunque la aplicación de ese manoseado lema de que “caiga sobre ellos todo el peso de la ley” no se corresponde con la magnitud de los delitos (presuntos) cometidos. Estamos hartos, aunque lo que estamos viendo, que es mucho, es la punta del iceberg, tal como venimos anunciando desde hace tiempo. Los jueces, temerosos, tardan en aplicar sentencias. Una vez condenados los corruptos siguen en la calle con condenas de cuatro, seis o más años

Ante el actual panorama, surge la pregunta: ¿los comportamientos de los corruptos responden a una limitada capacidad intelectual, a una determinada patología o a la ausencia de principios éticos? Estamos tentados de responder de inmediato, pero merece la pena adentrarse en el análisis de esta antisocial práctica.

Ética y moral son conceptos resbaladizos sin que puedan ser definidos con precisión. Términos que a veces se complementan, otras veces se confunden. De cualquier forma, la ética y la moral, lo bueno y lo malo, responden a un modelo ideológico, doctrinal o a las normas y costumbres de una determinada cultura. En países como el nuestro, es la iglesia católica, y en general el cristianismo, quienes han marcado durante siglos las reglas morales. Reglas que permanecen en gran medida en este tipo de sociedades. La iglesia ha guiado la conducta de las masas bajo el temor de ser castigado en “la otra vida”. Durante mucho tiempo, los poderosos, aunque sólo fuera por imagen, se ajustaban a ciertas reglas, aunque bajo cuerda hicieran y deshicieran a su antojo. Lo que ocurre es que, poco a poco, esas normas van siendo violadas por esos estamentos. Ya no quieren ser ese referente visual o dechado de virtudes en actos religiosos. Ya no les importa ir al infierno. Por eso no les importa corromperse, por eso rompen con cualquier escala de valores. Por eso no respetan las más elementales reglas de convivencia. Por eso sus sucios asuntos no respetan los más elementales principios éticos.

La razón es una facultad potente y exclusiva  de nuestra especie, una componente importante de la  real o potencial inteligencia de hombres y mujeres, pero que, por lo que parece,  no alcanza a aquellos que no encuentran saciada su codicia para acumular más de lo que necesitan. Quienes anteponen sus intereses engañando, robando, explotando o abusando de semejantes son de ese grupo de baja talla intelectual. En una sociedad madura, intelectualmente hablando, no existirían individuos despreciables como los que, por goteo, están entrando en las cárceles de este país. La sinrazón, entonces, es una de la causa, quizás la principal, de tantos desatinos, de tanta corrupción.

Aquellos que han utilizado la política para corromperse, para sentirse poderoso, para satisfacer esa pasión, nunca llegarán a alcanzar plenamente el poder al que espiran, porque la pasión-poder se encuadra en la patología de la normalidad (en referencia a mi admirado E. Fromm). Todos estos individuos están psicológicamente llamados al fracaso por mucho que acumulen lícita o ilícitamente sus riquezas.

He llegado a discutir con amigos -que, por su interés y su capacidad intelectual, me merecen un tremendo respeto- sobre si es la razón o es la ética, mejor dicho, la sinrazón o la ausencia de los más elementales principios éticos, lo que subyace en todos estos casos de corrupción del PP como “organización criminal para delinquir”. Pues bien, conjugando las tres dimensiones que mostramos en la pregunta anterior, pienso que todos estos individuos que roban -de forma individual o en forma de casta, trama o mafia- son seres intelectualmente deficientes, carentes de cualquier valor o principios éticos y enfermos mentales. Muchos de los que habitamos estas tierras de picaresca, de Lazarillos, de Rinconetes, de Cortadillos, de Buscones, etc., estamos hartos de golfos, de sinvergüenzas, de dementes. Ante la indiferencia de las masas y la inacción política y social sólo nos queda apretar los dientes e intentar tirar para adelante con paciencia y resignación, pero con rabia.


martes, 18 de abril de 2017

UN SISTEMA SOCIOECONÓMICO AGOTADO: CONTRADICCIONES Y TRANSFORMACIONES

Hace ya algunas décadas que muchos, entre los que se encuentran notables pensadores, decimos, con distintos enunciados, que el actual sistema socioeconómico está agotado, agónico, que nos encontramos en el comienzo del fin, etc., aunque transcurren los años y parece que no pasa nada suficientemente significativo que haga visible ese agotamiento, pero sí que pasa, lo que ocurre es que la lentitud de la degradación y la adaptación del pueblo al momento hace que las trasformaciones no sean percibidas desde dentro del proceso transformador. Es como estar en el ojo del huracán. Y es que, en otras ocasiones, los grandes cambios económicos y sociales han ocupado siglos hasta materializarse por completo la siguiente etapa. Pensemos, por ejemplo, en el paso del Feudalismo al Capitalismo.
Desde el año 2011, hemos enunciado, y repetido hasta en dos ocasiones más, algunos escritos con el mismo título: “Un sistema agotado”, en el año 2011, en el 2013 y en el 2016. Ahora volvemos a ese mismo enunciado, porque es este un asunto inagotable. En este caso, a través del análisis, aportaremos datos suficientes para comprobar que se están produciendo grandes transformaciones y se están agudizando las contradicciones del sistema capitalista. Sin embargo, es el propio sistema el que se encarga de que los individuos de este tipo de sociedades vayan asumiendo sin sobresaltos las nuevas condiciones vitales, apoyándose, los que mandan, en la debilidad intelectual y emocional de aquellos. Es más fácil convencer desde la neoderecha con una oferta de diversión, mientras se pueda, que con posiciones de lo que se conoce como izquierda. Es preferible optar por el consumo, los viajes, las vacaciones, la fiesta, etc., que con la austeridad, la sostenibilidad, la igualdad, la solidaridad, etc. Por eso las posiciones de izquierdas, como hemos señalado en otras ocasiones, son abstractas, laboriosas e inestables (véase el caso griego y, en general, el declive de las izquierdas europeas). 
He aquí, de forma esquemática, las  contradicciones y las transformaciones que, a día de hoy, consideramos más relevantes.

Contradicciones
a)      La principal contradicción del actual sistema es la intención de crecimiento permanente en un entorno natural finito. El agotamiento de los recursos fósiles y forestales es ya un hecho. Selvas y bosques son esquilmadas para buscar, a la desesperada, otros recursos.  Ese permanente crecimiento, sin medidas de control, está contaminando el planeta por tierra, mar y aire. El cambio climático ya es también un hecho.
b)      La automatización de los procesos, el uso de potentes ordenadores y aplicaciones informáticas y los múltiples sistemas de comunicación, fruto de lo que vulgarmente se conoce como Tercera y Cuarta Revolución Tecnológica, está eliminando de manera exponencial, mano de obra cualificada y no cualificada de las grandes empresas productoras del sector de la metalurgia y de los servicios.
c)      La superproducción de productos y servicios requiere una sociedad consumista. Sin embargo, el poder adquisitivo global es cada vez menor. Lo que puede degenerar, en el corto plazo, en diferentes mercados: un mercado de lujo para clases privilegiadas y un mercado se supervivencia para las masas. El medio y largo plazo se nos presenta impredecible.
d)     La excesiva acumulación de capital, que no tiene proyección sobre la economía real, ha dado pie a  la agudización del mercado financiero, convertido en un mercado especulativo, a la aparición de múltiples paraísos fiscales. Cada día se mueven inmensas cantidades de dinero que no tienen nada que ver con la economía productiva.

 Cambios
-Como consecuencia del cambio tecnológico, se ha incrementado el paro respecto a décadas anteriores. Un paro estructural, a diferencia de lo que tuvo lugar en otros tiempos.
-La precariedad se ha instalado de forma definitiva, sustituyendo al empleo estable.
-La desigualdad ha aumentado. La grieta entre ricos y pobres se ha incrementado.
-Las rentas del trabajo se han reducido de forma alarmante, mientras que aumentan los beneficios y, en general, el capital.
-Nuevos fenómenos que han aparecido últimamente: Desahucios, pobreza infantil, pobreza energética. Comedores sociales.
-Se han invertido los términos: los gastos de un elevado número de hogares son sufragados por los ingresos (pensiones) de los abuelos.
-Finalizada la etapa durante la cual las condiciones económicas de los trabajadores han sido pulverizadas, le toca ahora a los derechos adquiridos a lo largo del tiempo. La promulgación de leyes represivas (Ley mordaza, por ejemplo) y el adiestramiento para convencer de que hay que cumplir las leyes son una muestra más de que es necesario contener posibles revueltas en situaciones como las actuales y futuras. Francia, adalid de la libertad se encuentra sitiada. España en “alerta 4”. Todo ello para reprimir y controlar a la ciudadanía, bajo el pretexto de la amenaza yihadista, como si esas medidas pudieran eliminar los actos terroristas. Véanse los casos en los diferentes países: Bélgica, Francia, Reino Unido, etc.   
-Ha variado la política crediticia de la banca. Han disminuido las hipotecas, han aumentado los tipos de interés a los hipotecados.
-A diferencia de la situación en décadas anteriores, la adquisición de un hogar para jóvenes parejas se convierte en una tarea imposible.
-Respecto a las actitudes ciudadanas, se ha potenciado la indiferencia, la pasividad, la inactividad, el miedo y, en suma, la pérdida de conciencia social.
-Los medios de comunicación han incrementado su función alienadora. En general, los nuevos dispositivos tecnológicos están perturbando a la masa, en particular a la juventud. Las Redes Sociales son una nueva técnica de enajenación: Potencian el aislamiento social y el desarrollo intelectual.
-Deterioro democrático: Unión PP-PSOE en nuestro país. El modelo de la alternancia ya no es válido. La democracia cada día es más imperfecta.
-Se ha producido un desajuste entre cualificación educativa y acceso laboral. En nuestro país los jóvenes, sea cual sea su nivel formativo, recurren a cualquier tipo de trabajo, por lo general precario, buscan un empleo fuera de nuestras fronteras o pasan a engrosar las listas del paro.
-Derrumbe ideológico de la izquierda. El declive de la URSS ha influido de manera definitiva.
-La lucha de clases se agudiza, aunque traten de enmascararla con inventos tales como eso de la clase media, estado de bienestar, etc.

-Y algo absolutamente escandaloso: el incremento de la corrupción, fruto de la ambición y de la sinrazón. Lo que vamos conociendo es sólo la punta del iceberg

viernes, 7 de abril de 2017

UN SISTEMA SOCIOECONÓMICO AGOTADO: DEL BIPARTIDISMO AL PARTIDO ÚNICO

Una de las circunstancias que pone en evidencia que el actual sistema ha entrado en una crisis, que parece irreversible, es la inestabilidad de la dimensión netamente política, aunque ésta no sea la principal. A pesar de que el análisis completo requiere un escrito más amplio, queremos hacer un avance, tratando el actual modelo político, su declive y su posterior evolución.
El modelo bipartidista le ha servido a la oligarquía durante un largo periodo de tiempo, desde mediados del siglo XX hasta hace unos pocos años, en el marco de una limitada democracia, estrategia que ha dado lugar a una marcada estabilidad política.
En ese juego participaban dos opciones de supuesta oposición ideológica, cada una de las cuales se identificaban con la izquierda, la una, y con la derecha, la otra. El pueblo engañado y manipulado ha sido utilizado, aún lo sigue siendo (pero menos), para mantener el dominio de unos sobre otros.
La actuación de la derecha es coherente con su ideario y con sus propuestas. Sin embargo, lo que se conocía como izquierda, esa izquierda mayoritaria, tanto en este país como en otros del entorno, se han escondido bajo esa tendencia, por el prejuicio favorable que le conceden amplios sectores de la ciudadanía, pero su papel ha sido el de la defensa de los intereses de los ricos, sin distinción de lo que hace la derecha.
En consecuencia, el binomio izquierda-derecha ha quedado desconfigurado, fundamentalmente por la impostura de los partidos de esa pseudoizquierda que ha sido mayoritaria durante mucho tiempo.
La decrepitud del sistema socioeconómico, y la del modelo político al uso, han dado lugar a la aparición de nuevas fuerzas con postulados y propuestas más próximos a los grupos sociales menos favorecidos y a ciertas capas intelectualmente más avanzadas. Pero, además, el descontento con el bipartidismo está dando pie al fortalecimiento de movimientos de corte fascista (conocidos como extrema derecha). Es el caso de Francia, Holanda, Austria, Polonia y otros tantos países de Europa, bajo el ejemplo y la tutela, ahora, del actual presidente de EEUU: Donald Trump.
Ante esta situación de inestabilidad política, el sistema ha reaccionado buscando nuevas formulas para recuperar esa estabilidad perdida. Particularmente en nuestro país, ha aparecido Ciudadanos con el ánimo de contrarrestar el efecto Podemos, pero parece que este ensayo no les ha salido demasiado bien. La actuación más potente es la de intentar unir al PP y al PSOE, en sustitución de la alternancia, idea que se extiende a otros países que, como Alemania, ya lo han hecho. Cada vez oiremos hablar menos de izquierda y derecha como grupos enfrentados. La intentona unificadora comenzó en nuestro país después de la pérdida de la mayoría absoluta del PP el 20D de 2015. Tras una inédita etapa de inestabilidad, por fin, después de las últimas elecciones generales del 26J de 2016, se inicia una carrera para buscar el apoyo del PSOE. En esta burda operación de convertir al PSOE en muleta del PP, los socialistas han destruido su propio partido, creando una profunda grieta entre el aparato conservador y aquellos que siguen reivindicando posiciones de progreso por vocación o por oportunidad.
El proceso que se inició en septiembre-octubre de 2016 es vulgar, traicionero, cobarde y torpe con unos incuestionables tintes autoritarios. Cuando P. Sánchez, a la desesperada, intenta el pacto con Podemos se disparan todas las alarmas y, en menos de dos semanas se lo quitan del medio con un evidente golpe de mano. El poder real no puede permitir un Gobierno que le dé quebraderos de cabeza.
A partir de entonces, los encargados de laminar a Sánchez emprenden una operación para colocar en la Secretaría General a alguien que esté dispuesto a todo lo que le pidan desde arriba, a alguien del ala más reaccionario que dé continuidad a las políticas neoliberales de los anteriores líderes, ahora sometiéndose a los designios de los del PP. Todavía no alcanzo a saber qué es lo que buscan los del PSOE con esta operación, más  a allá de conservar la situación privilegiada que el sistema les ha otorgado a sus  actuales y, sobre todo, a sus viejos dirigentes: A los González, a los Guerras, a los Bonos, etc., etc. Hasta donde alcanza la vista, o la imaginación, el PSOE no conseguirá ser el partido más votado. Tal vez, tampoco consiga ser el segundo más votado. De cualquier forma, toda alternativa futura de progreso pasaría por la alianza de varios grupos entre los que podrían encontrarse los socialistas. Por lo tanto, surge una disyuntiva. O los dirigentes actuales del PSOE han enloquecido o, como he dicho, se me escapa cuáles son los ocultos objetivos políticos que pretenden alcanzar, eso sí, manipulando y utilizando a las bases del partido y a los ingenuos votantes.
Para jugar ese sucio papel de traición han elegido a una “predicadora” andaluza de baja talla intelectual, dispuesta a tragar con lo que sea con tal de ser protagonista y, de paso, arramplar con lo que pueda. Un espectáculo montado por todo lo alto, arropada la lideresa por todo el aparato, por la reacción, aplaudiendo. Pero no está todo el pescado vendido. Sánchez sigue adelante contra viento y marea. Esperemos que lo de P. López no sea un montaje y busque la limpieza de su partido para lo que sería conveniente que se aliara con Sánchez. De lo contrario, el camino queda expedito a la predicadora. Si ésta consiguiera ganar, el poder habría logrado lo que pretenden: sustituir la alternancia bipartidista por el partido único con el PSOE como muleta.


lunes, 3 de abril de 2017

PODEMOS (GRUPO POLÍTICO) EN MI ANÁLISIS

Desde la aparición de Podemos en el panorama político le he dedicado una parte importante  de mi tiempo y de mi análisis. Ahora que hago un repaso, observo que le he dedicado a este asunto más de lo que yo pensaba. Tengo que reconocer que desde mayo de 2014 me he manifestado de diferentes maneras, tal como podremos comprobar. Los deseos de cambio y la aparición de una nueva formación en una escena anquilosada han influido en mis manifestaciones. En ocasiones las pasiones han vencido a la razón. Las alusiones a Podemos a lo largo de estos tres últimos años dan de sí para un amplio texto, aunque intentaré resumir, centrándome en los comentarios más relevantes. Tengo que admitir que muestro un cierto zigzagueo, idas y venidas, respecto al potencial de Podemos para influir en la trayectoria del día a día o para cambiar el ritmo marcado por el poder real.
Pero ahora ya tengo una idea más madurada, más reposada. Ahora la razón se impone a las pasiones. La conclusión, como es natural, queda recogida en el último párrafo de este escrito, aunque ya al comienzo, recelaba de las posibilidades de transformación del sistema. Por otro lado, siempre me ha rondado la duda sobre su génesis, llegando, incluso, a pensar que pudieran ser un “invento” de la oligarquía, para, como señalamos más adelante, encargarse de canalizar el descontento y evitar males mayores.

El 27 de mayo de 2014 me refería por primera vez a este grupo, señalando: “Sorprendentemente, irrumpe una nueva formación con el nombre de Podemos, creada hace tan solo cuatro meses. Un grupo sin apenas estructura, ni dinero, pero que, a pesar de ser desconocidos por amplios sectores sociales, han obtenido casi un millón y medio de votos (en las elecciones Europeas), convirtiéndose en la cuarta fuerza política”.

Ya en julio del mismo año, al poco tiempo, manifestaba la dificultad de trasformar el actual sistema: “Somos optimistas respecto a las expectativas electorales de esta nueva formación. Sin embargo, no tanto con las posibilidades de cambio socioeconómico que prometen, si es que llegan a tener poder político suficiente. Aparecer en  escena y ganar por la vía de este modelo político no garantiza el derrumbe del actual sistema, aunque se encuentre herido de muerte”.

Más adelanten en septiembre, decía: “Su acertada manera de abordar el miedo como algo alternativo entre clases u estamentos sociales, provoca el rechazo de los privilegiados. Es una realidad constatable históricamente que cuando los sectores dominantes, por alguna circunstancia, han sentido miedo, su poder ha mermado en beneficio de la clase trabajadora que, por el contrario, han perdido el temor y han ganado poder, poder legítimo”.

En  marzo de 2015, manifestaba con total claridad las dudas sobre el papel de Podemos como agente transformador: “Podemos es un fenómeno social que, al margen de sus dirigentes, rompe con una práctica política enquistada y corrupta, pero ¿su acceso al poder político, si lo consigue, supone una verdadera alternativa transformadora?”

El 9 de agosto 2015, en una especie de carta dirigida directamente a ellos, decía: “Las ideas y las propuestas iniciales ofrecían un panorama que bien podrían calificarse de radical o de antisistema, pero, poco a poco, se han ido suavizando hasta el punto de convertirse, ahora, en un conjunto de inconcreciones que hasta comienzan a dejar de “asustar” a los de arriba. Da la sensación de que queréis participar de la misma forma que el resto de los partidos en el marco del actual modelo político”.

El 12 de octubre de 2015: (…) “pero ahora ya no estoy seguro de que éstos (Podemos) no sean una pieza más de este juego”.

26 de mayo 2016: “Podemos o la esperanza del cambio. Un partido político surgido desde abajo, al contrario que C’s. Podemos ha sabido recoger el sentir y el descontento de una buena parte de la sociedad. Sus propuestas iniciales, más agresivas que las actuales, encandilaban a sectores específicos, entre ellos jóvenes y no tan jóvenes verdaderamente críticos con el sistema y, particularmente, con la actual práctica política. Su pretensión de llegar a la mayoría social han diluido esas primeras propuestas, provocando un cierto desencanto en quienes, al principio, se identificaban con el proyecto, dando lugar a un deslizamiento en sus potenciales votantes”.
“De cualquier forma, no esperemos grandes trasformaciones en el caso de que les permitan acceder al poder político. El camino para iniciar un mundo nuevo pasa por la conquista del poder económico, y son muchos y muy poderosos los enemigos del pueblo, dentro y fuera del país”.

12 de junio de 2016: “¿Por qué tanta publicidad, negativa ¿o positiva? a los de Podemos? ¿A qué se debe esa evolución tan rápida en su ideario? ¿Por qué se esfuerzan en decir, ahora, que son “socialdemócratas”, cuando en la actualidad es una práctica política desfigurada? ¿Por qué han variado de manera tan exagerada las propuestas iniciales? ¿Por qué han suavizado tanto el mensaje? ¿Por qué esa defensa, aunque velada, por parte de algunos de los medios más reaccionarios?
Y algo que me ha llamado poderosamente la atención: ¿quiénes pagan esas macrosedes que se han montado (los nuevos partidos) de la noche a la mañana (incluye el imponente y lujoso edificio de siete plantas de Ciudadanos?”
 “Hasta ahora, aunque con reservas, hemos deducido, a través del análisis, que Podemos se oponía al sistema, pero, tal vez, nos estén engañando todos y a todos. Tal vez Podemos forme parte de esa invención en la que está también C’s. Tal vez quieran canalizar el descontento a través de Podemos, para evitar males mayores”.

10 de septiembre de 2016: “Podemos se ha convertido en el partido de la contestación al actual modelo político, pero sus posiciones no llegan a ser de una auténtica izquierda que combata al actual sistema. Basa sus propuestas en el crecimiento y el consumo y no cuestiona con firmeza la desigualdad, y mucho menos la actual práctica de privatización de servicios. Pero la oligarquía cerril, en la idea de que este grupo no sea una creación del poder, parece que les tiene miedo”.

28 de agosto de 2016: “Podemos se encuentra en la cuerda floja con la duda de si estarían dispuestos a intentar defender unos verdaderos valores anhelados por la izquierda  y convencer con sus propuestas, o de que otros valores son posibles; con la duda de si sus apoyos populares irán en aumento; con la duda  de si, en el corto o medio plazo, pudieran desaparecer de la escena política”

4 de febrero de 2017: “Podemos aparece en escena a raíz de las protestas ciudadanas entre las que destaca el movimiento 15M. Una aparición oportuna, u oportunista, del citado grupo constituido en partido político. La evolución de Podemos es más que constatable. Una evolución que más que un lógico proceso de adaptación han sufrido una verdadera metamorfosis, ¿o es que todo ha sido una farsa desde el principio? Quién te ha visto y quién te ve, o la sombra de lo que eras, o lo que decías que eras, parafraseando al insigne Miguel Hernández”. 

Y, finalmente, el 10 de febrero de este año, añadía: “Aunque manifestamos algunas dudas, fruto del análisis, ya sí que es posible obtener algunas conclusiones. Podemos podrá mantener un cierto apoyo electoral durante bastante tiempo, pero ha perdido la posibilidad de ser el partido más votado, tal como eran sus pretensiones. Por otro lado, aunque consiguiera mayoría suficiente para gobernar, jamás será capaz de trasformar el sistema desde dentro para eliminar la injusticia y la desigualdad, y otorgar fuerza y poder a las clases populares”.


miércoles, 22 de marzo de 2017

EL PAPEL DE LAS REDES SOCIALES. LO FUNGIBLE Y LO PERENNE

Las conocidas como redes sociales son asumidas, utilizadas  y bendecidas por amplios sectores sociales a nivel planetario. Los gestores de este tipo de empresas se han integrado en el gremio de las personas más ricas del mundo. Han superado con creces las máximas capitalistas, obteniendo los más elevados beneficios en un plazo breve y con un coste mínimo en mano de obra. La rentabilidad de estos negocios supera con creces la de las grandes corporaciones del sector industrial. Las nuevas tecnologías de la información son bien vistas por las sociedades sin que nadie se pare a pensar la función que cumplen, el origen de su existencia, el auge que han tenido o el impacto que tienen sobre el desarrollo intelectual y emocional de las personas. Por lo tanto, el papel de las redes, como una parte significativa de estas nuevas tecnologías, requiere un análisis en profundidad, aunque aquí, por las limitaciones de espacio, nos limitemos al estudio somero de este asunto. No nos adentraremos en el papel que juegan en la juventud, en las adicciones o en el mal uso (y el abuso) que de ellas se hace, porque esto conllevaría un extenso tratado. Tampoco haremos referencia a los artilugios físicos en los que “ruedan” las redes, ni a las emisiones que pueden afectar a la salud. En consecuencia, esto es sólo una señal de alarma, invitando a los lectores a la reflexión y a la toma en consideración.

Las técnicas digitales y la integración progresiva de componentes electrónicos han dado lugar a la aparición de circuitos con una elevada capacidad de almacenar datos y de gestionarlos a una gran velocidad. En paralelo se han ido desarrollando lenguajes de programación que, en conjunción con esos potentes componentes, han originado complejas aplicaciones, entre las que se encuentran las redes sociales.
Su facilidad de manejo y la aparente gratuidad han permitido que se extienda como la pólvora a lo largo y ancho del planeta. A la misma velocidad los rectores del sistema se han ido dando cuenta de la eficacia de esas potentes armas de manipulación y control.

Las redes sociales se han convertido en las bases de datos más potentes del mundo que hayan existido a lo largo de toda la historia. Cuántos de los cientos de millones de usuarios se han preguntado alguna vez: ¿de dónde obtienen los millonarios beneficios los gestores de las redes?, ¿por qué es gratis su adscripción y uso?, ¿saben los usuarios que son ellos mismos el producto que venden las redes? Los datos proceden de los que el propio usuario aporta cuando se suscribe, cuando amplía su perfil, cada vez que la red te invita a hacerlo, y de los “amigos” con los que compartes tu amistad, de tus seguidores y de aquellos a los que tú sigues. Las redes venden tus datos a empresas, agencias de viajes, comercios, a otras redes, etc. Por otra parte, cada vez que te conectas, la red te ofrece aquello por lo alguna vez te has interesado, o lo que creen que se ajusta a tu perfil.

En otro sentido, las redes se han integrado perfectamente en la arquitectura social del actual sistema, ya que cumple a la perfección con esa función de enajenación. Las redes compiten con los medios de comunicación en algunos casos, aunque, en el fondo, son fieles aliadas para embelesar y distraer de la imperfecta convivencia social. Los que se escapan por unos son “rescatados” por los otros.
Es tal vez en el terreno intelectual y emocional en el que inciden más negativamente el mal uso de las redes. Las redes responden a la inmediatez para contactar con otros u otras aunque eso sea sencillamente para preguntar: ¿dónde estás?, ¿qué haces? Por lo general, los comentarios, las notificaciones o similares suelen ser insustanciales, mal expresados o, incluso, con faltas ortográficas. Por esto, ese incorrecto uso de las redes se enfrenta a la reflexión y a la capacidad de pensar, en suma, a la razón. Por otro lado, la ausencia de respuesta del destinatario o el propio mensaje recibido se pueden convertir en frustración, angustia, inseguridad, estrés, a veces, agresividad y otras tantas “lindezas” que van deteriorando la personalidad y conformando una forma de ser vulnerable a la mentira y a la manipulación. Además, potencia la cobardía y el oscurantismo al permitir que se puedan crear perfiles anónimos tras los que se esconden el insulto, la descalificación, incluso, la amenaza.  

El objetivo del inscrito es conseguir el máximo de contactos, de amigos o de seguidores, aunque con la mayoría de ellos jamás se comuniquen. La red conocida como Twitter guarda algunas peculiaridades. Por un lado, limitan el texto a 140 caracteres, lo que obliga a que el comentario sea frugal y confuso, al punto de que a veces resulta incomprensible. Por otro, se ha convertido en la medida de la fama y la popularidad de políticos y gentes de la farándula, convirtiéndose en la principal plataforma para trasmitir algún dato, aunque por su brevedad y presencia en pantalla pierde valor comunicativo.
Por una parte, la multitud de mensajes y comentarios, como digo, son rápidamente sustituidos por otros, lo que les hace fungibles. Pero, por otra, los datos que se graban quedan allí toda una “eternidad”. Alguien de la realeza, por ejemplo, ha pedido que sus datos, referidos al proceso por el que ha sido condenada, desaparezcan de las redes, pero ha desistido porque resulta del todo imposible.
Este es el panorama con el que nos encontramos. Unas prácticas socialmente asentadas y con una enorme implantación en jóvenes, cada vez  a más temprana edad. Como en tantas ocasiones, la avaricia de algunos, recurriendo a todo tipo de artimañas e instrumentos de manipulación y engaño, nos arrastra hacia un futuro incierto. Puede ser que en ese futuro que desconocemos, unos sean extremadamente ricos y otros muchos demasiado pobres, pero ¿de qué les servirán sus riquezas y su poder a los primeros ante una sociedad dopada y deprimida?


domingo, 19 de marzo de 2017

UN FUTURO INCIERTO

El sistema de explotación capitalista arranca a raíz de la Revolución Industrial, a mediados del siglo XIX, distinguiéndose de etapas anteriores por la consideración de la fuerza de trabajo como un tipo más de mercancía. Desde entonces hasta nuestros días el sistema se ha caracterizado por la desigualdad como su principal razón de ser. Desde el comienzo ha  tenido lugar una progresiva mejora de las condiciones de vida  de la clase trabajadora. Sin embargo, hace ya un par de décadas que esa situación ha sufrido un quebranto. Se ha producido una inflexión. El momento que vivimos y el futuro, en países como el nuestro, bien pueden ser calificados como inciertos.  

El desarrollo tecnológico es fruto de la dinámica capitalista según la cual el objetivo que se busca es el del beneficio máximo al menor coste. Por esa razón, se ha ido reduciendo la fuerza del trabajo a costa de la automatización de los procesos productivos. La acumulación progresiva ha dado pie a la inversión en nuevos métodos y más potentes sistemas automáticos, hasta llegar en nuestros días a la robotización, monitorización e informatización en la industria y en los servicios. Todo ello con una creciente disminución de mano de obra. Algunos autores, como J. Rifkin,  se atreven a augurar el “fin del trabajo” a mediados del presente siglo.
Pero todo esto pasa desapercibido para el aparato político. Mientras, el trabajo estable va desapareciendo y va siendo sustituido por precariedad, inestabilidad y pobreza. Mientras, la sustitución de mano de obra va siendo sustituida por robots y ordenadores. Mientras esto ocurre, los políticos se dedican al mero debate, a la descalificación recíproca, a la lucha por el acceso al poder o a mantenerse en él, en uso del insulto, de la mentira y de la demagogia. Es como si inconscientemente huyeran de la realidad, en esa realidad en la que el poder real les otorga un espacio privilegiado. También habría que añadir, a esa desatención al problema, la falta de capacidad para abordarlo.

Algunos autores, entre ellos E. Wallerstein,  señalan que parece que el mundo ha caminado en positivo, a modo de “ley del trinquete”, es decir, se han producido avances y retrocesos, pero los avances han superado a los retrocesos de manera que en valor absoluto las sociedades han mejorado. También es cierto que muestra sus dudas de cara al futuro.  

Decimos que ahora vivimos momentos de incertidumbre, de desasosiego, porque se ha producido un desajuste entre el progreso tecnológico y la capacidad de consumo de los ciudadanos. Entre el crecimiento del capital y la reducción de las rentas del trabajo. Y esto implica una profunda ruptura social que no se ha producido en otros tiempos. Así, en los tiempos de la semiesclavitud, a comienzos de la industrialización de los procesos, los patronos pagaban el salario suficiente para la subsistencia y la posibilidad de reproducción para mantener la fuerza de trabajo necesario. Esta situación daba pie a una forma de organización social marcada por dos clases antagónicas claramente definidas y acotadas: explotados y explotadores. Más adelante, debido a la superproducción, por el desarrollo tecnológico, fue necesario convertir a la clase trabajadora en masa consumidora. El tremendo incremento de la productividad, el movimiento obrero y el miedo a la “amenaza” de la Unión Soviética dio lugar a la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora. De esta forma, se aprovechó la oligarquía para inventar términos tales como estado de bienestar y clase media, intentando ubicar allí a amplios sectores sociales para desclasarles y negar la lucha de clases. Y es cierto que han logrado que, poco a poco, esos sectores hayan huido de su verdadera condición. En estas circunstancias, aunque con una clara división por clases, el sistema ha conseguido adecuar la nueva organización social a las relaciones de producción, desactivando a la sociedad e instalando la indiferencia y la estabilidad que demandan para seguir incrementando la grieta entre ricos y pobres.
Sin embargo, debido a la deriva del modelo instalado, se están produciendo dos fenómenos divergentes que dan lugar a una situación inédita. Por un lado, tal como hemos señalado, la tecnología está eliminando mano de obra, sin que, a ciencia cierta, sepamos donde está el límite. Por otro, y como consecuencia del punto anterior, la mano de obra es menos necesaria, y los empleos cada vez son más precarios y peor remunerados, por lo que la capacidad global de consumo cada vez es menor. La codicia de la clase dominante, la incapacidad de los políticos y esa ausencia de reacción del pueblo nos llevan por un camino cuyo destino es tan novedoso como incierto.


martes, 7 de marzo de 2017

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN A EXAMEN

Los medios de comunicación de masas se han convertido en el instrumento más potente de los que dispone el actual sistema para enajenar a una sociedad cada vez más indolente, intoxicando, manipulando y distorsionando la verdad.
Estas empresas, como un apéndice más del entramado productivo, no escapan a la desigualdad entre unos y otros trabajadores.  En la cúspide, las “estrellas” de la radio y la TV con unos emolumentos desorbitados. En otro nivel inferior, los tertulianos y tertulianas, pluriempleados, que se mueven de emisora en emisora con unas consignas emanadas del poder real. Por lo general, suelen dividirles en dos bandos: los de la izquierda y los de la derecha. Una clasificación ficticia ya que ambos bandos están al servicio de los mismos dueños. Entrando en detalles, observamos que los de la derecha son más impertinentes y suelen tener un tono de voz más elevado, mientras que los del ala izquierda son más educados con un tono de voz moderado. Este es el juego con el que gozan los más reaccionarios y con el que engañan a amplios sectores de la sociedad.
En la cola del pelotón de esa escala están los becarios, los que hacen prácticas y los precarios con salarios ridículos. Fuera de la estructura todos aquellos y aquellas que están en paro, con ganas de formar parte del tinglado, dispuestos a trabajar por unas migajas.
Ahora, aparece una nota de la conservadora Asociación de la Prensa de Madrid denunciando el acoso del grupo Podemos a los periodistas. El mundo al revés. Algo inaudito porque son estos, los de Podemos, los que han sido (y lo siguen siendo) calumniados y vilipendiados, falseando la realidad como hacen, habitualmente, cuando alguien se sale del guión.
A mí me suena que pudiera ser un grupo de “viejas glorias” del periodismo los que piden amparo a esa anquilosada APM. No creo que sean esos chicos y chicas que van, “alcachofa” en mano, de un lado para otro al albur de que alguno  de esos políticos les suelte alguna frase insustancial.
Con esta denuncia, sin sentido, todo apunta a que quieren sacar del circuito mediático a los de Podemos. Es una intentona más para destruirles, fracasada la anterior, montada en torno a la última asamblea celebrada en Vistalegre. Saben que la presencia en los medios es imprescindible para funcionar en política, y estos viejos recalcitrantes se ponen al servicio de la oligarquía para frenar a Podemos, porque, pudiera ser que fueran a más, ahora que ya ocupan un significativo espacio en el hemiciclo y en otras instituciones.

Desde hace bastante tiempo, vengo denunciando el papel de los medios en una sociedad que, a modo de círculo vicioso, cada vez es más manipulada y cada vez más dependiente de la Radio y, sobre todo, de la TV. Permítaseme expresar mi visión de los mass media a lo largo de estos últimos seis años, entresacando algunos párrafos de los artículos escritos a lo largo de ese periodo.

“En particular los medios se han encargado de envenenar a la sociedad y crear un diccionario maldito con términos tales como revolución, subversión, comunismo, clase dominante, explotación, enajenación y otras muchas entre las que se encuentra antisistema”. 25 de junio de 2011.

“Las mayorías sólo son receptivas a la información que proporcionan los medios de comunicación audiovisuales, con una carga de intencionalidad programada. La información, a veces densa y muy específica, no es captada por la ciudadanía, pero deja mensajes nítidos, a modo de consigna, que son reproducidos, boca a boca, por el pueblo llano”. 5 de agosto de 2011

“Medios de comunicación que están en manos del poder real y que amplifican y reproducen al dictado lo que les encomiendan, jugando un nefasto papel contra los más débiles y sembrando la duda y la descalificación de todo aquello que pueda impedir la marcha de los poderosos”. 16 de agosto de 2011.

“El binomio política oficial-medios de comunicación se ha constituido en un instrumento de engaño y manipulación, arrastrando a una sociedad, cada vez más enajenada, hacia la destrucción total de la conciencia e, incluso, de su propia identidad como seres humanos”. 8 de septiembre de 2011.

“El binomio medios de comunicación-deportes cumple a la perfección la tarea de alienación o embelesamiento de las masas y, en consecuencia, alimenta una pérdida, cada vez mayor, de la conciencia social”. 8 de septiembre de 2011.

“Se ha conseguido el control de los sentimientos y de las emociones a través de los medios de comunicación y el adiestramiento escolar; se ha alcanzado, en suma, un grado extremo de maleabilidad de hombres y de mujeres, abandonados a la suerte del más hábil, del más mentiroso, del más sinvergüenza”. 5 de enero de 2012.

“Los grandes medios de comunicación constituyen uno de esos resortes del poder para potenciar esa actitud masoquista de los individuos, incrementando el derrotismo y la aceptación de lo aparentemente irreparable. El oportunismo es el  principal recurso de esas  grandes  empresas de la manipulación y de la información irreflexiva y machacona. Son como buitres en busca de la carroña para luego limitar su papel al sensacionalismo neto, a un zafio tratamiento del acontecimiento y al posterior abandono sin valorar las consecuencias o la proyección social de los hechos”. 1 de febrero de 2012.

“Los mass media se han convertido en la mejor y mayor herramienta enajenante en nuestros días, más aún que las religiones y las sectas, aunque estas siguen teniendo una influencia nada despreciable. Están manejados para alienar, para propagar la mentira, para angustiar, para intoxicar y para meter miedo a la masa en nombre de otros”. 28 de mayo de 2012

“Por fortuna, las grandes redes informáticas juegan a favor de esas minorías que se enfrentan al sistema. La difusión de escritos y textos a través de este medio es imparable  y pone en cuestión la política clientelar y sectaria de los mass media, convertidos en una potente herramienta de embelesamiento”. 21 de junio de 2012.

“Los medios de comunicación manipulan la información, los tertulianos reciben excelentes emolumentos y el pueblo llano, sin voz ni voto, se deja llevar, sin indignarse,  por los absurdos pseudodebates de esos individuos de baja talla  intelectual”. 22 de noviembre de 2012.

“Cuando los medios de comunicación vomitan tanta basura en épocas de desigualdad radical como la que vivimos es porque están absolutamente seguros de la ausencia del rechazo por parte de una sociedad doblegada frente a la manipulación, a la mentira y al cinismo”. 10 de enero de 2013.

“Los políticos y los medios de comunicación forman un tándem que protege los intereses de los más poderosos. Las tertulias, en particular, son un negocio para unos cuantos que cumplen una  sucia función. Los tertulianos son una panda de servidores del poder a sueldo, lo que les convierte en un grupo cerrado que van de un sitio para otro haciendo caja”. 19 de febrero de 2013.

“Los medios de comunicación, sometiendo a la población a un permanente “lavado de cerebro”, son (todos) la barrera de contención del poder real y de los políticos, añadiéndose ellos mismos a ese sector de clases privilegiadas”.  19 de mayo de 2013.

“Los medios de comunicación juegan un importante papel, distrayendo, embelesando, enajenando y embruteciendo a los que se prestan a ello, es decir, a una buena parte de los votantes”. 27 de noviembre de 2013.

“Los medios de comunicación prensa, radio, TV están directamente en  manos del Poder real (los privados) o del poder político (los públicos), convirtiéndose, hoy día, en el instrumento más potente de enajenación”. 27 de octubre de 2014.

“Los medios de comunicación cumplen a la perfección con esa función asignada para trasmitir la banalidad y la mentira. ¿Pero hasta cuándo es posible seguir así?” 25 de noviembre de 2015.

“Las herramientas del poder real son: la política, la educación y los medios de comunicación”. 13 de diciembre 2015.

“En general, el grupo de “poderosos”, y sus comparsas (políticos y agentes de los medios de comunicación) habría que situarles, también, en esas capas de baja capacidad intelectual y humana, que les inhabilita para vivir en armonía e igualdad con sus congéneres, así como con el medio natural”. 29 de marzo de 2016.

“La masa electoral es víctima de la demagogia, de la mentira, de la manipulación, de la infamia y de la intoxicación provocada por los medios de comunicación”. 29 de marzo de 2016.

“Los medios de comunicación, con sus tertulias basura y sus ineptos e instrumentalizados “politólogos”, que intentan banalizar la política, en poco ayudan en poner luz y verdad a la realidad política”. 26 de mayo de 2016.

“Las últimas críticas de los medios de comunicación, y de los demás grupos políticos, son cargas de profundidad a su ideario (al de Podemos) y a su actual oferta ideológica”. 28 de junio de 2016.

“Por otra parte, unos medios de comunicación  corrosivos abundan en esa batalla por destruir la conciencia, la poca que quede, y por adocenar y embrutecer a las masas. Hace algún tiempo viajaba por la “red” un documento con diez estrategias de manipulación mediática, elaborado por el magistral N. Chomsky, que expresan con absoluta precisión la función que cumplen los medios de comunicación en países como el nuestro”. 18 de enero de 2017.