martes, 1 de junio de 2021

LA DEMOCRACIA COMO TAPADERA DE UNA ESTAFA (Y de paso, algunos comentarios de la más reciente historia política de este país)

 

Hace ya algún tiempo, hemos hablado de la democracia como estrategia (de un sistema socioeconómico) y, más recientemente, de una democracia a la medida (de un sistema socioeconómico). Nos hemos referido a la democracia en repetidas ocasiones, dando siempre por entendido que esto que llamamos democracia nada tiene que ver con un verdadero modelo de participación en el marco de la libertad y de la igualdad.

En el caso particular de España,  y después de una terrible dictadura, comenzó un periodo de miedo residual, de incertidumbre y de inexperiencia frente a los países de nuestro entorno. Comenzó eso que más tarde se llamó transición. Con una fórmula extraña, comenzó un periodo de continuidad franquista sin la figura principal, al que sucedió un personaje impuesto por el dictador, lo que a partir de 1978, dio lugar a una Monarquía constitucional, sin que la ciudadanía tuviera la posibilidad de elegir la forma de Estado, previo a la aprobación de la constitución. Nadie puede considerar, ni ahora ni entonces, esa situación, ni siquiera, como una democracia del estilo de las de los países vecinos. La trayectoria seguida en este país ha desembocado en un simulacro de democracia como tapadera de una estafa.

 Los siguientes siete años, después de la desaparición del sanguinario militar fascista, fuimos gobernados por elementos surgidos de la Dictadura. En ese tiempo, a la sombra, se fue fraguando un grupo político que se apropió de las siglas de los viejos socialistas que abandonaron el país tras la guerra. El PSOE estuvo escondido durante la Dictadura, frente a la acción antifranquista continuada y única del PCE.

 Ese PSOE del “cambio” es el partido que más daño ha hecho a este país y, en particular, a la izquierda.

Con el lema “por el cambio”,  el apoyo de la Europa socialdemócrata (la otra cara del liberalismo), el de la oligarquía patria y una potente operación de marketing, este renovado PSOE conquistó el voto de viejos republicanos y de jóvenes inexpertos que anhelaban una salida de esa angustia de tantos años. A partir de 1982, y durante 14 años, hemos vivido en la impostura y en el engaño, utilizando, ese renovado PSOE, la democracia como estrategia, y, situándose, falsamente, en la izquierda del espectro político.

Fue sorprendente que a partir de esa fecha desaparecieran todas esas intentonas de golpes cuarteleros, que fueron creciendo de tono hasta la toma del Congreso de los Diputados en febrero de 1981. A raíz del éxito de los “socialistas” esas intentonas desaparecieron radicalmente. Algo que hizo sospechar a algunos,  y a reflexionar, ante la pregunta: ¿cómo es posible que con un Gobierno de izquierdas (supuestamente) el ejército se tranquilizara?

 Detentaron  el poder político bajo el paraguas y la supervisión de la oligarquía, haciendo creer que esto era una verdadera democracia. Eso fue el inicio de un simulacro, una situación difícilmente convertible en algo creíble.

Ese PSOE del “cambio” es el partido que más daño ha hecho a este país y, en particular, a la izquierda. Dieron al traste con la verdadera estrategia de la izquierda de nombre “Ruptura democrática”, y vaciaron de contenido al término, engañando a una sociedad deseosa de la superación de la Dictadura. Detentaron  el poder político bajo el paraguas y la supervisión de la oligarquía, haciendo creer que esto era una verdadera democracia. Eso fue el inicio de un simulacro, una situación difícilmente convertible en algo creíble. Un periodo aquel en el que se cometieron atrocidades como la creación de los GAL, de Ministros y altos cargos condenados, lo que certifica esa realidad criminal. A pesar de ello seguimos sin saber quién fue “míster X”.  ¿O tal vez sea de dominio público?  El pueblo olvida y perdona a los delincuentes, aunque estos actúen en contra de sus intereses.

Ahí les tenemos ahora a los que levantaban el puño en los mítines, a los que dijeron: De entrada NO a la OTAN, y luego les faltó el tiempo para engatusar, manipular  y amenazar a un sector (suficiente) de la sociedad para conseguir el “si” mediante un Referendum de palo (robo, atraco, según la RAE).

Ahí tenemos al jefe, al otro, al que ellos mismos llamaban “el canijo”, a toda la caterva de entonces y a los que aún continúan calentando sillones, negando a su compañero de filas, enfrentándose a las políticas progresistas del Gobierno actual. Sus rancias declaraciones  de hoy día superan a las más reaccionarias de los ultras. Por eso, los partidos políticos de la derecha, y los sectores más recalcitrantes, reivindican el PSOE de antes, “el felipismo” de González, revolcándose éste ahora, en sus riquezas, y relacionándose con los poderosos en sus mansiones y en sus fincas de caza.

La corrupción, los desatinos y los delitos cometidos, dieron paso a la derecha ultramontana de los herederos de la Dictadura con un tal Aznar a la cabeza, sí, ese que nos metió en la guerra de Irak, y uno de los de la foto. Dejaron una situación tan deteriorada y tan antidemocrática que le vino que ni al pelo a ese aprendiz de Führer, el Führercito, como le llamó Fidel Castro.

Otra vez las mentiras y el desgobierno para los más pobres, tumbaron a los de esa derecha acosada por esos momentos de lucha y reivindicación que bien quisiéramos para hoy. Todo el largo proceso que comenzó con el triunfo del PSOE en el 82, dicho sea de paso, nos ha ido mermando fuerzas hasta llegar a donde estamos ahora.

La guerra de Irak nos puso en guardia con aquello del “No a la guerra” en un largo proceso de protesta que culminó con las mentiras de los atentados del 11M, unos días antes de las Elecciones Generales que dieron el triunfo de nuevo al PSOE. Un partido diferente al de los años 80 y 90, con un líder más auténtico que el anterior, con ganas de llevar a cabo transformaciones de progreso. Esa salida del ritmo marcado desde arriba y la crisis del 2008 acabaron con esa etapa, que, de haberle dejado, le habría dado un carácter más democrático al modelo. Zapatero sigue siendo una persona razonable y fiel a sus principios. Es un político en excedencia que apoya la actual política de Pedro Sánchez y del Gobierno de coalición, frente a todos los estómagos agradecidos de aquellos años perdidos para el progreso.    

En esta democracia fingida, se ha estado cumpliendo, grosso modo, la regla de las dos legislaturas, a raíz de la impostura del PSOE de González. Dos legislaturas de PP, dos del PSOE, otras dos del PP, interrumpida la segunda por la moción de censura de 2018. Bien es cierto que a partir de 2015, con la irrupción de Podemos  se rompe la alternancia bipartidista, quiebra el modelo, y se inicia un camino de chapuzas para mantener esa cíclica dinámica. Se crea un partido fantasma, Ciudadanos, se repiten elecciones y se obliga a una parte del PSOE a abstenerse para investir a M punto Rajoy en 2016.

A raíz de la moción de censura de 2018 comienza una etapa que bien se podría asociar a una democracia de corte europeísta, con algún error de los socialistas, como por ejemplo, cuando podrían haber formado una coalición unos meses antes, a raíz de las elecciones de abril de 2019. Una coalición más fuerte con el apoyo de más escaños de la izquierda.

Pedro Sánchez, con la encarnizada oposición de la plantilla de esos impostores de los primeros vencedores del PSOE, algunos aún permanecen en puestos de poder político, podría consolidar una democracia más acorde con el término. Sin embargo, el desgaste al que le están sometiendo puede que todo acabe con una nueva convocatoria, si no fuerzan una nueva moción de censura, ahora en sentido opuesto, y volver a las andadas, donde la oligarquía se encuentra más cómoda.  

Tenemos razones para concluir que somos diferentes porque el modelo político nacido a raíz del final de la gran guerra, encuentra difícil encaje en este país. Después de destruir la democracia más avanzada de toda Europa, le han sucedido 80 años repartidos entre una sanguinaria Dictadura, y, más tarde, hemos sido estafados con una democracia fingida.

 

domingo, 9 de mayo de 2021

UNA DEMOCRACIA A LA MEDIDA (Un modelo para un sistema)

Este título, “Una democracia a la medida”, es anterior a los últimos acontecimientos políticos. Ahora es inevitable incorporar el fenómeno capitalino (y su entorno) del día cuatro de abril, y la decisión tomada por Pablo Iglesias, aunque el contenido de este breve análisis intenta ir un poco más allá. Adelantándome a una de las conclusiones a las que el lector o lectora, tras la lectura completa, pudiera llegar, tal como señalo en el subtítulo, el sistema socioeconómico impone un modelo político a su medida, imposible de cambiar desde dentro, lo que me retrotrae a una idea que ya casi había abandonado: la abstención como potente elemento de lucha contra el sistema, aunque esto sólo sirva para sentirte ajeno a esa mayoría que se deja manipular y sostiene la situación política de protección de la oligarquía. Supongo que esta opción es difícilmente asumible, incluso podría considerarse contraria al progreso. Allá cada cual.

Como en tantas ocasiones, las emociones se anteponen a la razón, y, luego nos arrastra a la frustración, al desencanto y, vaya usted a saber, a dónde más. En acontecimientos como el que hemos vivido recientemente en Madrid, algunos hemos actuado, cargados de ilusión, olvidando las claves sobre las que descansa el modelo político y el sistema capitalista al que sirve lo que llaman democracia.

Intentaré que la emoción no me embargue para poder ir algo más allá de una simple oda a Iglesias, aunque, como he dicho, es inevitable hacer referencia al momento actual.

La democracia instalada en estos países de occidente es un modelo político basado en la alternancia de dos partidos, diseñado para el sistema capitalista clásico en el que coexisten dos clases antagónicas: explotadores y explotados. El desarrollo tecnológico ha permitido que las relaciones de producción hayan cambiado de forma sustancial, desdibujando las formas de relación, aunque marcando, de manera nítida, la desigualdad entre ricos y pobres, con un segmento de individuos instrumentalizados, y bien pagados, a modo de guardia pretoriana del poder real que se encarga de embrutecer a los de abajo y convertirles en masa maleable, formada por individuos sin libertad y sin integridad, y adiestrados para asumir la mentira. He aquí, a modo de ejemplo, el caso reciente de las elecciones madrileñas.

Pablo Iglesias ha ignorado gran parte de esta situación, de esta arquitectura montada para dar rienda suelta a las pasiones más miserables que el ser, mal llamado humano, es capaz de poner en práctica. Pablo ha sido una explosión de fuegos de artificio seguidos por la ceguera histórica de quienes buscan un mundo mejor. Viejos luchadores, y neófitos, no han reparado en hechos ocurridos a lo largo de la historia más reciente, es decir, de lo ocurrido en el siglo pasado y en lo que va del presente. No es este el momento de abordar la historia profunda en la que, en cada etapa, ha existido, como constante, una clase dominante.

Iglesias ha intentado romper con lo establecido sin reparar en que los que tienen el poder tratan de mantener una amplia franja de seguridad para proteger sus intereses y su riqueza. Por lo tanto, cuando barruntan que su poder puede quebrar, no dudan en tomar medidas desorbitadas y desproporcionas a los efectos que algunos acontecimientos pudieran producir. Unidas Podemos no tienen ninguna posibilidad de cambiar la correlación de fuerzas, pero incordia y es como una “mosca cojonera” en el marco del modelo político establecido, por eso lo mejor, piensan, es eliminarles del escenario político en un proceso encaminado a la vuelta al bipartidismo puro, si no al gran pacto buscado en tiempos recientes. Siempre con la idea de favorecer el beneficio creciente.

Por otra parte, Podemos nace con tres cabezas visibles: Iglesias, Errejón y Monedero. Este último un personajillo con afán de protagonismo, y a años luz del pueblo llano. Errejón un agente infiltrado que, junto a otras, traicionaría, como detallaremos más adelante, a su amigo y compañero. Un elemento decisivo en el derrumbe de la izquierda.

Pablo debería haber tenido en cuenta que consolidar un calentón de los sectores más progresistas, allá por el 2014, está llamado al fracaso en una sociedad instrumentalizada y de baja talla intelectual.  Como político, y politólogo, debería haber analizado la historia para concluir en que en esta democracia no cabe una opción que no sea aceptada por el poder real.     

Si observamos esa reciente historia del siglo veinte, y lo que va del actual, observaremos que cuando las elecciones han dado el triunfo a la verdadera izquierda, el poder real ha reaccionado, a veces de manera tan violenta como en nuestra tierra y en algún otro lugar, para arrebatarles el triunfo electoral. Por otra parte, ha sido un continuo la puesta de palos en la rueda para destruir a la izquierda competidora.

En todo ese tiempo hemos visto como las urnas han dado, a veces, el poder político a la verdadera izquierda, pero como, por unos u otros medios, han sido eliminados sus instituciones y sus protagonistas por unos u otros medios. En el año 1936, el Frente Popular, en este país nuestro emprendió una verdadera política de cambio a favor del pueblo, pero en sólo cuatro meses fue brutalmente destruida por un sanguinario golpe militar. El pueblo no era lo que es ahora y les mantuvo a raya durante tres años. Un verdadero acontecimiento heroico. En Latinoamérica son varios los casos: Argentina, Uruguay o Chile cuyo final, en este último caso, guarda muchas analogías con el caso español. Grecia es uno de los casos más recientes en el que el éxito de Syriza en 2015 se ha difuminado como un molinillo.

Por otra parte, hablando de lo más cercano, cuando la izquierda intenta reconstruirse, saltan las alarmas, y se toman esas medidas desorbitadas a las que hemos hecho referencia antes. Anguita era un político incómodo para el poder real en los 80 y en los 90. No tardaron en perseguirle y en difamarle hasta extremos insospechados. Fue el grupo Prisa el que tomó las riendas con Juan Luis Cebrián y Rodolfo Serrano como principales instigadores.  Fue en septiembre de 1997 cuando, definitivamente, unos diputados de IU se convirtieron en trásfugas y fundaron un nuevo partido, el PDNI, con Cristina Almeida como presidenta. Esta operación debilitó a IU, pasando de 21 diputados a 8 en las elecciones del 2000, a 5 en las del 2004, junto a ICV de Cataluña, y a uno exclusivamente en 2008. Llamazares era la persona que querían como líder para destruir los restos de lo que fue izquierda.

Cuando irrumpe Podemos en el 2014, la oligarquía se teme lo peor (para ellos) y se fija en Ciudadanos, que operaba en Cataluña, para convertirlo en un grupo de ámbito estatal. La idea era contrarrestar el efecto Podemos. Sin embargo, más adelante, irrumpe Vox que es una escisión del PP, y C’s deja de interesarles, lo que supone, como estamos comprobando, su desaparición.

Como Podemos resiste todos los envites, le intentan reventar desde dentro. Errejón en connivencia con una tal Manuela Carmena, a la que Podemos promocionó para alcaldesa de Madrid, prepararon un montaje, aupado por el IBEX35 que cumplió con su papel. Le quitaron votos a UP en las generales del 19, en las autonómicas y en las municipales.

La intención, como he dicho, es recuperar el bipartidismo: un PSOE light (alejado de una verdadera izquierda, un socialismo de impostura) y una extrema derecha del PP con Vox como apéndice y ariete. Esta operación cuenta con una sociedad mansa, indiferente e ignorante, con un bajo perfil intelectual, en su mayoría. La idea de cambio radical a mejor para los más desfavorecidos se desvanece cada vez que hay un intento de mejora. Nadie es capaz de explicar el desajuste entre los resultados electorales y la condición socioeconómica de los votantes. Incluso las revoluciones han fracasado, salvo honrosas excepciones. En consecuencia, parece que el estado mental de la especie no da más de sí, por lo que habrá que confiar en la evolución, aunque perdemos la esperanza de que esto que somos pueda mejorar a corto o medio plazo.

  

viernes, 19 de marzo de 2021

PRINCIPIO Y FIN DEL GRUPO CIUDADANOS EN UN MODELO POLÍTICO A LA DERIVA

Ciudadanos surge en el 2005 como plataforma cívica denominada Ciutadans de Catalunya.  Por su aceptación en el ámbito local, decidieron, allá por el bienio 2014-2015, hacerse presentes en todo el territorio del Estado. Un tiempo en el que el modelo de alternancia bipartidista ya había entrado en crisis.

Ese modelo bipartidista, PSOE-PP, se quebró con la aparición de Podemos, que surgió en 2014 a raíz del movimiento 15 M de 2011. La clase dominante, con esa visión tan miope de la situación socioeconómica, entró en pánico y buscó la forma de contrarrestar el fenómeno Podemos, que en algunas encuestas del 2014 le daban como primer partido en intención de voto. Fue entonces cuando centró la atención en Ciudadanos, viendo venir el desgaste del PP por la corrupción generalizada de la cúpula de este partido.

Ciudadanos es un grupo político de salón que nace sin ideología, sin militancia, sin organización y sin experiencia. Sus fundadores intentaron colocarlo en un espacio virtual de centro, pero su inconsistencia no le permite ocupar un sólido lugar en el panorama político. Sólo por el apoyo desde arriba, de la ambición de unos cuantos, por la corrupción de la derecha política clásica y por la ignorancia popular, consiguieron una representación en el Congreso de los Diputados, más o menos estable, que se materializa en 40, 32 y 57 diputados en los años 2015, 2016 y 2019A respectivamente. Pero es en noviembre de ese último año (2019N), en segunda convocatoria, cuando sufren el batacazo, limitándose su representación a 10 Diputados. Finalmente, es en las elecciones catalanas, celebradas el 14F donde Ciudadanos pasa de 36 representantes anteriores (el más votado) a 6.

Todo este periodo de tiempo está sembrado de otras elecciones municipales y autonómicas en las que Ciudadanos participa, pero sólo consiguen gobernar en coalición en contadas Comunidades y Municipios, en particular en Madrid, Andalucía, Castilla-León y Murcia.

Atención. El declive de Ciudadanos coincide con el auge de Vox, grupo político de corte fascista, que se presenta tras la máscara de la extrema derecha. El paso de 57 a 10 Diputados de Ciudadanos coinciden con el paso de 24 (en 2015 y 2016 no obtuvieron representación) a 52 de Vox.

Ya en mayo de 2015, me atreví a situar a Ciudadanos en la extrema derecha, por utilizar términos entendibles, en aras de sus actuaciones, su desorientación y a las declaraciones de sus dirigentes. Comprobando que Ciudadanos no se ajustaba a lo que sus poderosos creadores esperaban, optaron éstos por apoyar al original, es decir, a Vox.

A partir de ese momento se inicia la descomposición de Ciudadanos, comenzando por la dimisión y abandono de su jefe.  Ahora vemos como se resquebrajan los gobiernos de coalición de PP y Ciudadanos. Comienza el Gobierno Regional de Murcia en el que Ciudadanos, con el ánimo de sobrevivir, pretende romper con el PP y pactar con el PSOE, pero como esto no se puede permitir, han sobornado a la mitad de los Diputados para parar la moción de censura. Pero el daño para este grupo en esa Región ya está hecho.

En Madrid, donde gobiernan también en coalición con el PP, la Presidenta, oliéndose una operación similar, ha disuelto la Asamblea con el ánimo de obtener mayoría en las elecciones convocadas y pactar con Vox.

Ciudadanos ya no es necesario. Por lo tanto, su desaparición total es cuestión de tiempo, de poco tiempo. Sus dirigentes, huyendo de la quema, buscan un hueco en otros grupos, lo que pone de manifiesto que esto no es un grupo político al uso, sino una panda de truhanes que buscan una situación cómoda que les proporcione buenos ingresos.

Fracasado el ensayo Ciudadanos, nos vemos abocados a ser gobernados, en cualquier ámbito, por una derecha radical formada por PP y Vox en la que este último marcará la pauta, como ya está ocurriendo en aquellos lugares donde gobierna la derecha y Vox tiene presencia, aunque no forme parte del Gobierno o de  la coalición. La única tabla de salvación que les libera de esta catástrofe son los partidos nacionalistas en aquellas zonas donde tienen presencia.  Ya en julio de 2016, a raíz de los resultados electorales del  26J, dije que los nacionalistas jugarían un importante papel en el panorama político.

 

Sistema y modelo

El modelo político al uso en los países de occidente, está pensado como soporte del sistema capitalista, y la democracia como estrategia.

El sistema siempre se ha visto necesitado de una cobertura política que, de una u otra manera, le proteja y le permita operar de la forma más tranquila posible. Cuando ha sido necesario utilizar modelos represivos, no ha tenido inconveniente en llevar esas prácticas hasta sus últimas consecuencias. Las democracias modernas ofrecen una aparente paz social, haciéndonos creer que éste es el menos malo de los modelos de convivencia. El término “democracia” se ha convertido ahora en el parapeto político de un sistema injusto tras el cual toda actuación se legitima por el mero hecho de estar encuadrado en lo que no es otra cosa que una mera fachada para mantener la mansedumbre de las masas y para contener cualquier intento de rebeldía.

 

Hasta el momento, en este país, todos los Gobiernos han funcionado bajo esta regla. Los que se han pronunciado como de izquierdas, y los votantes así lo han entendido y aprobado con sus votos, han engañado al pueblo, jugando a la impostura, comenzando con aquel que ahora juega en el campo de los poderosos debido al pago recibido por los servicios prestados.

Sin embargo, lo que se conoce como derecha, una derecha casposa y fascista (antidemocrática y autoritaria) creen que son ellos los auténticos poseedores del poder político, y razón no les falta por pura coherencia. Por eso no reconocen a los Gobiernos que se definen como de izquierdas. Así, por ejemplo, el éxito de la última moción de censura que tumbó a Rajoy es interpretada por la actual oposición de derechas como un robo al, según su versión, auténtico Gobierno de derechas salido de los anteriores pactos.

 

En realidad, no tendremos una verdadera política de izquierdas mientras los triunfadores en las urnas no sean capaces de cambiar la actual correlación de fuerzas, y sean las clases populares las que tengan el auténtico poder para ir eliminando la desigualdad y la injusticia, inherentes a un sistema capitalista, ahora agotado, aunque sin alternativa a la vista.

 

El futuro no es demasiado halagüeño. La única solución que se les ha ocurrido a los que nos dominan es extremar la política, incorporando nuevos grupos claramente autoritarios y antidemocráticos (es decir, fascistas) como Vox, manipulando a la población, en la seguridad de que su mensaje cuaja en un colectivo mayoritario poco dotado intelectualmente.

 


miércoles, 2 de diciembre de 2020

¿QUÉ ES CULTURA?

Existen términos en el diccionario, la mayoría, con varias acepciones, algunas de las cuales expresan lo definido con precisión, otras con ambigüedad, lo que permite que se conviertan en "cajón de sastre". Es causa de la imprecisión semántica de nuestro léxico. Queremos referirnos ahora al caso concreto de la palabra cultura, mal utilizada, intencionadamente, por protagonistas del mundo de la farándula, y aceptado por el pueblo llano y por ciertos sectores, supuestamente, ilustrados. Consideran cultura el consumo de cine, teatro y otros actos de carácter masivo. Y para ellos, para los protagonistas, cuanto más masivos mejor. Pero eso, no es cultura, como intentaremos justificar al final del escrito, con un previo crítico de los participantes en el espectáculo.

   

Estamos hartos, al menos yo, de falsos filántropos que aparecen en los medios, presumiendo de hacer el bien en campañas contra el hambre o promocionando ONG’s, cuando en realidad es un simple acto de promoción, exposición y exhibición personal. Otras veces, escriben manifiestos atribuyéndose la autoridad o poder que tal vez no les corresponda, abusando de la bondad, de la tolerancia, de la generosidad, quizás de la sumisión de sociedades formadas por individuos con un  incipiente desarrollo intelectual.

 

Una vez, Iñaqui Guevara, a la sazón Secretario General de la Unión de actores y actrices, me invitó a tomar un café. Allí en su despacho, me dijo que un porcentaje muy pequeño del colectivo de profesionales de este sector podía vivir de su trabajo. Pero a estos afortunados, sobre todo a la elite, lo que le importa es su bolsillo y su ego. La solidaridad brilla por su ausencia. Tal vez sea este el sector en el que la desigualdad entre unos y otros trabajadores sea la mayor. Un negocio camuflado bajo un término, secuestrado al auténtico acervo cultural. Lo que hacen, en el mejor de los casos, es espectáculo, como lo es cualquier evento deportivo. Lo que hacen, repito, no genera  cultura.

 

Días atrás, he visto en TV a un par de famosos, aprovechándose de ser conocidos para pedir dinero, amparándose en su tarea artística a la que tildan de cultura. Uno de ellos era una de las “estrellas”, con un alto caché, de ese programa tan “cultural” como es “Cuéntame”. ¿Es eso cultura? El otro, que confesaba tener una abultada cuenta corriente, tampoco se caracteriza por haber hecho películas de culto. Hay una regla, que me he atrevido a enunciar, sobre la instrumentalización que el sistema hace de los famosos, de la que uno de los corolarios podría ser el siguiente: La asignación dineraria de los famosos es proporcional al efecto alienante que generan.

Hoy, uno de los dos ha vuelto a la carga en una emisora de radio de ámbito estatal. La reivindicación se centra en su propio interés, utilizando como tapadera la pena por la cantidad de puestos de trabajo en precario, aunque, en realidad, los ERTE’s, los comedores sociales, las familias sin ningún recurso, la pobreza, en suma, le importa una mierda, lo que quiere es seguir enriqueciéndose. Por cierto, a este adalid de la lucha sectorial le he visto, hoy mismo, en un anuncio en TV de algo tan “cultural” como la propaganda de un operador de telefonía.

 

La cultura es algo bastante diferente a la asistencia pasiva a los espectáculos que llevan a cabo actores y actrices. Aunque algunas o algunos se escandalicen, me atrevo a decir que asistir a un concierto de música clásica o a una exposición de arte tampoco añade cultura al asistente.

La cultura deriva de cultivar, y cultivar es producir. Cultura implica actividad. Es el crecimiento de alguna dimensión humana. Ha de haber un desarrollo intelectual o una destreza. Algunos ejemplos: Aprender un idioma, tocar un instrumento musical, pintar, practicar algún deporte, etc. Siempre con actividad intelectual o física.

  

viernes, 2 de octubre de 2020

...Y 200

 Como vengo anunciando desde hace ya algún tiempo, y en varias ocasiones, pondré fin a esta etapa de escritos cortos que he publicado en forma de artículos en Portales digitales y en mi propio Blog. Los 150 primeros están recogidos en un libro (Artículos para pensar) y la intención es publicar los 50 restantes en un complemento al ya existente.

Todo esto comenzó a principios de la década que ahora acaba, una vez finalizadas mis tareas profesionales. Después de una trayectoria de participación política, a nivel de base, abandoné la militancia y decidí expresar mi pensamiento en textos de mayor o menor envergadura. Fueron unos años, los primeros, de frenética actividad, como si tuviera la necesidad de soltar todo aquello que estaba retenido durante los años que me ocupaba en asuntos cuyo contenido nada tiene que ver con esto, aunque bien es cierto que, en ambos casos, se trata de ejercer una actividad intelectual. El análisis es una capacidad transversal, aplicable al campo de la ingeniería, a la sociología y a tantas otras dimensiones.

Este último escrito, de esta etapa, lo dedicaré a resaltar ideas, frases o conclusiones que han sido enunciadas y que han ido madurando a lo largo del tiempo.

 

Tal vez, no seamos del todo conscientes, tal vez nada conscientes, que nuestras vidas, nuestra cultura, nuestra tecnología, descansan sobre lo irracional, en la mentira universal, en las tablas de las leyes de las religiones, en las creencias en dioses inexistentes. Vivimos en la incongruencia, en el absurdo. En los países de occidente, y en muchos otros, estamos en el año 2020 cuyo contaje arranca con el nacimiento de un ser inexistente al que se le atribuyen poderes sobrenaturales y se le adora. Otras zonas del planeta cuentan con otras “divinidades” que solo existen en la imaginación. Un simple repaso a mis trabajos anteriores da muestras más que sobradas del desarrollo de este dato que aquí simplemente enuncio.

 

A lo largo de toda esta etapa he hecho varias veces un “punto de control” a modo de resumen, recogiendo las ideas que me han servido de base para todo el desarrollo. En consecuencia, aquí me limitaré a relacionar esas ideas anteriormente recogidas en otros escritos con este formato. En concreto, constituyen el número 30 y el 149 (más estructuradas, y desarrollando las del número 30) del siguiente texto:  https://www.bubok.es/libros/212974/ARTICULOS-PARA-PENSAR.

Aunque enunciadas en tiempos anteriores, al día de hoy, siguen vigentes en su totalidad y con el mismo rigor. Sólo he realizado algunos matices, marcados en cursiva.

 

En el número 30 (Abril 2012):

Ideas transversales.

A pesar de haber publicado cada uno de mis artículos con diferente título, abordando temas de actualidad, aparecen de manera explícita, o subyacen, en todos ellos una serie de principios o postulados, a lo que me gusta llamar ideas-clave, que les dan coherencia y continuidad. De manera resumida son estos:

 

-La situación económica actual responde al agotamiento del sistema capitalista, enmascarado bajo el paraguas de la “crisis”. Crisis de la que nadie es capaz de pronosticar su final.

-El poder político está sometido al poder real, es decir, al económico. Lo mismo ocurre con el judicial y el mediático. El vigente modelo democrático es una estratagema para la dominación de clase. Como dice mi amigo Luís Salcedo, si esta “democracia” no les funcionase se inventarían otra.

-Los medios de comunicación cumplen a la perfección su función de embelesamiento, enajenación y embrutecimiento de los individuos. La manipulación y el engaño de sus actores es recompensado con unos ingresos disparatados, convirtiéndoles en clase privilegiada. Algo parecido ocurre con el deporte. En ambos casos, sus agentes son instrumentalizados.

-Las clases dominantes han conseguido imponer y generalizar sus “valores”. El dinero se ha convertido en el máximo exponente en el actual modelo de vida. El afán de enriquecimiento y la codicia dominan a todos aquellos que tienen algún patrimonio. El afán de enriquecimiento no es más que un esfuerzo por ocultar a los demás, y a sí mismo, una intolerable pobreza humana (A. Zugasti). La ley de la codicia dice que “el afán de enriquecimiento es directamente proporcional a la riqueza que se posee”. 

-En el terreno del pensamiento “progresista”, en una especie de delirio evasivo, se confunde lo deseable con lo posible. Así se publican textos y artículos, o se pronuncian discursos que engatusan a quienes necesitan alguna válvula de escape para encontrar seguridad y consuelo ante una situación que les angustia.

-Los sindicatos se han integrado de pleno en el sistema. Se han convertido, junto a los partidos políticos, en instrumentos del poder real, contra las clases más desprotegidas.

-Al poder se le combate con otro poder. El miedo está en relación inversa al poder, a más miedo menos poder y viceversa. Cuando un poder se debilita el contrario se refuerza. En Román Paladino: Si se lleva a cabo una acción, pongamos por caso una huelga, y no se consigue nada, los patronos o los políticos adquieren más fuerza para llevar a cabo sus fechorías. Cuando se llevan a cabo acciones y no se alcanzan los objetivos, las acciones decaen, se extinguen por sí mismas.

-Los trabajadores, totalmente ausentes de conciencia de clase, se han convertido en un segmento refractario e inmovilista por el miedo a perder lo que tienen.

-La sociedad actual está afectada en grado sumo por la indiferencia, la insolidaridad y el conformismo.

-En el fondo de todos nuestros males subyace la inmadurez intelectual de una especie que aún no merece el reconocimiento de humana.

 

En el número 149 (Junio 2017):

1, El Sistema y el poder

-El poder real es el de la oligarquía, lo que convierte a los estados en plutocracias. El político, el judicial y el mediático son poderes delegados.

-El actual sistema está en crisis. La principal consecuencia es el incremento de la desigualdad y de la desatención de las clases más desfavorecidas.

-El anuncio de la separación de poderes es una burla.

-El poder y la sumisión son dos pasiones que minan la convivencia y frenan el progreso evolutivo.

-Poder y miedo: El miedo y el poder están en relación inversa. A más miedo menos poder y viceversa. Al poder actual se le combate con otro más fuerte. Las manifestaciones y protestas callejeras, las mociones, recusaciones y los controles parlamentarios no perturban la marcha del poder real.


-La corrupción y otros saqueos son hijos del poder.


-La acumulación de riquezas, y la aparición de “paraísos fiscales” son causa de la flaqueza intelectual de algunos que aún no han desarrollado esa parte del cerebro llamada córtex, aquella que nos distingue de otros mamíferos. Este punto bien podría incluirse en el último bloque: Esta especie nuestra.


-Los que tienen el poder tratan de mantener una amplia franja de seguridad para proteger sus intereses y su riqueza. Por lo tanto, cuando barruntan que su poder puede quebrar, no dudan en tomar medidas desorbitadas y desproporcionadas a los efectos que algunos acontecimientos pudieran producir.


-En conclusión, la especie, mal llamada humana, no es capaz de superar un sistema como este: injusto, irracional, inhumano y cruel.

 

2. Política

-Ruptura del modelo político: la alternancia bipartidista ya no funciona como estrategia. 


-Este tipo de democracia cada vez es más cuestionado. Tampoco funciona ya el artificial binomio izquierda-derecha. Cada vez menos se hablará de esta división, aunque los políticos se empeñen en mantenerlo.


-Europa está políticamente dislocada: la Socialdemocracia ha pasado a la historia, aparecen los fascismos, en algunos países con fuerza. El sistema busca una nueva fórmula estable que siga defendiendo sus intereses, pero de momento nos movemos dentro de una laguna de arenas movedizas. Sus deseos apuntan hacia la hegemonía de un solo partido, apoyado por otros sin ideario propio, y una débil oposición. Pero otros elementos de carácter ecológico o medioambiental, ajenos a las relaciones sociales, pueden variar el rumbo de sus deseos.


-(Esto era en 2017, pero el pronóstico totalmente cierto). En lo concreto, en España, El PP se puede convertir en ese partido único que gobierna y seguirá gobernando con el apoyo de PSOE y Ciudadanos (lo que se ha dado en llamar partidos “muleta”) y una débil oposición de Podemos. Sólo el derrumbe absoluto del PP (posibilidad remota, a pesar de la corrupción) podría propiciar la unión de PSOE y Podemos como opción política para formar gobierno, aunque inestable y muy laborioso por su parte, mientras se mantenga activo el sistema. Nota: Pedro Sánchez transformó la posibilidad remota en realizable  a corto plazo, como así ha ocurrido, aunque lo de inestable y laborioso es una realidad.


-El centro político no existe. Quienes presumen de ocupar ese espacio ficticio son los grupos más reaccionarios. Otros grupos lo utilizan como táctica para suavizar su posición. Así, algunos se definen como centro-derecha y otros como centro-izquierda. Pero, como hemos señalado, ni izquierda, ni derecha definen las políticas que ponen en práctica. Con mayor propiedad deberíamos hablar de prosistema (en defensa de los intereses de los ricos) y antisistema (en busca de un sistema más justo). 


-En este país, el PSOE ya no podrá ser jamás fuerza mayoritaria. Su impostura ha relegado a los partidos mal llamados socialistas a ser formaciones a la deriva en toda Europa. En estos tiempos que corren, el PSOE no podrá tocar poder sin contar con Podemos, aunque la reciente historia, la soberbia y la frustración les traslada al mundo de lo onírico.


-El sistema socioeconómico y el modelo político no se pueden cambiar a posiciones de progreso e igualdad desde dentro del propio modelo. Sólo se podrá llevar a cabo si es para agudizar las contradicciones entre ricos y pobres, como así está ocurriendo ahora.

 

3. Sociedad

-La clase media no existe. El sistema ha generado una serie de términos que definen situaciones y estados virtuales entre los que destacan: estado de bienestar y clase media. Con ello pretende desligar a las clases trabajadoras de su realidad, alejando a sus integrantes de su condición de clase explotada y haciendo que pierdan esa conciencia de clase de la que, en otros tiempos, eran conscientes. Y bien que lo han conseguido.


-En consecuencia, se han impuesto los valores y la ideología de la clase dominante. Valores tales como el deseo de igualdad, la solidaridad y la fraternidad, recogidos en ese ideario de lo que se conocía como izquierda (la izquierda real de antaño) han sido sustituidos por la envidia, el egoísmo, la ambición, la insolidaridad, el miedo, la inseguridad y, en el mejor de los casos, la indiferencia.


-Hay dos Leyes sociales de cosecha propia: La Ley de la codicia y la Ley de la  instrumentalización. Revisables, y fácilmente mejorable su definición y desarrollo.

Ley de la Codicia: el afán de enriquecimiento es proporcional a la riqueza que se posee, lo que denota una enorme pobreza humana.


-Ley de la Instrumentalización: a cada individuo o a cada grupo social le corresponde una asignación monetaria, o una recompensa, que es función de la posibilidad de instrumentalización que el sistema puede hacer de él o de ella para alienar, adormecer o, en suma, para mantener o incrementar la situación de desigualdad entre ricos y pobres.

 

4. Medios

-Los medios de comunicación siempre han sido un instrumento en manos del poder, junto a otros tales como una controlada forma de educación para la fácil integración en el engranaje social, el modelo político y  otras tantas técnicas alienantes. Las religiones siguen siendo, aún, una buena herramienta enajenante.


-Los medios de comunicación cumplen a la perfección las funciones encomendadas: la manipulación, la intoxicación y la de hacer creer que si algo no aparece en las pantallas de TV no existe. La TV y el fútbol son una excelente combinación para embrutecer y alejar a las masas de la injusta situación social y económica.


-Los dueños de las cadenas de radio y TV privadas o de los diarios escritos son grandes grupos financieros o empresariales, pertenecientes a la oligarquía.

Los medios públicos están en manos  del grupo que gobierna, ya sean de carácter estatal o autonómico (en España).


-Los más peligrosos medios son aquellos que muestran una imagen escorada a la “izquierda” con la intención de captar a ciertos sectores sociales. Son lobos con piel de cordero. Pero cada vez engañan a menos gente. En este país nuestro son dos cadenas de TV: la Cuatro del grupo Mediaset y la Sexta del grupo A3media.


-El consuelo lo hallamos en ciertos medios digitales, ajenos al poder real, pero, ojo, es conveniente seleccionar entre toda esa amplia oferta. Desde una óptica de progreso, conviene descartar, por ejemplo: El País, El Independiente, Vozpopuli u OKdiario. Con otros tantos hay que andarse con pies de plomo.

  

5. Esta especie nuestra

-Pasiones. Somos una especie que estamos dominados por las pasiones en detrimento de la razón, herramienta exclusiva y necesaria para convivir y entendernos con el medio natural del que procedemos y compartimos. He aprendido de E. Fromm que son dos las pasiones que esta especie practica para vincularse con el resto de seres vivos: el poder y la sumisión. Pero en ambos casos, los individuos que necesitan recurrir a ellas están llamados al fracaso.


-La causa principal por la que la vida trascurre de espaldas a lo que sería una fórmula racional de convivencia es la aún inmadurez intelectual de nuestra especie, dominada por la enajenación y la ignorancia, y en nuestros días, por la indiferencia, el miedo, el desconcierto y la inseguridad, hijas, todas ellas, de esa ausencia de madurez.


-Inmadurez de los de “arriba” por manifestar ese afán de enriquecimiento sin poner límites, inmadurez de las clases más o menos “acomodadas” por imitar a los que más tienen. Inmadurez de las clases más oprimidas por no ser capaces de luchar, cuando las circunstancias lo permiten, para subvertir el sistema en el que esos sectores son los perdedores; inmadurez por no haber mantenido los logros alcanzados en algún momento; inmadurez por aceptar y adoptar los esquemas y la ideología de las clases dominantes, y por dejarse embaucar por los poderosos a través de los políticos y los medios de comunicación. Inmadurez, en suma, de la sociedad en su conjunto por estar como estamos, cuando cabría la posibilidad de vivir y convivir con arreglo a los dictados de unos determinados valores, descubiertos hace ya bastante tiempo, cuya puesta en práctica nos haría de verdad humanos y, por otro lado, de mantener la conveniente armonía con el entorno natural.

     

sábado, 26 de septiembre de 2020

CARTA A UN AMIGO

 

Previo a la carta

Comencé a escribir en este terreno del análisis y del pensamiento crítico con un libro que titulé  “En los límites de la irracional” sin saber muy bien, al principio, por qué le di este nombre. Con el subtitulo, “Análisis del actual sistema socioeconómico”, aclaraba algo más cuál sería su contenido. Después continué con otros textos largos, y, previamente, llevé a cabo un trabajo que dio pie al mencionado antes. Una tesis de carácter didáctico, proponiendo nuevas formas de aprendizaje, todo ello integrado en el modelo socioeconómico vigente.

Luego vino otra larga etapa en la que he escrito textos cortos, a modo de artículos o post publicados en diferentes diarios digitales y en mi propio Blog. También en este caso hay un previo que comenzó a comienzos de este siglo con artículos enviados, puntualmente, a periódicos de amplia difusión. Unos fueron publicados y otros no.

En todos estos escritos cortos, que comenzaron a publicarse hacia el año 2011, he expresado el texto de diferentes formas: relatos o cuentos, silogismos, aforismos y, mayoritariamente, de forma descriptiva a modo de breves ensayos, aunque siempre en aplicación de un método para el análisis, rehuyendo de la mera opinión, la conjetura o el “yo creo”. Pero nunca he publicado alguna de las múltiples cartas que he cruzado con amigas y amigos. Por lo tanto, he decidido en este penúltimo escrito de esta tanda, en el 199, hacerlo ahora porque aquí expreso mi actual estado de ánimo, afectado por los acontecimientos que vivimos y por la repercusión y los efectos que éstos tienen en las conductas y sentimientos de una ciudadanía perdida en este mar de incertidumbre.

Mi carta es una respuesta al envío de un “correo” con una carta adjunta que, creo, que Luis me dirige con un carácter muy personal.

 Querido Luis

Me entusiasma recibir noticias tuyas siempre y, sobre todo, en estos tiempos de incertidumbre. Situaciones estas que desbordan al más pintado. Momentos que no se saben resolver, o que no quieren.

Tu ironía y tu sarcasmo no dejan de sorprenderme, hasta el punto de la confusión, tal vez por mi ignorancia. En Pablo Ce de  tu carta, que interpreto como Pablo Casado, no pillo lo de Ce. Por otra parte, no sé si el escrito es reciente o es de mayo, como figura al final del mismo. Con sutileza e ironía, tu carta, refleja esa situación de desasosiego y hastío que estamos malviviendo.

 

Como muy bien detectas en los textos de mi Blog, quiero cerrar una etapa que inicié hace ya unos cuantos años, desencantado y ausente de ese entusiasmo con el que comencé. Todo ese recorrido me ha servido para darme cuenta de que este tipo de actividad, la de escribir y denunciar en Blogs, portales digitales, en las redes o cualquier otro medio no conduce a nada en el plano del cambio a mejor de nuestras formas de vida, ni en las personales, ni en la de nuestros semejantes.

Estamos en un tiempo malo, dicho sea con palabras sencillas. El sistema absorbe e integra, a modo de agujero negro, todo lo que se ponga a su alcance. Nos ilusionamos con el 15M, hace nueve años, y ahí tienes el resumen: un partido que forma parte de un Gobierno al servicio de la oligarquía, como siempre.

Yo comencé toda esta "andadura" de análisis con una premisa: la inmadurez intelectual de la especie, y la esperanza de que, a corto-medio plazo, pudiera enmendarse, de una u otra manera. Ahora estoy convencido de que la cosa ha ido a peor, hasta el punto de ser todos más vulnerables, más manejables. El miedo es nuestro mayor enemigo. El miedo nos arrastra a la paranoia, al aislamiento (potenciado desde arriba) a la indiferencia, a la insolidaridad, a la desconfianza y a la agresividad entre pares. 

El sistema capitalista está agotado en su esencia, pero no hay alternativas para avanzar hacia estados de progreso y de igualdad. Marx decía que el capitalismo lleva implícito el germen de la autodestrucción, y esa falta de alternativas nos sitúa en esa franja de incertidumbre en la que los perjuicios de ese declive irán en progresión directa de abajo a arriba, como ya está ocurriendo. Hasta el virus que ahora nos acecha se ceba en las capas sociales más modestas. Virus que está jugando ese papel del miedo, para asustar, y encubrir la crisis sistémica.

 

En fin, no podré evitar seguir recogiendo, en forma digital, lo que pienso, aunque solo sea por mantener una cierta actividad intelectual, y darle trabajo a las neuronas para que no se acorchen, pero lo haré, sobre todo para mí, en relatos más largos, tal como comencé hace más de una década.

Una actividad que me gustaría mantener, y así lo haré, es el intercambio epistolar con amigas y amigos, sea como sea, en uso de estas nuevas tecnologías que nos facilitan la tarea, tal como vengo haciendo desde hace tiempo.

Pues nada, Luis, a seguir sobrellevando esto, refugiándonos en la familia, en la amistad y en uno mismo. Recibe un fuerte abrazo.

sábado, 12 de septiembre de 2020

EL VIRUS, LOS MEDIOS Y LA MANIPULACIÓN

 

Son, con éste, tres escritos cortos los que me quedan para cerrar un capítulo que comenzó hace unos nueve años. Yo mismo, como vengo anunciando, me he ido cerrando las puertas, negando la eficacia de este tipo de trabajos de cara a un cambio de rumbo de estas sociedades, cada vez más dividas en ricos y pobres, lo que nos conduce a un país subdesarrollado y menos democrático, si es que alguna vez lo ha sido, después del triunfo del Frente Popular en el marco de la II República. Una tendencia que puede afectar a todo occidente.

También he huido de escribir sobre asuntos de carácter netamente coyuntural, aunque en ocasiones no haya tenido más remedio que hacerlo, como es este caso, que se inscribe en el epílogo de esta faceta. Bien es cierto que siempre he intentado ir un poco más allá, profundizando en comportamientos de nuestra especie y en sus consecuencias, a través del análisis. Las ideas básicas subyacen, de una u otra forma, en casi todos los artículos o post de mi Blog, lo que da pie a que, en apariencia, me repita demasiado.

 

El tan famoso virus -el Corona virus o COVID 19, no he descubierto aún, como profano que soy en la materia, la diferencia o similitud entre ambos nombre (ni distinguir el género)- ha influido en los comportamientos o conductas, ha monopolizado las noticias en radio y TV y, éstos, han sembrado, como nunca, la desinformación, el desconcierto y la incertidumbre.

Los mass media de este país, a pesar del uso de las nuevas tecnologías, han sacado a la luz su más rancia tradición informativa, su incompetencia y su instrumentalización más descarnada  al servicio del poder real.

La combinación de estas tres circunstancias dan lugar a una información sesgada cuyo principal objetivo es el de intoxicar al pueblo, claro que con audiencias, cada vez, más menguadas. Sectores que piensan son inmunes a sus peroratas. Las nuevas generaciones no les prestan ninguna atención.

Ante su ineficacia para potenciar la socialización y entretener con asuntos de carácter cultural, se emplean en desgracias, catástrofes e imprecisiones en los datos (son ágrafos en matemáticas). Siempre hay un asunto que predomina y eclipsa a otros. Suelen ser temas recurrentes en las últimas décadas: los accidentes de tráfico, los incendios en verano o la violencia de género. Pero cuando hay otros asuntos que asustan más los demás no existen. Es el caso de estos últimos meses. El Covid 19 monopoliza los informativos de todas las emisoras de radio y TV, pero el exceso informativo y la abundancia e imprecisión de datos está creando, afortunadamente, desencanto, desinterés y cansancio. Hace unos años fueron “las tormentas solares”. Casi nos llegaron a convencer que estábamos a un paso del apocalipsis. Pero no pasó nada aunque, supongo, que la actividad solar sigue siendo la misma.

 

Los medios de comunicación, principal instrumento de manipulación en nuestros días, están influyendo de manera decisiva en los comportamientos sociales. El miedo creado intencionadamente, genera angustia y paranoia. Y un poco más grave: neurosis que requieren tratamiento. Los datos y las medidas, que llegan a ser obligatorias, generan en amplios sectores, en la mayoría, confusión, desconfianza y agresividad. Por otro lado, surgen protestas “negacionistas” que responden a las presiones ejercidas por los gobiernos, vía medios de comunicación. Conductas de contestación ligadas, en este país, a la extrema derecha política. Muchos incautos se dejan llevar, aunque no participen de esas ideas.

Otros, entre los que me encuentro, permanecemos expectantes, intentando que las informaciones influyan en la menor medida en nuestro modo de vida, a la espera de que pase la tormenta.

miércoles, 26 de agosto de 2020

SE BUSCA UN REY (CUENTO DE VERANO)

 

Cada verano me gusta escribir un corto escrito en forma de cuento, inspirado en algún hecho lejano ¿o no? Por lo tanto, hay que entenderlo como ajeno, ¿o no?, a la realidad que vivimos. La realidad, a veces, suele ser más increíble que el mero fruto de la imaginación. El 2020 da de sí para un largo relato, pero ya se me ha adelantado el autor de “El resplandor” y tantos textos del mismo género. En un ingenioso texto de una de mis camisetas reza: “2020 written by Stephen King”.   

 

Érase un extraño lugar en el que un sanguinario dictador veía que llegaba el final de sus días, el final de la represión a un pueblo temeroso por todo el castigo recibido durante tanto tiempo. Fue entonces cuando comenzó la búsqueda de alguien que le sustituyera para seguir gobernando, bajo la misma tiranía, a esa sociedad sometida. Como él se consideraba investido “por la gracia de dios”, quería congraciare con la divinidad para ser bien recibido en ese cielo inventado, ofreciendo a ese dios algún gobernante que fuera de su agrado.

Miró a un lado y a otro, y se dio cuenta de que, después de haber destruido la vida democrática de un país, además, había interrumpido un proceso sucesorio en el que unos sustituyen a otros por el simple hecho de haber nacido en cierta familia. Una forma de poder cuya única forma de legitimación es la tradición. Una práctica irracional y medieval, pero admitida por los individuos convertidos en súbditos. No encontraba nada, y sus secuaces le decían: “no te preocupes, nosotros seremos fieles seguidores de tu tarea de exterminio”. Pero a él mismo le parecían demasiado crueles sus lacayos, y el temor al infierno le forzó a seguir en esa búsqueda por otros mundos.

Buscó en lugares próximos y encontró al hijo de aquél que debería ocupar su lugar, tal vez con mano menos cruel que la suya.   

Al fin murió el dictador. Una especie de paripé dio continuidad a los poderosos que había creado el dictador. Un estado en forma de monarquía en manos de un inexperto. Un pelele que se sometería a los deseos de los más ricos, al que coronaron como rey. La resistencia de los que lucharon contra el sanguinario se esfumó, fueron absorbidos porque sus dirigentes pactaron con el aparente nuevo régimen.

Así comenzó una nueva etapa no exenta de amenazas por aquellos restos de tiempos pasados. Muchos atribuían esa buena nueva al sucesor, al rey impuesto. Un rey adiestrado por el dictador, procedente de una dinastía monárquica, pero pobres como ratas.

Fue tal la propaganda de aquellos pregoneros de la mentira que el pueblo llano lo aceptó como mandamás, hasta el punto que nadie se manifestó en contra cuando se hicieron leyes para que nunca pudiera ser juzgado, hiciera lo que hiciera. Reminiscencias de ese vínculo con lo divino. Ante esta impunidad él pensó en un dicho que rondaba por esos lugares: ¡Ancha es Castilla!

Aquel de lenguaje impreciso y abobado en la expresión se puso en manos de los ricos del lugar a cambio de las indemnizaciones que iría recibiendo. “Tú consigue contratos en lejanos países, y tendrás tu recompensa”, le decían. De esta manera, acumuló una gran fortuna. Para camuflar toda esa riqueza, y eludir a los recaudadores de su reinado, se lo llevaba a otros lugares.

Los súbditos conocían los tejemanejes de su rey, pero callaban y no hacían nada para denunciarle. A esa exagerada ambición se unía su afición por el sexo, cayendo, a una edad madura, en la lascivia. Con tanto dinero acumulado se permitía pagar a toda una legión de cortesanas, atraídas más por el dinero que por el atractivo personal del personaje.

La impunidad y la ausencia de protesta popular le cegaron y le arrastraron a cometer una serie de desmanes tan abundantes que alarmaron, incluso, a los más pudientes del lugar, hasta el punto de que estos le dieron un toque. Fue entonces cuando el pueblo comenzó a despertar y darse cuenta de lo que tenían. Después de hacer público algunos de sus desatinos se inició el declive de su reinado, de tal manera  que le llevaría a la abdicación. Allí estaba su vástago para sustituirle con esa irracional forma de sucesión, más propia de tiempos muy, muy remotos. Así que negando aquel dicho de “a rey muerto, rey puesto”, se originó una situación confusa, extraña y, hasta, ridícula: dos reyes y dos reinas en vida.

Todos vivían en la opulencia: palacios, riquezas, servicios, etc. No tenían ninguna necesidad de violar la ley. Esa ley diseñada para protegerles a ellos y castigar a los súbditos. Pero lo hicieron. Fue tal el escándalo, que el sucesor renunció a la herencia del padre, sin darse cuenta que lo esencial de la herencia es la sucesión en la corona. Pero él siguió en su puesto. Se hizo un lío, pero, como cuentan, ahí siguió. Claro, el nivel intelectual medio de los protagonistas y de sus asesores no daba mucho más de sí. Dijo eso y se quedó tan ancho. Sabía que esto era un trágala para el pueblo, y que no sería necesaria la fuerza contra una sociedad manipulable y, por entonces, dormida, aturdida y navegando a la deriva en un mar de incertidumbre.  

Pero no quedó ahí la cosa. Un día se despertó la población con la noticia de que ese prócer, ese salvador de la patria, ese que todo lo hacía pensando en lo demás, en ese pueblo redimido, se había fugado. Un simple edicto de su sucesor anunciaba que su padre, al que tildaban de emérito, se había ido. No se sabía dónde. La gente impasible esperaba, día tras día, que le dijeran el lugar de destino. Así que un buen día, después de múltiples especulaciones, de que si estaba en un sitio o en otro, se enteraron de que se había ido a un lugar amigo (de él) en el que los Derechos Humanos brillaban por su ausencia. Era ese lugar cuyos jefes le ayudaron  a hacerse multimillonario. Se cerraba el círculo.

A pesar de ello, nadie garantizaba que aquél no regresara una vez pasada la tormenta de verano, ya que fue en plena canícula cuando ocurrieron estos últimos acontecimientos de fuga clandestina.

Cuentan aquellos y aquellas que lo vivieron que la sangre no llegó al rio. Pasó el tiempo, los desmanes no fueron juzgados, el viejo rey pasó los pocos años que le quedaban de vida en lugares lejanos, el pueblo se olvidó de él. El sucesor siguió en su puesto, aunque muy tocado por toda la triste historia que arrastraba.

 

jueves, 6 de agosto de 2020

ACERCA DE LA FUNCIÓN DE LA ESCRITURA, Y DE OTRAS ARTES

Además de un conjunto de textos más extensos, desde hace unos cuantos años, he escrito (al margen de mi actividad profesional) unos 195 artículos, o escritos cortos, publicados en varios diarios digitales y en mi propio Blog. Quería llegar a los 200 y cerrar un capítulo. Nunca mejor dicho. Le decía hace poco a un amigo que me va a costar escribir estos últimos cinco, porque, poco a poco, me he ido dando cuenta de que, en estos tiempos que corren, la palabra escrita, en el contexto de lo que se conoce como pensamiento crítico, es del todo ineficaz. En el anterior escrito de mi Blog decía: “De cualquier forma, venga la propuesta y la crítica de ese pequeño sector (ajeno a los mass media), o de los independientes que se atreven a participar en este juego del pensamiento crítico, su influencia es absolutamente nula. No se cambia (en estos momentos) un modelo o un sistema, por muy podrido que esté, por medio de la palabra escrita”. Bien es cierto que el abultado comercio de la narrativa y de las editoriales cumple una función primordial en esa tarea de enajenación de ciertos sectores que formalmente se sienten más avanzados intelectualmente, y por imitación, en otros que quieren parecerse. Pero esta afición lectora, potenciada por el poder real, es altamente contaminante.

Sin embargo, algunos se preguntan: si Sócrates, Platón y otros tantos han llegado hasta nuestros días a través de sus escritos: ¿por qué no vamos a poder hacerlo ahora? La “libertad de expresión” (limitada) y los medios a nuestro alcance permiten que proliferen textos, artículos, videos, discursos, comentarios en redes, etc. Precisamente esa enorme abundancia de escritos y medios de transmisión, no permite separar el “trigo de la paja”, la lectura reposada, ni la formación de corrientes críticas. Y tampoco se profundiza en la proyección de lo que se cuenta, en momentos como los que vivimos.

No obstante, el pensamiento crítico expresado por escrito o verbalmente, junto a la música y a otras artes, ha jugado un importante papel en épocas y momentos cruciales de la historia. Recordemos, sin alejarnos demasiado, en la intervención de los “canta autores” en la lucha contra las dictaduras. Los textos, entonces, del Materialismo Histórico y sus derivados. Y, de forma destacada, el papel de Víctor Jara y su criminal tratamiento. Pero hoy día, las artes y lo que se conoce, erróneamente, como cultura se han convertido en mercados que el propio sistema promociona. Pensemos en el actual papel de Serrat y Joaquín Sabina, en sus actuaciones masivas y en sus giras internacionales, por ejemplo, y en los “intelectuales oficiales” de baja talla moral e intelectual: Sabater, Muñoz Molina, Pérez Reverte y el adoptado Vargas Llosa. Esto es lo que tenemos.       

 

El papel de la observación, del análisis y de la reflexión crítica, hoy día, en una sociedad como ésta -desmembrada, desideologizada, absolutamente manipulable, temerosa, desestructurada y muy polarizada entre pudientes y no pudientes- no tiene cabida.

  

Siempre he pensado que cuando alguien escribe, que no sea un producto comercial, lo hace, en primer lugar, para uno mismo, y luego, por aquello de aportar algo que puede conectar con el pensamiento de otros, en la idea (hoy lo veo que cargado de ingenuidad) de que ello pudiera dar un poco de luz a esta sociedad. Cuando escribí mi primer libro sobre esta materia, allá por el año 2011, relativo a mi aportación, decía: “Por nuestra parte, iremos desgranando poco a poco los aspectos que constituyen una compleja manera de vivir con el fin de dar luz a quienes se les niega de manera permanente, de contrarrestar los lodos que nos impiden movernos como seres humanos, de limpiar el ambiente turbio que ciega a unos y a otros: a los que tienen y a los que no; de despertar alguna que otra conciencia dormida; intentaremos, en suma, establecer las claves de esto que consideramos los límites de la sinrazón”.

Pero ahora, durante todo este tiempo, desde que comencé a escribir, han cambiado bastantes cosas. Lo fundamental: desde lo que se conoce como crisis del 2008 la evolución social ha sido muy rápida, y a peor: considerable aumento del paro y el empleo cada vez más precario, pérdida considerable de lo que se conoce como estado de bienestar, con un importante aumento de la indiferencia acompañada de la pérdida de la poca conciencia social que quedaba. Una evidente muestra de ese deterioro fue el adelanto electoral y el triunfo de la derecha en 2011. Desde entonces no hemos levantado cabeza. Por el contrario, el fascismo ha aprovechado la ocasión.

Por otra parte, en lo personal, he ido perdiendo la ingenuidad, y observando la ineficacia de tareas que se limitan al exclusivo terreno de lo intelectual, en estos tiempos que corren. Ya ocurrió en otros momentos, cuando algunos creíamos que la militancia política podría cambiar el sistema desde dentro. El desencanto lo recogí en un capítulo de una breve historia de mi vida. Apartado que titulé: “Para qué sirvió todo aquello”.

 

En consecuencia, hay que ser consciente de que, hoy por hoy, no encontramos ninguna vía por la que caminemos hacia posiciones vitales de progreso. Por el contrario, vivimos en condiciones peores que hace algunas décadas. Asistimos al agotamiento de un sistema, sin alternativa, lo que nos sitúa en una incertidumbre de larga duración.

Concluyamos, pues, en que las críticas individuales o en pequeños grupos, a través de escritos, o verbales, no aportan soluciones, sobre todo cuando su contenido se centra en la coyuntura o es crónica política. Por lo tanto, a mi modo de ver, aquello que escribamos debe ir un poco más allá, profundizando en la naturaleza de nuestra especie y en su evolución. Una lenta evolución en la que 2000 años no es nada.